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domingo, 18 de septiembre de 2016

SALTEADO DE PAVO Y ESPÁRRAGOS CON FIDEOS DE ARROZ (Receta Thai)

Esta sensacional receta thai proviene de la cocina de Kwan Homsai, de la que soy fan incondicional. Su sencillez y su originalidad me hacen pasearme muy a menudo por sus propuestas asiáticas para ir conociendo y realizando sus platos, adecuándolos a mis gustos y mi materia prima.

En esta ocasión "homenajeo" su salteado de pollo, sustituyéndolo por pavo. Es una receta de aprovechamiento para dar salida a ingredientes que pululen por tu nevera y que necesiten un destino justo. La salsa de Soja o la de Ostras son muy asequibles para el gran público a estas alturas, así que todo lo que rodea a esta receta es simple, rápido y altamente delicioso. 

Sin más, sólo me queda animaros a probar este gran plato a cámara rápida que seguro os saca de más de un apuro. Las prisas son malas, pero si nos obligan a preparar este tipo de recetas, entonces son nuestras mejores aliadas. ¡Mandiles arriba! 

Salteado de pavo y espárragos con fideos de arroz

Ingredientes (2 personas)
  • 300 grs de pechuga de pavo
  • 300 grs de espárragos trigueros 
  • 200 grs de fideos de arroz 
  • Cebolleta china
  • 2 dientes de ajo
  • 1 chile 
  • 1-2 cdas de salsa de Soja
  • 1 cda de Salsa de Ostras
  • 1 cdita de azúcar
  • 1 cdita de Maizena
  • Sal, pimienta blanca, aceite de girasol y un poco de agua
Tiempo
  • 10-15 minutos 

Empezamos troceando el pavo. Para ello - recomendación personal - es comprar una buena pechuga entera y trocearla en casa con un cuchillo bien afilado. Así nos garantizamos los trozos a nuestro gusto y podemos limpiarla sin problemas. Lleva más tiempo, pero con una copa de vino y música de fondo todo se hace más llevadero en la cocina... Los salpimentamos con sal y pimienta blanca y reservamos hasta que llegue su escena.


En un wok o sartén amplia, calentamos un poco de aceite de girasol y añadimos los dientes de ajo picados. Los dejamos que cojan color y saquen su aroma a relucir 1-2 minutos (que no se quemen).


Añadimos los trozos de pavo y los doramos bien por todas sus caras.


Incorporamos los espárragos trigueros (sin la base leñosa), la salsa de soja, la salsa de ostras y el azúcar y salteamos todo el conjunto unos 2-3 minutos a fuego vivo. Removiendo continuamente. 


Por último añadimos la Maicena disuelta en un poco de agua fría, removemos para mezclarlo todo bien y apagamos el fuego. Dejamos reposar mientras cocemos los fideos chinos en un cazo con agua hirviendo durante 4 minutos (o según lo que nos indique el gentil fabricante de turno)

Servimos los fideos chinos (ya colados) en la base del plato y añadimos el salteado de pavo y espárragos por encima. Por último (si te va la marcha) puedes añadir un poco de chile recién picado para dar caña al plato y al paladar. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Salteado de pavo y espárragos con fideos de arroz

martes, 17 de mayo de 2016

UNIVERSO BURGUER: Recetas de hamburguesas variadas

Las hamburguesas son tal vez uno de los platos más populares en eventos festivos, reuniones de amigos y celebraciones desenfadadas. Poco a poco se han ido popularizando y, como no podía ser de otro modo, se han ido adaptando a los paladares de la gente. "Fast food" convertida en "Good Food"

Antaño sólo nos deleitábamos con la pieza de carne, acompañada de lechuga, tomate y cebolla, y le agregábamos salsas clásicas (ketchup, mostaza, mayonesa...) Pero hoy en día hemos ampliado el concepto y modernizado todo el universo "burguer". Es lo lógico, cuando un producto es popular y goza del beneplácito de los comensales, hay que sacarle todo el jugo posible y experimentar nuevas fórmulas y mezclas para descubrir sabores, texturas y mezcolanzas únicas y deliciosas.

Ahora jugamos con los tipos de pan, jugamos con el macerado, con los quesos, con el propio tipo de la carne (o el pescado, según el gusto), con los acompañamientos. Nos catapultamos a diversos países moldeando hamburguesas con materia prima de multitud de cocinas internacionales. En fin, se nos abre un abanico repleto de posibilidades y de divertimentos para seguir disfrutando de este bocado "sin manos" rodeados de la mejor compañía. Porque hamburguesa significa "entre amigos". O debería significarlo.

Aquí os dejo una recopilación maravillosa de amig@s bloggers para inspiraros y, ya puestos, haceros salivar con sus estupendas propuestas. ¡Mandiles arriba!


