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lunes, 14 de octubre de 2019

RABAS EMPANADAS Y MAYONESA CÍTRICA

Receta fácil, vertiginosa y de lo más socorrida. Te puedo asegurar que este plato te sacará de más de un apuro en cualquier convite o aperitivo que te quieras marcar en casa para dejar a tus comensales con la mandíbula inferior a ras de suelo. Las hemos comido mil veces en bares y tascas, ahora es el momento de hacerlas en nuestras cocinas. Te garantizo, hitchcookian@, que estas RABAS son un delicia, y el empanado acepta todo lo que tu imaginación culinaria quiera. 

Además viene acompañada de una mayonesa de cítricos que va niquelada para todo tipo de pescado, pero para "dipear" es una salvajada. No hay excusas, nada de congelados, nada de ultraprocesados, vamos a animar nuestros platos con materia prima de la buena, que por aquí nos sobra. Yo te muestro ideas, tú tienes que lanzarte a por ellas. Llegó tu momento... ¡mandiles arriba!


Ingredientes (2 personas):

  • 300 g de rabas o calamares frescos
  • 100 g de harina 
  • 200 g de pan rallado 
  • 2 huevos batidos 
  • Sal y pimienta negra molida
  • Ajo en polvo 
  • 1 cucharada de pimentón picante o dulce
  • Aceite para freír 

Para la mayonesa cítrica 

  • 1 huevo L 
  • 250 g de aceite de oliva suave o de girasol
  • Sal
  • Limón y lima y su ralladura 
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Lo primero de todo es limpiar bien las rabas o los calamares (según tu elección). Tu pescadero puede hacerse cargo de esta tarea, dependerá del grado de confianza que tengas con él y su nivel de simpatía. Es IMPORTANTE quitar cualquier resto que nos arruine el bocado: éste tiene que ser limpio.

Ahora toca SECAR a conciencia el pescado para que el empanado "agarre" bien y nos ahorremos además chisporroteos innecesarios en la sartén o freidora.

Una vez hecho eso, salpimentamos al gusto. En este punto podemos añadir más especias secas como ajo en polvo, o jengibre y le damos un toque más oriental,  un poco de comino... Tú mandas. 

Batimos los huevos y disponemos otros platos con la harina (puedes añadir y mezclar un poco de pimentón picante o dulce) y el pan rallado. Vamos a ir pasando las rabas por la harina, luego por el huevo batido y por último por el pan rallado. Nos aseguramos que se "pegue" bien. 

Con la sartén o freidora a fuego vivo, vamos a ir friendo por tandas el pescado y sacamos a papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Por último preparamos la mayonesa. Vierte el huevo en un vaso alto, añade sal y vete vertiendo el aceite en hilo mientras dejas que trabaje la batidora. Por último añade el limón y la lima exprimidos. A la hora de presentar coloca las rabas en un bol acompañados con la mayonesa cítrica a la que rallamos un poco de la piel del limón y la lima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s!  


domingo, 22 de abril de 2018

TARTAR DE ATUN CON AGUACATE Y LANGOSTINOS

Hoy os traigo una cena a cámara rápida de altura. Vamos a preparar en tiempo récord un gran plato de Tartar de Atún con aguacate y langostinos. Todo ello con un marinado exótico y con el punto picante que nos otorga el wasabi. Obviamente tú mandas y darás el toque exacto a tu gusto.

En esta ocasión he aprovechado varios ingredientes que pululaban sin destino claro en mi nevera para darles protagonismo en la receta: maíz, aguacate, cebolla roja, huevas... Juguetea tú también con los personajes, déjate llevar, cambia lo que quieras, añade lo que te apetezca, la cocina es pura fantasía. Y no existe el miedo. O no debería. Yo te doy ideas, tú las ejecutas en tu casa...

Pues vamos a ello, a velocidad de vértigo, con buena materia prima y con ganas de mandar nuestro paladar a un viaje exótico de matices, texturas y sabores. ¡Mandiles arriba! 



INGREDIENTES (2 personas)

  • 300 g d atún fresco (previamente congelado y descongelado)
  • Maíz dulce
  • 1 aguacate maduro
  • 6 langostinos cocidos
  • Huevas (mujol, salmón...)
  • Aceite de Oliva Virgen Extra, sal y pimienta negra
Para el marinado
  • 2 cdas de salsa de soja, 1 cda de aceite de Oliva Virgen Extra, 1/2 cda de Aceite de Sésamo, 1 cda de jengibre picado, cilantro fresco, pasta de wasabi (al gusto), 1/2 cebolla roja.
Tiempo: 5 minutos + 30 minutos de marinado

ELABORACIÓN

Picamos el los lomos de atún en trozos de bocado. Personalmente me gusta notar bien el pescado, no picarlo demasiado. Al fin y al cabo es el protagonista, debe sobresalir...

Lo colocamos en un bol. Añadimos la cebolla roja picada en brunoise, el jengibre picado o rallado, el wasabi (a gusto de vuestro paladar aventurero) el cilantro y luego los líquidos: soja y aceites.

Mezclamos todo bien, probamos y corregimos de sal si hiciera falta. Tapamos el bol con papel film y lo dejamos en la nevera. Tranquilamente, que vayan entablando amistad los ingredientes... Tiempo mínimo 30 minutos de reposo.

NOTA: El pescado deberá estar congelado. Puedes aprovechar antes de descongelarlo del todo a cortarlo, así resultará más fácil. 

Picamos el aguacate en trocitos y lo colocamos en un bol. Salpimentamos y regamos con un poco de aceite de oliva y una pizca de lima o limón. Pelamos los langostinos, los troceamos y al bol. NOTA: Las cáscaras las puedes reservar para dar aroma a un buen fumet de pescado casero.

Añadimos el tartar de atún y mezclamos bien. Servimos en platitos individuales o bols (también puedes emplatar con ayuda de un aro) y terminamos con una cucharadita de huevas por encima. Todo el sabor del mar en un bocado...

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

martes, 20 de marzo de 2018

ALBONDIGAS DE BACALAO CON COCO (Receta de mar y playa)

Hay otra forma de comer bacalao. Realmente hay docenas de formas, pero estas albóndigas de bacalao con coco son todo un hallazgo culinario. Súmale a su vistosidad y su sabor, la extrema facilidad de preparación y tendrás un plato o un entrante que descolgará mandíbulas de la admiración.

Yo te doy pautas de ingredientes para que cates esta delicia, pero deja volar la imaginación y juega con las especias y las hierbas aromáticas. Aquí las reglas solo las pone una persona: tú. Pero verás que la alianza del bacalao y el coco es algo sorprendente. Una suerte de "mar y playa"...

Se acerca la Semana Santa y con ella las redes se inundan de recetas de bacalao por todas partes. Sáltate la rutina y prepara estas albóndigas para disfrute de tu paladar y el de otros. ¿Te animas? Pues ya sabes qué hacer... ¡Mandiles arriba! 


