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jueves, 11 de julio de 2019

BUTTER CHICKEN CON ARROZ JAZMIN AL CILANTRO (Paso a paso)

Hoy nos embarcamos de nuevo en una de mis cocinas favoritas: la india. Su tratamiento de las especias, el picante, los infinitos sabores, me hacen salivar cada vez más. Y tal vez uno de sus platos más famosos y socorridos sea este Indian Butter Chicken o Murgh Makhani. Es decir, pollo a la mantequilla al estilo hindú. 

Yo os ofrezco una versión sencilla, que lleva su tiempo y que requiere que tengáis la despensa bien dispuesta de ingredientes. Esta cocina se basa en jugar con las especias, y por suerte hoy en día, no hay que irse muy lejos para poder adquirir todo lo necesario. Y dejarán un aroma de vicio en vuestras cocinas...

Este Butter Chicken se cocina con tomates y anacardos, y por supuesto mantequilla. Hay que dotarle de sabores exóticos y cremosidad, para que tu paladar se vaya de viaje. El Garam Masala o el fenogreco ayudan a ello. Luego está el tema del picante, yo pongo mis cantidades - como buen amante de la hot-food - pero de vosotros depende el nivel de picor. Hay que darle caña a esta cocina, no lo olvidéis.

Acompañad este fantástico pollo con arroz jazmín o basmati con hierbas frescas y si tenéis a mano un pan naan, pues bordáis el trabajo. Animaos a probarlo, me lo agradeceréis. ¡Mandiles arriba!


INGREDIENTES 

Para el pollo

  • 300 g de pechuga de pollo
  • 1 cucharada de pasta de ajo y jengibre
  • 1 cucharada de chili molido (guindilla)
  • Sal
  • Aceite de girasol 
Para la salsa
  • 500 g de tomates troceados 
  • 100 g de cebolla roja
  • 1 cucharada de pasta de ajo
  • 50 g de anacardos 
  • 1 cucharada de semillas de fenogreco (o de cilantro)
  • 1 cucharada de Garam Masala
  • 2 cucharadas de chili molido
  • 5 cucharadas de mantequilla
  • 3-4 cucharadas de azúcar moreno
  • 3 cucharadas de crema fresca o nata 
  • 2 cucharadas de vinagre de vino tinto
  • Sal
Tiempo
  • 30 minutos + maridaje

El pollo a escena

Limpiamos a conciencia las pechugas, las secamos con un poco de papel absorbente y las vamos troceando en porciones de un bocado. Las vamos echando en un bol amplio.

 

Añadimos la pasta de ajo y jengibre (si no tienes tritura ajo y jengibre con un pelín de agua), el chili molido y la sal. Mezclamos todo bien, tapamos y dejamos reposar durante 30 minutos. 

Ponemos una sartén al fuego con aceite de girasol. Vamos friendo el pollo hasta que esté bien hecho por todas sus caras. Al ser pequeños trozos no tardará mucho...

Sacamos y reservamos.

Nos metemos con la salsa (gravy) 

En la misma sartén donde hemos hecho el pollo añadimos la cebolla troceada (no os compliquéis la vida con este paso, luego irá todo triturado) y una cucharada de mantequilla. Sofreímos bien.


Añadimos en este punto el tomate troceado y los anacardos. Echamos un poco de agua, la pasta ajo, el Garam Masala, el chili molido, el azúcar y el fenogreco. 

Detalle del fenogreco...

Mezclamos todo bien en la sartén y dejamos cocinar y reducir durante 20 minutos. Pasado ese tiempo trituramos todo bien con ayuda de la batidora, de la Thermomix o del aparato triturador que tengáis por casa. Y luego volvemos a echar la salsa resultante en la sartén pasándola por un colador. Así nos ahorramos restos de piel del tomate, pepitas y demás historias que nos puedan molestar.


Ponemos al fuego y añadimos la crema fresca, el pollo reservado y lo más importante, lo que da sentido a este planto: la mantequilla. Cocinamos 5-7 minutos. 


Servimos caliente en platos individuales acompañados de arroz jazmín o basmati cocido con cilantro y lima. Decoramos con un poco más de crema fresca en hilo por encima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Sugerencia de presentación

sábado, 3 de diciembre de 2016

ALBÓNDIGAS DE POLLO AL CURRY (Curry Chicken Meatballs)

Hay momentos en los que te apetece salirte de la rutina. Y hoy es uno de ellos. Las albóndigas son un clásico universal, que hemos preparado de mil y una maneras, salseado otras tantas, aromatizado con docenas de especias... y, por norma general, son un éxito de taquilla y paladar.

