jueves, 23 de febrero de 2017

SPAGHETTI A LA CARBONARA (Receta original)

La Carbonara es un tipo de salsa italiana de lo más socorrida y sencilla de preparar, si se prepara bien, quiero decir. Hace unos meses pude asistir a una show-cooking de Pasta Garofalo con el Chef Gianni Pinto (aquí os dejo mi CRÓNICA) y pude tomar nota de ciertos trucos o técnicas. 

Como siempre en estos casos, conviene apuntalar que la salsa Carbonara original no lleva nata. Otra cosa es que tú quieras añadirla, pero debes saber que tendrás un italiano acechando en cada esquina.  Su untuosidad viene dada por el queso y la yema de huevo... 

También se debe señalar que se suele añadir champiñones o cebolla, ingredientes magníficos pero que nada pintan en la receta original. Insisto, cada cual es más que libre de "versionear" a su antojo los platos que quiera. El fanatismo culinario no es lo mío. Pero sabed que la receta clásica es mucho más jugosa y aromática, y si cabe, más fácil de preparar.

El tema del queso. Se suele añadir Pecorino romano o bien Parmesano, a veces la mezcla de ambos. Cualquier puede servir para este uso, aunque recomiendo efusivamente que sean quesos buenos y no bolsitas donde el queso brilla por su ausencia.

Y el tema de la panceta. Los italianos suelen usar Guanciale (una especie de chacina sin ahumar hecha con las carrilleras del cerdo) pero un buen pedazo de panceta nos hará el apaño para intentar ser lo más fieles posibles sin caer en grandes pecados.

Así pues hoy nos vamos a las entrañas de la cocina del país vecino para recrear una de sus populares salsas. Tiempo mínimo. Resultado extremo. ¡Mandiles arriba!

Spaghetti a la carbonara (receta original)

Ingredientes (2 personas)
  • 200 grs de spaghetti (en mi caso Garofalo
  • 50 grs de queso Pecorino o Parmesano 
  • 100 grs de Panceta 
  • 3 yemas de huevo M o 2 yemas de huevo L
  • Sal y pimienta negra molida 
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • Agua para la cocción

Tiempo: 10-15 minutos

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Mientras preparamos nuestra "carbonara" por un lado, vamos a ir dejando hechos los spaghetti. Así que al lío, que este plato se tarda poco en preparar pero hay que hacerlo bien.

Cocción de la pasta

Calentamos abundante agua en una olla alta SIN SAL NI ACEITE. La sal (1 gr o 1'5 grs por cada litro) la incorporaremos cuando empiece a hervir, si la echamos antes retrasamos la ebullición. Y si echáis aceite pasarán dos cosas: 1) un italiano morirá en alguna parte. 2) la salsa no se agarrará como es debido a la pasta.





Cuando empiecen los borbotones añadimos la pasta y dejamos cocinar según nos recomiende el fabricante de turno, aunque mi recomendación es que bajéis 2 minutos el tiempo que os digan. Necesitamos una pasta al dente y terminará de cocinarse con la salsa. La pasta "blandurria" no nos vale, nuestro morro es fino, no lo olvidéis...


La carbonara 

Por un lado troceamos la panceta (evitad si podéis el bacon troceado y envasado, vuestro carnicero os dará producto de calidad) y la freímos en una sartén sin aceite. La panceta irá soltando su propia grasa y es la que nos interesa. Dejaremos hasta que se dore bien.


En un bol amplio vertemos las yemas de los huevos y las batimos. 


Rallamos el queso Pecorino (si no tenéis podéis usar Parmesano) y mezclamos. Añadimos una buena cantidad de pimienta negra molida - fundamental - y sal al gusto. 


Ahora es el momento de incorporar los spaghetti a la sartén con la panceta. Les damos un buen salteado conjunto a fuego vivo, añadiendo un poco del agua de cocción. 