INGREDIENTES (4 personas)
  • 500 g de bacalao desalado
  • 200 ml de leche
  • 50 g de pan duro
  • 1 huevo
  • 3 cucharadas soperas de leche de coco
  • 3 cucharadas soperas de coco rallado
  • 1 diente de ajo
  • 1 cebolla morada
  • 1/2 manojo de cilantro fresco
  • Sal, pimienta negra y aceite de oliva Virgen Extra

Tiempo: 10 minutos + 30 minutos del reposo

ELABORACIÓN

Remojamos el pan duro en la leche y lo escurrimos bien. Lo colocamos en un bol grande.


Picamos finamente el bacalao desalado (y sin espinas ni piel, faltará más), la cebolla, el cilantro y el ajo. Lo añadimos al bol.

Incorporamos el huevo, la leche de coco y el coco rallado. Salpimentamos al gusto y removemos. Tapamos con papel film y dejamos reposar la mezcla 30 minutos en la nevera.



Cogemos pequeñas porciones y formamos las albóndigas.

Freímos en una sartén con aceite caliente (o en la freidora) y sacamos a papel absorbente. NOTA: Mejor por tandas.

Emplatamos individualmente y decoramos con una ramita de eneldo.

CONSEJOS
  • Queda muy bien como aperitivo y no necesita salsa alguna, a mi juicio. Son muy jugosas y hay que disfrutar del contraste del pescado con el coco. Una salsa se lo podría llevar por delante.
  • También puedes prepararlas con salmón o merluza. 
  • Si no te gusta el cilantro prueba con perejil, eneldo o incluso con hierbabuena.



¡Que aproveche, hitchcookian@s!

martes, 13 de marzo de 2018

TORTA-TAKI DE SALMÓN CON PURÉ DE GUISANTES Y MERMELADA DE FRESAS (Inés Rosales)

He ideado y perpetrado esta receta para el concurso "El Chef de Las Tortas" organizado por Inés Rosales y aceite Oleoestepa. Cuando piensas en conjugar sabores y texturas con materias primas ya establecidas hay que dejarse llevar por la intuición y por tu paladar - que al final es el que lo va a degustar -. Y hete aquí que me sobrevino darle un toque oriental a esta clásica tosta de Aceite de toda la vida. La mezcla de aromas parecía interesante...

Ya metidos en faena asiática decidí lanzarme con el salmón (uno de los reyes del mar) y cocinarlo en modo de tataki.  El tataki es una técnica que consiste básicamente en macerar previamente el producto - carne o pescado - y luego cocinarlo levemente en la sartén. Ese toque casi crudo del pescado, con toda la potencia de la soja y el jengibre, el frescor de un puré de guisantes aromatizado con hierbabuena y un chizpazo final de dulzor extra con la mermelada de fresas, son unos grandes actores secundarios de la gran estrella: la torta. En este caso una Torta-taki.

Sin más dilación os paso a enseñar el proceso que seguí para esta sorprendente combinación de sabores de siempre con latigazos orientales. Un bocado de lo más original y sencillo de recrear. Una sorpresa en boca. Un lujo para la vista. Una torta diferente... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes 

  • 4 tostas de aceite Inés Rosales 
  • 2 lomos de salmón limpios
  • Sésamo tostado 
  • Mermelada de fresas 
Para el macerado
  • 3 cucharadas de Salsa de Soja
  • 1 trozo de jengibre fresco
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolleta 
  • Pimienta blanca
Para el puré de guisantes
  • 200 g de guisantes congelados 
  • 1 patata cocida 
  • 1 cebolleta
  • Hierbabuena fresca 
  • Aceite de Oliva Virgen Extra Oleoestepa
  • Sal y pimienta negra 
MACERANDO EL PESCADO

Le pedimos a nuestro gentil pescadero que nos dé unos lomos ya bien limpios sin piel ni espinas. En cualquier caso siempre conviene repasar en casa la materia prima para asegurarnos que no hay rastro alguno de ellos. El bocado debe ser nítido...

Ponemos en un bol amplio o en un tupper todos los ingredientes del macerado. NOTA: En este punto se podría añadir algo de azúcar o miel pero al ir en una tosta Inés Rosales y la mermelada ya tendrá bastante dulzor. Removemos bien y metemos el pescado. Debe estar bien cubierto. Lo metemos en la nevera durante 2 horas y le iremos dando la vuelta cada 20 minutos, para que penetre todo el macerado en toda la carne.

EL PURÉ DE GUISANTES

Cocemos por un lado la patata con piel hasta que este blanda. Refrescamos y pelamos.

En otro cazo hervimos agua y cocemos los guisantes. Unos 6-7 minutos. Colamos.

En ese mismo cazo calentamos un par de cucharadas de aceite y sofreímos la cebolleta picada en brunoise (trocitos pequeños). 

Añadimos los guisantes y la patata cocida y pelada. Damos un salteado y vamos aplastando con un tenedor o un prensa patatas. Salpimentamos al gusto. Vertemos aceite de oliva Virgen extra hasta obtener una pasta (una especie de guacamole) pero que mantenga trozos, la idea no es hacer un puré fino sino rústico, que nos deje notar el guisante en boca y la personalidad del aceite.

Por último picamos un poco de hierbabuena y lo añadimos al puré. Mezclamos y reservamos.

CULMINANDO EL PLATO

Ponemos a calentar una sartén al fuego sin aceite. Sacamos el pescado del macerado y lo rebozamos por sésamo tostado (ajonjolí´).

Cocinamos en la sartén a fuego vivo durante 20 segundos por cada lado. Sacamos y "loncheamos" en tiras de 1 o 2 centímetros. 

Disponemos las tortas de oliva Inés Rosales y untamos generosamente con el puré de guisantes y hierbabuena. Colocamos encima una hilera del tataki de salmón y regamos con un poco de mermelada de fresas. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s!


martes, 6 de marzo de 2018

LOMO DE SALMÓN ESTILO THAI

Como buen amante del salmón que soy siempre ando a vueltas para indagar nuevas preparaciones y cocciones. Y si a esto le sumamos mi pasión exacerbada por las especias y los sabores exóticos, el resultado no puede ser otro que un buen macerado para catapultar el sabor del pescado a otra dimensión culinaria.

En esta ocasión vamos a dar un buen baño a unos lomos de salmón fresco con todo un surtido de ingredientes orientales. La idea es dejarlo toda la noche para que los aromas entren bien en el pescado y nos otorguen ese toque maravilloso de la cocina thai. Acompañamos la jugada con un sencillo y aromático arroz basmati para que cada bocado sea puro placer. ¡Mandiles arriba! 



INGREDIENTES (2 personas)

  • 2 lomos de salmón fresco
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 1 cucharada de Salsa de Ostras
  • 1 trocito de jengibre fresco picado
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • Cilantro fresco
  • Sésamo tostado
  • Ralladura de limón
  • Arroz basmati (150 g) 
Tiempo: 20 minutos + 2 horas (como mínimo) del marinado


EL MARINADO 

Mezclamos en una bandeja amplia (para que nos entren bien los lomos de salmón) la salsa de soja, la salsa de ostras, el jengibre y los dientes de ajo picados, la miel y el azúcar. Removemos bien con unas varillas o una cuchara para disolver la miel y el azúcar. 