En esta ocasión había ganas de catapultarse a otras sensaciones y otorgarles una personalidad más oriental... Aprovechando el concurso de Bloggers de Avecrem me lanzo a preparar unas albóndigas de pollo bañadas en una deliciosa salsa de curry inspirada en la cocina hindú. 

Todo un festival de aromas, sabores, matices, que se mueven en tu boca y que inundan la casa de fragancias de lo más exóticas. Para ello tiraremos de un buen Caldo de Pollo Gourmet Gallina Blanca o podemos disolver una pastilla de Avecrem durante el cocinado al agua para así potenciar la salsa, bien condimentada con especias de lo más sugerentes. ¡Mandiles arriba!


Ingredientes (4 personas)

Para las albóndigas

  • 700 grs de carne de pollo picada
  • 1 cda de cayena en polvo
  • 200 grs de cebolla pochada 
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cda de Curry de Madrás 
  • 1 yema de huevo
  • 6 cucharadas de Pan rallado 
  • Sal y pimienta negra 
Para la salsa de curry

  • 2 cebollas 
  • 3 tomates pelados y triturados
  • Comino en grano (1 cda) 
  • Cilantro molido (1 cda)
  • Cúrcuma (1 cda)
  • 1 hoja de laurel
  • 1 rama de canela
  • 1 cdita de Garam Masala 
  • Curry de Madrás (2 cdas) 
  • 1 cda de pasta de ajo y jengibre 
  • Cilantro fresco 
  • Caldo de Pollo AVECREM
  • Aceite de Oliva y sal
  • Yogur (2 cdas) 
Más recetas de pollo al Curry AVECREM http://www.gallinablanca.es/receta/pollo-al-curry-60151/

Las albóndigas: montaje

Para ello pochamos las cebollas cortadas finamente y el diente de ajo picado en una sartén con un poco de aceite de oliva. Unos 10-15 minutos, que caramelicen ligeramente y que no se quemen, así que atentos/as al fuego...

Con ayuda de una picadora o de un robot de cocina, picamos la carne de pollo (que bien puede ser de pechuga o contramuslos sin huesos y sin piel) y reservamos.

En un bol amplio añadimos el pollo, las especias, el pan rallado, la yema de huevo y salpimentamos con alegría - que una vez hechas no podremos -. 

Incorporamos la cebolla y el ajo ya pochados y removemos bien la mezcla. Mejor con las manos bien limpias para integrar todos los ingredientes y aromas.

Vamos formando pequeñas bolas, las pasamos por un poco de harina y las freímos en una sartén con abundante aceite caliente. A medida que se vayan dorando (que no haciendo) las sacamos a un plato con papel absorbente y dejamos que reposen hasta volver a salir a escena.

La salsa de curry

En una sartén calentamos el aceite de oliva y añadimos la hoja de laurel, la rama de canela y el comino en grano. Que se calienten durante unos segundos para que desprendan todos sus aromas. Añadimos enseguida la cebolla troceada y la cocinamos hasta que quede marrón, bien pochada. NOTA: Este paso lleva su tiempo, pero merece la pena...

Añadimos la pasta de ajo y jengibre (es una mezcla de ambos productos y triturados con un poquito de agua y aceite) y cocinamos un par de minutos más.

Incorporamos el tomate ya triturado y sin piel y removemos bien para que se vayan fusionando los sabores. Añadimos el curry, la cúrcuma, el Garam Masala y el cilantro molido. Cocinamos la salsa unos 10 minutos removiendo frecuentemente. Rectificamos de sal.

Incorporamos las albóndigas y el caldo de Pollo y dejamos que se vayan haciendo lentamente unos 20-25 minutos. En el último momento añadimos el yogur y removemos bien para dar cremosidad y ese toque aún más hindú si cabe.

NOTA: Pasado el tiempo podemos sacar las albóndigas y triturar la salsa, a mí personalmente me gusta encontrarme trocitos de cebolla y especias... Pero en tu mano lo dejo.

