martes, 27 de junio de 2017

PAN DE MOLDE CASERO (Pequeña Miss Sunshine)

Amantes del pan, o simplemente "panarras míos", hoy os traigo todo un festival con miga para disfrutar y deleitar al personal. Cuando saques tiempo para preparar tu propio Pan de Molde, la vida será distinta. Esa fragancia de "recién hecho" por las mañanas tiene pocas comparaciones...

La receta lleva cierto tiempo pero todo el que inviertas merecerá la pena. Hay que meterse en harina, palpar la masa, trabajarla, saborear el momento, porque creo que en eso consiste hacer pan: en sentirlo mientras lo creas. Quitaros el miedo de encima (si es que lo tenéis) y lanzaros a preparar esta receta junto a esa "peculiar familia" de Pequeña Miss Sunshine. Todo un viaje lleno de aventuras, frustraciones y éxitos. Arrancamos motores y... ¡mandiles arriba! 


Ingredientes 
  • 300 grs de harina de fuerza
  • 85 grs de agua tibia
  • 85 grs de leche entera
  • 6 grs de levadura fresca
  • 30 grs de mantequilla blanda
  • 15 grs de azúcar blanca
  • 10 grs de sal
Tiempo: 60 minutos + los tiempos de levado (un rato, vaya)
Película comparada: "Pequeña Miss Sunshine" (Johnattan Dayton y Valerie Faris, 2006)



En un bol amplio echamos la harina y la sal. Mezclamos bien con las manos - aquí hay que mancharse, merece la pena sentir cómo va cogiendo forma nuestra creación -. 

Diluimos la levadura en el agua tibia (de 32º a 38º) y dejamos que "se active" unos 5 minutos. Vertemos el agua y la levadura en el bol, junto con la leche, la mantequilla y el azúcar. Ahora toca amasar, sacudirnos el estrés, disfrutar del trabajo artesano...


Trabajamos la masa durante 10 o 12 minutos, hasta obtener una masa firme y que no se pegue a las manos. Hacemos una bola y la colocamos en el bol ligeramente engrasado con aceite. Tapamos y dejamos que doble su volumen. NOTA: El tiempo dependerá de la temperatura que haya en el ambiente... 



Enharinamos ligeramente una superficie lisa y limpia con harina. Volcamos la "bola" y la aplastamos por el centro para sacarle el gas (desgasificar) Doblamos la masa para colocarla en el interior de un molde tipo "plumcake" ligeramente engrasado. Cubrimos con un paño húmedo y dejamos reposar de nuevo hasta que vuelva a doblar su volumen.

Precalentamos el horno a 200º. Y lo bajamos cuando metamos el molde a 180º.

Metemos el molde en el horno y horneamos durante 35-40 minutos. NOTA: Estad atentos para que no se dore demasiado la superficie, de ser así, podéis cubrir con papel de plata.


Sacamos del horno y lo dejamos reposar 5 minutos en una rejilla (sin desmoldar) Pasado ese tiempo, lo desmoldamos y enfriamos totalmente sobre la rejilla. Listo para sacar rebanadas y disfrutar de un buen pan de molde casero para el desayuno. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
LITTLE MISS SUNSHINE 
("Pequeña Miss Sunshine - Johnattan Dayton y Valerie Faris, 2006)

Esta obra de 2006 – encerrada si acaso en el género de “cine indie” – supuso toda una sorpresa para la crítica y el público del momento, pues cuestionaba de un modo fresco y cómico los valores del éxito, la belleza y la familia. Todo a través de los ojos inocentes de una niña apocada pero decidida, su entorno cercano y desequilibrado, y una furgoneta Volkswagen Combi que los lleva de viaje, no sólo a un concurso de belleza infantil, sino a descubrirse. Es todo un canto positivo a los seres diferentes. 

La película se nos antoja un viaje vital, de descubrimientos y decepciones, de éxitos y de valores. Físicamente se materializa en el viaje en furgoneta, contenedor de los personajes, y cuyos fallos mecánicos no son más que obstáculos que deberán sortear como familia, requiriendo la ayuda de los otros y plasmando de modo gráfico que la unión hace la fuerza.

En nuestra cine-receta  vamos a amalgamar todo ese espíritu de unidad en una masa de pan de molde casero, que se nos presenta rebanado, dando a entender que la familia está desestructurada, dividida, con problemas individuales pero que necesitan de un buen horneado común para hallar la felicidad…


Una madre desquiciada, un padre obsesionado con el éxito, un hijo con voto de silencio, un tío con ansias suicidas, un abuelo que pasa heroína y que tiene una relación especial con su nieta de 7 años. Este elenco de alocadas mentes se une y arremolina en el interior de un bol amplio como la harina, la levadura, el agua, la leche, el azúcar, la mantequilla y la sal.

A la pequeña Olive la han seleccionado para participar en el concurso de belleza “Little Miss Sunshine” y la familia al completo decide partir en una cruzada a lomos de la Volkswagen Combi amarilla para cumplir el sueño de la pequeña. Un viaje que empieza con la tranquilidad de una "masa que reposa" pero que poco a poco irá creciendo como lo hacen las frustraciones y desavenencias entre los miembros de la familia al tiempo que el vehículo va acumulando fallos,

Entre otros contratiempos como la pérdida de un contrato o la irrupción de un ex novio, emerge el fallecimiento del abuelo a causa de una supuesta sobredosis. Nuestra masa tendida en el recipiente, inerte y cubierta con un paño se nos antoja a ese cadáver anciano… Parece que el viaje concluye, pero nada impedirá a esa niña acabar el trabajo que hizo su abuelo con ella…

Olive va a actuar pero la competencia es atroz y no quieren que sufra una humillación. Nada importa para ella, decide adentrarse en el horno y desatar su magia durante 30-35 minutos al ritmo burlesque de Super Freak de Rick James.


Ante la reacción negativa del público, la familia al completo se une a la interpretación de la niña y hacen que esa “masa cruda” tenga su momento de gloria. Que se cueza. Que brille con luz propia. Y tras salir del horno – y de los acalorados improperios de la organización – se desmoldan y se enfrían en una rejilla para volver a coger el camino a casa en su destartalada Volkswagen Combi amarilla. Compactos como una familia y como un pan de molde casero que una vez les hizo triunfar en un concurso de belleza…