Las recetas fáciles de María nos ofrece una espectacular Hamburguesa de Buey con Queso de Cabra para la que se vale de carne de Kobe. Imaginad esa mezcla de la carne con queso de cabra fundido por encima... Huele a éxito. 


Mónica, del blog Dulcesdelimón, se salta la rutina para entregarnos unas sorprendentes Hamburguesas de Doble Calabacín. Es genial su propuesta "free meat" e ideal para los paladares vegetarianos. 



Seguimos con Picoteandoideas y sus exquisitas Hamburguesitas Caseras. En su blog nos muestra tanto la elaboración de los panecillos (usando Thermomix) como del relleno. Además en formato pequeño, perfecto para esos eventos en los que buscas facilitar el bocado al comensal.


Por su parte, Inma de Entre3fogones, nos deleita con una Hamburguesa de Ternera Lechal con pan casero de Sésamo, espectacular y jugosísima. El pan casero de sésamo le da un toque estupendo y nos invita a no volver a comprarlo hecho.


Alicia del blog Olor a Hierbabuena, rompe los esquemas establecidos con una inusual Hamburguesa en Hojaldre. Te da las claves para preparar la carne y aliñarla de forma clásica y te ofrece una presentación novedosa, fascinante y que dejará boquiabierto al personal.


La Cocina de Masito se lanza con una Hamburguesa Casera de Pavo a la barbacoa con un elaborado "paso a paso" para que no pierdas de detalle. La carne de pavo es muy jugosa y sana y es un aliado perfecto para salirse de "los clásicos". 


Y por último me incluyo en esta deliciosa lista de "hamburgueseros". Desde mi blog The Hitchcook: cocinando a cine lento te ofrezco una Hamburguesas de Pollo Especiadas, para así lanzarte a nuevos mundos gustativos. 


Como veis el "universo burguer" es infinito y cargado de nuevas e interesantes posibilidades. Así que no dudéis y dejaros caer por este mundo de bocados caseros y sabores increíbles. 

Podéis seguirme en Facebook o Twitter

viernes, 8 de abril de 2016

RAGÚ DE PAVO (Crimen perfecto)

Prepara una buena barra de pan para tener a mano y disfrutar de este espectáculo culinario. Hoy os traigo un descomunal ragú de pavo, perfectamente acompañado de verduras y patatas, que hará las delicias en tiempos de celebraciones o de grandes comilonas. 

Esta receta lleva su tiempo, porque todo lo bueno debe llevarlo. El proceso es un acto de paciencia, de mimo, de dejarte llevar, de respirar los aromas y corregirlos a tu antojo. Al final obtendrás una carne tierna como la mantequilla, que se deshará en el paladar, que estará llena de sabor, de matices y de fragancias que te recordarán a tiempos pasados, corrijo, a los buenos tiempos pasados.


Esta receta conviene prepararla en una buena olla (la mía de hierro fundido), ya que puedes cocinarla o bien al fuego o en el horno tapada. Hay que tratar a los ingredientes con cuidado, dejando que cobren el protagonismo que merecen y regodearte en las hierbas aromáticas. Tiene que saber a hogar. 

Además la carne de pavo es especialmente sana y baja en grasas, una perfecta estrella para encabezar este cartel. Y si todo esto no te parece suficiente, le he pedido a mi admirado Alfred Hitchcock que me preste su maravillosa pieza "Crimen perfecto" para la comparación gastro-cinéfila. Tras la receta podrás disfrutar de ella, descubrir secretos, volver a enamorarte del cine y leerlo con voracidad. Espero que lo disfrutéis. ¡Mandiles arriba! 

Ingredientes (4 personas)
  • 600-700 grs de carne de pavo troceada
  • 2 zanahorias 
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 1 berenjena 
  • 100 grs de guisantes congelados 
  • Tomillo fresco 
  • 1 vaso de vino tinto
  • 500 ml de caldo de pollo Aneto
  • 8-10 patatas de guarnición 
  • 1 hoja de laurel
  • Sal, pimienta negra y aceite de oliva 
Tiempo
  • 2 horas
Película comparada
  • "Crimen perfecto" (Alfred Hitchcock, 1954)

En una olla de hierro fundido (apta para cocinar en el horno) echamos 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva. Sofreímos la cebolla picada en brunoise (trocitos) y los dientes de ajo muy picados. Dejamos cocinar, removiendo frecuentemente, unos 10 minutos a fuego moderado.


Añadimos el pavo troceado y salpimentado. Lo cocinamos bien hasta que se selle por todas sus caras y con la olla tapada. NOTA: Iremos removiendo de vez en cuando, con cuidado, sin prisa.

Agregamos la berenjena picada, los guisantes y la zanahoria. Cocinamos 2 minutos. 


Añadimos el caldo de pollo (mejor si está caliente) y el vino tinto. Probamos y corregimos de sal y pimienta si hiciera falta. Incorporamos las patatitas y removemos.