Colocamos el salmón y lo cubrimos bien con la marinada. Tapamos con papel film y dejamos reposar en la nevera 2 horas como mínimo aunque siempre es conveniente toda la noche, para que así los sabores se mezclen y penetren bien en el pescado.

COCCIÓN

Precalentamos el horno a 200º con calor arriba y abajo.

Colocamos la bandeja con el salmón ya marinado y horneamos 8 minutos.

ARROZ BASMATI

El truco del arroz basmati es enjuagarlo bien antes de cocinarlo. Habrá que darle varios "lavados" con agua fría para que suelte todo el almidón y el agua salga como debe, es decir: transparente. 

Echamos el arroz en una olla y le añadimos los aromatizantes: anís estrellado, cardamomo, laurel... Salpimentamos y añadimos el agua. NOTA: 1 parte de arroz por 1 parte 1/2 de agua (450 ml) Ahora el truco importante: cubrimos con la tapa y llevamos a ebullición, cuando rompa el hervor bajamos el fuego y dejamos cocinar SIN LEVANTAR LA TAPA durante 8-10 minutos.

Retiramos las especias y removemos con cuidado con un tenedor para separar los granos.

EMPLATADO

Colocamos una cama con el arroz basmati y sobre ella disponemos el lomo de salmón. Regamos bien con la salsa y espolvoreamos sésamo y cilantro fresco picado. Por último rallamos un poco de la corteza de limón sobre el plato y listo. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

lunes, 2 de octubre de 2017

TARTAR DE SALMÓN CON AGUACATE PICANTE

Sé que os tengo un poco abandonad@s, pero eso no quita que no os tenga en mis pensamientos culinarios. Vamos a quitarnos la espina preparando un clásico, que se me antoja ideal para una cena rápida o incluso para un entrante entre colegas. Hablo, cómo no, de un sencillo y espectacular tratar de salmón acompañado de aguacate con un toque de wasabi. 

Este plato necesita poca inversión de tiempo y os permitirá jugar con los ingredientes a incorporar. En este caso he optado por "separar" a los protagonistas para que el comensal pueda usar el bocado a su antojo. Por supuesto que el "tartar de pescado" se puede usar con otros pescados como el atún, pero el salmón nos viene que ni al pelo para destacar su poderoso sabor, amen de la infinidad de propiedades beneficiosas para la salud que tiene este gran pescado azul.

Antes de empezar es ALTAMENTE recomendable congelar el pescado durante 48 horas para evitar visitas inesperadas del fastidioso invitado "el Anisakis" Pasado el tiempo, descongelamos a temperatura ambiente. Dicho lo cual solo nos queda afilar el cuchillo (fundamental para poder cortar sin problemas el pescado) y, como siempre... ¡mandiles arriba! 


Ingredientes (2 personas)

  • 200-250 grs de salmón fresco (previamente congelado y descongelado)
  • 1 puñado de alcaparras (unos 40 grs)
  • 6 pepinillos pequeños en vinagre 
  • 1 cebolleta pequeña (o 1/2 si es mediana)
  • 2 cdas de Salsa Perrins
  • 1 cda de Mostaza Antigua 
  • 5-6 cdas de Aceite de Oliva Virgen Extra
  • 2 aguacates maduros
  • 1 limón o 2 limas
  • 2-3 cdas de mayonesa 
  • Pasta de Wasabi 
  • Sésamo tostado 
  • Sal y pimienta negra recién molida
Tiempo: 40 minutos

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El tiempo estimado es de reposo, para que los ingredientes se asienten. Pero la receta, el arduo trabajo nos llevará muy pocos minutos. Así que vamos a darle caña...

Limpiamos a conciencia el salmón de posibles espinas (recomiendo que sea lomo, y no rodaja) y lo picamos A CUCHILLO en trozos de 1 cm. La gracia es que se noten bien los trozos en boca.

Echamos el pescado en un bol amplio y añadimos las alcaparras ligeramente picadas, los pepinillos picaditos, la cebolleta cortada en juliana, la salsa Perrins o salsa inglesa, la mostaza, el aceite, la sal y la pimienta negra. Removemos bien, tapamos con film y dejamos reposar en la nevera 30 minutos.

Por otro lado vaciamos el aguacate y lo cortamos en dados. Los echamos en un bol y le añadimos dos cucharadas de mayonesa, el zumo de limón, un poco de pasta de wasabi (a elección del consumidor), sal y pimienta negra (también puedes añadir algo de cilantro picado o cebolla roja) Reservamos.

Con ayuda de dos moldes - uno rectangular y otro cilíndrico - creamos "los bloques". En el rectangular añadimos el aguacate picante aplastando bien para que coja la forma. Desmoldamos. 

En el cilíndrico vertemos el tartar de salmón con cuidado, aplastando en las paredes con suavidad y ayuda de una cuchara. Terminamos decorando con unas semillas de sésamo tostado y un poco de pasta de wasabi para los paladares aventureros y salvajes. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

jueves, 25 de mayo de 2017

LOMO DE DORADA A LA PLANCHA Y GUISANTES CON JAMÓN

Como buen amante del pescado en prácticamente todas sus formas, nunca dejo pasar la oportunidad de "calzarme" una buena receta aprovechando las virtudes del mercado diario. En esta ocasión la pinta que tenía la dorada ha sido razón suficiente para hacerla protagonista de este plato a cámara rápida y tenderla gentilmente, a la espera de ser admirada y devorada.

Y como buen personaje protagonista debía estar secundado por una guarnición a la altura, y hete aquí que surgen estos guisantes con jamón para dar el toque campestre al plato. Es una receta muy fácil de hacer, que nos puede solucionar una comida o una cena y que sirve para aprovechar ingredientes que busquen un mejor destino que la nevera o el congelador.

Si sois fanáticos del pescado (que entiendo que sí, al menos la gran mayoría) no podéis dejar pasar esta receta. Y es que muchas veces... menos es mucho más. ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes (2 personas)

  • 2 lomos de dorada 
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
Para los guisantes con jamón

  • 400 grs de guisantes (pueden ser congelados)
  • 50-60 grs de jamón serrano (en lascas medianas)
  • 1 cebolleta picada 
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cdita de harina
  • 1/2 vaso de caldo de cocer los guisantes
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de Oliva
  • 4 espárragos (opcionales)
Tiempo: 20 minutos

Los guisantes a escena

Ponemos una cazuela con abundante agua a cocer. Añadimos los guisantes y los cocinamos durante 8 minutos (o lo que recomiende el gentil paquete de turno) Colamos y guardamos algo del caldo.

Por otro lado picamos el las lonchas de jamón en láminas medianas, queremos que se note su presencia física en el plato, no sólo en el sabor, sino también en la vista. Reservamos.

Picamos muy finamente los ajos y la cebolleta y los sofreímos en una sartén con un par de cucharadas de buen aceite de oliva. Durante 2-3 minutos.

Añadimos el jamón y enseguida la harina. Removemos bien y vertemos los guisantes. Otro meneo.

Por último incorporamos el caldo y dejamos cocinar 3-4 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente.

