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lunes, 11 de julio de 2016

PEZ ESPADA A LA CORDOBESA (Un amor por revelar)

Hoy os traigo una receta de lo más sencilla y deliciosa. Muchas veces (más de las que nos creemos), lo simple es el acierto. Y aquí tenéis una prueba de ello. Un pez espada dará buena cuenta de este plato aderezado con una salsa de tomate y cebolleta (adquiridos de mi frutería predilecta Tropicana) y coronada con ajo y perejil frito. 

Esta receta tiene muchos elementos positivos: es muy rápida de preparar, tiene una buena carga de nutrientes (el pescado contiene grasa Omega 3 y el tomate aporta muchas vitaminas y minerales), no hay que enloquecer con los ingredientes y es una idea estupenda para lo más pequeños de la casa al tratarse de un pescado sin espinas. Eso sí, es fundamental hacerse con un buen aceite de oliva Virgen Extra para garantizarnos un éxito en boca. Nuestro oro líquido marcará la diferencia.

Para la ocasión rindo un homenaje cine-culinario a mi buen amigo José Manuel Montes y su cortometraje "Un amor por revelar". Le debía este plato, ya que tuve la oportunidad de colaborar en la producción de su pequeña gran obra. Su viaje a las entrañas de Córdoba me ha sugerido esta receta, y misión cumplida. Sin más, os dejo con este maravilloso plato. ¡Mandiles arriba!

Pez espada a la cordobesa

Ingredientes (2 personas)

  • 2 filetes de pez espada 
  • 2 tomates 
  • 1 cebolleta mediana 
  • 2 dientes de ajo
  • Perejil fresco
  • Sal, Pimienta negra y Aceite de Oliva Virgen Extra
Tiempo

  • 20 minutos



Ponemos una sartén al fuego con un poco de aceite de oliva. Rehogamos la cebolleta picada en brunoise (finamente) y el tomate picado. Dejamos unos minutos para que se vayan ablandando y cogiendo sabor. Ponemos a punto de sal y les damos libertad para que vayan cocinándose sin prisa.

Picamos los dientes de ajo y el perejil. En otra sartén con otro chorrito de aceite de oliva, freímos el ajo y el perejil hasta que cojan color pero sin llegar a quemarse.

Por último salpimentamos los filetes de pez espada por ambas caras y calentamos una plancha con un poco de aceite. Los cocinamos por los dos lados a fuego vivo. NOTA: Mejor que sean filetes "gorditos", ya que si son muy finos pueden quedarnos demasiado secos. Y no debemos pasarnos en su cocción, así que vigilantes como halcones en la plancha.

Para emplatar disponemos el pescado en el centro del plato, trazamos una línea gruesa con el tomate y la cebolleta pochada y por encima la picada frita de ajo y perejil y su aceite. Opcionalmente podemos rallar algo de corteza de limón o naranja. 

Y no hay más. Tan sencillo y delicioso como parece. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Cortometraje ideal para degustar esta película 
UN AMOR POR REVELAR
(José Manuel Montes, 2015)


Trailer Oficial "Un amor por revelar"

Tenía esta deuda pendiente. Y las deudas se pagan o se cocinan. The Hitchcock: cocinando a cine lento tuvo el placer de participar como "mecenas" en la producción de este cortometraje diseñado en su integridad por José Manuel Montes, así que no podía por menos que rendirle un culinario homenaje a esta pequeña pieza romántica y mágica llamada "Un amor por revelar".

La historia - como todas las grandes historias - parte de una historia de amor imposible de primeras, y que poco a poco, va mutando en un encuentro ineludible. Las calles de la Córdoba nocturna, los callejones, las esquinas,  los épicos puentes o los rincones secretos, son testigos (tal vez cómplices) de ese paseo de la pareja protagonista: Mickey, un apocado joven con un defecto en un ojo - que le hace ver la mitad de la realidad en negativo - y Cate, una turista inglesa de vacaciones -. Un viaje de conocimiento y descubrimiento. Conocimiento por cómo indagan en las vidas de cada uno a lo largo de la madrugada cordobesa y de descubrimiento para ella, casi como una ruta turística privada a través de los misterios y memorias de la ciudad.