Emplatado 

Disponemos las albóndigas en un plato, regamos bien con la salsa y decoramos con una hojas de cilantro fresco. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

lunes, 2 de noviembre de 2015

RAJMA MASALA CON ARROZ BASMATI (El río)

Hoy vamos a dejarnos ir por el río que diseñó Jean Renoir para descubrir y acercarnos un poco más a la maravillosa comida hindú. El Rajma (o judía roja seca) es un guiso vegetariano cargado de las más apasionantes especias y de fragancias típicas del país asiático. Hay comino, hay cúrcuma, hay cilantro, hay jengibre, hay Garam Masala... (te dejo aquí mi receta de esta fantástica mezcla de especias) para catapultarte a la cocina india sin moverte de tus fogones. Te lo cuento paso a paso, para que tú sólo disfrutes del trayecto...


Así que déjate guiar por el cineasta francés (y por mí mismo, a modo de intermediario) y sorprende con este original, sano, aromático y apasionante plato. La mayoría de los ingredientes-personajes los puedes adquirir en tiendas especializadas (yo siempre te recomendaré Sabores del Mundo), te aseguro que sólo con entrar y aspirar profundamente, estarás viajando. ¡Mandiles arriba, hitchcookian@s!

RAJMA MASALA CON ARROZ BASMATI
INGREDIENTES (4 personas)

350 grs de judías rojas (rajma)
500 grs de tomates
1-2 dientes de ajo
1 cebolla morada
Jengibre fresco
1 cda de cúrcuma
1 cda de comino en grano
1 cda de Garam Masala
750 grs de agua
Cilantro fresco
Sal, Aceite de Girasol

Para el arroz basmati

200 grs de arroz basmati
1 cda de aceite de oliva
Sal y agua

Tiempo: 45 minutos 
Remojo: 24 horas

Película comparada: "El río" (Jean Renoir, 1951) - Tras receta

Con esta receta participo en el Concurso de Top Chef La Revista y Claudia&Julia. 


Las judías (rajma): actrices principales



Ya que se tratan de nuestras protagonistas debemos darles el mimo que se merecen. Ponemos las judías o alubias rojas en remojo - con dos o tres dedos de agua - la noche anterior y dejamos que se vayan ablandando a su ritmo. NOTA: Si no tienes tiempo o el hambre te acucia, puedes usar de bote, pero asegúrate que sean de buena calidad, a fin de cuentas, son tu estrella...

Al día siguiente las escurrimos y las ponemos a cocer en la olla exprés. El tiempo estimado serán unos 35-40 minutos desde que suba la válvula. Nos aseguramos que están tiernas y reservamos.

La salsa: mezclando historias

Vamos preparando todos nuestros ingredientes ("mise en place") para trabajar con mayor comodidad. Lavamos los tomates, pelamos el ajo, el jengibre (siempre con ayuda de una cucharilla de café, para limpiar bien la corteza sin llevarnos mucha carne por delante) y la cebolla morada en trozos grandes, picamos el cilantro y disponemos por separado las especias.

Con ayuda de la Thermomix o de una trituradora, picamos los tomates, la cebolla, el ajo y el jengibre hasta obtener una consistencia homogénea. Salpimentamos al gusto, es decir, al tuyo.


En una olla amplia echamos 1 cucharada de aceite de girasol y vertemos las semillas de comino. Las cocinamos hasta que "exploten" y saquen toda su fragancia. Incorporamos la pasta de tomate y removemos bien unos minutos para que vaya espesando la salsa. 


Añadimos las judías cocidas, las especias (cúrcuma y Garam Masala), el agua (750 grs) y probamos el punto de sal. NOTA: Siempre es importante ir catando nuestros platos para corregir antes de que sea demasiado tarde y echemos a perder la creación.

Llevamos a ebullición y dejamos que se cocine todo el conjunto a fuego lento durante 30-35 minutos. Sin prisa, que burbujee suavemente, dejad que la cocina se invada de aromas.


Pasado ese tiempo espolvoreamos el cilantro picado y, con ayuda de un triturador de patatas - o con el dorso de la cuchara - vamos a ir aplastando ligeramente las alubias (sin romperlas del todo). De ese modo la salsa espesará y la judía soltará su sabor impregnando aún más el conjunto del plato.

El arroz basmati: actor secundario

Secundario pero fundamental en el desarrollo de nuestra historia. Es importante saber cocerlo en su punto justo para que la textura potencie cada bocado. Primero enjuagamos o aclaramos dos o tres veces el arroz en agua para quitarle cualquier tipo de impurezas. Colamos y escurrimos bien.

Lo ponemos en una olla y cubrimos de agua. Añadimos un chorrito de aceite - o una nuez de mantequilla - y llevamos a ebullición a fuego vivo. 


