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miércoles, 26 de diciembre de 2018

SSÄM DE ALBÓNDIGA DE POLLO CON MERMELADA PICANTE DE ALBARICOQUE

Hoy te propongo un plato clásico pero distinto. A la hora de servir, cambia los canapés más vistos que la Tana por algo nuevo, divertido, fácil, finger-food del bueno para sorprender al comensal de turno. Hoy le damos un toque asiático a unas albóndigas de pollo y catapultamos los sabores con una salsa de mermelada de albaricoque y un punto picante. Ahí es nada...

El "Ssäm" es un plato coreano, callejero, que usa una hoja de verdura (lechuga en nuestro caso) como base para rellenarlo con cerdo, pollo, ternera... Generalmente la carne va al vapor, pero nosotros la hacemos al horno, que hace frío y se agradece. 

Así que nada, hitchcookian@s, nos ponemos al lío. Receta agradecida y vistosa donde las haya. En vuestras manos lo dejo, que sé que repetiréis... ¡Mandiles arriba! 



Ingredientes (para 18-20 albóndigas)
  • 450 g de carne de pollo picada
  • 50 g de panko (o pan rallado)
  • 1 cucharada de Salsa Inglesa 
  • 1 cucharada de jengibre rallado
  • 1 diente de ajo rallado
  • Cilantro fresco picado
  • 1 huevo
  • Sal y pimienta negra recién molida 
Para la mermelada picante 
  • 250 g de mermelada de albaricoque Helios
  • 1 cucharada de chili flakes (guindilla seca)
  • 1 cucharada de Salsa de Soja
  • 1 cucharadita de jengibre (seco o fresco)
Para servir 
  • Hojas de cogollos de lechuga 
  • Lombarda picada
  • Cilantro fresco
  • Sésamo tostado (ajonjolí) 
Tiempo: 20-25 minutos.

Vamos con las albóndigas

Lo primero de todo es ir precalentando el horno a 200º

En un bol amplio echamos todos los ingredientes de la mezcla y removemos bien para que se integren los sabores y sobre todo las texturas. NOTA: Las manos BIEN LIMPIAS o en su defecto guantes. Mejor omitir una cuchara y demás artilugios para remover, siente la comida... 


Vamos dando forma a la carne. Deberían salir unas 18-20, pero claro, depende de tu gusto y del tamaño que quieras otorgar a las albóndigas. Eso sí, del mismo grosor todas para que la cocción sea siempre uniforme.

Colocamos papel de horno en  una bandeja y lo engrasamos ligeramente. Ponemos nuestras albóndigas y horneamos 10 minutos por un lado. Luego les damos la vuelta y terminamos con otros 10 minutos de horno. NOTA: Siempre al loro de ellas, no os vayáis de vermús... 

Sacamos con cuidado y reservamos. NO APAGAMOS EL HORNO.

La salsa picante

En una sartén apta para horno echamos la mermelada  de albaricoque (los 250 g), los chili flakes (guindilla) y un poco de salsa de soja. Llevamos a ebullición y enseguida bajamos el fuego. Dejamos reducir unos 4 minutos.

Vertemos las albóndigas en la salsa y dejamos que se cubran y se vayan caramelizando por todas sus caras. Metemos la sartén en el horno y cocinamos 2-3 minutos para que "agarre" bien la salsa.



Montaje final

Lavamos unas hojas de cogollos de lechuga. En la base colocamos unas tiras de lombarda cortada en juliana (en tiras) y unas hojas de cilantro fresco. Ponemos una albóndiga en cada hoja y "napamos" o cubrimos con un poco más de la salsa de mermelada picante.

Espolvoreamos sésamo tostado y listo. Abrid bien la boca, toca disfrutar...