Ese amor que surge por su conexión cinematográfica inicial, va cobrando forma, levantándose como un emblemático monumento, a cada paso que dan, a cada copa que comparten, a cada confidencia que se hacen. A la memoria nos vienen obras como "Antes del amanecer", "La gran belleza" "Breve encuentro" y hasta reminiscencias woodyallenescas por sus pinceladas mágicas. 

En este cortometraje nos vamos a topar con un fragmento en las vidas de dos seres solitarios, que entrelazan sus destinos (sin saber qué será de ellos más allá de la noche compartida) para encontrar un poco de calor humano, de compañía, un hombro amigo sobre el que descansar las penas y las ilusiones. Y mientras tanto, la ciudad observa silenciosa el devenir de su romance.

Nuestra receta evoca a Córdoba, tercer personaje principal de "Un amor por revelar". En sus entrañas se aglutina todo el deambular de esta pareja noctámbula. Tomemos el pescado como el mapa de la ciudad, que sirve como escenario o laberinto. En su alfombra (o carne) se trazan caminos marcados a fuego en la plancha que nos catapultan a esos pasadizos y callejuelas que serpentean por la localidad. La irregularidad del propio pez espada también nos hace pensar en esos caminos de adoquinado agreste, abombado, por cuyos rostros han pasado millones de suelas. Y su color tostado, brillante, como lo es el suelo a la luz tenue de las farolas.

Mickey y Cate comienzan su aventura por separado, como la cebolleta y el tomate. Cada uno por su lado hasta que un encuentro forzado les hace intercambiar las primeras palabras. Él, dulce como la cebolleta, sin un sabor demasiado fuerte, tierno en su forma de hablar y de mostrar sus sentimientos. Ella representa la fantasía, la tentación, el rojo pasión del tomate. En los compases iniciales ambos se nos presentan esquivos, algo nerviosos, marcando las distancias... Pero cuando toman la decisión de vagar por la inmensidad de la noche (o a lanzarse al vacío de la sartén) la tensión va desapareciendo, dejando hueco a la unidad. Un pochado a fuego lento que va mezclándoles, en sabor y en emociones.

El ajo y el perejil nos otorgan ese punto de secretismo, de oscurantismo, que sobre todo invade a Mickey y su coqueteo con sustancias que le hagan sobreponerse al fallecimiento de su madre. Un lado oculto que trata de mantener lejos de Cate, sin saber que ella es final y realmente la droga que necesita para salir a flote y ver la realidad en su entera composición.

Al final, Mickey obtiene un mundo en color. Nada "negativo" se encuentra ya en su visión. Y explota el amanecer sobre Córdoba y su Mezquita, llenando la pantalla de una paleta de colores infinita. Nuestro plato florido, así como la flor decorativa, se asemejan a las macetas que bailan en los balcones. Y la salsa de tomate y cebolleta cruza el Guadalquivir (el pez espada como elemento marítimo o al menos, acuático) como lo hace el Puente Romano. 

"Un amor por revelar" es una estupenda comedia romántica, o un romance de trazos cómicos, que se sirve de unos decorados naturales estupendamente fotografiados y plasmados. Pocas veces se habrá indagado en la noche cordobesa como lo hace José Manuel Montes. Y el resultado final es un óleo lleno de texturas, matices, sabores y olores perfectamente trazado. Y todo, como nuestra receta, sin prisa, disfrutando de cada paso, deteniéndonos a respirar el aliento de una ciudad única...

domingo, 15 de noviembre de 2015

EMPERADOR CON SALSA OSCURA Y ALCAPARRAS (Cena teñida de negro)

Días aciagos nos tocan vivir y contemplar. Pero la vida - como la cocina - debe seguir su curso sin dejar de mantener la mente, para no olvidar jamás, en los atroces y descabellados actos que este mundo alocado está padeciendo. Nuestra receta de hoy se "oscurece" en homenaje a todas las víctimas caídas (de aquí y de allá). Un rápido, jugoso y original plato de Emperador con salsa de soja, alcaparras y limón. Una mezcla interesante y curiosa para una cena a cámara rápida llena de pasión, de sabores intensos y, sobre todo, de ese halo tenebroso que nos inunda a todos. ¡Mandiles y cabezas bien arriba!