Por último añadimos las hierbas: laurel, orégano, tomillo... Removemos con cuidado para integrar los sabores y metemos en el horno precalentado a 160-170º durante 1 hora y media. 

NOTA: Cada cierto tiempo conviene sacar la olla y remover. También se puede preparar en el fuego o vitro a potencia suave. Que hierva lentamente, que se vayan aglutinando los aromas sin prisa...

Podemos presentar la olla directamente en la mesa y servir caliente. Veréis que el pavo queda muy jugoso y tierno, que las verduras se deshacen en la boca y que la salsa será pasto de la barra de pan que tengáis a mano. ¿Ha entrado hambre, eh?  ¡Pues que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
DIAL M FOR MURDER
("Crimen perfecto" de Alfred Hitchcock - 1954)


Tenía ganas de volver a mis orígenes cine-culinarios y rendirle otro sentido homenaje al Maestro de Maestros. Y lo hago con una comparación aparentemente imposible (creo que casi todas lo son) pero que trataré de dotar de sentido. Cuando he presenciado el argumento de la receta y he visto que todos los ingredientes se arremolinan en un único decorado, mi alocada mente enseguida ha fantaseado con una de las más complejas, maravillosas y sobresalientes cintas del Genio: "Crimen perfecto" 

Pero primero pongámonos en antecedentes. En 1954 (una fecha prolífica ya que estrenó también "La ventana indiscreta"), Hitch ya había asaltado Hollywood. Su nombre era reconocido, su talento incomparable, su cine mundialmente admirado. En la primera mitad de la década ya había regalado al gran público obras del calibre de "Yo confieso" o "Extraños en un tren", pero sería en el 54 cuando sus trabajos en color empezarían a cobrar protagonismo (su primera incursión fue en "La soga" del 48). "Crimen perfecto" sería su primer y único experimento en 3D. Un director incansable y abierto a nuevas técnicas para fascinar al espectador y jugar con su concepción del medio cinematográfico. Su trabajo de luces, su planificación con los elementos de la escena, sus hábiles movimientos de cámara en un espacio limitado y su mordaz humor negro, encumbrarían una trama aparentemente sencilla pero de un complejo calado de investigación. 

"Crimen perfecto" es una pequeña casa (o ratonera) donde se mueven a ritmo pausado personajes de distinto índole: maridos crueles (Ray Milland), elegante maquinador , esposas bellas e infieles (Grace Kelly, primera de las tres colaboraciones que realizó con su musa rubia), amantes encubiertos (estupendo Robert Cummings), investigadores sagaces (el británico John Williams) y asesinos involuntarios (Anthony Dawson). Pero sobre todo es un lugar donde confluyen elementos, y son esos elementos inanimados los que mueven la historia y condicionan el destino de los seres humanos: las llaves, las tijeras, el sobre, el teléfono, la caja de costura, la gabardina, el felpudo, las medias, las cortinas... No hay nada gratuito. Cada detalle es revelador, es narrativo, es suspense, es Hitchcock. 

La trama (sencilla pero muy amena) gira en torno a la figura de un ex tenista profesional que ve cómo su vida conyugal se va al garete. Temeroso de perder la herencia de su mujer, conjuga un plan maquiavélico para deshacerse de la rubia de turno sin mancharse las manos. Para ello chantajea a un antiguo compañero y le obliga a cometer el crimen, pero sus planes se truncan cuando la bella mujer se defiende y acaba por librarse de su atacante con unas tijeras bien clavadas en el omoplato. Esa es la tela de araña que teje el maestro para desatar las pasiones ocultas y las pistas que deberá seguir la policía para desentrañar su "crimen perfecto". El juego comienza. La tensión, las dudas, los temores y las verdades más oscuras empiezan a salir a la luz bajo la batuta milimétrica de Hitchcock, creando una atmósfera agobiante y dotando de vida a los objetos. Algo a la altura de muy pocos contadores de historias.

Nuestra receta se encierra en el asfixiante entorno de una olla de hierro fundido, que nos hace las veces de apartamento londinense. Ese espacio es donde se cocina la trama y donde los ingredientes-personajes irán metamorfoseándose, transformando su pureza inicial en virulencia, en desconcierto, en pánico. Pocos elementos para conjugar una pieza maestra: unas verduras, el pavo, la patata, líquidos y hierbas. Comienza el crimen...

El pavo representa claramente (o al menos en mi alocada mollera) a Tony Wendice, es decir, al sumo hacedor del plan, al urdidor de la tragedia, a la mente refinada y malévola. Un personaje que a primera vista se nos muestra cortés, detallista, puro y desprovisto de maldad. A raíz que se va caldeando la olla (o la estrategia criminal) vamos descubriendo sus verdaderas intenciones y su personalidad oscura. Se va sellando en el aceite su corteza, se endurece su rostro, cambia totalmente de tonalidad su británica e impoluta presencia inicial. 