La dorada protagonista

Secamos con papel de cocina los lomos y los salpimentamos por ambas caras.

Los cocinamos a la plancha en una sartén con un poco de aceite de oliva. Dependerá del grosor, pero unos 3 minutos por cada lado. Que se cocine bien por dentro y coja un bonito color dorado por fuera.

Servimos la dorada acompañada con la guarnición de guisantes con jamón y con unos buenos espárragos para dar un toque de frescor. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!

viernes, 28 de abril de 2017

NAVAJAS A LA PLANCHA CON PICADA DE AJO Y PEREJIL (Aperitivos marinos)

Hoy os traigo una receta de lo más sencilla y sugerente de marisco. Estas navajas tenían una pinta fantástica en la pescadería y parecían estar seduciéndome para llevármelas a casa. Dicho y hecho.

Son un producto sensacional para sorprender en un aperitivo o en un entrante, en la comida o en la cena. Son de lo más versátiles en la mesa. Lo único que debemos tener en cuenta para "mimarlas" como es debido es meterlas en agua con sal en cuanto lleguemos a casa con ellas, para evitar que se deshidraten (su concha no se cierra del todo)

Por lo demás vamos a prepararlas de un modo fácil y sano, o sea, a la plancha y acompañada de una buena picada de ajo, perejil y limón. Ingredientes cotidianos para sacar un plato fuera de lo normal. ¡Mandiles arriba! 

Navajas a la plancha con ajo y perejil

Ingredientes (4 -6 personas)

  • 1 kilo de navajas 
  • 2 dientes de ajo
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Un manojito de perejil fresco
  • Sal
  • 1 limón (zumo y ralladura)
Tiempo: 5 minutos + 30 minutos para lavar las navajas

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Lavar las navajas

Lo primero de todo es tomarse la vida con calma. Así que vamos a lavar bien las navajas para eliminarles cualquier resto de arena (nada más desagradable que ese "crujido" en boca)

Las navajas se lavan en agua de mar, por aquí de eso tenemos más bien poco, así que hay que fabricarla. Ponemos en una cacerola 1 litro de agua y una cucharada de sal (esa es la proporción por si añadís más líquido). Removemos bien con unas varillas para disolverla.

Colocamos las navajas EN VERTICAL. Podéis o atarlas o las colocáis en un tarro (más sencillo) Sumergimos las navajas en el agua fría con sal y dejamos unos 30 minutos.

Pasado el tiempo las enjuagamos bien y las secamos.

La picada de ajo y perejil

A mortero limpio para eliminar estrés. O si no tenéis tanto, usad la batidora. En mortero añadimos los dientes de ajo (sin el "filetillo" central) y los majamos bien. Incorporamos el perejil (bien lavado y secado a conciencia, y sin los tallos, solo las hojitas) y machacamos. Sacando bíceps. 

Añadimos el aceite de oliva Virgen Extra hasta obtener una pasta, que no quede demasiado líquida. Por último añadimos el zumo de limón y removemos bien. Reservamos.

Las navajas

En una plancha ponemos un poco de aceite a fuego vivo. Vertemos con mimo las navajas y dejamos que se abran. Las cocinamos durante 1 minuto o 1 minuto y medio, pero NO MAS TIEMPO, corremos el riesgo que se sequen y queden chiclosas. 

Sacamos las navajas y las disponemos en un plato. Regamos en dos líneas con la picada de ajo y perejil y para culminar rallamos por encima un poco de cáscara de limón, sólo la parte amarilla, ya sabéis... 

¡Que aproveche, hitchcookian@s!

Navajas a la plancha con ajo y perejil

lunes, 17 de abril de 2017

SALMÓN A LA PLANCHA CON ENSALADA DE GARBANZOS Y MEJILLONES (Receta de aprovechamiento)

Hoy vamos a sacarle jugo a esta receta de aprovechamiento. De ahí que vayamos a crear una "cama" para unos lomos de salmón, que así solos, se veían desmerecidos. En esta ocasión tiro de despensa para dar buen uso a unos garbanzos de bote y a unos mejillones perdidos en mi despensa.

Ni qué decir tiene que esta receta es una propuesta para despertar vuestro interés, así que si tenéis judías de bote, o lentejas, y una lata de melva o caballa, hará el mismo efecto. Se trata de conjugar elementos con una buena vinagreta bien fresca y resaltar el protagonismo del pescado.

Nos ponemos a ello, así que ya sabéis... ¡Mandiles arriba!

Salmón a la plancha con ensalada de garbanzos y mejillones

Ingredientes (2 personas)
  • 2 lomos de salmón
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de Oliva 
  • Semillas de sésamo con wasabi (opcional)
Para la ensalada
  • 1 bote pequeño de garbanzos cocidos
  • 1 lata de mejillones al natural
  • Alcaparras 
  • 2 huevos cocidos
  • 6 tomateros cherry 
  • Vinagreta: Aceite, vinagre de manzana y sal
  • Menta o hierbabuena fresca
Tiempo: 10 minutos

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Como buena receta de aprovechamiento vamos a sacar partido de la materia que pulule por nuestras despensas y neveras. Empezamos cociendo los huevos en agua durante 10 minutos. Pasado el tiempo los sacamos y refrescamos.

Colamos bien los garbanzos y los lavamos. Hacemos lo propio con los mejillones de lata. En un bol amplio echamos las legumbres, los mejillones, los tomatitos cherry troceados, las alcaparras y los huevos cocidos.

Preparamos la vinagreta emulsionando aceite de oliva, vinagre de manzana, sal y menta fresca bien picada. Vertemos sobre la ensalada y removemos bien para que se integre.

Pasamos un papel de cocina por el pescado para secarlo bien y eliminarle posibles escamas o trocitos de piel en la parte de la carne. Salpimentamos por ambas caras.

Ponemos una sartén al fuego con muy poco aceite y calentamos. Bajamos un poco el fuego (como a la mitad. Yo los hago en fuerza 5 o 6 sobre 10) y freímos el pescado primero por el lado de la piel. NOTA: Dependerá de lo "hecho" que os guste, a mi personalmente me va rosadito por el centro, así que con 2-3 minutos bastará por cada lado.

Emplatamos. Echamos la ensalada en el centro del plato y sobre ella disponemos el salmón. Decoramos con unas hojitas de menta o hierbabuena fresca y listo. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


Salmón a la plancha con ensalada de garbanzos y mejillones

viernes, 14 de abril de 2017

LANGOSTINOS EN SALSA DE OSTRAS (Aperitivo oriental)

Una tapa distinta y exótica para sorprender a tus comensales que se la vi a Lazy Blog y que enseguida llamó mi atención. Todo un maremoto de sabores se dan cita en esta sencillísima receta de langostinos y creedme que os sorprenderá. Tiene claros toques orientales que mandan el sabor a otra dimensión, pero para ello necesitaremos un buen marisco para que todo el (mínimo) esfuerzo merezca realmente la pena. 

