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sábado, 30 de abril de 2016

CURRY DE VERDURAS CON GARBANZOS Y PAN PAPADUM (El guateque)

La cocina hindú es una de mis preferidas puesto que soy un amante confeso de las especias, de las fragancias y de los sabores exóticos. Me encanta combinarlos y probar nuevas fuentes de inspiración para recetas. En esta ocasión me dejo llevar por mi tendencia más vegetariana y preparar un curry de verduras de lo más variopinto y sabroso, que viene con paso a paso para que no te pierdas.

El curry es una mezcla de varias especias (comino, canela, cardamomo, etc) Cuando los ingleses se toparon con este sabor quedaron maravillados y decidieron que lo mejor era comercializarla en la denominada Compañía de las Indias. Para no complicarse la vida con la variedad de mezclas (Garam Masala, Korma...) llamaron a todas "curry". Una vez popularizado en gran parte del planeta, cada país o cada cocina la ha ido adaptando a los gustos culturales. 

Lo maravilloso del curry es su sabor, su potencia, su perfecta armonía de aromas. Cualquier plato destaca con una buena y calculada dosis de especias. Y en el caso de hoy, vamos a dar personalidad a un variado grupo de verduras y legumbres especiándolo con gracia. Además se pasan por aquí Blake Edwards y Peter Sellers para dejarnos su "guateque" y compararlo con la receta. Espero que disfrutéis de este pequeño caos gastronómico. ¡Mandiles arriba! 

Ingredientes (4 personas)
  • 100 grs de garbanzos cocidos
  • 1 cdita de semillas de comino
  • 1 cdita de semillas de hinojo
  • 1 cda de jengibre fresco rallado 
  • 1 cebolla morada
  • 300 grs de calabaza
  • Maíz dulce 
  • 80 grs de guisantes congelados 
  • 1 calabacín cortado en rodajas 
  • 300 grs de tomates 
  • 1 cda de Garam Masala 
  • 1 cdita de cúrcuma 
  • 2 cdas de yogur natural sin azúcar 
  • Sal y aceite de Oliva 
  • Cilantro fresco 
  • Papadums (pan hindú especiado)
Tiempo
  • 30 minutos + 12 horas de reposo (si usamos legumbre seca)
Película comparada 
  • "El guateque" (Blake Edwards, 1968)


    Los garbanzos

    Lo primero de todo será dejar los garbanzos durante toda la noche en agua fría. Es preferible usar legumbre seca y rehidratarla que tirar de productos envasados. Pero si no tenéis tiempo o si preferís el camino rápido, no hay problema, usad garbanzo ya cocido. Importante colarlo y enjuagarlo para eliminarle todo el líquido de conservación.

    Si habéis optado por poner en remojo los garbanzos, al día siguiente los escurrimos y los onemos a cocer. Volvemos a escurrirlos de nuevo y reservamos. 

    El curry

    Ponemos una sartén amplia al fuego con un par de cucharadas de aceite. Rehogamos las semillas de hinojo y comino para que vayan soltando toda su fragancia.


    Añadimos la cebolla picada y el jengibre. Sofreímos hasta que la cebolla se dore ligeramente.


    Agregamos todas las verduras (calabacín en rodajas, calabaza troceada, maíz escurrido, el tomate en trocitos, los guisantes...) y los garbanzos escurridos. 

    Incorporamos también el Garam Masala, la cúrcuma y 60 ml de agua. Ponemos a cocer y cuando suba el hervor bajamos el fuego y dejamos cocinando unos 20-25 minutos. 


    Por último añadimos el yogur, sazonamos y removemos para integrar los ingredientes. Servimos en bols individuales y acompañamos con Papadums (pan hindú, te dejo aquí un link muy chulo para prepararlo en casa). ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


    Película ideal para degustar este plato
    THE PARTY
    ("El guateque" de Blake Edwards, 1968)

    Las primeras ideas que me han venido a la mente a la hora de la comparación cine-culinaria han sido de colorido, de aglomeración, de "batiburrillo" de ingredientes en una sartén y de fragancias elegantes y divertidas. Todos esos aromas exóticos iban personificándose en una comedia, de productos variopintos, dispares, entretenidos... 