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

martes, 2 de octubre de 2018

JALAPEÑOS RELLENOS Y KÉTCHUP DE BLOODY MARY

Emerjo como el ave Fénix para seguir satisfaciendo vuestros paladares con recetas exclusivas y de lo más socorridas. En esta ocasión vamos a viajar a México para preparar uno de sus "finger food" más populares pero al que dotaremos de una salsa o un kétchup original, vibrante, sorprendente... 

La idea de convertir el universalmente famoso cóctel "Bloody Mary" en una salsa, se me antojó divertida para un concurso de recetas de Tabasco. Este ketchup lleva todos los ingredientes básicos del trago: apio, picante, tomate, y por supuesto, vodka. Creedme si os digo que el resultado es de lo más interesante y que casa a la perfección con el gran protagonista del plato: el jalapeño.


Los jalapeños son un tipo de chile originariamente cultivados en la región de Xalapa. Son uno de los productos más cocinados y consumidas en Latinoamérica, aunque es en México donde cobran verdadero protagonismo. Tienen un picante justo, muy medido, y muy asequible para el paladar menos aventurero. Y se pueden elaborar cientos de recetas con ellos y consumirlos tanto frescos como fritos, en salsas, en moles, en vinagre...

Nosotros vamos a darle ese toque crujiente del rebozado que nos sirve para elaborar esta receta y que os puedo asegurar, haréis más de una vez. O incluso variar con el tipo de queso en cada jalapeño para otorgar variedad al bocado. En vuestra sapiencia culinaria lo dejo, hitchcookian@s. 

Pues ya sabéis lo que nos toca... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes
  • 8 jalapeños frescos 
  • Queso Cheddar ahumado
  • Huevo batido
  • Pan rallado y harina
  • Aceite de oliva para freír 
Para el kétchup
  • 500 g de tomatitos cherry
  • 3 ramas de apio
  • 1 diente de ajo
  • 3 cucharadas de Vodka
  • 1 cucharada de tomillo
  • 1 cucharada de vinagre de vino tinto
  • 1 cucharada de Salsa Inglesa 
  • 2 cucharaditas de Tabasco
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Sal y pimienta negra molida
Tiempo: 15 minutos + 30 minutos de reposo en congelador


ELABORACIÓN JALAPEÑOS RELLENOS

Lo primero de todo será protegerse de picores innecesarios. Para ellos hay que tirar de GUANTES, de ese modo podemos manipular los jalapeños sin llevarnos sustos que no vienen a cuento.


Primer paso. Quitamos "el rabito" al jalapeño y lo vaciamos por completo con ayuda de una cucharilla de café. Id con calma, hay que sacar todas las semillas y las hebras. 

Cortamos unos tacos de queso cheddar (o uno a vuestra elección que funda bien) de tal manera que nos entren en el interior del jalapeño. Metemos el queso asegurándonos que cubre bien todo el hueco.

Haz unos surcos en el jalapeño para asentar el rebozado

TRUCO: Ahora vamos a rebozarlos pero para que se asiente bien, es aconsejable raspar ligeramente la corteza del jalapeño con un tenedor.

Pasamos los jalapeños por harina, huevo batido y pan rallado. RECOMENDABLE: hacer dos veces este proceso para obtener un mejor crujiente. 

Metemos en el congelador durante 30 minutos.

ELABORACIÓN KÉTCHUP BLOODY MARY

Picamos el apio y el ajo y lo sofreímos en una sartén con un poco de aceite. A los 2 minutos añadimos los tomatitos cherry y dejamos cocinar todo unos 6 minutos. Vamos aplastando ligeramente los tomates para que suelten "su esencia".

 

Incorporamos la salsa Tabasco (al gusto), la salsa inglesa, el tomillo, el vodka, el vinagre, el azúcar, la sal y la pimienta molida. Dejamos cocinar el conjunto 20 minutos a fuego moderado.

Trituramos la salsa con una batidora o un robot de cocina. Reservamos.

ULTIMOS COLETAZOS 

Sacamos los jalapeños del congelador y los freímos en abundante aceite caliente hasta que estén bien dorados por todas sus caras. Sacamos y los vamos colocando sobre papel absorbente. NOTA: Mejor hacerlos en tandas, ¿qué prisa hay?