Emperador con salsa oscura y alcaparras

INGREDIENTES (2 personas)
  • 2 filetes de pez espada
  • 2 cucharadas de alcaparras 
  • 100 grs de mantequilla
  • 1-2 cebolletas (dependerá del tamaño)
  • 1 limón
  • 1 chorrito de salsa de soja oscura (o normal, saldrá menos oscura)
  • Perejil picado 
  • Sal y aceite de oliva
Tiempo: 15 minutos

Ponemos una sartén con un par de cucharadas de aceite y sofreímos las cebolletas cortadas en juliana. Dejamos que se pochen unos minutos. 

Añadimos un chorrito de salsa de soja oscura. NOTA: Esta salsa "oscurece" mucho, así que no os paséis, mejor echar poco a poco hasta que deis con el toque buscado.


Ponemos en otra sartén amplia (que entren bien los filetes de pez espada) la mantequilla con un poquito de aceite de oliva (para evitar que se queme). Dejamos que se funda y coja color. Incorporamos los emperadores ya sazonados.


Añadimos el zumo del limón y los cocinamos ligeramente por ambas caras. Incorporamos el perejil picado y las alcaparras. Agitamos suavemente la sartén para mezclar los jugos.


Agregamos la cebolleta "oscura", mezclamos con cuidado y apagamos el fuego. 

Emplatamos cada filete de emperador y regamos con la salsa, las alcaparras y el perejil. Decoramos con unas láminas de limón y unas hojas de perejil fresco. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!

Y sobre todo, mucha paz...


jueves, 27 de agosto de 2015

SPAGHETTI CON TOMATE Y MOZZARELLA (Cocina básica)

Pasta, pasta, pasta. Nunca nos cansamos de comerla y de prepararla. Tan fácil, tan manejable y tan agradecida. En esta ocasión vamos a tirar de elementos básicos pero que sacarán todo el sabor italiano a un plato sencillo y profundamente aromático. La clave, como siempre: utilizar ingredientes de primera calidad. En mi caso la Pasta Garofalo es la elegida, hay diferencia, creedme. Y la mozzarella Galbani, que también es de alta gama. Pues venga, que no hay tiempo que perder y los estómagos ya rugen. ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (2 personas)
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120-130 grs de Spaghetti (Garofalo)
12-15 tomatitos cherry (rojos y naranjas)
1 Mozzarella fresca
1-2 dientes de ajo
1 guindilla (opcional)
Perejil fresco o Albahaca fresca
Queso Parmesano rallado
Agua
Sal, pimienta y Aceite de Oliva Virgen Extra

Tiempo: 15 minutos

Este plato vamos a tardar en prepararlo lo que se tarda (más o menos) en cocer la pasta Garofalo, que personalmente es mi favorita. El tiempo es de 11 minutos. Vamos a ello. Primero ponemos la pasta a cocer en abundante agua con sal y SIN NADA DE ACEITE, nunca me cansaré de repetirlo ;) 


Pelamos y picamos los ajos (no tiene que ser un corte muy fino, a mi me gusta encontrarme trozos) y los echamos en una sartén con 2 cucharadas de buen aceite de oliva. (NOTA: En este punto se añadiría la guindilla o chile, si es que os va la caña) 


Cortamos por la mitad los tomateros cherry y los añadimos a la sartén. Salteamos unos minutos a fuego vivo. Luego añadimos un poco de agua para ayudarles a que se cocinen perfectamente. (NOTA: El agua puede ser de la propia cocción de la pasta)


En este momento añadimos la pasta a la sartén. No hay que colarla en exceso, todo el líquido que provenga de la olla de la cocción nos vendrá bien. Así que con una espumadera o unas pinzas vamos "trasladando" los spaghetti a la sartén. Removemos bien para integrar los sabores.

