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jueves, 11 de julio de 2019

BUTTER CHICKEN CON ARROZ JAZMIN AL CILANTRO (Paso a paso)

Hoy nos embarcamos de nuevo en una de mis cocinas favoritas: la india. Su tratamiento de las especias, el picante, los infinitos sabores, me hacen salivar cada vez más. Y tal vez uno de sus platos más famosos y socorridos sea este Indian Butter Chicken o Murgh Makhani. Es decir, pollo a la mantequilla al estilo hindú. 

Yo os ofrezco una versión sencilla, que lleva su tiempo y que requiere que tengáis la despensa bien dispuesta de ingredientes. Esta cocina se basa en jugar con las especias, y por suerte hoy en día, no hay que irse muy lejos para poder adquirir todo lo necesario. Y dejarán un aroma de vicio en vuestras cocinas...

Este Butter Chicken se cocina con tomates y anacardos, y por supuesto mantequilla. Hay que dotarle de sabores exóticos y cremosidad, para que tu paladar se vaya de viaje. El Garam Masala o el fenogreco ayudan a ello. Luego está el tema del picante, yo pongo mis cantidades - como buen amante de la hot-food - pero de vosotros depende el nivel de picor. Hay que darle caña a esta cocina, no lo olvidéis.

Acompañad este fantástico pollo con arroz jazmín o basmati con hierbas frescas y si tenéis a mano un pan naan, pues bordáis el trabajo. Animaos a probarlo, me lo agradeceréis. ¡Mandiles arriba!


INGREDIENTES 

Para el pollo

  • 300 g de pechuga de pollo
  • 1 cucharada de pasta de ajo y jengibre
  • 1 cucharada de chili molido (guindilla)
  • Sal
  • Aceite de girasol 
Para la salsa
  • 500 g de tomates troceados 
  • 100 g de cebolla roja
  • 1 cucharada de pasta de ajo
  • 50 g de anacardos 
  • 1 cucharada de semillas de fenogreco (o de cilantro)
  • 1 cucharada de Garam Masala
  • 2 cucharadas de chili molido
  • 5 cucharadas de mantequilla
  • 3-4 cucharadas de azúcar moreno
  • 3 cucharadas de crema fresca o nata 
  • 2 cucharadas de vinagre de vino tinto
  • Sal
Tiempo
  • 30 minutos + maridaje

El pollo a escena

Limpiamos a conciencia las pechugas, las secamos con un poco de papel absorbente y las vamos troceando en porciones de un bocado. Las vamos echando en un bol amplio.

 

Añadimos la pasta de ajo y jengibre (si no tienes tritura ajo y jengibre con un pelín de agua), el chili molido y la sal. Mezclamos todo bien, tapamos y dejamos reposar durante 30 minutos. 

Ponemos una sartén al fuego con aceite de girasol. Vamos friendo el pollo hasta que esté bien hecho por todas sus caras. Al ser pequeños trozos no tardará mucho...

Sacamos y reservamos.

Nos metemos con la salsa (gravy) 

En la misma sartén donde hemos hecho el pollo añadimos la cebolla troceada (no os compliquéis la vida con este paso, luego irá todo triturado) y una cucharada de mantequilla. Sofreímos bien.


Añadimos en este punto el tomate troceado y los anacardos. Echamos un poco de agua, la pasta ajo, el Garam Masala, el chili molido, el azúcar y el fenogreco. 

Detalle del fenogreco...

Mezclamos todo bien en la sartén y dejamos cocinar y reducir durante 20 minutos. Pasado ese tiempo trituramos todo bien con ayuda de la batidora, de la Thermomix o del aparato triturador que tengáis por casa. Y luego volvemos a echar la salsa resultante en la sartén pasándola por un colador. Así nos ahorramos restos de piel del tomate, pepitas y demás historias que nos puedan molestar.


Ponemos al fuego y añadimos la crema fresca, el pollo reservado y lo más importante, lo que da sentido a este planto: la mantequilla. Cocinamos 5-7 minutos. 


Servimos caliente en platos individuales acompañados de arroz jazmín o basmati cocido con cilantro y lima. Decoramos con un poco más de crema fresca en hilo por encima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Sugerencia de presentación

miércoles, 11 de julio de 2018

ENSALADA CÉSAR CON POLLO MARINADO

La has comido docenas de veces. Y ya tienes que estar más que hart@ de usar una salsa preparada para esta elaboración. Aquí te propongo una versión muy sencilla y sobre todo, casera, de confeccionar la inmortal Ensalada César con tu propia salsa. Te llevará el tiempo justo...

Verás que en el fastuoso mundo de Internet hay millones de recetas y propuestas, pero no hay que enloquecer para satisfacer muy gratamente a tu paladar. Tienes que encontrar el punto de tu gusto, que es el único que vale en tu cocina. Como siempre yo te ofrezco una posibilidad pero atrévete a añadir ingredientes: alcaparras, algo de picante, zumo de naranja, vinagre de módena... Siéntete libre para crear y experimentar. De eso va esto, al fin y al cabo.


En esta versión añadimos unas tiras de pollo marinado que le darán un toque muy jugoso al plato. Si no quieres incluir carne, haz la receta tal cual o prueba a incorporar por ejemplo unos boquerones marinados, unas alcachofas a la plancha... Te dirán que no es lo original, y tú responderás: ¿tengo cara de que me importe? Es tu plato, tú mandas, el puritanismo culinario no nos interesa...

Así que sin más nos lanzamos a ejecutar esta Ensalada César con Pollo marinado. Un clásico de la cocina ya universal que ha ido evolucionando a medida que los países la iban adaptando a sus costumbres y gustos. Su origen parece fijarse en el chef Alessandro Cardini, que trabajaba en Tijuana (México) y que tuvo que inventarse esta receta para salir del paso con lo que tenía a mano. Pues eso haremos nosotros: jugar con lo que tengamos en la despensa. ¡Mandiles arriba!



