Mostrando entradas con la etiqueta ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de diciembre de 2016

70 AÑOS DE SPIELBERG EN 4 CINE-RECETAS


Pocas personas no conocerán a Spielberg, el Rey Midas de Hollywood. Su nombre ya es sinónimo de cine, de divertimento, de calidad. Un sello único que se ha manejado en todo tipo de géneros - con menor y mayor suerte - pero con una impronta apabullante de saber hacer cinematográfico. Apasionado del clasicismo, heredero de Kubrick (según las propias palabras del genio Stanley), fanático de Hitchcock, supo catapultar el lenguaje del séptimo arte a dimensiones poco conocidos hasta la fecha. 

Se ha movido por la aventura en estado puro (la saga de Indy), por la ciencia ficción (E.T, Encuentros en la tercera fase, La guerra de los mundos, Minority Report, Inteligencia Artificial...), por el cine bélico (Salvar al soldado Ryan), por el conflicto bélico (El imperio del sol, La lista de Schindler...), el thriller (Munich, El diablo sobre ruedas), el terror (Tiburón, guionista de Poltergeist), por la comedia (Loca evasión, 1941, Atrápame si puedes, La Terminal...), por el cine infantil (Hook, Mi amigo el gigante...), por los dramas históricos  (Lincoln, Amistad, El color púrpura), y hasta nos catapultó a un mundo donde los dinosaurios cobraban vida y gobernaban la tierra (Jurassic Park, El mundo perdido...) Un saco repleto de joyas, algunas más valiosas que otras.

Su pasión cinéfila nos ha acompañado durante décadas. Un talento inconmensurable y dinero a espuertas, son una combinación perfecta para trasladar universos ficticios en la gran pantalla. No se puede negar que Steven Spielberg nos entretiene, nos maravilla, nos transporta, y eso es lo que se le pide a una película: viajar sin movernos de la butaca o el sofá. 

Hoy cumple 70 años este director, guionista, montador, productor y hacedor de sueños. Y aquí se le rinde homenaje con 4 cine-recetas inspiradas y/o comparadas con algunas de sus maravillas.

1. ROLLITOS PRIMAVERA DE CARNE Y VERDURAS ("El imperio del sol")
2. SAQUITOS DE CERDO IBÉRICO CON PURÉ DE COLIFLOR AL CURRY ("Encuentros en la Tercera Fase")
3. POLLO TANDOORI ("Indiana Jones y el templo maldito")
4. MARMITAKO DE BONITO ("Tiburón")


ROLLITOS PRIMAVERA DE CARNE Y VERDURAS -

ROLLITOS PRIMAVERA

PELÍCULA COMPARADA "El imperio del Sol" (1986)


Hacía tiempo que no me dejaba caer por las tierras culinarias de Oriente (en la memoria el Pollo al Limón, el Cerdo Agridulce o el Tartar de Atún sobre cus-cus) y ya había ganas de volver. Los rollitos primavera son un clásico de la cocina china, un plato que gusta a todo el mundo, una receta que funciona por sí sola. Así que debía tirar de un valor seguro para la comparación. Visto el entorno que le rodea, la temática del plato y sus ingredientes, he decidido posarme en la colosal superproducción de El imperio del sol. 

SEGUIR LEYENDO LA CINE-RECETA

SAQUITOS DE CERDO IBÉRICO CON PURÉ DE COLIFLOR AL CURRY -


PELÍCULA COMPARADA "Encuentros en la Tercera fase" (1977)


Vale. Partamos de una evidencia algo loca, para variar. Esta receta tiene un punto de marciana en muchos aspectos. Por un lado nos topamos con una idea poco convencional (y pocas veces avistada), y por otro nos encontramos con un resultado final que nos deja intuir una especie de platillos volantes sobrevolando en el cielo oscuro del plato. Y por último afrontamos a estos "seres-saquitos" desde un punto de vista benévolo, optimista. Porque esa es la originalidad de esta obra: mirar por primera vez a los alienígenas como entes pacíficos. Ese era el mensaje cifrado de estos Encuentros en la tercera fase. 

