miércoles, 29 de marzo de 2017

CÓMO HACER PAN DE PITA CASERO (Receta con paso a paso)

Hoy os traigo una delicia de pan de pita. Y lo hago tras maravillarme con la receta de Esbieta, a la cual os recomiendo efusivamente que sigáis en su canal de YouTube. 

Se acabó eso de comprarlo hecho, hoy os invito a sumergiros en un mundo de harina siguiendo el "paso a paso" que os he preparado a conciencia. Os aseguro que es más sencillo de lo que parece y que el resultado es ESPECTACULAR. Luego lo podéis rellenar a vuestro gusto: con pollo salteado con verduras, con carne picada, con vegetales o para dippear un buen hummus casero. Pruébalos con mi Hummus Rojo o mi Hummus de Zanahoria con Ras-Al-Hanout

Siempre lo digo: no hay nada como hacer tu propio pan casero. Es una sensación increíble cuando te metes en harina y sacas grandes resultados (lleva su tiempo, no desesperéis) Pues sin más rodeos nos ponemos a preparar esta sensacional receta... ¡Mandiles arriba!

Pan de pita casero

Ingredientes

  • 500 grs de Harina de Fuerza
  • 300 grs de agua (a 25º)
  • 20 grs de levadura fresca
  • 30 grs de Aceite de Oliva
  • 10-12 grs de sal
Tiempo: 90 minutos (contando tiempos de levado)

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Empezamos. Calentamos el agua y con ayuda de un termómetro de cocina la dejamos a 25º En caso de que no tengáis más o menos al taco, debe estar tibia. Añadimos la levadura y removemos bien hasta que se diluya por completo.


Por otro lado tamizamos con ayuda de un colador fino la harina en el bol.


Añadimos la sal y la mezclamos bien con la harina. Vertemos el agua con la levadura disuelta en el bol y empezamos a mezclar.


Vamos removiendo bien hasta que no queden grumos de harina.


Una vez que la tengamos manejable la volcamos en la encimera bien limpia. 


Trabajamos la masa hasta que quede lisa. Durante 6 minutos, más o menos. Hacemos una bola.


La colocamos en el bol y tapamos con papel film. Dejamos reposar hasta que doble su volumen. Tiempo aproximado: 1 hora.


Ponemos a calentar el horno a 250º con la bandeja que vayamos a usar para hornear. Volcamos la masa en la encimera enharinada y la amasamos ligeramente para desinflarla.


Pesamos la masa y sacamos 10 porciones.


Boleamos cada porción, haciendo pequeñas bolitas.


Aplastamos cada bolita con ayuda de un rodillo hasta obtener una especie de oblea circular. Según nos dice Esbieta, cuanto más lo estires más finos saldrán los panes, y cuanto menos más hinchados quedarán y con bastante hueco por dentro. Y procurad que nos se  se hagan dobleces, porque se podrían romper al hornear.


Metemos en la bandeja que teníamos en el horno 3-4 panes de pita. Y los horneamos 7-8 minutos, hasta que veamos que se hinchan y quedan doraditos.


Vamos sacando y tapando con un trapo para retener el calor según los vayamos teniendo. Terminamos de hornear el resto.

¡Que aproveche, hitchcokian@s!

lunes, 27 de marzo de 2017

SPAGHETTI CON ALCACHOFAS Y PESTO DE ESPINACAS Y NUECES

Volvemos a tener ante nosotros un nuevo Free Meat Monday. Y lo vamos a cumplir a rajatabla con un espectacular y diferente plato de pasta. Para la ocasión tiramos de los detalles de Nueces de California para confeccionar una salsa pesto original a base de espinacas y nueces. La clásica lleva albahaca y piñones, pero os aseguro que esta variante le llega a la altura.

Todo ello además viene secundado con unas maravillosas alcachofas. Y os intento relatar una forma sencilla de limpiarlas para así ahorrarnos tirar de "las de bote". La diferencia, como casi siempre, es abismal, así que os animo encarecidamente a que os lancéis a prepararlas vosotr@s. 

Una receta sencilla, sana, vegetal y llena de sabor. Pues al lío... ¡Mandiles arriba! 