Además aprovecharemos bien el coral de las cabezas para que todo el aroma marítimos gobierne el plato y te haga disfrutar en cada bocado  Esta receta la haréis en más de una ocasión porque lo tiene todo: rapidez, facilidad, ingredientes asequibles y una pinta que no os dejará indiferente. ¿Ya estáis salivando? Pues no os queda otra que hacerla conmigo... ¡Mandiles arriba!


langostinos en salsa de ostras

Ingredientes (2 personas)
  • 12 langostinos crudos grandes 
  • 3-4 cdas de Salsa de Ostras
  • 2 cdas de Salsa de Soja
  • 1 diente de ajo
  • 1 guindilla 
  • 1/2 vaso de agua
  • Cilantro fresco
  • Semillas de sésamo tostado o ajonjolí
Tiempo: 10 minutos


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Pelamos los langostinos y reservamos las cabezas por un lado y las colas por otro.

Quitamos el intestino del interior de los langostinos haciendo un pequeña incisión longitudinal. Sale con mucha facilidad.

Salteamos a fuego vivo las colas peladas en una sartén con un poco de aceite de oliva, hasta que estén naranjas. Sacamos y esperamos a que sea su nuevo turno de actuación...

En un bol exprimimos a conciencia las cabezas de los langostinos para sacarles toda la esencia y el coral. Esto catapultará el sabor marino a la salsa. 

Añadimos la salsa de ostras y removemos bien para integrar los sabores.

Picamos muy finamente un ajo y la guindilla y los sofreímos 1 minuto en una sartén con aceite (la misma que hemos empleado para dorar los langostinos, ahí quedan aromas que debemos recuperar)

Incorporamos la salsa de ostra con el coral de los langostinos y dejamos reducir 3 minutos. Acto seguido añadimos la salsa de soja y el medio vaso de agua. Dejamos reducir 2-3 minutos más.

Reincorporamos las colas de los langostinos y cocinamos 2 minutos más para que vayan cogiendo todo el aroma de la salsa.

Servimos en una fuente pequeña los langostinos bien regados con la salsa. Espolvoreamos cilantro fresco picado y unas semillas de sésamo tostado por encima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

lunes, 10 de abril de 2017

BACALAO A LA PORTUGUESA (Receta fácil de pescado)

La cocina portuguesa es toda una experta en el trato y manejo del bacalao. Materia prima no le falta, a lo que sumamos una perfecta combinación de acompañamientos y una aparente sencillez en el proceso. En esta ocasión posé mi mirada en una versión de Recetas de Rechupete para confeccionar este maravilloso plato de pescado al horno con patatas y cebolla. 

Bacalao a la portuguesa

Normalmente se trabaja con bacalao en salazón y posteriormente desalado, pero mi nevera (o mi pescadero) tenía a bien proporcionarme un buen pescado fresco que no ha dudado en ser el protagonista total de esta obra culinaria. Lo regamos todo con un buen vino de Oporto y dejamos que el horno nos termine esta delicia marítima y de campo que os aseguro repetiréis. 

Sencillo, saludable, económico, con personalidad... este plato de bacalao os hará viajar al país vecino a bocados. ¡Mandiles arriba! 

Bacalao a la portuguesa

Ingredientes (2 personas)
  • 2 lomos de bacalao fresco 
  • 2 cebollas 
  • 2 patatas medianas 
  • 4 dientes de ajo
  • 1 vasito de Oporto 
  • 1 cdita de Pimentón de la Vera (el mío de Candeleda, por supuesto)
  • Harina para rebozar
  • Sal, pimienta y aceite de oliva
Tiempo: 50 minutos 

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La cebolla pochada

Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana (en tiras) En una sartén con dos o tres cucharadas de aceite de oliva, la vamos a ir sofriendo hasta que quede tierna. Unos 20-25 minutos a fuego moderado tirando a bajo.


Cuando ya esté blandita, apartamos la sartén del fuego y añadimos el pimentón, de esta forma nos aseguraremos que no se queme. Removemos bien y volvemos a poner al fuego. 


Vertemos el Vino de Oporto y damos un hervor fuerte para que el alcohol se evapore.


Las patatas 

Pelamos y laminamos las patatas con ayuda de una mandolina. Conviene dejarlas en remojo un rato para que suelten parte del almidón y a la hora de freírlas no se nos peguen unas a otras.


Las freímos en una sartén con abundante aceite y sacamos a papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. NOTA: Dejaremos que se cocinen pero que nos queden ligeramente crudas, ya que terminarán su proceso en el horno.

El bacalao

Salpimentamos los lomos y los pasamos ligeramente por harina. Los vamos friendo en la misma sartén de las patatas. Con 2 minutos por cada lado será suficiente.



Horneado 

Precalentamos el horno - con anterioridad - a 170/180º. 

En una bandeja apta para el horno - yo usé una de barro - colocamos una cama con las patatas. Sobre ella depositamos el pescado y distribuimos por encima la cebolla y la salsa.

Horneamos durante 20 minutos.


Sacamos y servimos caliente en platos individuales. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!

Bacalao a la portuguesa

lunes, 3 de abril de 2017

CROQUETAS DE CHIPIRONES EN SU TINTA (Sospechosos habituales)

Amantes de las croquetas, hoy estáis de enhorabuena. Os traigo una maravillosa receta donde el protagonismo se tiñe de negro chipirón. Las croquetas son versátiles y permiten que juguemos con la imaginación y el relleno: jamón, pollo, bacalao, cordero, cocido... y os aseguro que esta "versión negra, casi un "film noir culinario" es una auténtica delicia.


Hacer croquetas es todo un arte que requiere sobre todo paciencia y cariño. Así que respirad hondo y poner el brazo a punto para generar una bechamel de órdago. Lleva tiempo, sí, pero cada segundo que invirtáis, merecerá la pena. Las croquetas son nuestro "finger-food" más codiciado y pocas personas existirán en el mundo que no caigan rendidas a sus pies. Si las hay, no saben lo que se pierden. 

Así que para esta especial ocasión me he ido cinematográficamente hasta la década de los 90 para hacerme con los servicios de la apabullante y sorprendente "Sospechosos habituales" Toda una diversión de cine negro moderno que nos servirá de soporto cinéfilo para disfrutar de estas majestuosas e inquietantes croquetas. 3...2...1... ¡Mandiles arriba!

Croquetas de chipirones en su tinta

Ingredientes 
  • 500 grs de chipirones
  • 2 bolsitas de tinta (o la propia tinta de los chipirones)
  • 500 ml de leche
  • 4 cdas de harina
  • 1 diente de ajo picado
  • 1/2 cebolla picada
  • Sal y aceite de oliva
  • Nuez moscada (opcional)
  • Huevo batido, harina y pan rallado para el rebozado
Tiempo: 30 minutos + Reposo de un día para otro
Película comparada: "Sospechosos habituales" (Bryan Singer, 1995)

Mira tras la receta la comparación cinematográfica, ¿entendido?
Como entiendo que vuestro pescadero es un tipo simpático y cortés, os limpiará los chipirones. De no ser así, toca la tarea de limpieza en casa. Para lo cual vamos a quitarles la cabeza, vaciarlos bien por dentro, quitarles la bolsa de tinta y retirarles la fina piel que los recubre. 