SEGUIR LEYENDO LA CINE-RECETA

POLLO TANDOORI -

 pollo tandoori

PELÍCULA COMPARADA "Indiana Jones y el templo maldito" (1984)


Está claro que esta receta supone toda una aventura en la cocina. Desde el macerado, la mezcla de especias hasta la consumación en el horno. Es una odisea de lo más entretenida plagada de "baches" y retos.  Allá por los 80, Steven Spielberg (que ya se había ganado el beneplácito de crítica y público con sus joyas setenteras como "Tiburón""Encuentros en la tercera fase" o "El diablo sobre ruedas") se había planteado revitalizar el género de aventuras en toda regla. 

SEGUIR LEYENDO LA CINE-RECETA

MARMITAKO DE BONITO -

marmitako de bonito

PELÍCULA COMPARADA "Tiburón" (1975)

Sabor a mar. Océano puro en la mesa. Aguas sanguinolientas. Nuestra receta de hoy goza de todos los elementos marinos posibles. El pescado se erige en el protagonista absoluto del plato y domina las aguas por las que pululan el resto de personajes (o ingredientes). Es cierto que yo me he pasado con la carne de pimiento choricero, puede ser que mi subconsciente cinéfilo (y no mi mal tino culinario, ejem) haya podido influir para poder encajar la receta con un referente tan grandioso y apropiado como "Tiburón".

SEGUIR LEYENDO LA CINE-RECETA

domingo, 23 de febrero de 2014

SAQUITOS DE CERDO IBÉRICO CON PURÉ DE COLIFLOR AL CURRY



Sigue el suspense culinario en www.facebook.com/thehitchcook

INGREDIENTES (4 personas)
1 solomillo de cerdo ibérico troceado
Queso azul (1 cuña)
8 obleas grandes de empanadilla
1 yema de huevo (para pincelar las obleas)
Sal, pimienta y aceite de oliva


Para el puré de coliflor
1 coliflor pequeña
1 bote de nata
Medio vaso de leche
2 cucharadas de curry
1 cucharada de cúrcuma
Sal y pimienta

Para la cebolla caramelizada
2 cebollas
Azúcar moreno
1 chorrito de brandy
Aceite de oliva y sal

Tiempo: 45 minutos

Como nuestro carnicero es una persona de naturaleza amable, nos cortará en tacos gruesos el solomillo de cerdo ibérico. Bien limpio y preparado para manejarnos con él. Salpimentamos todas las piezas por las dos caras y reservamos.

Vamos haciendo nuestra cebolla caramelizada, que le va genial a este plato aunque lleve un poco de tiempo. Cortamos la cebolla en juliana (tiras) y la vamos pochando a fuego suave en un cazo con aceite de oliva y una pizca de sal para que sude mejor. Habrá que ir removiendo constantemente para que no se nos queme y quede blandita.

Unos 10-15 minutos después añadimos el azúcar moreno y removemos. La cantidad de azúcar dependerá de vuestro gusto. Añadimos un chorrito de brandy (o vinagre) y dejamos que evapore el alcohol. Mezclamos bien y ya lo tenemos. 

El puré de coliflor. Lavamos la coliflor bien y sacamos los ramilletes. Los cocemos en agua hirviendo con sal unos 10 minutos. Colamos. Los echamos en un cazo y trituramos con la batidora. Añadimos nuez moscada y damos calor. Vamos vertiendo la nata y removiendo para que vaya cogiendo cuerpo la salsa. Añadimos el curry, la cúrcuma y seguimos mezclando. Yo añadí además un poco de leche para no hacerla tan densa, pero ahí ya a ojo. Corregimos de sal y listo. 

Los saquitos: Disponemos las obleas en la tabla de trabajo. Sobre una de ellas colocamos el trozo de solomillo, una cucharada de nuestra cebolla caramelizada y un trocito de queso azul. 


Cubrimos con otra oblea y sellamos bien. Nos servirá tener las manos ligeramente húmedas. 



Poco a poco, y con paciencia, vamos haciendo una especie de greca con los bordes de las dos obleas. También se puede usar la típica técnica de empanadilla, es decir, sellando los bordes con la ayuda de un tenedor. Ahí ya, como siempre, a gusto del cocinero/a. Batimos un huevo y pincelamos nuestros saquitos antes de meterlos al horno. 