Los personajes empiezan a sucederse y a arremolinarse en torno a ese apartamento, escenario del intento de crimen. La olla es testigo de las relaciones sentimentales (ocultas de principio) como la de la bella mujer - rubia como la patata-  con el afamado escritor de novelas policíacas. Ese idilio secreto  o sofrito, se va mezclando y disfrutando de su amor a fuego lento. Y es entonces cuando surge el golpe maestro, cuando Hitchcock se recrea en el acto violento, en el asesinato a sangre fría (o a caldo caliente)

El vino tinto juega aquí las veces de elemento sanguinolento de la escena cine-culinaria. Suena el teléfono. Ella lo coge, dando la espalda a las cortinas. Y se desata el ataque, que culmina con un "trinchamiento" de espalda a golpe de tijeretazo. El rojo del vino cubre la base de la olla como la sangre de la víctima cubre la moqueta del salón. Las piezas del puzzle se desperdigan (zanahorias, berenjena, pavo, guisantes...) para dar paso a la investigación policial. 

Ahora toca desentrañar este crimen, seguir las pistas, cocer a fuego lento todo el proceso, guiarse por el olfato, rectificar sobre la marcha (de sal o de acusaciones) y descubrir al verdadero villano. De ese modo, el líquido se consume como las excusas, y acaba por sacar a flote al marido criminal, que acaba ablandándose como la carne de pavo, y asumiendo sus terribles actos.

"Crimen perfecto" es un divertimento maravilloso para los amantes del buen cine y de las historias (tan hitchcokianas) de crímenes ejecutados por mentes superiores. Un juego de sombras que nos hará pensar, disfrutar, sufrir y ser un poco detectives en cada secuencia. Algo así como nuestro ragú, al que hemos ido siguiendo la pista durante un cocinado suave y al final, hemos terminado por resolver el caso. Ahora nos toca la recompensa... 

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martes, 2 de febrero de 2016

TACO DE PAVO CON SALSA DE CHILE (Quiero la cabeza de Alfredo García)

Os propongo un viaje cine-culinario a Méjico. A la frontera cruel del cine de Peckinpah y vamos juntos a buscar la cabeza de Alfredo García. Porque está en nuestra mano cocinar una buena road-movie sin salir de la cocina y llenarnos de aromas y fragancias mejicanas. 

En esta ocasión nos dejamos seducir por unos "chiles pasilla" para dotar de sabor y personalidad unos fantásticos tacos de pavo. La receta es muy asequible y si os van los platos picantes aquí tenéis una oportunidad que no podéis dejar pasar. Por supuesto que el grado de "picor" lo podéis aumentar o disminuir a gusto del paladar. Pero ya que la comparación viene de la mano del genial cineasta Sam Peckinpah había que dotar de virulencia la receta.

Disfrutar con el proceso, dejaros guiar por vuestra sabia pituitaria, os aseguro que este taco se convertirá en un "clásico" de vuestro recetario. Es una forma original de sorprender a invitados y poner a prueba su aguante. Es Méjico. Es Peckinpah. Es una cine-receta espectacular. ¡Mandiles arriba!

TACOS DE PAVO CON SALSA DE CHILE

Ingredientes
500 grs de pechuga de pavo
6 chiles pasilla
1 cda de Aceite de Oliva
2 tomates pera
1 taza de caldo de pollo
1/2 cebolla grande y 1/2 cebolla roja
4 dientes de ajo
1 cda de orégano
Cilantro fresco
Zumo de lima y su ralladura 
Tortas de trigo 
Sal y pimienta negra molida

Tiempo
30 minutos 

Película comparada --- Tras receta
"Quiero la cabeza de Alfredo García" (Sam Peckinpah, 1974)




Vamos a ponernos en faena. Siempre sugiero que lo primero de todo sea disponer todos los ingredientes en la mesa de trabajo y trocearlos y prepararlos para ahorrarnos esfuerzo luego. 

Esta receta tiene varias partes y conviene tener una buena "hoja de ruta" para disfrutar tranquila y plácidamente del proceso. Así que a ello. 

Picamos la media cebolla blanca, troceamos los tomates bien lavados y pelamos los dientes de ajo. Salpimentamos la pechuga de pavo por ambas caras. Bien, vamos bien...

Por un lado vamos a poner el chile a calentar en una sartén con un poco de aceite. NOTA: Yo he usado chile pasilla que me trajeron de México, pero en la variedad y en la despensa está el gusto. Usad el que más os plazca: habanero, jalapeño, guajillo, mulato... Recordad que esto es para paladares atrevidos, así que medid con prudencia. Volvemos al chile, una vez lo calentamos bien por ambas caras lo sacamos, le retiramos las semillas y lo ponemos en un bol con agua fría unos 15-20 minutos. 


En esa misma sartén añadimos un poco más de aceite y echamos los ajos enteros (o parcialmente troceados), la cebolla y el tomate. Sofreímos el conjunto hasta que se ablande. 