Apartamos del fuego y vertemos la mezcla de huevo, queso, sal y pimienta negra. Removemos bien para que se vaya haciendo ligeramente. NOTA: No se trata de que cuaje el huevo, sino que quede una mezcla muy cremosa. Podéis acercarlo al fuego levemente y remover a conciencia.


Ya sólo nos queda servir enseguida en platos hondos. Espolvoreamos un poco más de queso rallado y un poco más de pimienta negra. Blandimos el tenedor y disfrutamos, sin complicaciones. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

lunes, 20 de febrero de 2017

REVUELTO CREMOSO DE TRIGUEROS, SETAS Y AJETES

Acudo a tu rescate para esos momentos en los que llegas a casa cansado, sin ganas de perderte en la cocina, tal vez ni de levantarte del sofá. Pero tienes hambre y no te vale cualquier cosa. Pues aquí tienes una propuesta de lo más sencilla, rápida y jugosa. 

Este revuelto cremoso-cremoso viene acompañado de setas, espárragos y ajetes. Es casi como una receta de aprovechamiento, ya que los huevos nos ayudan a darle salida a infinidad de productos aislados en la nevera. Estos son mis "ingredientes perdidos" pero podéis tirar de gambas, champiñones, chalotas, puerros... Vuestra imaginación es la que domina la cocina. Escuchadla.

Sin más, os dejo con el fácil proceso de este plato a cámara rápida. Os aseguro que la pereza de "hacer la cena" se esfumará en un instante. ¡Mandiles arriba!


Ingredientes (2 personas)

  • 4 huevos medianos 
  • 8 espárragos verdes o trigueros
  • 200 grs de setas de cardo (o la variedad que más te guste o tengas)
  • 3 ajetes 
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • 1 chorrito de Salsa de Soja
  • 1 poco de leche (opcional) 
  • Agua para cocer los espárragos 
Tiempo: 10-12 minutos

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Este plato va a ritmo vertiginoso, así que no perdemos tiempo.

Ponemos a calentar una cazuela con agua. Cortamos la base de los espárragos - la parte más leñosa -, los partimos en trozos dos-tres dedos y los echamos en el agua hirviendo. Dejamos que se ablanden unos 6-8 minutos. Enseguida los sacamos a un bol con agua y hielo para cortar la cocción y mantener intacto su bonito color verde.

Lavamos las setas y las secamos bien. Las cortamos en tiras o en juliana. 

En una sartén calentamos un par de cucharadas de aceite de oliva Virgen Extra y añadimos los ajetes troceados y las setas. Salteamos a fuego vivo.

Añadimos los espárragos y dejamos cocinar todo unos 2 minutos. Agitando la sartén bien, sin miedo. NOTA: Aquí yo le añadí un poquito de salsa de soja para dar salinidad y un toque "distinto", el resultado es más que recomendable pero se puede suprimir, lógicamente. 

Batimos ligeramente los huevos en un bol - no vamos a hacer una tortilla - y salpimentamos (con cuidado, si le hemos añadido soja...) NOTA: Puedes añadir un poco de leche en este punto...

Apartamos la sartén del fuego y añadimos los huevos. Yo suelo ir mezclando bien todo con el calor residual y, esporádicamente, lo vuelvo a poner unos segundos al fuego según os guste más o menos cuajados. Pero por aquí nos van cremosos... 

Servimos enseguida en platos hondos individuales. Nos hacemos con un buen pan para mojar y a disfrutar de un plato a cámara rápida sano y extremadamente bueno. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

viernes, 17 de febrero de 2017

UNIVERSO CUCHARA: Recetas para entonar estómagos

Los platos de cuchara suelen estar plagados de historias, de recuerdos y de grandes momentos que nos evocan a otro tiempo. Son herencia de abuel@s, madres, de esos días de pueblo o de esa visión  fija de la familia alrededor de una buena olla mientras se servía "plato a plato". Y es que si había una cuchara en la mesa, sabías que había buena comida caliente.