Spaghetti con alcachofas y pesto de espinacas y nueces

Ingredientes (4 personas)
  • 300 grs de Spaghetti 
  • 6 alcachofas medianas
  • Agua 
  • Sal
  • 1 limón
  • Aceite de Oliva
Para el pesto de espinacas y nueces
  • 100 grs de espinacas
  • 60 grs de nueces 
  • 1 diente de ajo
  • 50 grs de Queso Parmesano rallado 
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • 1 poco de zumo de limón
Tiempo: 30 minutos

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Las alcachofas

Lo primero de todo es ir "tuneando" nuestras brillantes y hermosas alcachofas, aquí presentes. Preparamos un bol con agua fría y el zumo del limón para, según las vayamos limpiando, caigan en el baño y no se oxiden. Todo mimo es poco...


Les cortamos el tallo y con ayuda de una puntilla (o cuchillo pequeño y afilado) recortamos la parte más gruesa de la base. Quitamos las hojas exteriores hasta que veamos la base amarilla. Cortamos después la punta de las alcachofas para quedarnos con el corazón. Lo partimos en cuatro trozos y eliminamos los pelillos que veremos en el interior. 


Salteamos las alcachofas troceadas en una sartén con un poco de aceite de oliva y sal. Alrededor de 4-5 minutos, para que cojan color. Añadimos entonces un vaso de agua y dejamos cocer a fuego medio durante 8-9 minutos con tapa. Luego cocemos unos minutos más ya destapadas,  o hasta que se haya evaporado todo el líquido y veamos que estén tiernas.



El pesto de espinacas y nueces

Pelamos el ajo y lo cortamos por la mitad. Le retiramos el germen interior. Lo trituramos con la batidora.

Añadimos las espinacas - bien lavadas y secas - y trituramos un poco más.

Incorporamos las nueces y vuelta a la batidora. A mí me gusta que se note cierto crujiente del fruto seco, así que lo trituro pero no demasiado. Pero ahí ya, a vuestro juicio culinario...Rallamos un buen queso Parmesano en la pasta creada y exprimimos un poco de limón.

Por último vamos añadiendo Aceite de Oliva Virgen Extra - nuestro oro líquido - en la mezcla y vamos removiendo hasta obtener un pesto cremoso. La cantidad os la irá pidiendo el cuerpo, debe quedar únicamente a vuestro gusto.

NOTA: Es importante que vayáis probando según añadáis ingredientes para dar con el toque perfecto.





Resultado final del pesto de espinacas y nueces
La pasta y montaje final

Ponemos un cazo con abundante agua (SIN ACEITE, por favor) y lo llevamos a ebullición. Una vez que añadamos la pasta es el momento de incorporar la sal. Si lo hacemos antes retrasaremos el hervor. Dejamos cocer según nos recomiende el fabricante. Pero siempre recordar que terminaremos de cocinar la pasta en la sartén con la salsa, así que bajad un par de minutos de la recomendación.


Escurrimos ligeramente la pasta y la echamos en una sartén caliente. Añadimos un poco del agua de cocción (como 50 ml) y salteamos junto a las alcachofas. Añadimos el pesto de espinacas y nueces y removemos bien para que se impregnen bien los spaghetti. 



Servimos enseguida en platos hondos y rallamos si se quiere un poco más de queso Parmesano y decoramos con unas hojitas de albahaca o espinaca.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Spaghetti con alcachofas y pesto de espinacas y nueces

martes, 21 de marzo de 2017

BACALHAU À BRAS (Bacalao dorado, a mi manera)

Esta receta de la cocina portuguesa es un todo un símbolo de la gastronomía mundial. El Bacalhau à Brás o Bacalao Dorado es un plato de pescado sensacional, fácil de preparar y que combina a la perfección con un buen revuelto. Está claro que el que lo prepara... repite.

El nombre de Bacalao Dorado viene dado por el color amarillo oro que le otorga el huevo y la patata frita. He visto algunas variantes que le añaden cúrcuma para potenciar el color, pero me parece un poco aromatizar sin venir a cuento un plato que ya de por sí tiene muchos elementos sabrosos y con personalidad. Simplemente debemos vigilar los tiempos y el tostado para no pasarnos. Queremos color dorado, no negro tizón.