Los pasamos por agua fría hasta que queden perfectamente limpios. Los secamos bien y los troceamos finamente, reservando las tintas (si no se han roto, que puede pasar). NOTA: Usad siempre una tabla distinta a la que empleéis para cortar verduras. Reservamos nuestros chipirones bien troceados para salir a escena más adelante.

En faena: la bechamel

Picamos finamente la cebolla y el ajo y los sofreímos en una sartén amplia con un poco de aceite de oliva. Los tendremos ahí, vigilando que no se quemen, unos 10-15 minutos, o hasta que veamos que se han pochado bien. 

Agregamos entonces los chipirones troceados a la sartén y sofreímos todo unos minutos más, que se cocinen bien.

Añadimos las 4 cucharadas de harina y removemos sin parar para crear un "roux". De ese modo la harina se tostará y perderá el sabor a crudo. 

Incorporamos la leche (mejor si está caliente o templada) POCO a POCO y SIN DEJAR DE REMOVER vamos mezclando todos los ingredientes hasta obtener la bechamel. Esto llevará varios minutos, la clave reside en dedicarle tiempo y mimo para eliminar los grumos y que nos quede cremosa y suave. Cuando la bechamel se despegue de las paredes de la sartén estará lista. 

Tiempo estimado de sacar bíceps con las varillas: 20 minutos.

Añadimos entonces las bolsitas de tinta (compradas o del propio chipirón) y mezclamos para colorear de negro intenso toda la bechamel. NOTA: Podéis triturar la masa pero yo prefiero encontrar trocitos en boca. Ahí ya, vuestro paladar manda...

Vertemos la mezcla en una bandeja o fuente y dejamos que enfríe. NOTA: Esperad a que se enfríe del todo para tapar con papel film. Guardamos en la nevera y lo dejamos de un día para otro.

Un día después...

Rebozado y fritura 


Colocamos dos platos en orden para aligerar el trabajo. Uno con con huevo batido y otro con pan rallado. Ponemos un cazo o sartén con aceite a calentar en el fuego.

Vamos dando forma a nuestras croquetas con las manos bien limpias. Pasamos por el huevo batido y por último las rebozamos en el pan rallado. Y VOLVEMOS A PASARLAS por huevo y pan, ya que es una masa cremosita y debemos sellar bien la coraza de alrededor. 




Las vamos friendo por tandas y sacando según estén listas a un plato con papel absorbente.  IMPORTANTE: El aceite debe estar caliente sin humear (175º más o menos, al echar la croqueta saldrán burbujas alrededor, se está friendo) y así  evitar que se rompan y deben cubrir al menos un 75% de la croqueta (si lo haces en freidora la cubrirán toda) Si está demasiado frío el aceite se nos pueden abrir las croquetas durante la fritura. Y no queremos eso para nada...

Servimos bien calientes y crujientes. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Croquetas de chipirones en su tinta

Película ideal para degustar este plato

THE USUAL SUSPECTS 
("Sospechosos habituales" - Bryan Singer, 1995) 

Había algo en la imagen de esta receta que me inspiraba crueldad. El oscurantismo otorgado por la tinta de calamar y el rebozado crujiente, a modo de coraza emocional, me parecían dos elementos dignos a tener para la comparación gastro-cinéfila. Si a esto le sumo la presencia total de 5 elementos en la disposición final del plato, no había duda: me tenía que tenía que ir a ese film-noir moderno llamado "Sospechosos habituales" 

Un poco de antecedentes...

En1995 el mundo del celuloide se maravilló con esta obra retorcida y milimétricamente articulada donde se obligaba al espectador a jugar a "adivina quién es el asesino". Te tenía en tensión, bailando entre sospechosos, entre falsas pistas, interrogatorios... hasta culminar en un abrumador y sorprendente clímax. 

El nombre de Kaiser Sozé (y su misteriosa identidad) ya forman parte del séptimo arte. Y es que tanto el guión perfectamente armado (salvo algún desliz) y la poderosa narración del "novato" Bryan Singer (autor de las posteriores e interesantes "X-Men" y "X-Men 2" o la estrepitosa tontería de "Superman Returns") lograron combinarse de forma arrolladora para fascinar al espectador. Todo esto sumado a un gran elenco (con Gabriel Byrne a la cabeza y secundado de Chaz Palmitieri, Benicio Del Toro, Kevin Pollak o el emergente y descomunal Kevin Spacey - ganador del Oscar a Mejor Actor Secundario -) hacen de "Sospechosos habituales" un engranaje letal, una bomba de relojería que estallará cuando menos te lo esperes. Una tela de araña que se va tejiendo fotograma a fotograma...


Nuestra cine-receta...

Estos 5 ladrones o sospechosos habituales, cobran forma de croquetas ante la rueda de indentificación o plato de presentación. Expuestos ante nuestros ojos testigos, vemos a estos seres como lo que son: muestran una cara (el rebozado) pero ocultan un alma negra por dentro (el relleno)

Hagamos como en la película y tiremos de flash-back. El policía Dave Kujan (Palmintieri) está investigando el incendio de un barco con varias víctimas mortales, su única pista es un superviviente: un tímido y lisiado estafador (Spacey) que le cuenta cómo sucedió todo semanas antes. Pues bien, nosotros nos vamos al origen de todo: la bechamel. 

Todo el entramado de la historia se va perpetrando en nuestras manos y mezclándose en una olla a punto de explotar. La masa cremosa va cobrando forma mientras se van arremolinando los diferentes personajes, un grupo de malhechores unidos por un delito común. La cebolla, el ajo y los chipirones juegan las veces de ese elenco de criminales que poco a poco, sin querer, van siendo cómplices y víctimas de un destino cruel. 

Su corazón plagado de fechorías, de secretos y de traiciones, se tiñe de negro gracias a la tinta. Un reguero de muerte que van dejando a su paso. Todo parece idílico, se pueden permitir hasta reposar tranquilamente y disfrutar de sus éxitos criminales, tal y como nuestra masa descansa en la nevera. Pero todo es una ilusión. Se va a moldear un final fatal...

Y de esa forma nuestras croquetas van tomando forma, tal y como las piezas de este enrevesado rompecabezas van encajando para el desesperado detective. Su paso por el huevo y el pan rallado para acabar en un fritura caliente (como el fuego del barco) avecinan un desenlace inesperado. Las croquetas cogen esa corteza, esa falsa apariencia de la que hace gala la obra en todo momento (con engaños al espectador incluidos) y que tapa las verdaderas y oscuras intenciones de estos "sospechosos habituales" Su masa negra, su habilidad para el engaño, pues "el mejor truco del diablo es convencer al mundo de que no existía"


"Sospechosos habituales" es una ágil y dinámica película de un grupo de "villanos" que se ven agrupados y donde la traición está en cada mirada. Han habido docenas de obras con esta premisa pero su gran virtud está en el desarrollo de la historia, en unas actuaciones más que notables y en el puro divertimento que supone para el espectador averiguar el final. 

