lunes, 2 de noviembre de 2015

RAJMA MASALA CON ARROZ BASMATI (El río)

Hoy vamos a dejarnos ir por el río que diseñó Jean Renoir para descubrir y acercarnos un poco más a la maravillosa comida hindú. El Rajma (o judía roja seca) es un guiso vegetariano cargado de las más apasionantes especias y de fragancias típicas del país asiático. Hay comino, hay cúrcuma, hay cilantro, hay jengibre, hay Garam Masala... (te dejo aquí mi receta de esta fantástica mezcla de especias) para catapultarte a la cocina india sin moverte de tus fogones. Te lo cuento paso a paso, para que tú sólo disfrutes del trayecto...


Así que déjate guiar por el cineasta francés (y por mí mismo, a modo de intermediario) y sorprende con este original, sano, aromático y apasionante plato. La mayoría de los ingredientes-personajes los puedes adquirir en tiendas especializadas (yo siempre te recomendaré Sabores del Mundo), te aseguro que sólo con entrar y aspirar profundamente, estarás viajando. ¡Mandiles arriba, hitchcookian@s!

RAJMA MASALA CON ARROZ BASMATI
INGREDIENTES (4 personas)

350 grs de judías rojas (rajma)
500 grs de tomates
1-2 dientes de ajo
1 cebolla morada
Jengibre fresco
1 cda de cúrcuma
1 cda de comino en grano
1 cda de Garam Masala
750 grs de agua
Cilantro fresco
Sal, Aceite de Girasol

Para el arroz basmati

200 grs de arroz basmati
1 cda de aceite de oliva
Sal y agua

Tiempo: 45 minutos 
Remojo: 24 horas

Película comparada: "El río" (Jean Renoir, 1951) - Tras receta

Con esta receta participo en el Concurso de Top Chef La Revista y Claudia&Julia. 


Las judías (rajma): actrices principales



Ya que se tratan de nuestras protagonistas debemos darles el mimo que se merecen. Ponemos las judías o alubias rojas en remojo - con dos o tres dedos de agua - la noche anterior y dejamos que se vayan ablandando a su ritmo. NOTA: Si no tienes tiempo o el hambre te acucia, puedes usar de bote, pero asegúrate que sean de buena calidad, a fin de cuentas, son tu estrella...

Al día siguiente las escurrimos y las ponemos a cocer en la olla exprés. El tiempo estimado serán unos 35-40 minutos desde que suba la válvula. Nos aseguramos que están tiernas y reservamos.

La salsa: mezclando historias

Vamos preparando todos nuestros ingredientes ("mise en place") para trabajar con mayor comodidad. Lavamos los tomates, pelamos el ajo, el jengibre (siempre con ayuda de una cucharilla de café, para limpiar bien la corteza sin llevarnos mucha carne por delante) y la cebolla morada en trozos grandes, picamos el cilantro y disponemos por separado las especias.

Con ayuda de la Thermomix o de una trituradora, picamos los tomates, la cebolla, el ajo y el jengibre hasta obtener una consistencia homogénea. Salpimentamos al gusto, es decir, al tuyo.


En una olla amplia echamos 1 cucharada de aceite de girasol y vertemos las semillas de comino. Las cocinamos hasta que "exploten" y saquen toda su fragancia. Incorporamos la pasta de tomate y removemos bien unos minutos para que vaya espesando la salsa. 


Añadimos las judías cocidas, las especias (cúrcuma y Garam Masala), el agua (750 grs) y probamos el punto de sal. NOTA: Siempre es importante ir catando nuestros platos para corregir antes de que sea demasiado tarde y echemos a perder la creación.

Llevamos a ebullición y dejamos que se cocine todo el conjunto a fuego lento durante 30-35 minutos. Sin prisa, que burbujee suavemente, dejad que la cocina se invada de aromas.


Pasado ese tiempo espolvoreamos el cilantro picado y, con ayuda de un triturador de patatas - o con el dorso de la cuchara - vamos a ir aplastando ligeramente las alubias (sin romperlas del todo). De ese modo la salsa espesará y la judía soltará su sabor impregnando aún más el conjunto del plato.

El arroz basmati: actor secundario

Secundario pero fundamental en el desarrollo de nuestra historia. Es importante saber cocerlo en su punto justo para que la textura potencie cada bocado. Primero enjuagamos o aclaramos dos o tres veces el arroz en agua para quitarle cualquier tipo de impurezas. Colamos y escurrimos bien.

Lo ponemos en una olla y cubrimos de agua. Añadimos un chorrito de aceite - o una nuez de mantequilla - y llevamos a ebullición a fuego vivo. 


Cocemos sin tapar unos 4 minutos (hasta que se formen los huecos que veis en la foto). Bajamos el fuego, tapamos y dejamos cocer 10 minutos más.


