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martes, 2 de febrero de 2016

TACO DE PAVO CON SALSA DE CHILE (Quiero la cabeza de Alfredo García)

Os propongo un viaje cine-culinario a Méjico. A la frontera cruel del cine de Peckinpah y vamos juntos a buscar la cabeza de Alfredo García. Porque está en nuestra mano cocinar una buena road-movie sin salir de la cocina y llenarnos de aromas y fragancias mejicanas. 

En esta ocasión nos dejamos seducir por unos "chiles pasilla" para dotar de sabor y personalidad unos fantásticos tacos de pavo. La receta es muy asequible y si os van los platos picantes aquí tenéis una oportunidad que no podéis dejar pasar. Por supuesto que el grado de "picor" lo podéis aumentar o disminuir a gusto del paladar. Pero ya que la comparación viene de la mano del genial cineasta Sam Peckinpah había que dotar de virulencia la receta.

Disfrutar con el proceso, dejaros guiar por vuestra sabia pituitaria, os aseguro que este taco se convertirá en un "clásico" de vuestro recetario. Es una forma original de sorprender a invitados y poner a prueba su aguante. Es Méjico. Es Peckinpah. Es una cine-receta espectacular. ¡Mandiles arriba!

TACOS DE PAVO CON SALSA DE CHILE

Ingredientes
500 grs de pechuga de pavo
6 chiles pasilla
1 cda de Aceite de Oliva
2 tomates pera
1 taza de caldo de pollo
1/2 cebolla grande y 1/2 cebolla roja
4 dientes de ajo
1 cda de orégano
Cilantro fresco
Zumo de lima y su ralladura 
Tortas de trigo 
Sal y pimienta negra molida

Tiempo
30 minutos 

Película comparada --- Tras receta
"Quiero la cabeza de Alfredo García" (Sam Peckinpah, 1974)




Vamos a ponernos en faena. Siempre sugiero que lo primero de todo sea disponer todos los ingredientes en la mesa de trabajo y trocearlos y prepararlos para ahorrarnos esfuerzo luego. 

Esta receta tiene varias partes y conviene tener una buena "hoja de ruta" para disfrutar tranquila y plácidamente del proceso. Así que a ello. 

Picamos la media cebolla blanca, troceamos los tomates bien lavados y pelamos los dientes de ajo. Salpimentamos la pechuga de pavo por ambas caras. Bien, vamos bien...

Por un lado vamos a poner el chile a calentar en una sartén con un poco de aceite. NOTA: Yo he usado chile pasilla que me trajeron de México, pero en la variedad y en la despensa está el gusto. Usad el que más os plazca: habanero, jalapeño, guajillo, mulato... Recordad que esto es para paladares atrevidos, así que medid con prudencia. Volvemos al chile, una vez lo calentamos bien por ambas caras lo sacamos, le retiramos las semillas y lo ponemos en un bol con agua fría unos 15-20 minutos. 


En esa misma sartén añadimos un poco más de aceite y echamos los ajos enteros (o parcialmente troceados), la cebolla y el tomate. Sofreímos el conjunto hasta que se ablande. 

Por otro lado doramos bien la pechuga de pavo en otra sartén con aceite. Buscamos un color dorado en la fachada, luego terminará de cocinarse... Cuando lo tengamos - unos 3 minutos por cada lado a fuego vivo-, retiramos y reservamos.


Pasamos el sofrito a un vaso alto o a la Thermomix. Añadimos el caldo de pollo y trituramos hasta conseguir una salsa. NOTA: Podéis añadir el chile en este punto, yo lo hice por separado porque me va la marcha, pero no pasa absolutamente nada si lo incorporáis a la salsa. 

Vertemos la salsa resultante de nuevo en la sartén y calentamos. Añadimos orégano, cilantro picado y sal. Mezclamos y dejamos que los aromas nos vayan inundando los pulmones... 


Incorporamos la pechuga de pavo a la salsa y tapamos. Dejamos cocer a fuego medio-bajo durante 20 minutos. Con calma, sin prisa, a su ritmo...