Por otro lado doramos bien la pechuga de pavo en otra sartén con aceite. Buscamos un color dorado en la fachada, luego terminará de cocinarse... Cuando lo tengamos - unos 3 minutos por cada lado a fuego vivo-, retiramos y reservamos.


Pasamos el sofrito a un vaso alto o a la Thermomix. Añadimos el caldo de pollo y trituramos hasta conseguir una salsa. NOTA: Podéis añadir el chile en este punto, yo lo hice por separado porque me va la marcha, pero no pasa absolutamente nada si lo incorporáis a la salsa. 

Vertemos la salsa resultante de nuevo en la sartén y calentamos. Añadimos orégano, cilantro picado y sal. Mezclamos y dejamos que los aromas nos vayan inundando los pulmones... 


Incorporamos la pechuga de pavo a la salsa y tapamos. Dejamos cocer a fuego medio-bajo durante 20 minutos. Con calma, sin prisa, a su ritmo...

Pasado el tiempo sacamos la pechuga - con cuidado extremo de no quemarnos, que no nos interesa nada - y la vamos a ir deshilachando con ayuda de dos tenedores. En este punto la pechuga estará muy tierna y el trabajo os debería resultar muy fácil. Devolvemos las tiras de pavo a la sartén, mezclamos todo, rectificamos de sal si hiciera falta y dejamos reposar. 

Por último colamos los chiles y los trituramos con un poco de caldo para conseguir una pasta. Calentamos las tortillas en una sartén durante 1 minuto. Echamos una buena cucharada de relleno y sobre ella la salsa de chile pasilla. Añadimos unos trocitos picados de cebolla roja, cilantro picado y unas gotas de lima. Enrollar el taco y a devorar esa explosión de sabores. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


Película ideal para degustar este plato
BRING ME THE HEAD OF ALFREDO GARCÍA
("Quiero la cabeza de Alfredo García" - Sam Peckinpah, 1974)

Chiles. Tacos. Fuego en la boca. Violencia culinaria. Elementos que pululan por la receta y que invitan a mi alocada mente a trasladarse cinematográficamente a México. A ese paraje desolador, árido, agreste, donde suelen acabar personajes masacrados por la vida.

En este entorno enseguida me ha sobrevenido el nombre de Sam Peckinpah. Un artista genial, excesivo, impulsivo, directo, contundente, que supo usar el enclave mejicano como nadie para golpearnos sin cuartel. Ahí es donde encuentro la comparación y donde me topo de bruces con la joya potente llamada: "Quiero la cabeza de Alfredo García"  

Peckinpah puede ser un precursor de Tarantino. Al menos en su concepción de la violencia humana plasmada en pantalla y de los personajes extremos. Este director es pura adrenalina, puro nervio, pura tensión. En su saca artística se aglutinan piezas demoledoras como "Perros de paja", "La huida", "Pat Garret y Billy el niño", "La balada de Cable Hogue" o la todopoderosa "Grupo salvaje". Y en todas ellas se respira suciedad, brutalidad, crueldad, envueltas en una belleza plástica inaudita y romántica dada la atmósfera irrespirable de los argumentos que siembran sus obras. Básicamente es un puñetazo lírico en el estómago...

En "Quiero la cabeza de Alfredo García", Peckinpah se muestra más directo que nunca. Tal vez sea ésta su película más abiertamente violenta y opresiva. Con una historia simple y directa (la de un cazarrecompensas crepuscular - majestuoso Warren Oates - en busca de un hombre cuya cabeza cuesta un millón de dólares) despliega todo su arsenal narrativo (fue el último guión que firmó) y visual. Peckinpah se restriega en la miseria humana y saca la ultraviolencia a relucir - gustándose como siempre en esa cámara lenta -, para ofrecer un espectáculo crepuscular, de tipos ajados sin el menor aprecio por la vida, salvo la suya. Y a veces, ni eso. Todo salpicado por ese universo fronterizo tan característico del director: un hombre que constantemente estuvo en la frontera cinematográfica.

Nuestra receta goza inicialmente de aromas mejicanos que pueblan toda la visión que la acercan a "Alfredo García", dado que el desarrollo argumental se ciñe a los asfixiantes paisajes llenos de polvareda y suciedad. El taco se nos presenta como ese suelo arenoso, ocre, bañado de sol irrespirable  y colindando con la frontera de la sartén. Que a nuestros ojos es otro mundo, otro país. 

Todo el proceso que irá sufriendo la pechuga de pavo se nos asemeja - ya que estamos un poco regular de la cabeza - al personaje de Bennie (Warren Oates), tal vez uno de los tipos más emblemáticos y arquetípicos de toda su filmografía. Al comienzo de la cinta se nos presenta como un hombre acabado, desprovisto de esperanza, que encuentra en esa fastuosa recompensa una posible vía de escape. El pavo, crudo, vacío de sabor y de personalidad, descubre que en la sartén empezarán a cocerse los jugos que motiven su huida hacia delante. El sofocante calor mejicano (o del aceite) irá tostando su cara, marcando sus facciones, dotándole de una coraza existencial...