Bacalhau à bras o bacalao dorado

Si vas a Lisboa o has ido, sabrás que este plato tiene que caer sí o sí. Y hoy lo vamos a preparar en los fogones del hogar sin muchas complicaciones. Necesitarás un poco de destreza y mucho mimo para obtener al final un plato cremoso (que no seco) y plagado de olor a mar.

Créeme si te digo, hitchcookian@, que te va a sorprender este plato y que lo harás en más de una ocasión. Ya de paso pruebas tus virtudes con el cuchillo para hacer las patatas paja (vigilando de no llevarte un dedo por el camino). Pues venga, que nos vamos al país vecino a comer... 

¡Mandiles arriba!

Bacalhau à bras o bacalao dorado

Ingredientes (2-3 personas)

  • 1/2 kg de bacalo fresco sin piel ni espinas
  • 3 patatas
  • 2 huevos 
  • 2 cebollas medianas
  • 1 diente de ajo
  • Sal, pimienta y Aceite de Oliva
  • Perejil fresco picado
  • Aceitunas negras (opcionales)
Tiempo: 20-25 minutos

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NOTA INICIAL: Esta receta se suele preparar con bacalao en salazón, pero como yo tenía unas buenas tajadas de bacalao fresco, me pareció una buena opción para darles una salida digna. Para desalar el bacalao necesitaréis sumergir el pescado en agua durante 40-48 horas, cambiando el agua cada 6 horas. Y deberá estar siempre en la nevera, para evitar riesgos de fermentación.

El sofrito de pescado

Limpiamos a conciencia el pescado, retirándole todas las espinas que puedan haber. Este plato necesita tener un bocado limpio, nada más desagradable que toparte con una espina, así que nos tomamos nuestro tiempo para dejar el bacalao "niquelao". 

Desmenuzamos el pescado con las manos hasta obtener unas "migas". Reservamos.


Picamos la cebolla en trocitos y la ponemos a sofreír en una sartén con un poco de aceite de oliva. Cuando esté blandita y algo dorada (unos 10-12 minutos) añadimos las migas de bacalao. Echamos una pizca de sal y pimienta negra molida. Vamos mezclando bien para que se cocine el pescado.


Las patatas fritas y el revuelto

Por otro lado cortamos con ayuda de una mandolina o a cuchillo con paciencia y cuidado, las patatas en tiras muy finas (tipo "paja") Las lavamos bien para que pierdan el almidón y las secamos con ayuda de un trapo de cocina.


En una sartén con abundante aceite caliente, las freímos hasta que queden crujientes y doradas. No nos llevará mucho tiempo ya que son muy finitas. Así que estad al loro que no se quemen...


Escurrimos las patatas en papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.


Añadimos las patatas (reservando algún montoncillo para el final del plato) y removemos bien. Picamos el perejil y lo espolvoreamos por encima.

Batimos los huevos en un bol, le añadimos un diente de ajo majado o muy picado (esto es opcional) y lo incorporamos al sofrito de la cebolla, el bacalao y las patatas. 


Removemos bien todo el conjunto durante 2-3 minutos, para que así se vaya cuajando el huevo y mezclándose bien todos los ingredientes, esa es la clave. IMPORTANTE: Que nos quede meloso, jugoso, esponjoso... no que quede seco y las patatas deben mantener un punto crujiente.

Montamos el plato con el revuelto de bacalao, cebolla, patatas y huevo en el centro. Coronamos con un buen puñado de patatas paja y unas oliva negras alrededor. Culminamos la obra maestra con unas hojas de perejil fresco y listo.

¡Que aproveche, hitchcookian@s mi@s!

Bacalhau à bras o bacalao dorado

domingo, 19 de marzo de 2017

UNIVERSO CONSERVA: 7 recetas para sacarle partido

Las latas, las conservas, los botes, los escabeches, las terrinas... En nuestras despensas suele haber todo tipo de ingredientes encubiertos que pueden tener un destino de lo más fabuloso. 