    No es raro, entonces, que enseguida haya encontrado en "El guateque" la imagen idónea para dar con el espejo. La palabra "curry" ya me evocaba a elementos de la cocina india. Y ahí es donde emerge el personaje creado por el enorme Peter Sellers: un torpe actor hindú que todo lo que toca lo convierte en desastre, es decir, en comedia. 

    El tándem formado por Edwards-Sellers empezó a gestarse en 1962, con la primera de las múltiples entregas de "La Pantera Rosa", o lo que es lo mismo, con los primeros pasos del Inspector Clouseau. Esa alianza fue una de las más fructíferas en el terreno de la comedia de los 60 y 70. La mezcla de ambos talentos dio como resultado sketches antológicos y un sinfín de situaciones que hoy en día siguen siendo referente para la creación de gags visuales y de humor físico. Así que en 1968 decidieron conjugar sus fuerzas para desatarse y disfrutar (sin más) de los delirios humorísticos en todo su esplendor. Todo valía, todo era susceptible de risa, todo podía ser rodado, todo entraba en una película.

    "El guateque" es pura anarquía cinematográfica. Sin un guión claro, sin historia definida, sin apenas diálogos. Basa todo su potencial en la acumulación de situaciones, de desastres; un "crescendo" apocalíptico en manos de la estrella: Peter Sellers y su innumerable repertorio de muecas, gestos, torpezas. Un personaje precuela de otros iconos desesperantes como Mr. Bean.  Y creador de secuencias emblemáticas como el inicio de la cinta, donde el actor vuela sin querer un decorado multimillonario.

    La historia es simple: Hrundi V. Bakshi es un humilde y patoso actor indio que es invitado por error a una pomposa fiesta de altos ejecutivos de Hollywood. Una vez que cruza el marco de la puerta comienza la cuenta atrás para la sucesión infinita del caos que irá generando con cada una de sus apariciones. Poco a poco irá desatando involuntarias catástrofes para desesperación de los elitistas invitados. Y es que es un acierto provocar la cómica desdicha en un ambiente lujoso. Ese es el espíritu "guatequiano".

    Nuestra receta empieza su andadura comparativa con los acordes del citar que toca Sellers en los créditos iniciales. Todos los aromas y sonidos hindúes empiezan a pulular por el escenario de la encimera y a asentarse como protagonistas absolutos de la película culinaria. Las especias inundan de fragancias orientales la cocina. Algo así como la llegada de Bakshi a la fastuosa mansión del productor: su sola presencia destaca por encima de todos. Su piel tiznada (profundamente maquillada para la ocasión) es reconocible en todo ese baile de "hombres blancos". Imposible pasar desapercibido, imposible no llamar la atención. 

    Entonces empieza el revoltijo... Tomemos la olla o sartén como lugar de los hechos donde irán confluyendo todas las peripecias y personajes. Como he planteado, "El guateque" es un "crescendo" de acontecimientos, cuya línea de locura se puede observar en la "borrachera gradual" que va teniendo el maravilloso personaje del camarero: de un sorbito inocente a beberse el agua de los floreros. Inicialmente Bakshi sólo pasea timorato por los decorados, tratando de ser uno más. Pero poco a poco irá emergiendo su torpeza (el zapato que navega por la fuente, el lío del cuadro de mandos, la "discusión" con el pajarito Num-Num...) y los aromas hindúes empezarán a salir a la luz con el tueste de las semillas de hinojo y comino. 

    Enseguida se van sumando personajes a este "festín de la comedia". La cebolla morada, el jengibre y las verduras se arremolinan a esa mesa imposible donde tendrá lugar una cena rocambolesca (sillas enanas, pollos voladores, peleas entre el servicio...) Ese actor hindú empieza a no estar solo, sus meteduras de pata encuentran en los comensales las dianas perfectas para sus gafes dardos. Todos se van entremezclando en el desastre generado. Cocinando lentamente pero sobresaliendo los aromas del protagonista total con el Garam Masala y la cúrcuma. 