INGREDIENTES (2 personas)
  • 2 cogollos medianos de lechuga bien lavados
  • 2 rebanadas de pan de molde sin corteza (o el pan que prefieras)
  • Queso Parmesano Rallado 
Para el pollo marinado
  • 6 solomillos de pollo 
  • 1 diente de ajo
  • 1 gajo de limón
  • 2 cucharadas de aceite de oliva Virgen Extra
  • 1 cucharadita de tomillo fresco
  • Sal
Para la Salsa César
  • 2-3 filetes de anchoa
  • 1 diente de ajo
  • 1 yema de huevo
  • 1 cucharada de Salsa Inglesa
  • 1 cucharada de Mostaza de Dijon
  • 1/2 limón
  • Queso Parmesano 
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Pimienta negra recién molida
  • Una pizca de sal
Tiempo: 10 minutos + el tiempo del macerado (mínimo 1 hora, mejor toda la noche)

Pasos para el marinado

Si usamos solomillos ya comprados no habrá que hacer nada. Si cogemos una pechuga entera, habrá que limpiarla bien y sacar unas tiras "gorditas" para que nos queden jugosas. 

Colocamos el pollo en un bol y le añadimos el diente de ajo troceado (no hace falta que sea fino), el limón, el tomillo, un poco de sal y el aceite de oliva. Mezclamos bien con una cuchara y tapamos con papel film. Dejamos que repose en la nevera mínimo 1 hora, aunque será mejor toda la noche.

Pasos para la salsa César

En un mortero echamos el ajo y los filetes de anchoa. Machacamos bien. Añadimos la yema de huevo, la pimienta negra, la mostaza, el limón exprimido y la Salsa Inglesa. Volvemos a mezclar con energía. Añadimos el aceite de oliva (más bien a ojo, hasta que nos quede una textura ligera pero homogénea, no buscamos una mayonesa muy densa).

Por último rallamos queso Parmesano y mezclamos con una cuchara. Probamos para rectificar si hiciese falta de sal, pimienta, limón... 

Terminando el plato

Cortamos el pan de molde (o el que tú prefieras) en cuadrados y los tostamos en una sartén con un poco de aceite. NOTA: También lo podrías hacer en el horno, vigilando que no se quemen. Ya tenemos los croutons caseros preparados.

Cocinamos a la plancha el pollo marinado hasta que nos quede bien tostado por fuera y jugoso por dentro. Depende del grosor, necesitará más o menos tiempo. Estad al loro...

Lavamos la lechuga a conciencia y sobre todo, la secamos bien-bien. La troceamos a mano y la disponemos en un plato hondo.

Colocamos encima las tiras de pollo y regamos generosamente con la Salsa César. Disponemos los picatostes alrededor. 

Terminamos rallando un poco más de queso Parmesano por encima. Y se acabó. Tienes frente a ti una de las ensaladas más clásicas, universales y deliciosas del planeta en tu mesa.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 






jueves, 28 de junio de 2018

MINIBURGERS MARROQUÍES CON SALSA DE YOGUR Y HARISSA

Hoy vamos a preparar unas poderosas y aromáticas Miniburger con claros toques marroquíes. Y acompañadas de una salsa fresca y picantona para catapultar cada bocado a otra dimensión. 

Este plato es un entrante o un aperitivo ideal para agasajar a los comensales de turno. Requiere muy poco tiempo y mucha imaginación con el juego de especias. Sólo necesitaremos trabajar con buena materia prima, manos bien limpias y retener el hambre que os va a provocar. La espera del macerado merece la pena para que se integren los sabores. Cuando lo coloquéis en la sartén o en el grill, la cocina se inundará de aromas de zoco


Como siempre os digo, esto no es más que una receta a "de inspiración" El resultado es sobresaliente, pero jugad vosotros con los sabores y picantes que más os plazcan. También podéis probar a sustituir el pan de hamburguesa por pequeños panes de pita para darle un toque marroquí aún más auténtico. 

Sin más nos ponemos en faena. Toca viajar a las entrañas de Marrakech desde los fogones. Toca sorprender al paladar. Pues ya sabéis... ¡mandiles arriba!



Ingredientes 
  • 500 g de carne picada de ternera (de buena calidad)
  • 2 cucharadas de Ras Al Hanout 
  • 1 diente de ajo
  • 1 huevo 
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 1 cucharada de pasas picadas (opcional)
  • 1/2 taza de perejil fresco picado
  • Panes de miniburger 
Para la salsa
  • 2 yogures 
  • 1 cucharadita de Harissa (salsa picante marroquí)
  • 1 limón
  • Menta fresca picada 
  • Sal, pimienta negra y Aceite de Oliva Virgen Extra

______________________________________________________

Macerando la carne

Cogemos un bol amplio y añadimos la carne picada. 
Picamos el diente de ajo bien fino y lo añadimos.
Hacemos lo mismo con el perejil fresco y las pasas, si las usamos... 
Vertemos dentro las especias: cúrcuma, comino...
En último lugar incorporamos el huevo y ahora sólo queda mezclar bien. 
NOTA: Sugiero encarecidamente que lo hagáis a mano, para sentir la comida y conseguir que todos los ingredientes  y aromas se aúnen bien.

Dejamos reposar en la nevera unos 30 minutos tapado con papel film

La salsa

Tan sencilla como mezclar todos los ingredientes bien. 
El único truco depende de tu gusto y tu osadía con el picante. Prueba a añadir más o menos cantidad de "heavy metal", añadir algo más de cítricos, a lo mejor un poco de pepino muy picado... 