Con el horno precalentado (con calor arriba y abajo) a unos 190-200º, metemos los saquitos en una bandeja de silicona o de Pyrex ligeramente untada de mantequilla o aceite, para que no se nos pegue por debajo. O también se puede colocar papel de hornear. Los dejamos cocinarse durante 10-15 minutos, vigilando que se doren pero que no se quemen. 

Los sacamos del horno con cuidado y emplatamos. Disponemos unas tiras de nuestro puré de coliflor. Encima colocamos los saquitos y abrimos uno para comprobar que el queso se ha fundido. Una mezcla interesante, distinta y llena de matices y sabores para degustar de una forma original un exquisito solomillo de cerdo. ¡Que aproveche, hitchcookianos! 


Película ideal para degustar este plato
CLOSE ENCOUNTERS OF THE THIRD KIND
("Encuentros en la tercera fase" de Steven Spielberg - 1977)

Vale. Partamos de una evidencia algo loca, para variar. Esta receta tiene un punto de marciana en muchos aspectos. Por un lado nos topamos con una idea poco convencional (y pocas veces avistada), y por otro nos encontramos con un resultado final que nos deja intuir una especie de platillos volantes sobrevolando en el cielo oscuro del plato. Y por último afrontamos a estos "seres-saquitos" desde un punto de vista benévolo, optimista. Porque esa es la originalidad de esta obra: mirar por primera vez a los alienígenas como entes pacíficos. Ese era el mensaje cifrado de estos Encuentros en la tercera fase. 

Cinco años antes de dar con el extraterrestre más famoso y taquillero de la historia (E.T, por supuesto, en 1982), Spielberg estaba sumido en una de sus mejores y más atrevidas décadas: los setenta. Una fase creativa que supuso su gran explosión como cineasta, armador de historias y sobre todo, heredero de un Hollywood ya no tan dorado. En este despertar deja obras atrevidas como El diablo sobre ruedas, Loca evasión y sobre todo, su gran obra Tiburón

Por primera vez se nos presenta a unos alienígenas "buenos", nada amenazadores, hasta tímidos si nos ponemos. Lejos quedan las guerras catastrofistas y aniquiladoras entre humanos y marcianos. Spielberg hace un ejercicio existencial, filosófico, incluso religioso (Moisés en el monte), donde prima la curiosidad (y la obsesión) por lo desconocido. A través de los ojos de Richard Dreyfuss (su musa), somos testigos de ese periplo que lleva a un hombre normal a descubrir cosas extraordinarias. Un avistamiento nocturno. La visión de una montaña. Abducciones. Y una melodía como lenguaje interplanetario. Estos son los elementos narrativos por el que el joven Spielberg (por aquel entonces 28 añitos) nos conduce para adentrarnos más allá de la realidad.

Nuestros saquitos surgen en mitad de la cielo nocturno, su forma circular catapulta nuestra mente a esos platillos volantes muy de los años 50 y de los que claramente bebe Spielberg. Nos encontramos solos en esa carretera oscura (que bien pudiera ser nuestro plato pizarra) y de pronto avistamos la presencia de esos objetos que caen sobre nosotros. En un principio no sabemos nada de ellos, sólo nos dejan un rastro que perseguir, aquí ejemplificado con el puré de coliflor. 

Ese desconocimiento que nos propicia la capa de la oblea (o la coraza multicolor de la nave extraterrestre) nos suscita curiosidad por lo que ignoramos, es decir, por el relleno. O dicho de otro modo, por las intenciones de nuestros galácticos visitantes. No hay maldad en ellos, pues pese a su aspecto rudo (otorgado por la carne) y su intenso aroma (el queso azul), quedan suavizados y dulcificados por la generosa ración de cebolla caramelizada.

Así pues hemos seguido el espíritu del bonachón de Spielberg. La maravillosa fotografía y luminotecnia de la película se ve aquí en el juego de  colores con el dorado de los saquitos y la huella amarillenta del puré al curry. No ha sido tarea fácil, pero tampoco lo fue para él. Pues en aquel momento todavía estaba a punto de demostrar al mundo que, si le diera la gana, sería el mejor director vivo. Desde luego es uno de los más taquilleros, y eso en cocina, sólo significa una cosa: que tu obra guste a todo el mundo. Ése es el único encuentro que nos debería interesar...