Nuestra cine-receta ha intentado formar parte de esta maraña de seres viles y nobles, a su modo, y rendir un sentido homenaje a una de las cintas más emblemáticas de la década de los 90. Empieza la función, empieza el juego... Tú puedes ser el próximo Kaiser Sozé. 

martes, 14 de marzo de 2017

RODABALLO CON SALSA DE AZAFRÁN (Receta fácil de pescado)

Hoy os traigo una receta sencilla y rápida de pescado. Y no de uno cualquiera, de rodaballo, uno de mis favoritos. Para la ocasión lo vamos a "regar" de una aromática y colorida salsa de azafrán cuya base será un caldo de pescado con los restos y unas verduras. 

El rodaballo es un pescado semigraso que contiene muchas propiedades beneficiosas para la salud. Comer pescado es altamente recomendado en cualquier dieta o en cualquier mente sensata, pero el protagonista de hoy posee proteínas y aporta aminoácidos esenciales, así como un alto porcentaje en ácidos Omega 3, que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares y degenerativas.

Y qué decir del azafrán, uno de nuestros productos estrella. Una especia en hebras mundialmente reconocida y que colorea cualquier guiso dotándolo de un aspecto único, irrepetible, sin patrañas colorantes ni gaitas. Así que hoy vamos a darle color a un día gris. ¡Mandiles arriba!

Rodaballo con salsa de azafrán

Ingredientes (2 personas)
  • 1 rodaballo en filetes 
  • Unas hebras de azafrán
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 1 vaso de caldo de pescado 
  • 1 cdita de Maicena (harina de maíz)
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Unas hojas de rúcula aliñadas para acompañar 
Tiempo: 20 minutos

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Pedimos a nuestro gentil pescadero que nos prepare y limpie el pescado para cocinarlo en casa. Eso sí, pedidle que os guarde las raspas y la cabeza (yo lo hago siempre que compro pescado) y así preparáis vuestro propio fumet de pescado. La diferencia se nota... 

Precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo.

Mientras el horno se calienta preparamos el caldo. Para ello ponemos en una olla con abundante agua los trozos restantes del pescado, un apio, un puerro y un poco de perejil (puedes añadirle cebolla, tomate...)  Salpimentamos y dejamos que cueza durante 10 minutos. 

Pasado el tiempo lo colamos bien y reservamos.

Disponemos el pescado en un bandeja de horno. Salpimentamos por ambas caras y rociamos con un poco de buen aceite de oliva Virgen Extra. Lo cocinamos en el horno durante 10-12 minutos.

Mientras tanto vertemos en una sartén el caldo colado, el vino blanco, las hebras de azafrán y un poco de Maicena diluida en medio vaso de caldo. 

Dejamos reducir la salsa hasta que espese a nuestro gusto, removiendo frecuentemente. 

Colocamos los lomos o filetes de rodaballo en un plato y salseamos con alegría, dejando que el bonito  color amarillo gobierne nuestra vista. Terminamos acompañando con unas hojas de recula aliñadas con aceite, vinagre y sal. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s!

miércoles, 15 de febrero de 2017

FISH & CHIPS (El hombre que sabía demasiado)

Fish and chips

La pasión de los británicos por su popular "Fish & Chips" es altamente conocida. Es una comida callejera, asequible y económica. El pescado rebozado y las patatas fritas son casi un emblema gastronómico y jamás hay que perder la oportunidad de catarlos. Una suerte de "finger-food" que hará las delicias de mayores y pequeños - buena opción para incluirles pescado -. 

Normalmente se prepara con pescado, aunque - tal y como he hecho yo - también se puede usar unos buenos filetes de merluza. Como acompañamiento puede tirarse de puré de guisantes, pepinillos en vinagre o de una buena salsa para "dippear". Y por supuesto debemos garantizarnos unas excelentes patatas fritas, melosas por dentro y crujientes por fuera. Abajo te doy las claves del éxito... 

Para tan especial momento nos acompaña en la comparación gastro-cinéfila mi querido Sir Alfred Hitchcock, que nos cede gustosamente su versión americana de "El hombre que sabía demasiado" para llevar este bocado británico a otra dimensión y divertirte (¿acaso debe haber otro propósito?) con esta mezcla maravillosa de cine y cocina. Prepárate que esto se va a llenar de buen suspense culinario. Así que... ¡mandiles arriba! 

Fish and chips

Ingredientes (4 personas)
  • 800 grs de filetes o lomos sin espinas de bacalao o merluza (yo usé merluza)
  • 120 grs de Harina de trigo
  • 100 grs de Maicena 
  • 250 ml de Cerveza 
  • 1 cdita de Curry
  • Perejil fresco picado
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de girasol o aceite suave
Para las patatas fritas (chips)
  • 3-4 patatas para freír (variedad Monalisa o Kennebec) 
  • Aceite de oliva 
  • Sal
Para la salsa
  • 4 cdas de Mayonesa 
  • 2 cdas de yogur
  • 1 cda de Mostaza de Dijon
  • Cebollino fresco picado
  • 1 cdita de comino molido
  • Unas gotas de lima o limón
Tiempo: 60 minutos.
Película comparada: "El hombre que sabía demasiado" (Alfred Hitchcock, 1956)

Disfruta de la comparación cinematográfica tras la receta...

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El rebozado

En un bol vamos a disponer la masa del rebozado. Para ello echamos la harina de trigo y la maicena (harina de maíz) y lo mezclamos todo bien.




Vamos añadiendo la cerveza poco a poco mientras vamos removiendo la mezcla con unas varillas. Nos tendrá que quedar una masa sin grumos.

Incorporamos el perejil, luego el curry y damos un "último meneo" al combinado. 

Limpiamos bien el pescado por si tuviera alguna espina "rebelde" y los cortamos a lo largo, de tal modo que nos queden unas tiras como de un dedo de grosor. Salpimentamos por ambas caras y los sumergimos en la mezcla del rebozado.

En una sartén con aceite bien caliente, vamos friendo las tiras hasta que queden bien doradas por todas partes. Sacamos a papel absorbente hasta terminar con todo el material marino... 

Las chips

Vamos a emplear la técnica de la "doble fritura" para asegurarnos unas buenas patatas fritas suaves por dentro y crujientes por fuera. 

Primera fritura

Pelamos las patatas y las cortamos en bastoncillos (corte común llamado "batonnet"). Las dejamos en remojo durante 10-15 minutos, de ese modo perderán algo de almidón (así no se nos pegarán).

Las secamos a conciencia y calentamos abundante aceite en una sartén. La técnica nos habla que en la primera fritura el aceite debe estar más o menos a 140º. Si tienes termómetro, bien. Pero si no un truco infalible de El Confidencial es echar una miga de pan, si se queda en el fondo es que el aceite está más o menos caliente y podemos echar las patatas. Mejor en tandas, hasta que las veamos ligeramente doradas pero no fritas del todo.

Reposo

Con la primera fritura nos garantizamos que se hagan bien por dentro. Las sacamos y las dejamos enfriar durante 30 minutos. NOTA: En este punto podrías congelarlas (una vez frías) y así tener siempre patatas fritas caseras a punto para un último golpe de fritura. Merece la pena...