A la plancha 

Sacamos la carne de la nevera y nos disponemos a formar las hamburguesas. 
Cogemos bolitas de unos 40 gramos y les damos forma. Así hasta acabar con toda la carne. 
NOTA: Si te sobra carne puedes reutilizarla para unos espaguetis boloñesa con toques marroquíes, por ejemplo. O para unas albóndigas al vapor, o para rellenar unos tacos... 


Calentamos una sartén con un poco de aceite de oliva. 
Vamos friendo cada hamburguesa hasta que estén cocinadas a tu gusto.
TRUCO: Pon varias en una sartén y colócalas según las agujas del reloj, así sabrás cual debe salir antes o cual es cual, según el gusto de cada comensal. Ejemplo: la muy hecha está a las 6.

Abrimos los panecillos y colocamos la carne encima.
Regamos generosamente con la salsa de yogur y harissa y terminamos decorando con una hoja de menta o hierbabuena fresca. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s!

domingo, 18 de diciembre de 2016

70 AÑOS DE SPIELBERG EN 4 CINE-RECETAS


Pocas personas no conocerán a Spielberg, el Rey Midas de Hollywood. Su nombre ya es sinónimo de cine, de divertimento, de calidad. Un sello único que se ha manejado en todo tipo de géneros - con menor y mayor suerte - pero con una impronta apabullante de saber hacer cinematográfico. Apasionado del clasicismo, heredero de Kubrick (según las propias palabras del genio Stanley), fanático de Hitchcock, supo catapultar el lenguaje del séptimo arte a dimensiones poco conocidos hasta la fecha. 

Se ha movido por la aventura en estado puro (la saga de Indy), por la ciencia ficción (E.T, Encuentros en la tercera fase, La guerra de los mundos, Minority Report, Inteligencia Artificial...), por el cine bélico (Salvar al soldado Ryan), por el conflicto bélico (El imperio del sol, La lista de Schindler...), el thriller (Munich, El diablo sobre ruedas), el terror (Tiburón, guionista de Poltergeist), por la comedia (Loca evasión, 1941, Atrápame si puedes, La Terminal...), por el cine infantil (Hook, Mi amigo el gigante...), por los dramas históricos  (Lincoln, Amistad, El color púrpura), y hasta nos catapultó a un mundo donde los dinosaurios cobraban vida y gobernaban la tierra (Jurassic Park, El mundo perdido...) Un saco repleto de joyas, algunas más valiosas que otras.

Su pasión cinéfila nos ha acompañado durante décadas. Un talento inconmensurable y dinero a espuertas, son una combinación perfecta para trasladar universos ficticios en la gran pantalla. No se puede negar que Steven Spielberg nos entretiene, nos maravilla, nos transporta, y eso es lo que se le pide a una película: viajar sin movernos de la butaca o el sofá. 

Hoy cumple 70 años este director, guionista, montador, productor y hacedor de sueños. Y aquí se le rinde homenaje con 4 cine-recetas inspiradas y/o comparadas con algunas de sus maravillas.

1. ROLLITOS PRIMAVERA DE CARNE Y VERDURAS ("El imperio del sol")
2. SAQUITOS DE CERDO IBÉRICO CON PURÉ DE COLIFLOR AL CURRY ("Encuentros en la Tercera Fase")
3. POLLO TANDOORI ("Indiana Jones y el templo maldito")
4. MARMITAKO DE BONITO ("Tiburón")


ROLLITOS PRIMAVERA DE CARNE Y VERDURAS -

ROLLITOS PRIMAVERA

PELÍCULA COMPARADA "El imperio del Sol" (1986)


Hacía tiempo que no me dejaba caer por las tierras culinarias de Oriente (en la memoria el Pollo al Limón, el Cerdo Agridulce o el Tartar de Atún sobre cus-cus) y ya había ganas de volver. Los rollitos primavera son un clásico de la cocina china, un plato que gusta a todo el mundo, una receta que funciona por sí sola. Así que debía tirar de un valor seguro para la comparación. Visto el entorno que le rodea, la temática del plato y sus ingredientes, he decidido posarme en la colosal superproducción de El imperio del sol. 

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SAQUITOS DE CERDO IBÉRICO CON PURÉ DE COLIFLOR AL CURRY -


PELÍCULA COMPARADA "Encuentros en la Tercera fase" (1977)


Vale. Partamos de una evidencia algo loca, para variar. Esta receta tiene un punto de marciana en muchos aspectos. Por un lado nos topamos con una idea poco convencional (y pocas veces avistada), y por otro nos encontramos con un resultado final que nos deja intuir una especie de platillos volantes sobrevolando en el cielo oscuro del plato. Y por último afrontamos a estos "seres-saquitos" desde un punto de vista benévolo, optimista. Porque esa es la originalidad de esta obra: mirar por primera vez a los alienígenas como entes pacíficos. Ese era el mensaje cifrado de estos Encuentros en la tercera fase. 

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POLLO TANDOORI -

 pollo tandoori

PELÍCULA COMPARADA "Indiana Jones y el templo maldito" (1984)


Está claro que esta receta supone toda una aventura en la cocina. Desde el macerado, la mezcla de especias hasta la consumación en el horno. Es una odisea de lo más entretenida plagada de "baches" y retos.  Allá por los 80, Steven Spielberg (que ya se había ganado el beneplácito de crítica y público con sus joyas setenteras como "Tiburón""Encuentros en la tercera fase" o "El diablo sobre ruedas") se había planteado revitalizar el género de aventuras en toda regla. 

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MARMITAKO DE BONITO -

marmitako de bonito

PELÍCULA COMPARADA "Tiburón" (1975)

Sabor a mar. Océano puro en la mesa. Aguas sanguinolientas. Nuestra receta de hoy goza de todos los elementos marinos posibles. El pescado se erige en el protagonista absoluto del plato y domina las aguas por las que pululan el resto de personajes (o ingredientes). Es cierto que yo me he pasado con la carne de pimiento choricero, puede ser que mi subconsciente cinéfilo (y no mi mal tino culinario, ejem) haya podido influir para poder encajar la receta con un referente tan grandioso y apropiado como "Tiburón".