Cocemos sin tapar unos 4 minutos (hasta que se formen los huecos que veis en la foto). Bajamos el fuego, tapamos y dejamos cocer 10 minutos más.


Emplatado: montaje final

Al final son vuestros ojos y vuestro sentido del buen gusto los que mandan en la tarea de la presentación final. Yo os propongo usar un plato hondo. Cubrimos la base con el arroz basmati y "regamos" con cuidado y mimo con la salsa Rajma Masala. Decoramos con unas hojitas de menta o de cilantro frescas. Todo un hallazgo culinario - rico, fácil y sano - para los paladares más viajeros. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


RAJMA MASALA CON ARROZ BASMATI


Película ideal para degustar este plato
THE RIVER
("El río" de Jean Renoir - 1951)


La receta que hoy nos ocupa goza de una obvia naturaleza india. Había que catapultar la mente al sur de Asia y rebuscar un espejo cinematográfico acorde con este Rajma Masala. Nuestro plato de hoy posee un espectacular cromatismo y textura plástica, y es ahí donde me he topado con el maestro Renoir y su primera incursión en el Technicolor: "El río". Una obra poética, dominada por los paisajes indios, por los cielos abiertos, por una paleta de coloridos infinita. Casi como un cuadro de su padre (Auguste Renoir), donde cada pincelada es vida, movimiento...

"El río" supuso, como digo, la primera película en color del aclamado cineasta francés. El que fuera sumo hacedor de piezas fundamentales del séptimo arte como "La regla del juego", "La gran ilusión", "La bestia humana" o "Esta tierra es mía", encontró en la novela homónima de Rumer Godden el texto idóneo para adentrarse en la cultura, costumbres y belleza pictórica de la India. Renoir estaba fascinado con el país asiático y necesitaba el color para poder plasmarlo en la pantalla, para poder recrearse en los paisajes, en los escenarios naturales, en la viveza de sus telones de fondo. Un mundo aparte, cargado de símbolos, de tradiciones tal vez ajenas al mundo occidental, que Renoir pretendió a toda costa acercarnos a través de las bellísimas imágenes de su cámara. 

La historia, tan sencilla como universal, nos cuenta el primer amor. Ese despertar romántico en el complicado universo de la adolescencia. Y lo hace a través de una joven inglesa, asentada en Calcuta junto a su familia, que descubrirá en la tierra de los aromas las virtudes y dramas de la vida. Renoir supo insuflar energía a las interpretaciones (noveles), a sacar el máximo partido de los escenarios, y a generar una fantasía narrativa impecable, usando recursos, dotando cada fotograma de sentido, cada detalle de emoción... Era Renoir, no era cualquiera. 

Nuestra receta encuentra sus primeras conexiones en el paraje indio que gobierna el film. Los elementos que protagonizan el plato emanan aromas, fragancias, sabores de la India: la cúrcuma, el comino, el Garam Masala... Actores secundarios de la trama que dotan de olor y personalidad el conjunto final, tanto en nariz, como en boca, haciendo las veces de un buen vino. 

La historia de "El río", como el cocinado de la judía roja (ojo al detalle, la protagonista es una adolescente pecosa y de cabellos pelirrojos) se nos cuenta a través de la protagonista. Seguimos secuencia tras secuencia sus andanzas y descubrimientos gracias a su voz en off y a su presencia omnipresente en la película. Nuestras alubias (o Rajma) llevan un proceso (o viaje iniciático) lento, pausado, el remojo y la cocción van ablandando su textura y abriéndoles los ojos a un mundo desconocido, gobernado por adultos, por emociones jamás vividas.

Y es entonces cuando los universos paralelos (las amigas, una india y otra americana) empiezan a mostrar la diversidad de sabores y aromas (o civilizaciones y culturas) que se van dando cita en el escenario de la olla. Nuestra niña-Rajma empieza a vivir y a sentir la profundidad humana, donde convergen el amor, la pasión, la pérdida, la soledad. Latigazos que otorgan el comino explotando, la sensualidad de la cúrcuma, el ardiente deseo de la pasta roja de tomate, la mezcla de emociones del Garam Masala, que, a fin de cuentas, es una mezcolanza de especias. 