Más allá de coronar una simple tosta, o de espolvorearlos sin gracia en una ensalada, varios blogueros se atan los mandiles para mostrarte ideas y propuestas de lo más variopintas, donde el protagonismo recae en la conserva. Así que vamos a darle un poco de vida a esta materia prima, vamos a ponerla en primera línea de fuego, a jugar con su potencial y a sacarle el máximo partido. En tu mano está luego hacer versiones de estos sensacionales platos.

En cada receta tienes el link que te llevará de viaje a otros mundos para que puedas ver, leer y crear todo tipo de bocados: ensaladas, aperitivos, hamburguesas, picoteos... Todo vale si tienes un buen producto y muchas ganas de fantasear. ¡Mandiles arriba! 



Desde aquí os propongo unas Mini-tartas de atún en conserva con cítricos y nueces. Un bocado de lo más apetecible para sacar provecho de las latas de la despensa. Van muy aromatizadas y con un aliño especial. Como casi siempre traen una película bajo el brazo, en esta ocasión los Hermano Marx me prestan su obra "Pistoleros de agua dulce" para el show gastro-cinéfilo.


Entre 3 fogones saca partido de las conservas con estos Cestos Brick con guisantes y atún. Una variante sana y deliciosa que nos catapultará al mundo verdura de una forma original y perfecta para servir a invitados. Todo un finger-food con un envoltorio sorprendente...


Los garbanzos de bote son también un magnifico aliado para sacarnos de más de un apuro. Desde Picoteandoideas aterriza esta Ensalada de Garbanzos donde la legumbre se une a unas sardinillas para completar un plato de lo más completo, saludable y refrescante para los días de calor...


En el blog de TodoCooking también hallamos el protagonismo de los garbanzos, en este caso con el clásico y delicioso Hummus, receta vegana de Oriente Medio. Todo un dippeo bien aderezado con aceite, tahini, pimentón y comino. Saca el pan de pita a relucir para disfrutar de este puré inmortal.


Desde La Cocina de Rebeca nos llega este sorprendente bocado: Guacamole con sardinas en pan de semillas. Solo con la pinta y la mezcla de ingredientes, nuestra mente puede fantasear con la idea de lo bueno que estará. Una forma distinta y sencilla de darle salida a nuestras conservas...


Uno de los grandes "botes" que pululan por nuestras despensas es la mostaza. Pues para que les des un buen uso Manzana & Canela nos trae estas fantásticas Brochetas de Solomillo ibérico con salsa de café. Un entrante maravilloso, aromatizado y lleno de sabor para fascinar al comensal de turno.


Y por último Chema de Cocina Mientras Puedas, nos deleita con esta Ensalada Manchega de codorniz en escabeche, berenjenas de Almagro y queso manchego. Todo un festival de ingredientes de primerísima calidad para confeccionar un plato fresco y de lo más vistoso...


Cómo veis nos son pocas las opciones que tenemos con las conservas, así que dadle a la sesera y disfrutad de una cocina de aprovechamiento en toda regla. Los resultados sólo podrán ser... espectaculares. 

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miércoles, 15 de marzo de 2017

HAMBURGUESA DE GARBANZOS CON BROTES DE SOJA Y ESPINACAS (Muerte en el Nilo)

Ante el boom de las hamburguesas que estamos viviendo, me siguen fascinando las versiones vegetales y sus múltiples variantes. Más allá de su "no a la carne" suponen toda una fuente de nutrientes, que hacen estallar tu imaginación. Para hoy vamos a confeccionar una burger de garbanzos bien condimentados (mi pasión por las especias empieza a ser insultante) y secundados por el frescor de las espinacas, el crujiente de la cebolla y los brotes de soja y el picante del chile.

Esta receta es a la vez un homenaje o remake a los "Garbanzos con espinacas" de mi querido Dani del blog Mehueleaquemao. Quería hincarle el diente a una de sus propuestas, pero al mismo tiempo pretendía "salirme por la tangente" y darle otro aire a su sencillo y socorrido plato. Aquí el resultado. Aunque os animo encarecidamente a visitarle y probar su receta...