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sábado, 3 de diciembre de 2016

ALBÓNDIGAS DE POLLO AL CURRY (Curry Chicken Meatballs)

Hay momentos en los que te apetece salirte de la rutina. Y hoy es uno de ellos. Las albóndigas son un clásico universal, que hemos preparado de mil y una maneras, salseado otras tantas, aromatizado con docenas de especias... y, por norma general, son un éxito de taquilla y paladar.

En esta ocasión había ganas de catapultarse a otras sensaciones y otorgarles una personalidad más oriental... Aprovechando el concurso de Bloggers de Avecrem me lanzo a preparar unas albóndigas de pollo bañadas en una deliciosa salsa de curry inspirada en la cocina hindú. 

Todo un festival de aromas, sabores, matices, que se mueven en tu boca y que inundan la casa de fragancias de lo más exóticas. Para ello tiraremos de un buen Caldo de Pollo Gourmet Gallina Blanca o podemos disolver una pastilla de Avecrem durante el cocinado al agua para así potenciar la salsa, bien condimentada con especias de lo más sugerentes. ¡Mandiles arriba!


Ingredientes (4 personas)

Para las albóndigas

  • 700 grs de carne de pollo picada
  • 1 cda de cayena en polvo
  • 200 grs de cebolla pochada 
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cda de Curry de Madrás 
  • 1 yema de huevo
  • 6 cucharadas de Pan rallado 
  • Sal y pimienta negra 
Para la salsa de curry

  • 2 cebollas 
  • 3 tomates pelados y triturados
  • Comino en grano (1 cda) 
  • Cilantro molido (1 cda)
  • Cúrcuma (1 cda)
  • 1 hoja de laurel
  • 1 rama de canela
  • 1 cdita de Garam Masala 
  • Curry de Madrás (2 cdas) 
  • 1 cda de pasta de ajo y jengibre 
  • Cilantro fresco 
  • Caldo de Pollo AVECREM
  • Aceite de Oliva y sal
  • Yogur (2 cdas) 
Más recetas de pollo al Curry AVECREM http://www.gallinablanca.es/receta/pollo-al-curry-60151/

Las albóndigas: montaje

Para ello pochamos las cebollas cortadas finamente y el diente de ajo picado en una sartén con un poco de aceite de oliva. Unos 10-15 minutos, que caramelicen ligeramente y que no se quemen, así que atentos/as al fuego...

Con ayuda de una picadora o de un robot de cocina, picamos la carne de pollo (que bien puede ser de pechuga o contramuslos sin huesos y sin piel) y reservamos.

En un bol amplio añadimos el pollo, las especias, el pan rallado, la yema de huevo y salpimentamos con alegría - que una vez hechas no podremos -. 

Incorporamos la cebolla y el ajo ya pochados y removemos bien la mezcla. Mejor con las manos bien limpias para integrar todos los ingredientes y aromas.

Vamos formando pequeñas bolas, las pasamos por un poco de harina y las freímos en una sartén con abundante aceite caliente. A medida que se vayan dorando (que no haciendo) las sacamos a un plato con papel absorbente y dejamos que reposen hasta volver a salir a escena.

La salsa de curry

En una sartén calentamos el aceite de oliva y añadimos la hoja de laurel, la rama de canela y el comino en grano. Que se calienten durante unos segundos para que desprendan todos sus aromas. Añadimos enseguida la cebolla troceada y la cocinamos hasta que quede marrón, bien pochada. NOTA: Este paso lleva su tiempo, pero merece la pena...

Añadimos la pasta de ajo y jengibre (es una mezcla de ambos productos y triturados con un poquito de agua y aceite) y cocinamos un par de minutos más.

Incorporamos el tomate ya triturado y sin piel y removemos bien para que se vayan fusionando los sabores. Añadimos el curry, la cúrcuma, el Garam Masala y el cilantro molido. Cocinamos la salsa unos 10 minutos removiendo frecuentemente. Rectificamos de sal.

Incorporamos las albóndigas y el caldo de Pollo y dejamos que se vayan haciendo lentamente unos 20-25 minutos. En el último momento añadimos el yogur y removemos bien para dar cremosidad y ese toque aún más hindú si cabe.

NOTA: Pasado el tiempo podemos sacar las albóndigas y triturar la salsa, a mí personalmente me gusta encontrarme trocitos de cebolla y especias... Pero en tu mano lo dejo.

Emplatado 

Disponemos las albóndigas en un plato, regamos bien con la salsa y decoramos con una hojas de cilantro fresco. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

viernes, 2 de septiembre de 2016

TOURNEDÓ CON SHITAKES Y SALMOREJO

Esta receta llevaba tiempo en el cajón de los recuerdos culinarios, y ya era hora de salir a escena. En aquella ocasión, recuerdo, me sobraba algo de salmorejo y decidí experimentar un poco. El resultado es este combinado de carne, hongos y el maravilloso aroma y frescor de nuestro néctar cordobés.

El tournedó o turnedó es un tipo de corte de la carne de ternera o buey, que se extrae de la parte del solomillo. Es un bocado muy tierno y apreciado (parecido al filet mingo) y en ocasiones se suele servir cubierto con una loncha de panceta, para aportar grasa a la cocción y mayor jugosidad.

Pero como aquí nos va las recetas a cámara rápida, vamos por el camino fácil y lo prepararemos a la plancha, y aromatizaremos el plato con unos shitakes salteados con ajo y aceite de sésamo. El contraste de sabores y fragancias es muy sugerente. Y es una forma estupenda de dar salida a alimentos y buscarles compañeros de viaje que, a priori, no parecen llevarse bien.