Pasado el tiempo sacamos la pechuga - con cuidado extremo de no quemarnos, que no nos interesa nada - y la vamos a ir deshilachando con ayuda de dos tenedores. En este punto la pechuga estará muy tierna y el trabajo os debería resultar muy fácil. Devolvemos las tiras de pavo a la sartén, mezclamos todo, rectificamos de sal si hiciera falta y dejamos reposar. 

Por último colamos los chiles y los trituramos con un poco de caldo para conseguir una pasta. Calentamos las tortillas en una sartén durante 1 minuto. Echamos una buena cucharada de relleno y sobre ella la salsa de chile pasilla. Añadimos unos trocitos picados de cebolla roja, cilantro picado y unas gotas de lima. Enrollar el taco y a devorar esa explosión de sabores. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


Película ideal para degustar este plato
BRING ME THE HEAD OF ALFREDO GARCÍA
("Quiero la cabeza de Alfredo García" - Sam Peckinpah, 1974)

Chiles. Tacos. Fuego en la boca. Violencia culinaria. Elementos que pululan por la receta y que invitan a mi alocada mente a trasladarse cinematográficamente a México. A ese paraje desolador, árido, agreste, donde suelen acabar personajes masacrados por la vida.

En este entorno enseguida me ha sobrevenido el nombre de Sam Peckinpah. Un artista genial, excesivo, impulsivo, directo, contundente, que supo usar el enclave mejicano como nadie para golpearnos sin cuartel. Ahí es donde encuentro la comparación y donde me topo de bruces con la joya potente llamada: "Quiero la cabeza de Alfredo García"  

Peckinpah puede ser un precursor de Tarantino. Al menos en su concepción de la violencia humana plasmada en pantalla y de los personajes extremos. Este director es pura adrenalina, puro nervio, pura tensión. En su saca artística se aglutinan piezas demoledoras como "Perros de paja", "La huida", "Pat Garret y Billy el niño", "La balada de Cable Hogue" o la todopoderosa "Grupo salvaje". Y en todas ellas se respira suciedad, brutalidad, crueldad, envueltas en una belleza plástica inaudita y romántica dada la atmósfera irrespirable de los argumentos que siembran sus obras. Básicamente es un puñetazo lírico en el estómago...

En "Quiero la cabeza de Alfredo García", Peckinpah se muestra más directo que nunca. Tal vez sea ésta su película más abiertamente violenta y opresiva. Con una historia simple y directa (la de un cazarrecompensas crepuscular - majestuoso Warren Oates - en busca de un hombre cuya cabeza cuesta un millón de dólares) despliega todo su arsenal narrativo (fue el último guión que firmó) y visual. Peckinpah se restriega en la miseria humana y saca la ultraviolencia a relucir - gustándose como siempre en esa cámara lenta -, para ofrecer un espectáculo crepuscular, de tipos ajados sin el menor aprecio por la vida, salvo la suya. Y a veces, ni eso. Todo salpicado por ese universo fronterizo tan característico del director: un hombre que constantemente estuvo en la frontera cinematográfica.

Nuestra receta goza inicialmente de aromas mejicanos que pueblan toda la visión que la acercan a "Alfredo García", dado que el desarrollo argumental se ciñe a los asfixiantes paisajes llenos de polvareda y suciedad. El taco se nos presenta como ese suelo arenoso, ocre, bañado de sol irrespirable  y colindando con la frontera de la sartén. Que a nuestros ojos es otro mundo, otro país. 

Todo el proceso que irá sufriendo la pechuga de pavo se nos asemeja - ya que estamos un poco regular de la cabeza - al personaje de Bennie (Warren Oates), tal vez uno de los tipos más emblemáticos y arquetípicos de toda su filmografía. Al comienzo de la cinta se nos presenta como un hombre acabado, desprovisto de esperanza, que encuentra en esa fastuosa recompensa una posible vía de escape. El pavo, crudo, vacío de sabor y de personalidad, descubre que en la sartén empezarán a cocerse los jugos que motiven su huida hacia delante. El sofocante calor mejicano (o del aceite) irá tostando su cara, marcando sus facciones, dotándole de una coraza existencial...