Segunda fritura 

Pasamos a la segunda fritura el aceite deberá estar a unos 180º. El truco sin termómetro es echar una miga de pan y si flota, tenemos la temperatura adecuada. Como antes, echamos las patatas por tandas hasta que queden bien doradas, tersas y crujientes. Sacamos a papel de absorber.

Emplatado

Mezclamos todos los ingredientes de la salsa y removemos bien. Ni qué decir que vayáis probando según vayáis echando para dar con "vuestro toque".

Presentamos el pescado sobre papel de periódico para hacerlo más "comida callejera". Servimos las patatas del mismo modo en algún recipiente alto para que sobresalgan y acompañamos con la salsa ligeramente espolvoreada con un poco más de cebollino picado. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
THE MAN WHO KNEW TOO MUCH
("El hombre que sabía demasiado" - Alfred Hitchcock, 1956)


Siempre es un placer volver a mis orígenes gastro-cinéfilos con el maestro que dio sentido a esta chifladura de blog. Para la ocasión lo tenía claro desde el inicio. Al tratarse de una receta británica, callejera, con un enorme poderío visual y siendo un "remake" por mi parte de un clásico, había que dejarse atrapar por ese thriller milimétrico y maravilloso llamado "El hombre que sabía demasiado" 

Una de esas "películas familiares" del genio inglés, donde la calma se transforma en tempestad en cuestión de segundos. Y en donde los mundanos personajes son arrastrados por una marea de hechos extraordinarios, y tendrán que sacar a relucir sus mejores dotes detectivescas y heroicas para escapar. Puro Hitchcock, nada le gustaba más que masacrar a la gente corriente... 

Unos pocos antecedentes... 

A mediados de los años 50, Hitch ya estaba más que consagrado en el panorama mundial. Su virtuosismo técnico y su impronta de suspense eran ya un sello inconfundible. Esa década fue la más prolífica para él y donde podía permitirse lujos al convertirse en su propio productor. Cuando llegó el año 1956 ya había entregado piezas fundamentales de su filmografía "cincuentera" como "La ventana indiscreta", "Yo confieso", "Extraños en un tren" o "Crimen perfecto". 

Pero es en ese año cuando decide "auto-revisitarse" a sí mismo (ya lo hizo anteriormente con sus películas de "Sabotaje" de 1936 y 1942), y posa su mirada en su película británica de 1934, "El hombre que sabía demasiado" (protagonizada por Peter Lorre). Ya en Hollywood posee poder total sobre la obra, un abultado presupuesto y un elenco popular y de prestigio (un extraordinario James Stewart y una más que notable Doris Day) para catapultarla al éxito. Y así fue. Con Oscar a la "Mejor Canción" incluido (por la célebre y maxi tarareada Whatever will be, will be - Qué será, será...) 

El argumento 

Así pues nos encontramos con un Hitchcock cómodo, asentado y dispuesto a divertir al espectador y hacerle sufrir en sus carnes las vicisitudes de un matrimonio común (un médico, su mujer cantante y su hijo pequeño) que se ve inmerso en una trama de espionaje internacional durante unas vacaciones  - aparentemente relajadas - en Marruecos. 

Y es que cuando eres el único poseedor de una información que te susurra un hombre moribundo,  nada bueno puede suceder. A partir de ahí, el secuestro del niño y un plan de atentado irán agitando la trama de esta pareja hasta culminar en un colofón narrativo y dramático como pocas veces se ha rodado. Hablo, naturalmente, de la majestuosa secuencia del Albert Hall. Cine total, ese que funciona con la precisión de un reloj y te mantiene petrificado en el asiento.

Nuestra cine-receta 

Por un lado nos topamos con las similitudes claras con este "English-finger-food": la nacionalidad británica de Alfred Hitchcock, que se trata de un "remake" de una obra inglesa y que la mayor parte de la película transcurre en Londres. Pero vayamos un poco más lejos...

La historia arranca con un placentero viaje por Marrakech, donde un matrimonio disfruta de largos paseos por los zocos y el folclore y la gastronomía marroquí. Esos primeros apuntes que se nos materializan con exóticos aromas como el comino o el curry, perfumando el ambiente y la cocina de una paz que se resquebrajará tarde o temprano.

Empezamos a gestionar el primer nudo de la trama mientras mezclamos en el bol las piezas clave que recubrirán la historia: la harina, la cerveza y la sal equivalen a esa "masa madre" en el que se sumergirán sin querer nuestros protagonistas (el asesinato del espía y su posterior confesión letal al afable doctor) A partir de ahí lo extraordinario se hace con el poder absoluto.

El matrimonio - a nuestros ojos alocados, el pescado - se verán forzados a adentrarse en una espiral de violencia, secuestros, planes criminales y espionaje, y tendrán que mostrar una coraza especial para hacer frente a todos estos hechos. Primero se recubren de la masa para luego pasar por la cólera del aceite caliente. Ya no son dos personas mundanas, ahora deben hacer frente a un dilema crucial: salvar a su hijo o evitar un atentado. 

Una vez que se forma "una costra" en su espíritu es cuando pueden contraatacar, el secuestro del pequeño les empuja a sacar una destreza que creían ausente en sus vidas. La fuerza que les otorga el rebozado, el curry o el perejil les permite "freírse" en acontecimientos de calado criminal. Y la "rubia" de turno - aquí de aparente fragilidad y sumisión - se nos antoja como esas relucientes y crujientes patatas fritas, donde el amarillo predomina, y se erige como un protagonista con un interior amable y maternal pero con una inteligencia y sagacidad propia de un dorado a fuego vivo. A fin de cuentas es ella en realidad la que maneja y descubre los misterios de la trama... 

Al final todo queda postrado en el Albert Hall, donde se cometerá el asesinato del ministro a la espera de una nota concreta. El plato de pizarra se nos asemeja a ese escenario mortal. El cronómetro de Hitchcock gira para sumirnos en un fuego cruzado donde la víctima, la orquesta, el matrimonio y el francotirador se arremolinan en un mismo espacio como el pescado, las patatas y la salsa en un mismo plato de presentación. Ella evita el crimen con su grito (es cantante, buen juego con la personalidad del personaje) y conecta secretamente con su hijo gracias a cantar la célebre canción para culminar en un final feliz, para celebración del espectador y del comensal. 

"El hombre que sabía demasiado" es, ante todo, un divertimento ejemplar por parte de uno de los mejores animadores visuales que ha dado el séptimo arte. Nos convierte en detectives y cómplices de una trama muy bien orquestada y que nos lleva por pistas falsas, personajes siniestros y un mar de dudas hasta dar con la verdad total. Es una película clásica de Hitchcock, posee gran parte de sus pasiones y obsesiones: seres normales en hechos que les sobrepasan, conspiraciones, humor negro, misterio y muerte. Nuestra receta ha tratado de mantener ese "espíritu británico" que impregna esta obra basada en su homóloga de los años 30.

Qué será, será... pues, por de pronto, es una gran receta apoyada en un thriller de enorme altura. Ahora ya sabéis demasiado. No os queda otra que prepararla...