    Y ya llegamos al clímax. Los personajes herméticos de la farándula hollywoodiense (como lo puedan ser los guisantes, el calabacín, la calabaza...) se reblandecen con "el guateque" montado muy a su pesar. Su crudeza inicial ahora es una tierna capa gracias a los accidentes alocados del noble y torpe actor. El yogur termina por darnos ese elemento festivo de la película: la marea de espuma que tiñe de blanco todo el escenario. La paleta de colores que nos ofrece el plato - muy Bollywood - se asemeja a toda la explosión final donde elefantes pintarrajeados se mezclan con los vistosos trajes de los invitados, con el verde del jardín, con los muebles art-decó, con el agua de la piscina... Sale el sol. Termina la fiesta y apagamos el fuego. El caos de ingredientes amanece en la olla, revueltos, entremezclados unos con otros, absorbiendo los sabores de los demás... 

    "El guateque" es una gran comedia aunque puede adolecer - sobre todo para quienes no la hayan visto - de cierto ritmo lento. Pero ese tempo es provocado y medido para ir engrandeciendo la risa. Hay sketches mejores que otros, desde luego. Y el tiempo siempre es un enemigo cruel para ciertas películas. Pero en mi caso creo que este curry cinematográfico no pierde, sino que se hace más entrañable y más delicioso con el paso de los minutos. Es una fiesta culinaria. Es Sellers en todo su esplendor, para bien y para mal. Que empiece el caos, amigos...

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    sábado, 20 de septiembre de 2014

    LASAÑA DE CALABAZA Y SETAS CON BECHAMEL DE REMOLACHA

    INGREDIENTES (4 personas)
    300 grs de láminas de lasaña
    400 grs de setas
    400 grs de calabaza
    1 cebolleta
    2 dientes de ajo
    Vino blanco
    Orégano y perejil
    Mantequilla
    Queso Parmesano y Mozzarella
    Sal, pimienta negra y Aceite de Oliva

    Para la bechamel de remolacha
    1 remolacha pequeña cocida
    1/2 litro de leche entera
    3 cucharadas de mantequilla
    2 cucharadas de harina
    Sal y nuez moscada
    Paciencia y cariño

    Tiempo: 30 minutos
    Película: "La pantera rosa"
    Con esta receta participo en el reto de Septiembre 2014 de Cocineros del Mundo en Google + en el apartado de Salado. 

    La bechamel

    Como es lo que más tarda y donde más paciencia vamos a tener que invertir, lo hacemos lo primero para ir quitándonos cosas de en medio. En una cazuela o sartén echamos la mantequilla y esperamos a que se derrita, incorporamos la harina y removemos bien para que se mezcle y no sepa a crudo (un roux) Mejor si es a fuego medio-bajo.


    Calentamos al fuego o en el microondas la leche y la vamos a ir añadiendo a poco a poco sin dejar de remover en ningún momento. Dejamos que se vaya absorbiendo y vaya cogiendo espesura. 

    Cuando nos quede más o menos la mitad de la leche, añadimos en el líquido que nos queda por echar la remolacha troceada y cocida. Trituramos con la batidora. Bonito color, ¿eh?Incorporamos nuestra "leche de remolacha" a la cazuela y seguimos removiendo y removiendo y removiendo...



    El relleno

    En una cazuela echamos la cebolleta picada y el ajo picado con un poco de aceite. Lo vamos a ir pochando lentamente unos 10-15 minutos, hasta que la cebolleta quede transparente.

    Cortamos en daditos la pulpa de la calabaza y troceamos las setas (bien limpias y secas) y los sofreímos todo unos minutos. Añadimos el orégano y el perejil seco, medio vaso de vino blanco y medio vaso de agua. Tapamos y dejamos cocinar alrededor de 20 minutos a fuego suave, lentamente, sin prisa...



    Pasado el tiempo el líquido se habrá consumido. Si todavía queda algo podéis colarlo para que el relleno no sea muy caldoso, no nos interesa. Rallamos un poco de queso parmesano y removemos, esto le dará un toque a la calabaza y las setas fantástico.

    La lasaña

    Cocemos las láminas de lasaña según nos indique sabiamente el fabricante. En mi caso fueron unos 10 minutos sumergidas en agua caliente. Luego las saqué a un paño para que se secasen. 

    Vamos al montaje. Precalentamos el horno a unos 200º.