Y entonces comienza la espiral de violencia. La caza. La búsqueda de esa maldita cabeza. Pero también emerge - como nunca antes lo había hecho en el cine de Peckinpah - el romanticismo. Ahí es donde nos topamos con todo ese baño de salsa de chile, tomate y cebolla. Un reguero de sangre que va dejando tras sus agrietados zapatos Bennie, quitándose de en medio todo obstáculo, dejando que explote la violencia "peckinpahiana" en todas sus formas: asesinatos, palizas, violaciones, robos... Todo arremolinándose de forma caótica en las dimensiones de la sartén.

Sin embargo ese salpicado de rojo también nos evoca a la historia de amor que surge, tan bella como desgarradora. El rojo pasión que entremezcla al pavo con las sensuales hortalizas, que les une en ese viaje (al fin y al cabo es una road-movie) hacia ninguna parte. Bennie se transforma en un monstruo sin compasión, teñido de la acidez de la lima en sus diálogos y la virulencia del chile en sus acciones. Es una animal suelto, desbocado, con ansias de mandar este mundo al infierno.

"Quiero la cabeza de Alfredo García" es una obra altamente compleja, desoladora, sucia, maldita, ruda, sórdida, bella y recomendable para entender a un cineasta diferente que tan pronto se atrevía a mostrar una violación explícita ("Perros de paja") como se atrevía a finiquitar el género del western ("Grupo salvaje"). Borbotea la salsa de chile como borbotea la violencia desgarradora en un tipo que sabía de cine y sabía cómo transmitir emociones.

Peckinpah era un amante de Méjico y un empedernido bebedor. Así que os recomiendo que os dejéis seducir por su magnificencia creativa y os sirváis a modo de homenaje un buen trago de tequila mientras degustáis las virtudes de esa demoledora cinta. O tendré que poner precio a vuestras cabezas...

lunes, 18 de enero de 2016

HAMBURGUESA HITCHCOOK DE PAVO Y ESPINACAS (Fast Healthy Food)

Nuevo plato a cámara rápida para satisfacer nuestros paladares diarios de forma vertiginosa, vistosa, fácil, espectacular... Las hamburguesas son de esos alimentos socorridos y populares que nunca faltan en una cocina (las hamburguesas caseras, se sobreentiende) y que nos sacan de más de un apuro a la hora de llenar la mesa de amigos con estómagos rugientes. 

En esta ocasión vamos a dar la espalda a la ternera o al cerdo, para sacar las virtudes del pavo. Una carne sensacional, con muy poca grasa y plagado de proteínas, lo que le convierte en un actor principal idóneo para cenas descomunales y saludables. Además combinaremos el pavo con espinacas (que es una verdura que está en época) y también poseen grandes valores nutricionales (proteínas, vitaminas, muy bajo contenido en hidratos de carbono...) 

Por último le daremos el toque final con Boruja. Una planta fabulosa que crece en la ribera de los ríos y en fuentes (yo la descubrí en Candeleda) y que tiene un sabor intenso a campo. Así ya obtendremos una combinación perfecta de ingrediente sanos y apetecibles para confeccionar esta hamburguesa. ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes (2 personas)

  • 220-250 grs de carne de pavo picada
  • 50 grs de espinacas
  • 1 diente de ajo
  • Pan rallado (cantidad necesaria)
  • 1 cebolleta pequeña
  • 1 chorrito de Salsa Inglesa 
  • Perejil fresco picado
  • 2 champiñones laminados
  • Queso
  • Boruja (o lechuga variada)
  • Mayonesa
  • Sal, pimienta negra molida y Aceite de Oliva
  • Patatas fritas 
  • 8 dientes de ajo enteros sin pelar 
Tiempo

  • 15-20 minutos

Lo primero de todo será trocear la carne de pavo. Si tenéis un carnicero simpático (siempre intuyo que sí) os picará la carne. Si no, habrá que hacer el trabajo en casa. Un truco para que no se desmenuce demasiado es congelar parcialmente la carne durante 30 minutos y luego picarla con algún procesador de alimentos (Thermomix, 20 segundos velocidad progresiva 5-7, o con picadora).

Colocamos la carne picada en un bol y reservamos. 

Espinacas

Nos ponemos con las espinacas. En una sartén con 2 cucharadas de aceite, vamos sofriendo el ajo picado. NOTA: Lo mejor siempre es echar el ajo a partir del aceite en frío, para evitar que se queme. Cuando empiece a soltar aroma el ajo, añadimos las hojas de espinaca y dejamos que se cocinen unos 5 minutos. Veréis que reducen su tamaño considerablemente. Apagamos el fuego. 