Viajamos a lo largo del cocinado a fuego lento, dejándonos maravillar por la cámara de Renoir, que nos traslada a la viveza de la India con un abanico de colores de ensueño. Nuestra receta trata de reproducir la variedad de cromatismo: el verde del cilantro asemejado a los bosques, el blanco del arroz rocoso, a modo de empedrado de mercadillo; el rojo vibrante del guiso que serpentea y cruza por el plato como el personaje del río Ganges...

Renoir nos hizo viajar y nos hizo cómplices de una historia humilde. Pero su gran virtud fue la de acercarnos a una cultura ajena y nos enseñó con toda la magia de su talento, un mundo colorista, casi sacado de un sueño. Su padre pintaba, él hacía cine... nosotros únicamente tratamos de usar su gran obra para ensalzar las cualidades de la cocina exótica y dejarnos llevar por el río de su maestría.

domingo, 27 de julio de 2014

POLLO TIKKA MASSALA (Gandhi)

La India en todo su esplendor. Sus aromas y perfumes van a inundar la casa con este Pollo Tikka Masala caserísimo y a mi modo. He seguido ciertas pautas del maestro Ramsay y luego me he dejado llevar por ese extraño instinto culinario que nos sale a veces a los aprendices. Como en esto de la cocina todo es probar y dar con nuestro toque, os invito a hacer lo mismo. Merece mucho la pena perderse para encontrar algo genial. 

Además os propongo realizar vuestra propio Garam Massala. Podéis comprarlo ya preparado  (que lógicamente es más rápido pero pierde aroma) o hacerlo en casa y os garantizáis un perfume hogareño increíble. Toda opción es válida y efectiva, yo aquí os muestro la versión Hitchcook. ¡Mandiles arriba!


INGREDIENTES (4 personas)


3 pechugas de pollo
1 cebolla grande
1 trocito de jengibre fresco (usé 3 láminas)
3 dientes de ajo
1 chile (opcional)
1 cucharada de cúrcuma
1 cucharada de azúcar
2 cucharadas de Garam Masala
1-2 cucharadas de concentrado de tomate
1 lata de tomates pelados (400 grs)
1 yogurt natural
Cilantro fresco

1 cucharada de aceite de sésamo (opcional)
Sal, pimienta y aceite de oliva

Para hacer Garam Masala casero 

2 cucharadas de comino en grano
1cucharada de cilantro en grano (yo usé en polvo)
1 cucharadita de nuez moscada
1 rama de canela
4 clavos de olor
Anís estrellado
1 cucharadita de cebolla en polvo
1 cucharadita de ajo en polvo
1 hoja de laurel
Pimienta negra
1 cucharadita de pimentón

Tiempo: 40 minutos

Película comparada: GANDHI (Richard Attemborough-1982)

El Garam Masala es una mezcla de especias muy arómaticas y potentes. Se ve que hay infinidad de variantes y que cada cual tiene su propio "toque". Yo me he ido guiando por algunos blogs y he hecho mi propia versión. Por supuesto que vosotros podéis mezclar todo lo que queráis, potenciar unas especias más que otras, quitar las que queráis... 

Básicamente hay que saber que debemos tostar ligeramente las especias con cáscara o en grano para así extraer todo su aroma. En mi caso fueron la canela, el comino, el anís, el laurel y el clavo.

Una vez que las hemos tostado, las echamos en el vaso del mortero y añadimos el resto de las especias en polvo. Ahora toca echar músculo y mandar a paseo el estrés laboral. Empezad a machacar, sin prisa pero sin pausa, hasta lograr un polvo maravillosamente aromático. Garam Masala casero preparado.


Empezamos con la caña de verdad. En una sartén con 1 cda de aceite de Oliva y otra cucharada de aceite de sésamo (no es obligatorio) vamos pochando la cebolla cortada en juliana (tiras). Cocinamos a fuego vivo y removiendo durante 5 minutos.

Añadimos entonces el ajo picado muy fino (o con ayuda de un machaca-ajos) y el jengibre. Removemos unos minutos. Incorporamos 2 cucharadas de Garam Masala y otras dos de cúrcuma. Que huela, que se impregnen ya los alimentos de este perfume hindú... 

Echamos el tomate concentrado (nota: yo eché una cucharada y creo que debí echar más, probad a ver) y acto seguido los tomates pelados de lata. Dejamos cocinar unos minutos más (10 más o menos a fuego moderado-bajo) mientras removemos y mezclamos bien todos los sabores y aromas.