Pero la cuchara no sólo la empleamos para grandes guisos de antaño, postres o para remover el azúcar en el café. Hoy os traigo un amplio abanico de posibilidades para despertar vuestra curiosidad culinaria, haceros fantasear con la idea de tener una de estas brillantes ideas frente a vuestros ojos y, ya puestos, en vuestra boca. Paladeando cada fantástica combinación de aromas, sabores y texturas. Despertando vuestros sentidos. Oliendo la pantalla, si hiciera falta...

Nos adentramos sin más dilaciones en nuevo Universo de la mano de grandes bloggers, que nos muestran algunas de sus aportaciones a la "causa cucharil". Guisos, potajes, cremas y mousses se dan cita en este post-recopilatorio que te hará salivar en cada propuesta. Pinchad en cada una de las recetas o en su propio blog para descubrir todo tipo de universos paralelos... 

¡Mandiles - y cucharas - arriba...! 


Arrancamos este viaje con La Cocina de Rebeca y este sensacional Estofado de pavo al pimentón. El pavo es una carne sana, sin apenas grasa y aquí cobra el protagonismo casi total de la cuchara. Se le adereza con buen pimentón (dulce o picante) y se cocina la carne para ablandarla y cargarla de los sabores de las verduras y el vino blanco. Un plato muy bien explicado y con una pinta espectacular.


Seguimos a cuchareo limpio con este manjar de Entre 3 fogones. Un delicioso Guisado de Costillas de Cerdo que se desharán en tu boca. Hazte con una buena materia prima (costillas bien plagadas de carne y con poca grasa) y cocina de manera fácil un auténtico placer para el paladar. Las verduras, el pimentón, las especias y el tomate deshidratado darán ese toque personal a un plato de 10.


No podía faltar en esta mesa un buen potaje, casi uno de los "cuchareos" por excelencia, y éste viene de la mano de Todo Cooking. Ni más ni menos que un Potaje de judías blancas con calabaza. Ya el nombre invita a sumergirte en él. Un clásico de la cocina malagueña (concretamente de la zona de Axarquia) donde las habichuelas cohabitan con el dulzor de la calabaza. Simplemente genial...


Nos salimos del mundo "guiso" para toparnos con esta original propuesta de Picoteandoideas. En esta ocasión la cuchara se sumerge en una Crema de Hinojo, acelgas y manzana para sorprender al comensal de turno. Una receta de lo más sugerente plagada de aromas con personalidad como el hinojo y su fragancia anisada, la sal negra o un buen caldo de verduras. Comida sana y buena 100%.



En la línea del "cuchareo de cremas" os dejo con la propuesta de mi blog The Hitchcook: una sencilla y aromática Crema de zanahoria y jengibre ideal para cenas ligeras. Todo la personalidad de la raíz de jengibre se topa de bruces con el dulzor de la zanahoria para crear una cucharada de lo más sana, nutritiva, fresca y sorprendente. Toques exóticos para un plato diferente...


Desde el blog Cocina Mientras Puedas nos llega esta apetitosa y sugerente Crema de Coliflor con tierra de aceitunas negra y ajo negro. Sólo con el nombre ya te puedes ir haciendo una idea de la gran combinación de ingredientes y sabores que explotarán en tu boca. Amantes y no amantes de la coliflor, aquí tenéis una oportunidad sensacional de darle vida y carisma a este cremoso plato.


Culminamos con el postre, donde nuestra cucharilla indagará en las delicias de esta tentadora Mousse de Chocolate negro a cargo de Manzana & Canela. Los aromas maternos inundan esta propuesta maravillosamente presentada y muy sencilla de preparar gracias a la explicación que hallaréis. Un pecado chocolatero estupendo para ocasiones especiales o para daros un más que merecido capricho.


Hasta aquí este recopilatorio del "Universo Cuchara" que espero os haya inspirado o, por lo menos, os haya causado hambre. Los grandes platos "de cuchareo" siempre formarán parte de nuestra cocina, por tradición, herencia o porque simple y llanamente nos sientan de maravilla. Salados o dulces, nuestros estómagos tendrán un hueco para ellos...