La mezcla

Volvemos al escenario del bol. Salpimentamos la carne, añadimos la cebolleta troceada finamente, la Salsa Inglesa, el perejil fresco picado y el pan rallado. Incorporamos igualmente nuestras espinacas salteadas. Mezclamos todo con energía y gracejo - que sé que lo tenéis -. NOTA: Añadid pan rallado según notéis la consistencia de la carne. Se tiene que poder moldear con facilidad, pero no os paséis. 


Lavamos los champiñones y los laminamos. Todo listo para esculpir nuestras hamburguesas. 

Hamburguesas 

Sacamos dos bolas y las vamos a ir dando forma. Las trabajamos con las manos y las aplanamos ligeramente, dándole el aspecto debido. 


Ponemos aceite en una plancha o sartén. Tostamos ligeramente los panecillos y sacamos. Añadimos los champiñones y los freímos hasta que cojan un bonito color dorado. Apartamos a un lado de la sartén (así se mantendrán calientes) y en el centro asaremos nuestras hamburguesas. Con unos 3 minutos por cada lado será suficiente. Al dar la vuelta, añadimos un poco de queso para que se vaya fundiendo mientras se termina de cocinar el otro lado.


Emplatado

Emplatado. Untamos el panecillo-base de mayonesa y colocamos encima una buena cantidad de Boruja fresca. Sobre ella la hamburguesa con el queso fundido y coronamos con los champiñones. Como acompañamiento podemos optar por las clásicas - y efectivas - patatas fritas (cortadlas en bastoncillos, cocinarlas en aceite no muy caliente, que se hagan bien por dentro y luego subid la potencia para que se doren por fuera y queden crujientes) acompañadas de ajos enteros fritos.

CONSEJO: Os recomiendo que no perturbéis mucho su espléndido sabor con salsas, dejad que toda la frescura de la Boruja y la carne bien condimentada tengan el protagonismo absoluto en el paladar. ¡Que aproveche hitchcookian@s! 

martes, 18 de agosto de 2015

PECHUGA DE PAVO CON SALSA DE NARANJA Y VERDURAS AL HORNO (Misery)

Plato sano, vistoso, aromático, jugoso y mucho más fácil de preparar de lo que pueda parecer. Esta pechuga de pavo tiene todos los elementos para ser un clásico de vuestra cocina. Sinceramente, hay veces en las que a uno le apetece salirse de la "era del pollo" y probar otras aves. La carne de pavo es especialmente nutritiva y digestiva, pero conviene alegrarla un poco para sacarle el mayor partido posible. Aquí vamos a aromatizar con especias y jugo de naranja y a acompañar a esta estrella de la gran pantalla culinaria con unas verduritas asadas para completar la jugada maestra... ¡Mandiles arriba!

PECHUGA DE PAVO CON SALSA DE NARANJA Y VERDURAS AL HORNO
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INGREDIENTES (4 personas)
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2 pechugas de pavo (o 1 si es grande)
300 grs de patatas pequeñas (de guarnecíón)
16 zanahorias tiernas (o baby)
5 dientes de ajo
2 naranjas
1 cda de granos de pimienta negra
3 clavos de olor
Perejil fresco
Sal y Aceite de Oliva Virgen Extra

Tiempo: 50 minutos + 1 hora (mínimo) de marinado

Película comparada: "MISERY" (Tras receta)



Empezamos la odisea.

Limpiamos bien la pechuga de pavo y la disponemos en una bandeja de horno. En mi caso era una Señora Pechuga, así que había más que de sobra para 4 comensales más la guarnición.

En un mortero echamos los granos de pimienta negra, los clavos de olor, 1 diente de ajo y un pellizco de sal. Machacamos bien hasta triturar todo mientras añadimos aceite de oliva. 

Vamos a embadurnar la pechuga de pavo completamente con la mezcla de especias.


Acto seguido exprimimos dos naranjas y añadimos su zumo a la bandeja. Dejamos reposar en la nevera una hora por lo menos. Iremos regando con el zumo de vez en cuando para que coja el sabor. 


Una hora después lavamos y pelamos las verduras (salvo los ajos, que los dejaremos con piel y ligeramente machacados) y ponemos a precalentar el horno (calor arriba y abajo) a 180º. 

Primero metemos la pechuga de pavo sola en el horno durante 20 minutos añadiéndole un chorrito extra de aceite de oliva. 


Tras pasar los 20 minutos, sacamos con cuidado y colocamos todas las verduras alrededor de la pechuga de pavo e introducimos al horno unos 30-35 minutos más. (Podemos añadir un hilo de aceite sobre las verduras y sal) NOTA: La pechuga nos tiene que quedar doradita por fuera y muy jugosa por dentro, por lo que la deberemos ir regando cada 10 minutos con la salsa.


