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domingo, 15 de noviembre de 2015

EMPERADOR CON SALSA OSCURA Y ALCAPARRAS (Cena teñida de negro)

Días aciagos nos tocan vivir y contemplar. Pero la vida - como la cocina - debe seguir su curso sin dejar de mantener la mente, para no olvidar jamás, en los atroces y descabellados actos que este mundo alocado está padeciendo. Nuestra receta de hoy se "oscurece" en homenaje a todas las víctimas caídas (de aquí y de allá). Un rápido, jugoso y original plato de Emperador con salsa de soja, alcaparras y limón. Una mezcla interesante y curiosa para una cena a cámara rápida llena de pasión, de sabores intensos y, sobre todo, de ese halo tenebroso que nos inunda a todos. ¡Mandiles y cabezas bien arriba!

Emperador con salsa oscura y alcaparras

INGREDIENTES (2 personas)
  • 2 filetes de pez espada
  • 2 cucharadas de alcaparras 
  • 100 grs de mantequilla
  • 1-2 cebolletas (dependerá del tamaño)
  • 1 limón
  • 1 chorrito de salsa de soja oscura (o normal, saldrá menos oscura)
  • Perejil picado 
  • Sal y aceite de oliva
Tiempo: 15 minutos

Ponemos una sartén con un par de cucharadas de aceite y sofreímos las cebolletas cortadas en juliana. Dejamos que se pochen unos minutos. 

Añadimos un chorrito de salsa de soja oscura. NOTA: Esta salsa "oscurece" mucho, así que no os paséis, mejor echar poco a poco hasta que deis con el toque buscado.


Ponemos en otra sartén amplia (que entren bien los filetes de pez espada) la mantequilla con un poquito de aceite de oliva (para evitar que se queme). Dejamos que se funda y coja color. Incorporamos los emperadores ya sazonados.


Añadimos el zumo del limón y los cocinamos ligeramente por ambas caras. Incorporamos el perejil picado y las alcaparras. Agitamos suavemente la sartén para mezclar los jugos.


Agregamos la cebolleta "oscura", mezclamos con cuidado y apagamos el fuego. 

Emplatamos cada filete de emperador y regamos con la salsa, las alcaparras y el perejil. Decoramos con unas láminas de limón y unas hojas de perejil fresco. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!

Y sobre todo, mucha paz...


sábado, 28 de marzo de 2015

PEZ ESPADA CON SALSA DE PEREJIL (A lo Verne)

Receta de aventuras en toda regla. Hoy nos fijamos en las grandes travesías de Julio Verne para confeccionar una receta sencilla pero que encierra un montón de matices. Como en sus viajes, vamos a partir de ideas pequeñas para ir engrandeciendo la peripecia y sacar el mayor partido a este impresionante monstruo marino o pez espada. Un plato sano, limpio, con los sabores muy marcados y sin grandes ambiciones que seguro despertará vuestra imaginación. ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (2 personas)


2 filetes frescos de pez espada
1 bote de judías verdes
Tomatitios cherry
Zanahoria rallada

1/2 cebolleta
1-2 cdas de miel
Sal, pimienta y aceite de oliva

Para la salsa de perejil

2 dientes de ajo
120 grs de aceite de oliva Virgen Extra
1 puñado grande de perejil fresco
1 limón


Tiempo: 10 minutos
Película: 20.000 leguas de viaje submarino (Tras receta)

La salsa de perejil

En un mortero machacamos los ajos con un poquito de sal. Añadimos el perejil y seguimos pulverizando hasta que todo quede bien fino. (NOTA: lo puedes hacer con batidora, pero el mortero tiene ese puntito artesanal que me encanta y desesperas que da gusto) 

Añadimos el aceite y el zumo del limón, y removemos bien para integrar todos los ingredientes. Una cosa lista. Reservamos, no muy lejos... que enseguida sale a escena.

Pez espada 

Limpiamos y secamos bien los filetes y los salpimentamos por ambas caras.

Ponemos una parrilla o sartén con un poco de aceite a calentar. NOTA: Yo suelo poner la parrilla muy caliente para marcar bien estas tiras doradas en la piel del pescado y luego lo bajo a la mitad para cocinarlo bien por dentro.