La cocina es eso, experimentar, probar, catar, equivocarse, corregir... Nunca dudéis de vuestro paladar. Y dejaos seducir por el sinfín de posibilidades que tiene vuestra nevera y vuestra imaginación culinaria. ¡Mandiles arriba!  


Ingredientes (2 personas)
  • 2 tournedós (solomillos, de buena calidad)
  • 10 hongos shitakes 
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de Oliva y un poco de aceite de sésamo
  • Perejil picado
  • Sal y pimienta negra molida
Para el salmorejo
(VER RECETA)

Tiempo
  • 2 minutos + tiempo de enfriamiento del salmorejo 

Lo primero de todo será preparar el salmorejo (te dejo el link en los ingredientes). Como harás cantidad para un regimiento - y el samorejo bien lo merece - puedes reservarlo para un trago fresquito que todavía se agradece. 

NOTA: Si el salmorejo lo tienes preparado con antelación mejor que mejor. Esta receta será más vertiginosa aún.

Lavamos bien los hongos shitakes y los secamos con un trapo de cocina. Los laminamos.

Picamos dos dientes de ajo y los echamos en una sartén con un poco de aceite de oliva y un poquito de aceite de sésamo. NOTA: Mejor iniciar siempre el ajo con el aceite frío. Cuando coja algo de color y hay soltado su aroma, añadimos los shitakes y salteamos todos hasta que nos queden hechos.

Salpimentamos el tournedó por ambas caras y lo cocinamos en un grill o parrilla con un poco de aceite. El tiempo lo marcarás tú dependiendo de cómo te guste la carne. Yo lo tuve 3-4 minutos por cada lado a fuego alto.

Emplatamos. Disponemos una buena cantidad de salmorejo en la base del plato y trazamos un dibujo con la cuchara. Colocamos encima el tournedó y, sobre él, los shitakes con ajo. Decoramos con un poco de perejil fresco picado y espolvoreamos taquitos de jamón ibérico por toda la superficie. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

miércoles, 10 de agosto de 2016

CROQUETAS DE JAMÓN IBÉRICO (Rebeldes)

Decir "croquetas" es decir cocina materna. Es una vuelta a nuestro pasado más dorado donde todo era más sencillo y las comidas eran únicas. Decir "croquetas" es catapultarnos a los sabores caseros, a las cocinas humeantes de aromas irrepetibles, a las manos manchadas y a las comidas en familia. Decir "croquetas" es decir palabras mayores, porque este bocado es inmortal.

Cada hogar, cada madre o cada abuela, han tenido su "toque maestro" que han ido pasando de generación en generación. Difícil era (y es) la tarea de reproducir exactamente las croquetas familiares porque siempre hay algún elemento que nos falta o algún proceso que no conseguimos atinar como debiéramos. Pero eso no nos quitará la ilusión voraz de preparar este auténtico manjar para satisfacción de los paladares más selectos. Ay de aquel que no le gusten las croquetas... Que empiece a marcar el teléfono de un psicólogo, porque tiene algún problema.


Hoy en día las croquetas inundan todas las cocinas, pequeñas y grandes, con estrellas Michelin o con estrellas como tú, porque en su aparente sencillez reside un sabor incomparable. Y tienen una versatilidad espectacular. Desde las clásicas de jamón o pollo, pasando por las de verduras, las de chipirones en su tinta, de cocido, de setas, de queso y llegando hasta las de foie, nos encontramos con un sinfín de posibilidades para sacar el máximo provecho de este suculento bocado.

Yo hoy preparo las de mi madre (como lo haría cualquiera) y se lo debía. Ella me insufló esta pasión escondida por la cocina y necesitaba de una vez por todas plasmarlo en el blog. A ella le dedico este post y sé que, donde quiera que esté (sé muy bien donde pero me lo reservo para mí), estará orgullosa de verme moldear sus pequeñas obras de arte. Para la comparación gastro-cinéfila me dejo caer por la obra de Coppola "Rebeldes", porque fue importante para mí en los 80 y me siento ampliamente reflejado por muchos de sus símbolos. Vamos a ello, así que ya sabéis... ¡Mandiles arriba!


Ingredientes (6 personas)
  • 70 grs de harina
  • 25 grs de mantequilla
  • 25 grs de Aceite de Oliva Virgen Extra
  • 250 grs de taquitos de jamón ibérico
  • 800 ml de leche entera
  • 1/2 cebolla
  • 2 huevos batidos
  • Sal y pimienta negra
  • Harina y pan rallado
Tiempo
  • 30 minutos + tiempo del reposado
Película comparada
  • "Rebeldes" de Francis Ford Coppola (Tras receta)

Preparando la masa


Picamos la cebolla en brunoise (muy finita) y la sofreímos en una sartén con aceite caliente. Dejamos que se cocine a fuego moderado durante 15 minutos.


Incorporamos la mantequilla y el aceite a la sartén. NOTA: Podemos usar sólo mantequilla o sólo aceite, eso ya a vuestro sabio juicio culinario.

Enseguida añadimos la harina y removemos para crear un roux. Removemos sin parar para que la harina se cocine ligeramente y pierda toda su "crudeza".

Momento de echar brazo. Vamos a ir vertiendo la leche poco a poco en la sartén sin dejar de remover con unas varillas. Sin prisa, con cariño, haciendo movimientos envolventes para que la masa vaya cogiendo cuerpo y no haya rastro de grumos. La clave reside en este punto, que nos llevará unos 15 minutos. NOTA: Vuestro brazo es vuestra mejor herramienta para este proceso, así que dadle caña.

Cuando la tengamos con esa textura tan deseada le echamos el jamón ibérico en taquitos, nuez moscada (al gusto), pimienta negra y sal. Cuidado con ésta última, que el jamón ya aporta salinidad.