Nos vemos, hitchcookian@s...

miércoles, 15 de febrero de 2017

FISH & CHIPS (El hombre que sabía demasiado)

Fish and chips

La pasión de los británicos por su popular "Fish & Chips" es altamente conocida. Es una comida callejera, asequible y económica. El pescado rebozado y las patatas fritas son casi un emblema gastronómico y jamás hay que perder la oportunidad de catarlos. Una suerte de "finger-food" que hará las delicias de mayores y pequeños - buena opción para incluirles pescado -. 

Normalmente se prepara con pescado, aunque - tal y como he hecho yo - también se puede usar unos buenos filetes de merluza. Como acompañamiento puede tirarse de puré de guisantes, pepinillos en vinagre o de una buena salsa para "dippear". Y por supuesto debemos garantizarnos unas excelentes patatas fritas, melosas por dentro y crujientes por fuera. Abajo te doy las claves del éxito... 

Para tan especial momento nos acompaña en la comparación gastro-cinéfila mi querido Sir Alfred Hitchcock, que nos cede gustosamente su versión americana de "El hombre que sabía demasiado" para llevar este bocado británico a otra dimensión y divertirte (¿acaso debe haber otro propósito?) con esta mezcla maravillosa de cine y cocina. Prepárate que esto se va a llenar de buen suspense culinario. Así que... ¡mandiles arriba! 

Fish and chips

Ingredientes (4 personas)
  • 800 grs de filetes o lomos sin espinas de bacalao o merluza (yo usé merluza)
  • 120 grs de Harina de trigo
  • 100 grs de Maicena 
  • 250 ml de Cerveza 
  • 1 cdita de Curry
  • Perejil fresco picado
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de girasol o aceite suave
Para las patatas fritas (chips)
  • 3-4 patatas para freír (variedad Monalisa o Kennebec) 
  • Aceite de oliva 
  • Sal
Para la salsa
  • 4 cdas de Mayonesa 
  • 2 cdas de yogur
  • 1 cda de Mostaza de Dijon
  • Cebollino fresco picado
  • 1 cdita de comino molido
  • Unas gotas de lima o limón
Tiempo: 60 minutos.
Película comparada: "El hombre que sabía demasiado" (Alfred Hitchcock, 1956)

Disfruta de la comparación cinematográfica tras la receta...

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El rebozado

En un bol vamos a disponer la masa del rebozado. Para ello echamos la harina de trigo y la maicena (harina de maíz) y lo mezclamos todo bien.




Vamos añadiendo la cerveza poco a poco mientras vamos removiendo la mezcla con unas varillas. Nos tendrá que quedar una masa sin grumos.

Incorporamos el perejil, luego el curry y damos un "último meneo" al combinado. 

Limpiamos bien el pescado por si tuviera alguna espina "rebelde" y los cortamos a lo largo, de tal modo que nos queden unas tiras como de un dedo de grosor. Salpimentamos por ambas caras y los sumergimos en la mezcla del rebozado.

En una sartén con aceite bien caliente, vamos friendo las tiras hasta que queden bien doradas por todas partes. Sacamos a papel absorbente hasta terminar con todo el material marino... 

Las chips

Vamos a emplear la técnica de la "doble fritura" para asegurarnos unas buenas patatas fritas suaves por dentro y crujientes por fuera. 

Primera fritura

Pelamos las patatas y las cortamos en bastoncillos (corte común llamado "batonnet"). Las dejamos en remojo durante 10-15 minutos, de ese modo perderán algo de almidón (así no se nos pegarán).

Las secamos a conciencia y calentamos abundante aceite en una sartén. La técnica nos habla que en la primera fritura el aceite debe estar más o menos a 140º. Si tienes termómetro, bien. Pero si no un truco infalible de El Confidencial es echar una miga de pan, si se queda en el fondo es que el aceite está más o menos caliente y podemos echar las patatas. Mejor en tandas, hasta que las veamos ligeramente doradas pero no fritas del todo.