Vertemos esta salsa en un vaso alto de batidora o en la Thermomix y trituramos. Limpiamos la sartén con papel de cocina y echamos otro poco de aceite. Vamos a ir friendo el pollo cortado en dados gorditos, que en este plato tienen que sobresalir y tener un protagonismo mayúsculo. NOTA: En este punto se trata de dorar el pollo, luego terminará de cocinarse.

Volvemos a incorporar en la sartén la salsa, añadimos cilantro picado y dejamos cocinar todo el conjunto otros 10 minutos hasta que el pollo quede bien hecho. Luego vertemos el yogur natural y removemos bien.

Ya tenemos listo nuestro Pollo Tikka Masala. Para acompañarlo un buen arroz basmati (en mi caso fueron 12 minutos de cocción en una cacerola con agua y sal)

Emplatado: Servimos en bols separados (como en los restaurantes hindús) el pollo y el arroz y decoramos con una ramita de cilantro fresco. Lleva tiempo, lo sé, pero de verdad que el resultado es espectacular y repetiréis este plato. Garantía Hitchcook. ¡Que aproveche, hitchcookianos!


Película ideal para degustar este plato
GANDHI
("Gandhi" de Richard Attemborough - 1982)

El pollo Tikka Masala es ya un icono de la comida hindú. Probablemente compita por el poder con el Tandoori, pero está claro que es uno de los referentes culinarios de la cocina de la India y del sur de Asia. Así que no debe suponernos una rareza que la comparación cinematográfica vaya por los derroteros de otro emblema hindú (si acaso el más grande): Mahatma Gandhi. Y en ese punto la mega-producción de Sir Richard Attemborough era idónea para ser el espejo del plato.

Attemborough se ha prodigado más como actor (su cara puede ser vista como Señor X en La gran evasión o como megalómano empresario en Jurrasic Park) que como director. En su saca filmográfica residen obras reseñables como Un puente lejano u otro biopic de grandes dimensiones como Chaplin. El caso es que en el 82 cuenta con un abultadísimo presupuesto para llevar a la gran pantalla la vida, obra, lucha y muerte de Gandhi

La película es una superproducción en toda regla (como las de los 50 y 60) Sabe que para ejecutar este homenaje debe dejarse llevar por la grandiosidad y la espectacularidad, y desde luego lo consigue. Centra su mirada en el seguimiento de su protagonista total (con un debutante en cine llamado Ben Kinglsey que está superlativo y que se alzó con un merecidísimo Oscar) y en su llamada a la sublevación contra el Imperio Británico a través de la no-violencia. Gandhi es el ejemplo de la batalla calmada, del grito en silencio, la cara amable, cercana y humilde de la rebelión. Su victoria por la libertad de la India y su pueblo aún perdura en la memoria colectiva como uno de los más brillantes, sabios y poderosos mensajes sociales jamás perpretados por hombre alguno.

Obviamente nuestra receta emana los aromas de las callejuelas de Nueva Delhi. Hemos decidido mezclarnos con la población civil y extraer sus fragancias. La mezcla de especias de nuestro Garam Masala supone la unión de la gente, seres de pobreza económica pero de una enorme grandeza humana. Su lucha (o su mágico olor) derrocará al invasor extranjero y predominará en el plato. 

Además nuestro plato, presentado en dos partes, viene a representar el enfrentamiento al que tuvo que hacer frente Gandhi durante gran parte de su vida. El arroz basmati, de suave aroma, puro y blanco como su vestimenta, como su mentalidad, persigue sin tregua el plato dominado claramente por el rojo teñido de Masala que representa el ejército inglés: el opresor. El pollo se concentra bañado en la sangre derramada de inocentes. Pero cuando el arroz tome el poder y se mezcle en el plato con sus fieles seguidores (la canela, el clavo, el comino, la cúrcuma, el anís, el cilantro...) le irán desplazando. La no-violencia de nuestras especias gobernará el sabor... Cada bocado será un grito de esperanza, de fuerza, de rebelión... 

Está claro que la historia real de Gandhi es infinitamente superior a lo que un film pueda plasmar, pero el esfuerzo de Attemborough por recrear el momento histórico es más que plausible. Saborear a Kingsley ya es de por sí una receta magnífica que no podemos evitar. De ese modo concluimos que nuestro Tikka Masala es otro humilde homenaje a una figura memorable e inmortal. Una superproducción en la cocina (por el tiempo y la cantidad de ingredientes que debemos manejar) que os catapultará de inmediato a otro tiempo, a otro lugar, a otro mundo...