Y entonces comienza la espiral de violencia. La caza. La búsqueda de esa maldita cabeza. Pero también emerge - como nunca antes lo había hecho en el cine de Peckinpah - el romanticismo. Ahí es donde nos topamos con todo ese baño de salsa de chile, tomate y cebolla. Un reguero de sangre que va dejando tras sus agrietados zapatos Bennie, quitándose de en medio todo obstáculo, dejando que explote la violencia "peckinpahiana" en todas sus formas: asesinatos, palizas, violaciones, robos... Todo arremolinándose de forma caótica en las dimensiones de la sartén.

Sin embargo ese salpicado de rojo también nos evoca a la historia de amor que surge, tan bella como desgarradora. El rojo pasión que entremezcla al pavo con las sensuales hortalizas, que les une en ese viaje (al fin y al cabo es una road-movie) hacia ninguna parte. Bennie se transforma en un monstruo sin compasión, teñido de la acidez de la lima en sus diálogos y la virulencia del chile en sus acciones. Es una animal suelto, desbocado, con ansias de mandar este mundo al infierno.

"Quiero la cabeza de Alfredo García" es una obra altamente compleja, desoladora, sucia, maldita, ruda, sórdida, bella y recomendable para entender a un cineasta diferente que tan pronto se atrevía a mostrar una violación explícita ("Perros de paja") como se atrevía a finiquitar el género del western ("Grupo salvaje"). Borbotea la salsa de chile como borbotea la violencia desgarradora en un tipo que sabía de cine y sabía cómo transmitir emociones.

Peckinpah era un amante de Méjico y un empedernido bebedor. Así que os recomiendo que os dejéis seducir por su magnificencia creativa y os sirváis a modo de homenaje un buen trago de tequila mientras degustáis las virtudes de esa demoledora cinta. O tendré que poner precio a vuestras cabezas...

sábado, 19 de diciembre de 2015

TACOS HITCHCOOK DE BONITO, PICO DE GALLO Y MOUSSE DE AGUACATE

Entrante, aperitivo, cena... un bocado en cualquier caso rápido y original. Hay veces que te da por improvisar en la cocina con la materia prima que te otorga la despensa y ponerte a prueba. Mi intención fue la de darle otro "personaje" al bonito, salirme de la rutina, ofrecerle un papel distinto, a darle un toque personalizado...

Y ahí es donde me topé con la idea de rellenar un taco con él. Es una forma sorprendente de probar el clásico mejicano con ingredientes muy típicos (pico de gallo, aguacate, chile, cilantro...) pero con el protagonismo del pescado sustituyendo a la carne o al pollo. La verdad es que casan muy bien los sabores y tu paladar se verá sorprendido. 

Para ello ejecutamos una simple y rápida mousse de aguacate (muy parecido al guacamole, pero añadiendo mayonesa) y potenciamos los sabores con picante y hierbas frescas. Te animo a que pruebes este fantástico taco y te dejes llevar siempre por tu intuición culinaria. ¡Mandiles arriba!

TACOS DE BONITO, PICO DE GALLO Y MOUSSE DE AGUACATE
INGREDIENTES (4 tacos)
  • 2 lomos de bonito
  • Chile en polvo
  • Sal, pimienta y aceite de oliva
Para el pico de gallo
  • 1 tomate maduro
  • 1 cebolleta o cebolla pequeña 
  • Cilantro fresco
  • Zumo de 1/2  lima (y su ralladura)
  • Sal y aceite de oliva
Para la mousse de aguacate
  • 1 aguacate
  • 3 cdas de mayonesa
  • 1 cda de Mostaza de Dijon
  • 1 cda de zumo de limón
  • Sal
Tiempo
  • 15 minutos
Para la mousse

Partimos por la mitad el aguacate, le quitamos el hueso, lo vaciamos y lo troceamos ligeramente. En un baso alto (o en la picadora) echamos la carne del aguacate, la mayonesa, la mostaza, el zumo de limón y una pizca de sal. Batimos todo bien hasta obtener una crema suave y untuosa. 