Reposo

Con la primera fritura nos garantizamos que se hagan bien por dentro. Las sacamos y las dejamos enfriar durante 30 minutos. NOTA: En este punto podrías congelarlas (una vez frías) y así tener siempre patatas fritas caseras a punto para un último golpe de fritura. Merece la pena...

Segunda fritura 

Pasamos a la segunda fritura el aceite deberá estar a unos 180º. El truco sin termómetro es echar una miga de pan y si flota, tenemos la temperatura adecuada. Como antes, echamos las patatas por tandas hasta que queden bien doradas, tersas y crujientes. Sacamos a papel de absorber.

Emplatado

Mezclamos todos los ingredientes de la salsa y removemos bien. Ni qué decir que vayáis probando según vayáis echando para dar con "vuestro toque".

Presentamos el pescado sobre papel de periódico para hacerlo más "comida callejera". Servimos las patatas del mismo modo en algún recipiente alto para que sobresalgan y acompañamos con la salsa ligeramente espolvoreada con un poco más de cebollino picado. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
THE MAN WHO KNEW TOO MUCH
("El hombre que sabía demasiado" - Alfred Hitchcock, 1956)


Siempre es un placer volver a mis orígenes gastro-cinéfilos con el maestro que dio sentido a esta chifladura de blog. Para la ocasión lo tenía claro desde el inicio. Al tratarse de una receta británica, callejera, con un enorme poderío visual y siendo un "remake" por mi parte de un clásico, había que dejarse atrapar por ese thriller milimétrico y maravilloso llamado "El hombre que sabía demasiado" 

Una de esas "películas familiares" del genio inglés, donde la calma se transforma en tempestad en cuestión de segundos. Y en donde los mundanos personajes son arrastrados por una marea de hechos extraordinarios, y tendrán que sacar a relucir sus mejores dotes detectivescas y heroicas para escapar. Puro Hitchcock, nada le gustaba más que masacrar a la gente corriente... 

Unos pocos antecedentes... 

A mediados de los años 50, Hitch ya estaba más que consagrado en el panorama mundial. Su virtuosismo técnico y su impronta de suspense eran ya un sello inconfundible. Esa década fue la más prolífica para él y donde podía permitirse lujos al convertirse en su propio productor. Cuando llegó el año 1956 ya había entregado piezas fundamentales de su filmografía "cincuentera" como "La ventana indiscreta", "Yo confieso", "Extraños en un tren" o "Crimen perfecto"

Pero es en ese año cuando decide "auto-revisitarse" a sí mismo (ya lo hizo anteriormente con sus películas de "Sabotaje" de 1936 y 1942), y posa su mirada en su película británica de 1934, "El hombre que sabía demasiado" (protagonizada por Peter Lorre). Ya en Hollywood posee poder total sobre la obra, un abultado presupuesto y un elenco popular y de prestigio (un extraordinario James Stewart y una más que notable Doris Day) para catapultarla al éxito. Y así fue. Con Oscar a la "Mejor Canción" incluido (por la célebre y maxi tarareada Whatever will be, will be - Qué será, será...

El argumento 

Así pues nos encontramos con un Hitchcock cómodo, asentado y dispuesto a divertir al espectador y hacerle sufrir en sus carnes las vicisitudes de un matrimonio común (un médico, su mujer cantante y su hijo pequeño) que se ve inmerso en una trama de espionaje internacional durante unas vacaciones  - aparentemente relajadas - en Marruecos. 

Y es que cuando eres el único poseedor de una información que te susurra un hombre moribundo,  nada bueno puede suceder. A partir de ahí, el secuestro del niño y un plan de atentado irán agitando la trama de esta pareja hasta culminar en un colofón narrativo y dramático como pocas veces se ha rodado. Hablo, naturalmente, de la majestuosa secuencia del Albert Hall. Cine total, ese que funciona con la precisión de un reloj y te mantiene petrificado en el asiento.

Nuestra cine-receta 

Por un lado nos topamos con las similitudes claras con este "English-finger-food": la nacionalidad británica de Alfred Hitchcock, que se trata de un "remake" de una obra inglesa y que la mayor parte de la película transcurre en Londres. Pero vayamos un poco más lejos...