Disponemos los jalapeños en platos de ración y la salsa en un pequeño cuenco para que cada comensal pueda "dippear" a su antojo. Se derretirán de placer...

¡Que aproveche, hitchcookian@s!


martes, 13 de junio de 2017

ALITAS DE POLLO PICANTES A LA NARANJA (Orange Hot Wings)

Nuevo plato a cámara rápida a la vista. Amantes de las alitas de pollo y de las apuestas arriesgadas en las salsas, aquí tenéis una receta espectacularmente deliciosa, aromática y con personalidad. Necesitaréis, además de los ingredientes clave del plato, un buen manojo de servilletas.

La frase "está para chuparse los dedos" es ahora más que una expresión, es una realidad física porque esa salsa espesa, con todos los aromas de la naranja, el jengibre, la soja o el azúcar, se pegará a vuestras yemas creando un festival de lametones único. 

¿Te atreves a hacerla con ese toque picante...? Pues... ¡mandiles arriba!



Ingredientes (4 personas)
  • 1 kilo de alitas de pollo partidas 
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite para freír
Para la salsa de naranja
  • 1 vaso de zumo de naranja
  • 1/2 vaso de agua
  • 1 cda de Maicena 
  • 2-3 cdas de salsa de soja
  • 2 cdas de azúcar moreno
  • 1 trocito de jengibre picado
  • 1 cdita de cúrcuma
  • 1 cdita de Vinagre de arroz (o de vino blanco)
  • Cebolleta y Chiles (opcionales)
Tiempo: 25 minutos
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En una sartén combinamos todos los ingredientes de la salsa a excepción de la Maicena, las cebolletas y los chiles. Removemos bien para que se integren.

Llevamos a ebullición y dejamos reducir a fuego lento. A su ritmo... Unos 10-15 minutos.

Mientras tanto, salpimentamos las alitas de pollo y las freímos por tandas en una sartén con abundante aceite caliente. Las vamos sacando a un papel de cocina para eliminar el exceso de grasa. 

Volvemos a la salsa. En un vaso con un poco de agua, añadimos la Maicena y removemos hasta que se disuelva. La vertemos en la salsa para que espese, para lo cual removemos  ligeramente. 

Incorporamos las alitas ya fritas en la sartén de la salsa y las vamos "bañando", que cojan bien todos los sabores y aromas. 

Emplatamos las alitas y regamos con el resto de la salsa. Por último troceamos unos tallos de cebolleta fresca y unos chiles (si te atreves, claro) y coronamos la cima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

lunes, 5 de junio de 2017

NACHOS AL HORNO CON GUACAMOLE Y FRIJOLES

El guacamole se ha consagrado como uno de los aperitivos por excelencia. Nada tiene de extraño, puesto que se trata de una combinación de lo más sugerente con ingredientes frescos y que puedes crear en pocos minutos y a tu antojo. Ya es una lástima comprarlo hecho (con todo lo que ello conlleva de malignos conservantes y demás), porque un buen guacamole casero se nota, se paladea, se disfruta el doble. Así que huid de los preparados, no los necesitáis para nada... 

En esta versión lo confecciono a mi parecer con buenos toques picantes (cosa casi obligatoria) y tonos cítricos, que es la base de la mezcla de sabores. Vosotr@s tenéis que dejaros seducir por vuestro criterio culinario, pero la llave maestra para un buen guacamole es la materia prima, así que no escatiméis a la hora de coger aguacates firmes y maduros. La diferencia es abismal y puede suponer el fracaso o el gran éxito de la receta. Sin más, nos vamos de viaje a México para deleitarnos con uno de sus más populares platos... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes 
  • 2 aguacates maduros
  • 1 puñado de cilantro fresco
  • 1 cebolla pequeña picada 
  • Sal y Aceite de Oliva
  • 1 lima
  • Unas gotas de Tabasco 
  • Queso Cheddar 
  • Frijoles negros cocidos 
  • Totopos (Nachos)
  • Crema agria 
  • Unos jalapeños en rodajas (para subir el toque picante)
Tiempo: 10 minutos