Vertemos la mezcla en una bandeja y, cuando se haya enfriado a temperatura ambiente, la metemos en la nevera para que termine de compactarse.



Manos a la obra


Hora de mancharnos y bajar a las trincheras. Sacamos la masa de la nevera y dejamos que se atempere. Colocamos nuestra "cadena de montaje" de forma cómoda para nosotros: plato de huevo batido, plato de pan rallado y sartén con aceite caliente.


Nos untamos ligeramente las manos con aceite (o puedes usar dos cucharas) y vamos moldeando las croquetas al tamaño que se nos antoje. Las pasamos por huevo y por pan rallado y reservamos.


Las vamos friendo por tandas en aceite caliente hasta que se doren por ambos lados. Sacamos a papel absorbente para eliminar toda la grasas de más. Así hasta acabar con las que vayamos a zamparnos. NOTA: Puedes congelar todas las que no vayas a consumir ya moldeadas y empanadas.

Las disponemos en un plato y a devorar, porque te aseguro desde este momento que no podrás resistir la tentación. Son croquetas. Son una delicia culinaria. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


Película ideal para degustar este plato
THE OUTSIDERS
("Rebeldes" de Francis Ford Coppola, 1983)


Esta receta me catapulta inexorablemente a mi infancia. A esos años 80 donde la vida parecía sencilla y todo era descubrimiento y diversión. A una era donde la amistad, el compañerismo y la lealtad eran nuestros grandes estandartes en el día a día. A una época de inocencia, de disfrutar en las calles persiguiendo aventuras en lugar de Pokémons. 

De ahí que me haya dejado caer por "Rebeldes". Una película que nos marcó en su momento por lo que simbolizaba y cómo lo simbolizaba. Y nadie mejor que un Coppola ya encumbrado en las altas cimas del celuloide para trasladar la novela de Susan E. Hinton (que recomiendo efusivamente leer) y plasmar en imágenes toscas, sucias y polvorientas las desventuras de un grupo de amigos y su batalla en la vida.

Primero, algunos antecedentes. En 1983 el maestro Coppola venía de atesorar obras maestras e inmortales en su gloriosa década de los setenta. "Apocalypse Now" , "El Padrino Parte I y El Padrino Parte II" o "La conversación" (Pincha en las pelis para descubrir mis cine-recetas) habían dado ya buena cuenta de su innegable talento y su prodigiosa capacidad de narración. Pero cuando enfila la época de los 80, Coppola había tocado techo y su poderío visual (así como las peleas con los estudios) empezaría a decaer y a hacer mella en los resultados finales (luego en los 90 se resarciría con "El Padrino Parte III" y "Dracula"). Aún así los primeros compases de la década, tras el estrepitoso fracaso de "Corazonada", nos traerían piezas emblemáticas como "La ley de la calle", "Cotton Club" o la que nos toca hoy "Rebeldes"

Asediada de jóvenes promesas de la interpretación (conocidos como el Brat-Pack, en claro homenaje al Rat-Pack de Sinatra, Martin y compañía), la película traza los hilos de unión entre un grupo de adolescentes huérfanos que luchan cada día por sobrevivir en un entorno hostil. Coppola dibuja una banda callejera "Los Grasientos" que vive enfrentada a "Los Dandis" - la clase baja contra la alta - y que debe hacer gala de su compañerismo para superar las dificultades que la vida les tiene preparadas y de luchar por su territorio hasta las últimas consecuencias. Su unión, su lealtad, su fraternidad es el único asidero que tienen para sentirse útiles y parte de algo importante. Un asesinato en pleno fragor de la batalla será el detonante de una huida y una prueba vital para comprobar el grado de fusión entre tus hermanos de sangre.

Nuestra receta trata de recrear ese espíritu que impregna Coppola en todo el film: la amistad. Las croquetas se arremolinan en el plato haciendo las veces de banda callejera, que surcan la ciudad codo con codo, sin abandonar jamás al compañero en problemas. De ese modo se nos presentan en un primer vistazo: juntas, como una piña, haciendo de la unión su fuerza. Un bloque de compañeros que no dejarán a otro en la estacada jamás. 

Pero "Rebeldes" también habla de los conflictos y emociones de los personajes. Desde la perspectiva protagonista de Ponnyboy (C. Thomas Howell) vamos impregnándonos de esa aureola polvorienta que inunda sus vidas. Se trata de indagar en las miserias de estos chicos solitarios, que poseen un interior dulce, casi romántico a veces, y que por fuera se endurecen y muestran su cara más violenta. Algo así como nuestras croquetas, cuyo interior de bechamel es meloso y luego tienen una coraza otorgada por el empanado que oculta su sufrimiento interno.

Son una masa compacta, como la bechamel en sus comienzos. Sus roces o sus bromas no dejan de ser sino muestras de su absoluta unión. Y así se nos muestran en esa bandeja donde enfrían sus resentimientos y sus odios en la nevera. Un grupo totalmente fusionado, con el punto dulce de la cebolla y el rojo sanguinolento del jamón. Pequeños detalles que condicionan su propia existencia. Son capaces de maravillarse con un amanecer "de oro y plata" y de partirse la cara por defender sus posesiones y marcar su territorio. Una dualidad en boca: tipos duros llenos de sentimientos.

La sociedad les obliga a pasar por huevo y pan rallado, a parapetarse de los conflictos familiares y de los desprecios. Todos acaban por ser uno, con el mismo aspecto (con su tupé, sus camisetas sin mangas, sus pantalones vaqueros - o con su rebozado dorado) ya que el individualismo no tiene hueco en esa familia callejera. Creada para sobrevivir y encontrar un sentido. Sólo cuando la croqueta se abre atisbamos la verdadera naturaleza de esos "rebeldes", que aún haciendo el bien son víctimas del juicio social. Que "arden" en deseos de ser parte de la sociedad. 