La historia arranca con un placentero viaje por Marrakech, donde un matrimonio disfruta de largos paseos por los zocos y el folclore y la gastronomía marroquí. Esos primeros apuntes que se nos materializan con exóticos aromas como el comino o el curry, perfumando el ambiente y la cocina de una paz que se resquebrajará tarde o temprano.

Empezamos a gestionar el primer nudo de la trama mientras mezclamos en el bol las piezas clave que recubrirán la historia: la harina, la cerveza y la sal equivalen a esa "masa madre" en el que se sumergirán sin querer nuestros protagonistas (el asesinato del espía y su posterior confesión letal al afable doctor) A partir de ahí lo extraordinario se hace con el poder absoluto.

El matrimonio - a nuestros ojos alocados, el pescado - se verán forzados a adentrarse en una espiral de violencia, secuestros, planes criminales y espionaje, y tendrán que mostrar una coraza especial para hacer frente a todos estos hechos. Primero se recubren de la masa para luego pasar por la cólera del aceite caliente. Ya no son dos personas mundanas, ahora deben hacer frente a un dilema crucial: salvar a su hijo o evitar un atentado. 

Una vez que se forma "una costra" en su espíritu es cuando pueden contraatacar, el secuestro del pequeño les empuja a sacar una destreza que creían ausente en sus vidas. La fuerza que les otorga el rebozado, el curry o el perejil les permite "freírse" en acontecimientos de calado criminal. Y la "rubia" de turno - aquí de aparente fragilidad y sumisión - se nos antoja como esas relucientes y crujientes patatas fritas, donde el amarillo predomina, y se erige como un protagonista con un interior amable y maternal pero con una inteligencia y sagacidad propia de un dorado a fuego vivo. A fin de cuentas es ella en realidad la que maneja y descubre los misterios de la trama... 

Al final todo queda postrado en el Albert Hall, donde se cometerá el asesinato del ministro a la espera de una nota concreta. El plato de pizarra se nos asemeja a ese escenario mortal. El cronómetro de Hitchcock gira para sumirnos en un fuego cruzado donde la víctima, la orquesta, el matrimonio y el francotirador se arremolinan en un mismo espacio como el pescado, las patatas y la salsa en un mismo plato de presentación. Ella evita el crimen con su grito (es cantante, buen juego con la personalidad del personaje) y conecta secretamente con su hijo gracias a cantar la célebre canción para culminar en un final feliz, para celebración del espectador y del comensal. 

"El hombre que sabía demasiado" es, ante todo, un divertimento ejemplar por parte de uno de los mejores animadores visuales que ha dado el séptimo arte. Nos convierte en detectives y cómplices de una trama muy bien orquestada y que nos lleva por pistas falsas, personajes siniestros y un mar de dudas hasta dar con la verdad total. Es una película clásica de Hitchcock, posee gran parte de sus pasiones y obsesiones: seres normales en hechos que les sobrepasan, conspiraciones, humor negro, misterio y muerte. Nuestra receta ha tratado de mantener ese "espíritu británico" que impregna esta obra basada en su homóloga de los años 30.

Qué será, será... pues, por de pronto, es una gran receta apoyada en un thriller de enorme altura. Ahora ya sabéis demasiado. No os queda otra que prepararla...  

viernes, 10 de febrero de 2017

SANDWICH DE POLLO CON SALSA BARBACOA CHINA, HIERBAS, CACAHUETES Y RABANITOS


Me lanzo a la cruzada de preparar un sandwich para el concurso de Canal Cocina en colaboración con Panrico. Para la ocasión mi mente, siempre un poco más chiflada de lo normal, ha decidido viajar hasta la todopoderosa gastronomía china y confeccionar un sándwich finger-food de lo más pecaminoso. 