Y como de adaptaciones se trata, pues nada mejor que pillar por banda la película "Muerte en el Nilo", extraída de la pluma de Agatha Christie, para la comparación gastro-cinéfila. 

Como siempre os digo mi "versión" es mía, a mi gusto, con los toques que me fascinan, pero vosotros debéis calibrar las medidas, quitar o añadir condimentos, acompañar con una salsa de yogur, por ejemplo, o cambiar la legumbre de turno. Vuestra cocina, vuestras normas. Ya lo sabéis. Así que sin más dilación, nos ponemos al tajo y... ¡mandiles arriba!


Ingredientes (2 hamburguesas)
  • 200 grs de garbanzos cocidos
  • 1 cdita de cúrcuma
  • 1 manojo de cilantro picado
  • 1 cdita de comino 
  • 10 aceitunas verdes o negras sin hueso
  • 1 cdita de jengibre en polvo
  • 1 cdita de ajo en polvo
  • 1 cdita de orégano
  • 1 cdita de pimienta blanca 
  • Brotes de soja
  • 1/2 cebolla roja
  • 1/2 chile rojo (opcional)
  • Unas hojas de espinaca
  • Harina de garbanzos 
  • Sal y aceite de oliva Virgen Extra
  • 4 panes de hamburguesa o mollete (Mira mi receta de Molletes de Albahaca

Tiempo: 10 minutos + 1 hora de reposo en la nevera 
Película comparada: "Muerte en el Nilo" (John Guillermin, 1978)

Descubre el misterio cinéfilo tras la receta, hitchcookian@...
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Ponemos en un procesador o en una trituradora los garbanzos cocidos. NOTA: Debemos escurrirlos bien del líquido de conserva, pues nos interesa más bien poco. 

Añadimos las especias, la sal, las aceitunas, el cilantro y como una cucharada de harina de garbanzos. Trituramos bien todo el conjunto hasta obtener una masa manejable. NOTA: Si hiciese falta añadimos un poco más de harina. Mejor si es de garbanzos, y así somos coherentes con el sabor primordial.

Importante... ¡probadlo primero y corregid lo que hiciera falta! Vuestro paladar es sabio...

Separamos en dos mitades la mezcla y formamos las hamburguesas con las manos (¡bien limpias, eh!). Las colocamos en un plato, cubrimos con papel film y metemos en la nevera una hora por lo menos. De esa manera cogerán firmeza. 

Transcurrido el tiempo...

Pasamos las hamburguesas por un poco de harina de garbanzos y las freímos en una sartén con un poco de aceite de Oliva Virgen Extra. Con unos 2-3 minutos valdrá, ya que todos los ingredientes ya están cocinados y sólo necesitamos un bonito color dorado en cada cara.

Abrimos los panes que hayamos escogido y los tostamos ligeramente en la misma sartén. 

Lavamos unas hojas de espinaca y las disponemos en la base del pan. Colocamos las hamburguesas y sobre ellas unas rodajas de cebolla morada, unos brotes de soja y unas rodajitas de chile rojo. Untamos la "tapa" del pan con mostaza de Dijon o mayonesa y listo. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
Death on the Nile
("Muerte en el Nilo" de John Guillermin - 1978)


Como ya he dicho al inicio del post, este plato viene sugerido por una adaptación de otra receta. Una nueva visión de un concepto ya existente, escrito o cocinado. De ese modo enseguida se vino a mi cabeza que la película comparada de turno debía haber sido extraída de alguna parte. Y hete aquí, que la popular y electrizante pluma de Agatha Christie (la señora del suspense) siempre halló en el séptimo arte un fiel aliado a sus tramas. Una de ellas fue la sensacional "Muerte en el Nilo" 

Echemos la vista atrás un momento...

Muchos somos los admiradores de Christie y ávidos lectores de sus enrevesadas y crueles historias. El cine supo entender que aquellos libros eran un tesoro puro, digno de plasmarse en pantalla. Ya en los años 30 y 40 se empezó a adaptar su texto con "Mortal Suggestion" o "Diez Negritos" (estupenda obra del francés René Clair). Pero fue - cómo no - el maestro Billy Wilder quien realizó una monumental adaptación con "Testigo de cargo" en 1957. 