Emplatado: montaje final

Al final son vuestros ojos y vuestro sentido del buen gusto los que mandan en la tarea de la presentación final. Yo os propongo usar un plato hondo. Cubrimos la base con el arroz basmati y "regamos" con cuidado y mimo con la salsa Rajma Masala. Decoramos con unas hojitas de menta o de cilantro frescas. Todo un hallazgo culinario - rico, fácil y sano - para los paladares más viajeros. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


RAJMA MASALA CON ARROZ BASMATI


Película ideal para degustar este plato
THE RIVER
("El río" de Jean Renoir - 1951)


La receta que hoy nos ocupa goza de una obvia naturaleza india. Había que catapultar la mente al sur de Asia y rebuscar un espejo cinematográfico acorde con este Rajma Masala. Nuestro plato de hoy posee un espectacular cromatismo y textura plástica, y es ahí donde me he topado con el maestro Renoir y su primera incursión en el Technicolor: "El río". Una obra poética, dominada por los paisajes indios, por los cielos abiertos, por una paleta de coloridos infinita. Casi como un cuadro de su padre (Auguste Renoir), donde cada pincelada es vida, movimiento...

"El río" supuso, como digo, la primera película en color del aclamado cineasta francés. El que fuera sumo hacedor de piezas fundamentales del séptimo arte como "La regla del juego", "La gran ilusión", "La bestia humana" o "Esta tierra es mía", encontró en la novela homónima de Rumer Godden el texto idóneo para adentrarse en la cultura, costumbres y belleza pictórica de la India. Renoir estaba fascinado con el país asiático y necesitaba el color para poder plasmarlo en la pantalla, para poder recrearse en los paisajes, en los escenarios naturales, en la viveza de sus telones de fondo. Un mundo aparte, cargado de símbolos, de tradiciones tal vez ajenas al mundo occidental, que Renoir pretendió a toda costa acercarnos a través de las bellísimas imágenes de su cámara. 

La historia, tan sencilla como universal, nos cuenta el primer amor. Ese despertar romántico en el complicado universo de la adolescencia. Y lo hace a través de una joven inglesa, asentada en Calcuta junto a su familia, que descubrirá en la tierra de los aromas las virtudes y dramas de la vida. Renoir supo insuflar energía a las interpretaciones (noveles), a sacar el máximo partido de los escenarios, y a generar una fantasía narrativa impecable, usando recursos, dotando cada fotograma de sentido, cada detalle de emoción... Era Renoir, no era cualquiera. 

Nuestra receta encuentra sus primeras conexiones en el paraje indio que gobierna el film. Los elementos que protagonizan el plato emanan aromas, fragancias, sabores de la India: la cúrcuma, el comino, el Garam Masala... Actores secundarios de la trama que dotan de olor y personalidad el conjunto final, tanto en nariz, como en boca, haciendo las veces de un buen vino. 

La historia de "El río", como el cocinado de la judía roja (ojo al detalle, la protagonista es una adolescente pecosa y de cabellos pelirrojos) se nos cuenta a través de la protagonista. Seguimos secuencia tras secuencia sus andanzas y descubrimientos gracias a su voz en off y a su presencia omnipresente en la película. Nuestras alubias (o Rajma) llevan un proceso (o viaje iniciático) lento, pausado, el remojo y la cocción van ablandando su textura y abriéndoles los ojos a un mundo desconocido, gobernado por adultos, por emociones jamás vividas.

Y es entonces cuando los universos paralelos (las amigas, una india y otra americana) empiezan a mostrar la diversidad de sabores y aromas (o civilizaciones y culturas) que se van dando cita en el escenario de la olla. Nuestra niña-Rajma empieza a vivir y a sentir la profundidad humana, donde convergen el amor, la pasión, la pérdida, la soledad. Latigazos que otorgan el comino explotando, la sensualidad de la cúrcuma, el ardiente deseo de la pasta roja de tomate, la mezcla de emociones del Garam Masala, que, a fin de cuentas, es una mezcolanza de especias. 

Viajamos a lo largo del cocinado a fuego lento, dejándonos maravillar por la cámara de Renoir, que nos traslada a la viveza de la India con un abanico de colores de ensueño. Nuestra receta trata de reproducir la variedad de cromatismo: el verde del cilantro asemejado a los bosques, el blanco del arroz rocoso, a modo de empedrado de mercadillo; el rojo vibrante del guiso que serpentea y cruza por el plato como el personaje del río Ganges...

Renoir nos hizo viajar y nos hizo cómplices de una historia humilde. Pero su gran virtud fue la de acercarnos a una cultura ajena y nos enseñó con toda la magia de su talento, un mundo colorista, casi sacado de un sueño. Su padre pintaba, él hacía cine... nosotros únicamente tratamos de usar su gran obra para ensalzar las cualidades de la cocina exótica y dejarnos llevar por el río de su maestría.

3 comentarios:

  1. Sos poeta, soñador, seductor y mago de las palabras. Nos transportas con cada comparación, con cada frase al aroma o escena que describis. Te admiro. Y yo tengo de poeta y cocinera como vos :) Un abrazo imaginario, surcando olas y vientos con un aroma a Atlántico y llevando canelas y vainillas. :)

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  2. Que rico se ve el plato y a estas horas muero por un bocado jeje, es una idea genial poner así las judias.
    :)

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  3. Que rico se ve el plato y a estas horas muero por un bocado jeje, es una idea genial poner así las judias.
    :)

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