Y digo pecaminoso porque os catapultará a otra dimensión con su mezcla de texturas y aromas, con el mínimos esfuerzo. Aquí se dan cita toques picantes, cítricos, frescos, crujientes y dulces. ¿Podéis imaginar este manjar en vuestro paladar? Pues no dudéis en realizarlo, vale la pena. Creedme.


Además por suerte ya hay apertura a productos especializados en grandes superficies. Y la salsa Char Siu es fácilmente accesible. Se trata de un marinado barbacoa chino, con toques dulzones. Nosotros vamos a darle nuestro "toque personal" y trabajarla ligeramente y aromatizarla a nuestro antojo para otorgarle picante y carisma. Este sandwich hará las delicias de los más viajeros y de los amantes de bocados exóticos. Fácil, rápido, asequible, explosivo... ¿te atreves? Pues ya sabéis lo que nos toca...¡mandiles arriba!


Ingredientes (2 personas)

Para el pollo

  • 4 rebanadas de Panrico Cerealia Artesano 
  • 4 filetes de contramuslos de pollo deshuesados 
  • 1 cda de 5 especias chinas
  • Sal y pimienta
Para la salsa

  • 1/2 taza de salsa Char Sui (barbacoa china)
  • 1 taza de caldo de pollo o de verduras
  • 1 cda de salsa picante Sriracha 
  • 1 cda de salsa de soja
  • 1 cda de salsa de soja oscura
  • 1 cdita de ajo en polvo
  • 1 cdita de jengibre en polvo
Para el topping 

  • Rabanitos laminados
  • Pepino laminado
  • Cacahuetes fritos y ligeramente machacados
  • 1/2 lima
  • Cilantro, hierbabuena... 
Tiempo: 20 minutos


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La salsa 

En un bol añadimos todos los ingredientes de la salsa y mezclamos con energía para integrarlos todos bien y que entablen amistad entre ellos. NOTA: Yo aquí te sugiero unas cantidades, pero en tu mano está quitar o añadir o incrementarlos. Vete probando cada vez que añadas algo, así notarás que falta para que sea perfecto, y sobre todo, a tu gusto.

Colocamos la salsa en una sartén y la calentamos hasta que llegue a ebullición. Dejamos que vaya cogiendo cuerpo y vaya espesando ("sticky sauce") durante 1 minutos. Apartamos y reservamos.



El pollo

En un plato mezclamos la harina de trigo con las 5 especias chinas, sal y pimienta negra molida. De ese modo ya otorgamos "personalidad" y aroma al rebozado. Pasamos por la mezcla los filetes de contramuslo de pollo y los freímos en una sartén con un poco de aceite hasta que estén dorados por ambas caras. Sacamos a papel absorbente para retirar el exceso de grasa, que no nos interesa.



Volvemos a calentar la salsa en la sartén (a fuego medio) y vamos disponiendo dentro los filetes de pollo. La gracia está en que se impregnen bien y se caramelicen ligeramente durante 2-3 minutos.

Los sacamos y los cortamos en tiras. NOTA: La tabla para cortar carne debe ser independiente a la que usemos habitualmente para verduras y demás. Igual que la del pescado. Merece la pena tener una variedad para darles diferentes usos. 



El montaje final

Tostamos las rebanadas de pan Cerealia Artesano en la sartén o en la tostadora (el horno da hasta cierto pánico viendo la facturación actual) y los disponemos en el plato de presentación.

Colocamos encima de cada uno el pollo troceado y regamos ligeramente con un poco de la maravillosa y pegajosa salsa restante. 

Coronamos con hierbabuena y cilantro frescos, unas láminas de rabanitos y de pepino (mejor si las haces con mandolina, para asegurarte un corte fino) y unos cacahuetes fritos ligeramente machacados en el mortero - queremos que se noten en cada bocado su crujiente -. 

Por último aliñamos con un poco de lima recién exprimida que nos dará frescor y toque cítricos.  Os armáis de servilletas y disfrutáis de un suculento y original sándwich que nos os pasará desapercibido. Ya os lo digo.

¡Que aproveche, hitchcookian@s!