Ya sólo nos queda emplatar. Yo opto por "lonchear" la pechuga, que queda más vistoso y es más cómodo de comer y servir. Disponemos en un plato 3-4 trozos y acompañamos con nuestras verduras asadas. Regamos con un poco de la salsa de naranja de la bandeja y decoramos con unas hojas de perejil fresco. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 



Película ideal para degustar este plato
"MISERY" 
(Rob Reiner, 1990)
Sé que la comparación no parece muy nítida a simple vista. Pero en este ejercicio de cine-cocina o co-cinefilia hay que ir siempre un poco más allá de las primeras apariencias y dejarse llevar... La extraña sensación de ver ese "trozo de carne" tendido sobre la bandeja y el plato me han evocado de forma irremediable a ese escritor desquiciado que acaba sufriendo las artes psicópatas de su "fan número uno". En efecto, mi mente se ha ido a la gran obra del terror psicológico de los 90 , se ha ido a  a la claustrofobia y asfixiante"Misery".

Rob Reiner (ejecutor de obras clave como "Cuando Harry encontró a Sally", "Algunos hombres buenos" o "Cuenta conmigo") llevó a la gran pantalla la popular novela del no menos popular Stephen King, en la buena pluma del gran William Goldman (que entre otras ha firmado el guión de "La princesa prometida", "Dos hombres y un destino" o "Marathon man", casi nada). El tridente confecciona una terrorífica pieza que se mueve entre el minimalismo del espacio (una casa en el bosque y poco más) y un duelo interpretativo a un nivel superior.

Y es que tanto James Caan como el sufrido escritor accidentado como Kathy Bates (justísima merecedora de un Oscar por su papel de Annie Wilkes, una admiradora cruel y despiadada) desempeñan unas interpretaciones colosales: el temor del cazado y la frialdad temible de la cazadora. El suspense, la ira, la claustrofobia, la angustia, la calma y la cólera desatada que inundan cada una de las secuencias nos sumergen en un estado de continuo desasosiego. En "Misery" (nombre del personaje ficticio de las novelas de Paul Sheldon, papel de Caan) sufrimos los martillazos en los tobillos, sudamos con la figurita del pingüino, queremos huir pero no podemos... Reiner y su elenco consiguen maniatarnos en esa espiral de agonía, de impotencia, de frustración, de pánico absoluto. Annie quiere que resucite a su personaje favorito, le obliga a reescribir la historia a su antojo. Paul debe teclear para sobrevivir. Simple premisa, impredecible desarrollo.

Nuestra receta goza de un protagonista total y absoluto como la pechuga de pollo. Que en nuestra perturbada mente se desdobla en los dos personajes de "Misery". Por un lado, como decía unas líneas antes, se me asemeja a ese escritor de éxito que tras sufrir un accidente de coche se ve postrado en una cama bajo los cuidados de su "amable" salvadora. La pechuga de pollo en este caso se nos tumba sobre el plato-cama, atendido por la guarnición, y que poco a poco (a medida que se proceso el cocinado) ve cómo se "oscurece" o "dora" su destino fatal.  Todas esas verduras coloristas van tostándose con el calor del horno (o de la curación por parte de la enfermera) y van mostrando sus zonas más negras: lo que antes era gentileza, se trastorna en locura. Y en hambre de venganza...

Por otro lado podemos tomar la pechuga de pavo en el doble gesto de Annie Wilkes, esa enfermera solitaria y retraída, que oculta bajo su rostro de amabilidad, una perversa intención criminal. En un inicio (cuando le saca de los amasijos del coche y le lleva a su hogar para curarle) Annie es una mujer afable, simpática, algo tímida y vergonzosa, y para colmo, admiradora en ciernes de la obra "Misery" de Sheldon. Es decir, se nos muestra sonrosada, impoluta, sin un ápice de maldad o grasa, como la pechuga de pavo.

Su conducta empieza a virar cuando elementos como el clavo, la pimienta o el ajo se impregnan en ella. Cuando recibe la información que "Misery" no va a volver a la vida, le supone un varapalo tremendo, puesto que sus novelas la mantienen viva, apasionada... Es ahí donde la oscuridad del macerado se cierne sobre Annie. Sus respuestas a su ídolo empiezan a ser más ácidas (tal vez proporcionadas por la naranja) y lo que antes era una situación calmada, ahora es inquietud. 

El horno, el calor de la ira, terminan por nublar y ennegrecer su personalidad. Llegando hasta límites tan desproporcionados como violentos: los martillazos en los tobillos para evitar que escape, el suministro de pastillas, los pinchazos, los gritos coléricos, la amenaza constante... Al final, Annie ya no es esa pechuga de pavo tímida y sin sal. En los últimos coletazos su locura llega a los límites más inhumanas posibles. Recubierta por una corteza proporcionada por el asado, enloquecerá por mantener a su lado a su gran ídolo. 

Nosotros somos Annie. Nosotros somos Sheldon. La pechuga de pavo es nuestra particular "Misery". Y haremos lo imposible por mantenerla a nuestro lado... o en nuestro estómago.