Los dos grandes investigadores de Christie - Miss Marple y Hércules Poirot - eran personajes codiciados para interpretar. Fue en 1974 cuando Albert Finney encarnó al perspicaz detective en "Asesinato en el Orient Exprés" por primera vez con soberbios resultados. Cuatro años después, el testigo lo recogió el, no menos sensacional, Peter Ustinov y dotó de gran hondura a Poirot en "Muerte en el Nilo". Difícil escoger a alguno, ambos supieron caracterizarlo a su modo, a su gran modo. Con esa fina ironía, irritante a veces, y una sagacidad y olfato criminal como pocos.

La historia...

En "Muerte en el Nilo" se nos presenta una de esas tramas de asesinato (el de una rica heredera norteamericana) y múltiples sospechos@s (plagado como siempre de un cartel demoledor: Bette Davis, Angela Lansbury, David Niven, Mia Farrow, George Kennedy, Maggie Smith, entre otros...)  


Cada uno posee un motivo sólido para haber cometido el crimen. Pero es que además la obra goza de un escenario de fondo que invita a fantasear con el misterio: Egipto. Surcando las aguas del Nilo, el Karnak, se convierte en un barco-trampa. Una pequeña jaula flotante que encierra en sus entrañas pérfidos seres humanos. En la mente de Poirot está desentrañar el enigma, capturar al culpable y consagrar la justicia...

Nuestra cine-receta...

Tenemos ante nosotros todo un festival de ingredientes arremolinados y entremezclados en un mismo escenario. En un pequeño bocado. Así la fantasía de Agatha Christie de encerrar a un puñado de personajes variopintos, se materializa culinariamente al generar una mezcla de alimentos.


El viaje fluvial sobre el Nilo comienza y nuestra pequeña trama maquiavélica se enmaraña. El puzzle gastronómico de diferentes personajes culpables e inocentes se dan cita en el vaso triturador (casi como la mente de Poirot, donde irá encajando las piezas). Cada personalidad parece tener un móvil para el delito pero aquí nadie se fía de nadie. Las culpas siempre van recayendo en uno u otro, alejando la verdad y aromatizando el conjunto de falsas pistas.

Las especias, las legumbres, las hierbas... sabores fuertes, individualistas, cada cual va por su lado del barco o del vaso. Cualquier de ellos podría gobernar el sabor final o ser el brazo ejecutor. Los condimentos además nos evocan a las históricas y enigmáticas tierras de Egipto, telón de fondo y alma arquitectónica de la película, gracias a la cúrcuma, el comino o el jengibre. 

Poco a poco nosotros - que actuamos un poco a modo de detective gastronómico - vamos dando forma a este rompecabezas. Los interrogatorios, los falsos testimonios, las dudas, las traiciones y nuestra pericia mental o culinaria, nos van mostrando la senda correcta. Lo que en un principio empieza siendo una amalgama de sospechos@s, ahora es una hamburguesa, un bloque nítido...

Poirot termina por cocinar el misterio y dorarlo a fuerte temperatura, muy del paraje egipcio, y ya por fin desenmascarar al malhechor (o malhechora...). Gracias en buena parte a sus picajosos comentarios (el chile), su mente fresca (la espinaca) y su mordiente (la cebolla y la soja) Ingredientes primordiales para confeccionar una hamburguesa o una de las cabezas más lucidas de la literatura negra.

"Muerte en el Nilo" es, con todo, un divertimento narrativo de altura, que juega con la mecánica de los misterios sin resolver y nos hace indagar como espectadores por la culpabilidad o inocencia de unos personaje muy bien trazados, y mejor interpretados. 

Nuestra cine-receta ha pretendido adentrarse en los mundos de Agatha Christie con una hamburguesa vegetal repleta de misteriosos condimentos, donde un plato surca el Nilo de nuestra encimera. Así que afilemos nuestro bigotillo y lancémonos a devorar un crimen...