    En una bandeja de horno ponemos una base de nuestra bechamel de remolacha. Lámina de lasaña. Luego relleno. Lámina. Relleno. Lámina. Relleno. Hasta donde queráis subir. Terminamos la coronación con una buena capa de bechamel y espolvoreamos queso mozzarella rallado, o para gratinar, o el que más os plazca.  Vosotros sois los amos...


    Horneamos unos 5 minutos y ponemos el grill para que coja un bonito color dorado y crujientito. (Yo me pasé un poco de tiempo, pero el resultado siguió siendo espectacular) 


    Listo para devorar. Un plato distinto, vistoso, peculiar, clásico y sobre todo, que os fascinará. ¡Que aproveche, hitchcookianos míos!

    THE PINK PANTHER
    ("La pantera rosa" de Blake Edwards - 1963)

    Se veía venir. Inevitable. Había que rendirse ante el colorido que nos ha provocado la remolacha para adentrarse en el universo de la pantera rosa. La comparación cinematográfica parecía obvia, aún así, intentaré cavar más hondo y extraer similitudes más allá del aspecto visual, que es innegable. El plato es pura fantasía, así que toca viaje a la comedia, toca viaje al epicentro de una saga inmortal, toca viaje a "La pantera rosa"... 

    Por aquella época, Blake Edwards (director, guionista...) ya era una eminencia en el celuloide. Su gran talento narrativo nos había entregado ya joyas imperecederas como "Desayuno con diamantes", "Chantaje contra una mujer" o "Días de vino y rosas". La comedia en su cine todavía estaba por explotar. Y fue en el año 63 cuando nacía "La pantera rosa". Un punto de inflexión para él y para el memorable Peter Sellers, cuya amistad y odio, admiración y repudio, fueron la conexión perfecta para la multitud de secuelas del famosísimo y torpísimo Inspector Clouseau. 

    Sin embargo, esta primera película no se basa en ese inepto policía de la Sûreté francesa, aunque fue su nacimiento. Es más una obra coral que narra la historia de una joya ("La pantera rosa") posesión de una princesa (Claudia Cardinale) y que es el anhelo del británico y elegante ladrón David Niven. Cuando desaparece surge en escena ese Inspector Clouseau para resolver el misterio. O para complicarlo, mejor dicho. Pues su enorme incapacidad y su hilarante comedia sólo sirven para enredar más una comedia de enredos, mentiras, sospechas... Surge así el "poli tonto" tantísimas veces imitado desde entonces... con menos éxito, claro.

    Nuestra receta goza (no podemos negarlo) de una similitud visual con esa joya (o ese famoso personaje de dibujos animados, tan celebrado en las cabeceras de las películas). El rosa es nuestra seña de identidad del plato, la bechamel coloreada de remolacha se encarga de conectarnos directamente con el leit-motiv de la obra: la piedra preciosa robada.

    Más allá podemos encontrar que el milimétrico guión de Edwards queda aquí simbolizado por esa perfecta estructura de capas de la lasaña. Hablamos de una película coral (varios personajes o láminas) que se amontonan en sintonía en ese lujoso hotel de montaña o en esa bandeja de horno. Nuestra particular "pantera rosa-bechamel" les cubre y les aúna en un denominador común. La joya es lo que mueve a cada personaje: el ladrón, el poli, la dueña... y motiva todos y cada unos de sus actos. Nosotros no podemos dar un bocado sin sentir la bechamel. Es decir, condiciona nuestro movimiento.

    El relleno de calabaza y setas surge como ese interés interno de cada personaje. Todos tienen una imagen que luego resulta ser la opuesta en la realidad. El caballero inglés oculta ser un ladrón de guante blanco, el inspector serio e implicado resulta ser un patán desastroso, la bella princesa usará sus artes amatorias para obtener beneficio propio... Todo un juego de falsas apariencias, tan elegante y sutil, tan cómico e hilarante, que resulta imposible negarse a la carcajada. 

    Edwards y Selleres componen un tandem magistral que años venideros explotaron hasta la saciedad. El Inspector Clouseau es un personaje desternillante, cuya clave de éxito reside en ser serio y formal, para luego contrastar con sus gags físicos. Nuestra "pantera rosa" es un festival cómico, divertido, sorprendente a la vista, que oculta en su interior un abanico de sorpresas. Vaya joya...