"Rebeldes" fue en su momento una película menospreciada, pero lo cierto es que nos topamos con una obra emblemática y reveladora de un director capaz de abarcar grandes superproducciones e historias mínimas. Fue el trampolín de salida para algunos actores de éxito (Tom Cruise, Rob Lowe, Patrick Swayze o Matt Dillon) y una buena radiografía de la juventud de los primeros ochenta. Una especie de pequeña West Side Story que significó mucho para algunos de nosotros cuando éramos jóvenes y rebeldes. Como las croquetas maternas, que siempre tendrán un hueco primordial en nuestros paladares, porque su olor, su sabor y lo que simbolizan forma parte de nuestra vida culinaria. Y nos pelearíamos con cualquiera por defenderlas...

martes, 3 de mayo de 2016

TRUCHA AL HORNO CON COSTRA DE VERDURAS Y PARMESANO (Delicia de mar y huerto)


Amantes del pescado en general y de la trucha en concreto, estáis de enhorabuena. Esta receta es un auténtico lujo que os llevará muy poco tiempo preparar y os aseguro que es una delicia. Un plato de pescado rápido, divertido y que fantasea con diferentes texturas en boca.

Lo único que vamos a necesitar es tener el horno a punto, que es el protagonista de la cocción. Más allá se abre un universo de sabores, aromas, colores... todo un tarro de esencias mediterráneas y saludables para dotar a una solitaria trucha de una vistosidad y jugosidad incomparable. Todo un juego de mar y huerta en la mesa.

Ni qué decir tiene que los elementos de la receta corren a vuestro gusto. Yo os planteo aquí una opción para que cojáis ideas y os soltéis la melena en la cocina. ¡Mandiles arriba! 




Ingredientes (2 personas)
  • 2 filetes de trucha
  • 2 patatas medianas 
  • 1 cebolla morada
  • 1 zanahoria
  • Alcaparras 
  • 1 tomate 
  • 1 bulbo de hinojo 
  • 1 limón 
  • Perejil fresco picado
  • Pan rallado 
  • Queso Parmesano rallado 
  • Sal, pimienta negra y Aceite de Oliva
Tiempo
  • 20 minutos

Lo primero de todo es blanquear las patatas laminadas. Puedes sacar las rodajas finas a cuchillo o con ayuda de una mandolina, teniendo extremo cuidado para no tener accidentes sangrantes. Blanquear es una técnica culinaria que consiste en una semi-cocción de algunos alimentos que luego terminarán de hacerse en otro proceso de cocción más largo (asado, braseado...) 

En una bandeja extendemos papel de horno y echamos un poco de aceite de oliva. Vamos disponiendo las patatas (a modo de repartir naipes de una baraja) por la superficie. Salpimentamos y regamos con otro poco de aceite. Metemos al horno a 200º y dejamos que vaya cogiendo un punto crujiente mientras seguimos con la receta. 


En un bol amplio añadimos la cebolla, la zanahoria, las alcaparras, el tomate y el hinojo. Todo picado muy finamente. Añadimos el zumo de un limón, sal y pimienta al gusto y 2 cucharadas de aceite de oliva. Mezclamos todo bien. Probamos y reservamos. 

Por otro lado mezclamos en un bol el pan rallado, el Parmesano rallado, el perejil picado y un chorrito de Aceite de oliva. NOTA: Si os sobra, podéis reutilizar esa mezcla para rebozados o para albóndigas. Aquí no se tira nada nunca...  

Sacamos las patatas del horno. Colocamos sobre ellas los filetes de trucha ligeramente salpimentados. Vamos a "napar" o cubrir con la mezcla de verduras el pescado. 


Introducimos en el horno de nuevo unos 3-4 minutos.

Por último volvemos a sacar la bandeja y espolvoreamos una cantidad generosa de nuestro pan rallado aromatizado con Parmesano. Volvemos a meter al horno durante 1 minuto. Lo suficiente para que coja color y crocante, no queremos sobre-cocinar el pescado. 

Para emplatar servimos los filetes de trucha y rociamos un poco más de limón y de aceite de oliva por encima. Decoramos con unas hojas frescas de perejil y listo. ¡Que aproveche, hitchookian@s! 

domingo, 7 de febrero de 2016

PESCADILLA AL VAPOR CON PISTO Y ROMANESCU


Hoy os propongo un plato a cámara rápida de lo más sano y cargado de elementos beneficiosos para la salud. Vamos a juntar en el mismo escenario un pescado blanco como la pescadilla con un puñado de verduras y un Romanescu al vapor, y así nos eliminamos de grasas extras.

Todos los protagonistas de esta vertiginosa receta tienen sus propiedades nutricionales. La pescadilla posee altos niveles vitamínicos y energéticos. Además suele ser bastante asequible para el bolsillo y muy agradecida de preparar con diversas técnicas: rellena, al horno, plancha... Eso sí, CONVIENE CONGELARLA previamente para evitar sustos en forma de anisakis

El Romanescu por su parte es una crucífera (como lo son el brócoli, el nabo, la coliflor...) de aspecto psicodélico y plagada de beneficios: es diurética, anticancerígena, anticolesterol... Conviene tomarla lo más cruda posible para aprovechar todas sus propiedades. Aunque, lógicamente, cada paladar es un mundo y el vuestro es el que manda. 

Como veis el plato de hoy es un tesoro para la salud. Rápido, eficaz, con muchas texturas y especialmente apropiado para sortear los excesos del fin de semana. ¡Mandiles arriba!