Pico de gallo

Troceamos la cebolla y el tomate en taquitos. Los echamos en un bol. Añadimos abundante cilantro fresco picado, el zumo de la lima y parte de su ralladura, sal y un chorrito de aceite de oliva Virgen Extra. Mezclamos y reservamos. 

El pescado

Salpimentamos los lomos por ambas caras y los marcamos en una sartén o plancha con un poco de aceite. Con 2 minutos por cada lado será suficiente, buscamos que nos quede una coraza dorada pero que el interior permanezca bien sonrosado. 

En la tabla de trabajo los vamos fileteando. Ahora ya sólo nos queda armar el taco. 

Calentamos las tortillas en el microondas (según las pertinentes órdenes del fabricante). Untamos con generosidad una base con la mousse de aguacate. Disponemos encima las lonchas del bonito. Y coronamos con el pico de gallo. 

Espolvoreamos chile (o mezcla de chiles o unas gotas de Tabasco) por encima de todo el conjunto, enrollamos y a disfrutar. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!  

lunes, 2 de junio de 2014

TACO CASERO DE CARNE CON GUACAMOLE


TACO CASERO DE CARNE CON GUACAMOLE
INGREDIENTES (2 personas)
4 tortillas de maíz
400 grs de carne picada
1 cebolla
Queso Cheddar rallado
Lechuga
Sal, pimienta y aceite de oliva

Para el guacamole
1 aguacate
1 tomate
1 lima
Cilantro fresco
Unas gotas de Tabasco
Sal y aceite de oliva Virgen Extra

Tiempo
20 minutos

Seguimos proponiendo cenas a cámara rápida con TRUCOS bien chulos para lucirse en la mesa. En esta ocasión preparamos unos tacos caseros y los "doblamos" con una técnica fácil y sorprendente. Todo una estrella de la cocina mexicana que posa bajo los focos de manera excepcional. Elegante, misterioso, un bocado de los que no se olvidan... ¡Mandiles arriba! 

1. Vamos pochando en una sartén con un poco de aceite la cebolla cortada en trocitos (brunoise) La vamos salteando durante 5-7 minutos removiendo frecuentemente.

2. Añadimos la carne picada (que habremos salpimentado antes) y la freímos durante 10-12 minutos a fuego vivo y removiendo para evitar que se queme. Reservamos.

3. Nos ponemos con las tortillas de maíz. Deben ser pequeñas, de tamaño para taco (no las clásicas de fajita o burrito) Las ponemos en una sartén con un poco de aceite y dejamos que se hagan un minuto por cada lado. Fuego cañero. Y ahora... el truco para doblarlas y darle esa forma tan peculiar.

Las sacamos de la sartén con cuidado y las presionamos contra un rodillo. Yo lo hice a las bravas pero podéis usar un trapo para no hacer sufrir a vuestras yemas... Aguantamos 30 segundos y listo. Ya tenemos nuestros tacos formados. 

El Gran Truco... 
Hacemos lo mismo con todas las tortillas que necesitemos para la ocasión. 

4. Turno del guacamole. Vaciamos un aguacate y lo colocamos en un bol. Echamos zumo de lima para evitar que se oxide. Lo trituramos bien con un tenedor (nada de batidora, que no es lo mismo) Le añadimos sal (al gusto), unas gotitas de Tabasco y el tomate muy picado. Removemos bien y terminamos rociando todo con un generoso chorro de un buen aceite de oliva.

Propuesta de otra presentación para el guacamole con nachos
Lavamos, secamos y troceamos un poco de lechuga. Rallamos queso Cheddar y a montar tocan.

5. En el taco colocamos la carne con la cebollita, echamos el guacamole, un poco de lechuga y terminamos rematando la jugada con el queso rallado. 

6. Nos ponemos una buena peli y difrutamos de un festín mexicano sin salir de casa. 

¡QUE APROVECHE, HITCHCOOKIANOS! ¡ESPERO VUESTRAS CRÍTICAS!