Añadimos la Mozzarella troceada con las manos y salteamos ligeramente para que se derrita y se mezcle bien con todos los ingredientes. Espolvoreamos perejil o albahaca fresca.

EMPLATADO
A la hora de emplatar mejor usar un plato hondo (que es más italiano y queda más vistoso) Con ayuda de un tenedor largo o trinchador enrollamos la pasta y la disponemos en el centro del plato. Añadimos los tomates, rallamos un poco de Parmesano por encima y terminamos echando un hilo de Aceite de Oliva Virgen Extra para consumar la obra. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


lunes, 27 de julio de 2015

DORADA EN SARTÉN CON AJITOS Y TOMATE (La mujer pirata)

Volvemos a los fogones con energías recuperadas e ideas en la sesera. Para la reentrada en la órbita culinaria vamos a preparar una fantástica dorada (aunque podría servirnos una lubina perfectamente) con una salsita de lo más sencilla y sabrosa. Elementos frescos y que combinan a la perfección para secundar a esta actriz del mar en un peliculón que se rueda en poco tiempo y que se devora en menos aún. Tiempos marítimos, tiempos de cocinar. ¡Mandiles arriba!

DORADA EN SARTÉN CON AJITOS Y TOMATE
INGREDIENTES (2 personas)
2 doradas limpias
8-10 tomatitos cherry
3-4 dientes de ajo
Perejil fresco
Cayena (opcional)
1/2 vaso de agua
Sal, pimienta y Aceite de Oliva
Pan tostado (para acompañar)

Tiempo: 15 minutos

Película comparada: "La mujer pirata" (Tras receta)

Lo fundamental, en la mayoría de casos, es la materia prima. Así que vamos a hacernos con los servicios de un simpático pescadero y que nos seleccione dos buenas piezas. Que nos las limpie bien y que nos deje a nosotros la parte creativa.

Ingredientes preparados para la creación...
Nos metemos en faena. Colocamos una sartén al fuego con un poco de aceite de oliva. A fuego medio-alto. Depositamos con cuidado las dos doradas y dejamos que se tuesten ligeramente. Salpimentamos al gusto... 


Añadimos los ajos troceados (en trozos grandes) y dejamos que se cocinen. NOTA: En este punto podemos añadir una cayena o chili picado. Damos la vuelta al pescado e incorporamos los tomatitos cherry partidos por la mitad y el perejil fresco.


Vertemos medio vaso de agua y tapamos la sartén. Dejamos cocer todo el conjunto unos 5 minutos, hasta que el pescado se haga bien y la salsa espese. NOTA: Podéis introducir un cuchillo en la carne del pescado para ver si está al punto una vez pasado el tiempo de cocinado.

En el tiempo que lleve hacerse el pescado lo aprovechamos para tostar en una sartén unas rebanadas de pan (chapata pequeña en mi caso) con un poquito de aceite de oliva Virgen Extra.

Ya sólo nos queda emplatar esta joya marítima. Servimos la pieza de pescado en un plato grande, rociamos con la salsa y acompañamos con el pan tostado. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!


Película ideal para degustar este plato
LA MUJER PIRATA
("Anne of the Indies" de Jacques Tourneur, 1951)

Puede que muchos/as no os hayáis dejado caer por esta superproducción épica. En esta chifladura cine-culinaria intento no sólo servir buenas recetas en la mesa sino también sembrar la curiosidad cinéfila por grandes obras del séptimo arte. De esa forma surgen piezas tan poderosas como desconocidas para el gran público a las que hay que prestar atención y no dejarlas escapar.