Tendremos el pescado unos 3 minutos por cada cara.

Emplatado y guarnición

Sacamos el pescado a un plato y trazamos unas líneas con nuestra salsa de perejil por encima, a modo de zarpazos y acompañamos con una rodajita de limón.

Para tan especial  ocasión empleé de guarnición una ensalada de judías finas con tomatitos cherry, zanahoria rallada y cebolleta. Todo bañado con una vinagreta de aceite Virgen Extra, 1 cda de miel de flores, un chorrito de limón y sal. Perfecta para secundar a este titán marino. ¡Que aproveche, hitchcookianos!


Película ideal para degustar este plato
20.000 LEAGUES UNDER THE SEA
("20.000 leguas de viaje submarino" de Richard Fleischer - 1954)

Tal vez sea ésta la mejor adaptación cinematográfica de las fantasiosas novelas de Julio Verne, ya que supo extrapolar de la tinta literaria el mejor espíritu aventurero y colorista del genial escritor. "20.000 leguas de viaje submarino" supone una odisea marítima que nos viene como anillo al dedo para comparar nuestro plato de pescado. Un monstruo de la cocina que ve en esta película su perfecto espejo.

Hay que destacar que lo que hace grande esta obra del celuloide corre en gran parte a su director Richard Fleischer (por el blog ya le he usado con "Los vikingos" y una hamburguesa de salmón)  Fleischer fue un magnífico cineasta, amante de los viajes y de la recreación de mundos (la ya citada "Los vikingos", "Un viaje alucinante" o "Cuando el destino nos alcance", dan buena muestra de esa faceta) que supo dotar a esta aventura submarina de acción, misterio y unos avanzados efectos especiales para sumergirnos (nunca mejor dicho) en una travesía de ensueño.

Por supuesto debemos añadir que el elenco protagonista, con un James Mason perfecto en el papel de Capitán Nemo, era de altura y sus galones interpretativos catapultaron la película. A saber, un pizpireto Kirk Douglas y los consagradísimos Paul Lukas o Peter Lorre, secundan una obra que nos hizo soñar y fantasear con odiseas más allá de la imaginación. Que nos metieron de lleno en las tripas del Nautilus y nos sellaron un ticket para descubrir lo más profundo de las profundidades y todo lo que en ellas habita. Todo con el toque Disney, pero que en esta ocasión, no hace sino hacernos un poco más niños, si se quiere, para no viciar nuestra mirada, ya adulterada de por sí.

Nuestra receta emerge del mar para convertirse de pleno en ese "gran monstruo marino" del Pacifico Sur. Una bestia que debe ser destruída (o devorada) y que serpentea bajo el agua para terror de los barcos. Ese ser casi mitológico no es otro que el Nautilus, una embarcación capaz de sumergirse, cosa impensable en aquellos tiempos.

Pues bien, nuestra tajada de pez espada o Emperador (un nombre muy de Capitán Nemo), se asemeja a ese buque fantástico e irreal que trae de cabeza a todos los marinos. Su silueta imponente se recorta en la claridad del plato como lo hacía el submarino bajo las oscuras aguas del Pacífico. Su presencia gobierna la vista en su totalidad. Y hasta da la impresión de ocultarse entre los zarpazos verdes de la salsa, como el Nautilus lo hacía entre las sombras del océano.

Nemo es un hombre atormentado, misterioso, cruel... que se refugia en ese monstruo tecnológico para escapar de un mundo exterior insoportable y que imagina un ideal de vida lejos de tierra firme. Nuestro pez espada se fortalece con el cocinado fuerte, se "sella" en la plancha para aislarse de la crudeza externa, cerrándose en banda en su "sensata locura". Ni el toque ácido del limón (o Douglas) podrá corromper su cruzada vital.

"20.000 leguas de viaje submarino" es una obra de aventuras que, a muchos de nosotros, nos supuso un referente cinematográfico y una de esas piezas inolvidables por el gran rato que nos hizo pasar. El paso del tiempo (como en cualquier receta que cocinemos, sobre todo porque se enfría) puede mermar su poder inicial, pero jamás el interés generado. Verne fue un genio, Fleisher también. Nosotros sólo somos un pequeño pez en el mar de la genialidad...