Ingredientes (4 personas)
  • 1 pescadilla de 1 kg en rodajas
  • 1 puerro
  • 1 cebolla
  • 1 romanescu
  • Sal y pimienta negra
  • Eneldo fresco
Para el pisto
  • 1 cebolla grande
  • Pimiento rojo y amarillo
  • 1 calabacín 
  • 2 dientes de ajo
  • 1 rama de apio
  • 2 tomates maduros 
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra
Tiempo
  • 20 minutos
Preparamos el pisto. Para ello lavamos bien y troceamos todas las verduras y hortalizas en brunoise.
Ponemos un poco de aceite a calentar en una sartén y vamos a ir pochando a fuego medio con la tapadera puesta para que vayan sudando. Habrá que ir removiendo de vez en cuando para que se hagan bien, con mimo, sin prisa...

En una olla añadimos agua, unos granos de pimienta y la cebolla y el puerro troceado. Colocamos los ramilletes del romancescu en una vaporera y dejamos cocinar unos 5-7 minutos. Sacamos enseguida a un bol con agua y hielo. Así nos quedará crujiente.

NOTA: Si no tienes vaporera puedes hervir de manera tradicional el romancescu y el pescado. 

En esa misma olla vamos a cocinar nuestro pescado. Sazonamos la pescadilla y la hacemos al vapor durante 5 minutos. 

Cuando el pisto esté bien pochado ya tendremos todos los ingredientes listos para emplatar. 

Disponemos el pisto con gracia sobre el plato - por ejemplo cruzando de esquina a esquina como en mi caso - y colocamos las rodajas de pescadilla encima, coronando la cima. Decoramos con los "árboles" de color lima, extraños y orgullosos del romancescu y un poco de eneldo

Por último le damos un "chispazo" de aceite de oliva Virgen Extra por encima y listo. Nuestro plato a cámara rápida está preparado para ser devorado. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

miércoles, 27 de enero de 2016

QUINOA CON CALAMARES (Healthy Fast Recipes)

La quinoa es un super-alimento. Eso es así. Y cada vez está más presente en nuestras despensas y recetas. No es de extrañar que se esté popularizando tanto debido a sus grandes valores nutricionales y ecológicos. Es un cereal sin gluten, apto para celíacos y ayuda a controlar los niveles de colesterol. Como veis todo son elementos positivos en este agradecido producto. 

La quinoa además resulta muy atractiva a la hora de combinarla con otros ingredientes y especias. Podemos prepararla en ensalada (echa un vistazo a mi Ensalada de quinoa con aguacate y verduritas frescas), en un salteado (aquí mi Quinoa con Brocoli y verduras) o incluso en croquetas (te dejo mis Croquetas de Quinoa y Lino) Hay infinidad de variantes para satisfacer a todos y cada uno de los paladares, así que tirad de imaginación. 

En esta ocasión vamos a preparar un sofrito de verduras y vamos a coronar la jugada con un excelente calamar que nos dará todo el aroma marítimo que necesitamos para este plato a cámara rápida. Si queréis hacerlo más vegano, lo podéis sustituir por tofu o seitán. Aquí no hay reglas, sólo las que tú impongas. ¡Mandiles arriba!


Ingredientes (2 personas)

  • 100 grs de quinoa
  • 200 grs de caldo de verduras o agua 
  • 1 calamar limpio
  • 3 tomates secos en aceite de oliva
  • 100 grs de calabaza
  • 1/2 cebolla roja
  • 3 dientes de ajo 
  • 1 trozo de pimiento rojo y 1 trozo de pimiento amarillo
  • Perejil fresco picado
  • Sal, pimienta negra molida y Aceite de Oliva
Tiempo
  • 25 minutos 

Lo primero de todo es cocinar como es debido este maravilloso cereal. Pensad que la proporción será: 1 medida de quinoa por 2 medidas de líquido. Lo mejor es usar un buen caldo de verduras o de pescado (ya que en esta ocasión vamos a emplear calamares), pero se puede usar perfectamente agua. 


También debemos lavar con abundante agua la quinoa para eliminar la "saponina" (os dejo un buen enlace para que sepáis algo más de este "polvo" que desprende el cereal) 

Una vez todo listo vamos a cocerla. Vertemos el caldo de verduras o el agua y calentamos. Cuando hierva añadimos la quinoa y dejamos cocer con tapa y SIN REMOVER a fuego suave, que es muy delicada y se puede deshacer. NOTA: Se puede saltear la quinoa 5 minutos antes de la cocción. 


Mientras tanto preparamos los calamares. Por un lado sacamos anillas del cuerpo y las reservamos. Troceamos bien las aletas y los tentáculos, que formarán parte del elenco del sofrito. 

En una sartén echamos 2 cucharadas de aceite de oliva y añadimos el ajo picado, la cebolla y el pimiento rojo troceado. Sofreímos unos minutos a fuego moderado. 


Luego incorporamos la calabaza troceada y los calamares picados. Salteamos unos minutos. Salpimentamos al gusto. Que vaya cogiendo cuerpo y aroma todo el sofrito... 

Cuando tengamos la quinoa cocida la vertemos sobre la sartén y removemos con suavidad para mezclar todos los personajes-ingredientes. 


Por último vamos al mortero. Machacamos dos dientes de ajo con un manojo de perejil tirando de brazo (que nos quitará el estrés, de paso) Añadimos aceite de oliva y removemos. Añadimos las anillas de calamar y las mezclamos bien con todo el aliño. 

Ponemos una sartén a calentar (sin aceite) y vertemos las anillas. Les damos un salteado a fuego fuerte para que cojan un bonito color dorado por fuera. 


Para emplatar nos ayudamos de un molde redondo. Colocamos el sofrito aplastando bien en los bordes para que sostenga la forma. Coronamos con unas anillas de calamar y regamos con un poco del aceite de ajo y perejil sobrante. Fácil, sano, divertido, vistoso. Un plato para repetir. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s!