Como en esta ocasión la cosa huele a mar y su protagonista absoluta es una mujer, mi mente alocada ha encontrado en "La mujer pirata" el espejo ideal para la comparación.

Película de aventuras en toda regla. Una epopeya pirata que conjuga los grandes elementos del género: drama, acción y romance. "La mujer pirata" es un entretenimiento puro, contundente y original, intensa y emocionante. Tiene todos los ingredientes para atarnos al palo mayor y dejarnos atónitos con un espectáculo cinematográfico de una altura inusitada.

No es de extrañar que englobe tantos elogios, puesto que tras la cámara se encuentra el genial Jacques Tourneur. Un artesano francés afincando en Hollywood, que sacó a la luz piezas de renombre como "Regreso al pasado", "Yo anduve con un zombie", "La mujer pantera" o la maravillosa obra que veía una y otra vez en mi infancia "El halcón y la flecha". En esta incursión en el cine de aventuras, se lanza por primera vez al color, y tiñe la pantalla de una maravillosa paleta que no hace otra cosa sino engrandecer la historia y vestirla de un toque onírico magnífico. No hay más que fijarse en los cielos, en el color del océano...

Su cámara se muestra certera y directa a la hora de narrar la acción y las andanzas de Anne (Jean Peters). Una bucanera, cuyo padre adoptivo Barbanegra, le ha educado entre la calaña marinera. Lejos de mostrarnos una heroína a la usanza, Tourneur plasma una figura femenina llena de crudeza, de tosquedad y ansias de venganza. Su odio hacia los ingleses por matar a su hermano, será el motor de revancha que moverá a esta inusitada protagonista por los mares más violentos.

Nuestra receta tiene como elemento fundamental la dorada, que aquí nos hace las veces de "mujer pirata". Y su protagonismo en el plato es total. Sobre sus espaldas (o espina dorsal) se sustenta todo el desarrollo de la historia-receta y su presencia en todo el proceso es absoluta. Desde la preparación, el cocinado y la presentación. En ningún momento sale de escena, como Anne.

Su apariencia inicial no da grandes muestras de sus verdaderas intenciones. Sólo a medida que la venganza se va haciendo más latente y su rabia crece a fuerza de introducir elementos: la traición amorosa, la muerte del hermano... que en nuestra alocada mente se simbolizan como el ajo, el tomate, el perejil. Ingredientes vitales que van bañando a la protagonista, impregnándola de motivaciones y de deseos por acabar con el enemigo común.

La cocción lenta de los jugos que suelta el propio mar (o el pescado) van hirviendo la sangre en sus venas, hasta que finalmente se ve preparada realmente para llevar a cabo su cruel cometido. Un cocinado vital, que nos conduce a bordo de un barco de bucaneros, a lo largo de un viaje existencial, sensual, romántico, emocionante, despiadado...

La "dorada pirata" concluye su odisea en el plato y su imagen final nos evoca la dureza del personaje en ese pan tostado y a ese planteamiento colorista de Tourneur. El azul del plato oceánico, el rojo del tomate sangriento, el verde del perejil, la salsa marítima y el pescado listo para la última batalla. Una obra por descubrir. Una receta por preparar. Os llegó el momento, piratas...

viernes, 12 de junio de 2015

ALMEJAS A LA MARINERA

Una propuesta de un clásico inmortal de nuestra cocina (Almejas a la marinera) para solventar  y triunfar en ágapes familiares, reuniones de amigos, terraceos varios... Os aseguro que el éxito está garantizado... Que alguien te traiga pan, que no vas a parar de untar en la salsa. Si queréis ver más recetas de aperitivos sensacionales y muy vistosos, os invito a mi sección de "Con el entrante en los talones". Sin más... ¡Mandiles arriba!

Opción de presentación
INGREDIENTES

1 kg de almejas
1 cebolleta
2 dientes de ajo
1-2 guindillas (opcional)
1 cda de harina
1 copa de vino blanco
Aceite de Oliva
Sal y pimienta
1 cucharadita de pimentón dulce
Perejil fresco picado

Tiempo: 10 minutos
Tiempo remojo de almejas: 1 hora







LIMPIEZA DE ALMEJAS

Lo primero de todo es limpiar bien las almejas.

Para ello las colocamos en un bol con agua y sal (un par de cucharadas) y las dejamos que vayan soltando la arena. Por lo menos 1 hora. Y cambiaremos el agua si hiciera falta.

NOTA: Si vemos alguna almeja rota, lo mejor es tirarla, puede estar en mal estado.

Pasado el tiempo las escurrimos, las remojamos con agua fría y las dejamos escurriendo de nuevo.

LA SALSA

Picamos finamente la cebolleta y los dientes de ajo (y la guindila, si es que la usamos). En una olla baja sofreímos las verduras con un chorro de aceite de oliva. Pasados dos-tres minutos añadimos la harina y removemos con energía hasta disolverla por completo. Acto seguido el pimentón, con cuidado de que no se queme.

Incorporamos la copa de vino blanco y las almejas (ya escurridas) y dejamos cocinar hasta que se abran por completo.

Apartamos del fuego y espolvoreamos perejil fresco picado. Las podemos servir directamente en la cazuela o pasarlas a una fuente. ¡Que aproveche, hitchcookianos!

martes, 5 de mayo de 2015

CABALLA AL HORNO CON PATATAS Y SAL DE VINO (Cena#81)

La caballa o verdel es un pescado azul especialmente carnoso y nutritivo, y dato importante, muy económico. Además hay que añadirle que es sano por su alto contenido en Omega 3. Con todo esto convenimos que la cena a cámara rápida de hoy es un platazo en casi todos los sentidos. Pocas excusas nos quedarán para hincarle el arpón a esta receta de mar, combinada con la tierra que ofrecen unas sencillas patatas, alegradas por el aroma de la sal de vino. Sin más... ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (2 personas)
2 caballas o verdeles
4 patatas medianas
2 dientes de ajo
Agua
Vinagre
Perejil fresco picado
Sal de vino (puede ser normal)
Pimienta y Aceite de Oliva

Tiempo: 40-45 minutos

Las patatas.

Lavamos las patatas bien y ponemos una olla con agua a calentar con un poco de sal. Cuando aún esté fría, echamos las patatas y las dejamos cocer unos 30 minutos desde el primer hervor.

Concluido el tiempo, dejamos atemperar. Las pelamos y las cortamos por la mitad. NOTA: Podemos cortar ligeramente una de las puntas para que nos sirva de base y así la patata no baile en el plato.




En una sartén con un poco de aceite, las doramos a la plancha unos 5 minutos por cada lado a fuego moderado (que no se quemen). 

El pescado.

Pedimos a nuestro gentil pescadero que nos limpie el pescado y saque los lomos de la caballa. Y así nos ahorramos tiempo y esfuerzo, que esto es a cámara rápida.

Caballa ya horneada
Precalentamos el horno a 200º y colocamos un poco de aceite en una bandeja de horno. Disponemos los lomos de caballa encima y los horneamos durante 5 minutos.

Sacamos el pescado de la bandeja, y echamos un chorrito de un buen vinagre en la bandeja para aprovechar los jugos que hayan soltado durante el cocinado. 

Culminación.

En una sartén con aceite doramos unas láminas de ajo con un puñado de perejil fresco. Apartamos del fuego cuando coja color (sin que se quemen, por supuesto) y vertimos los jugos de la bandeja con el vinagre mezclado. 

Inicio de sofrito...
En un plato amplio servimos los lomos de caballa y los regamos con el refrito de ajo y perejil. Acompañamos con las patatas a la plancha y espolvoreamos sal de vino por encima. Y a comer. ¡Que aproveche, hitchcookianos!