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Para el guacamole 

Partimos los aguacates por la mitad y con un golpe seco con el cuchillo, quitamos el hueso, haciendo un pequeño giro una vez esté clavado. Vaciamos los aguacates. NOTA: Si son buenos y están bien maduros no hará falta ni cuchara, se pelarán con mucha facilidad. 

Los colocamos en un bol, añadimos el zumo de la lima y los empezamos a aplastar con un tenedor. Evitad a toda costa batidoras, robots de cocina... La gracia del guacamole es que sea "rústico", no una pasta licuada. Al menos para mí...

Picamos el cilantro y lo añadimos, así como la sal, la cebolla picada muy finamente, el aceite de Oliva y el Tabasco. Aquí la clave está en ir probando y en ir buscando el sabor que más te plazca. El guacamole es algo personal, déjate guiar por tu paladar. Suprime o añade ingredientes a tu gusto. Mucha gente le añade un poco de tomate picado, prueba si te apetece, faltaría más.

Los nachos

Precalentamos el grill del horno a 220º 

Colocamos los nachos en una fuente y espolvoreamos queso Cheddar con generosidad. Vamos haciendo capas para asegurarnos que el queso llegue a todas partes.

Lo metemos en el horno y lo dejamos hasta que el queso se funda (llevará pocos minutos) Sacamos con cuidado de no abrasarnos las manos. 

Colocamos encima el guacamole, los frijoles negros cocidos y en la cima unas cucharada de nata agria. Por último, y si os va la marcha como a mí, podemos añadir unas rodajas de jalapeños

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

TRUCO FINAL: Si no vais a consumirlo en el acto guardarlo en un tupper con el hueso del aguacate o unas rodajas de limón para mantenerlos en perfecto estado.

viernes, 16 de diciembre de 2016

JAMONCITOS PICANTES CON KÉTCHUP TROPICAL (Navidad picante)


No es ningún misterio que me enloquecen los platos exóticos con su buen chispazo de picante. Aprovechando el concurso de HEINZ y mitoquedemagia.es (hasta el 15 de Enero de 2017) decidí fabricarme unos jamoncitos de pollo con aromas y tendencias tropicales. Mi paladar es aventurero, y hay que saciarle, hacerle viajar, que se sienta mimado...



La receta de hoy es increíblemente sencilla de preparar. Por un lado preparamos una salsa para "lacar" el pollo antes de perderlo en las profundidades del horno. Lleva bastante picante porque aquí nos va el heavy metal, pero medid vosotros la cantidad exacta acorde a vuestro gusto. Se trata de devorar el plato, no de sufrirlo. 


En épocas navideñas siempre nos dejamos arrastrar (y con razón) por recetas más típicas de las fechas que marcan el calendario. Pero nunca está de más saltarse las normas y probar nuevas fórmulas para sorprender. Estos jamoncitos tienen la virtud de ser un excelente entrante (también se podrían hacer con alitas troceadas) para llevar los aperitivos pre-cena-copiosa a otro nivel. 

Dejaos seducir por este abanico de aromas y sabores, dadle vuestro toque personal, experimentad con los toques picantes, con los chispazos de cítricos, probad con otro tipo de queso... Como siempre, vuestro paladar es sabio, y sabe lo que os gusta. Así que acatad su voluntad. ¡Mandiles arriba!

Ingredientes (4 personas)

Para los jamoncitos picantes

  • 8 jamoncitos de pollo sin piel (Nutrave)
  • 180 grs de kétchup HEINZ
  • 1 cda de azúcar moreno
  • Salsa picante al gusto
  • 1 cda de guindilla seca (chili flakes)
  • 2 cdas de Vinagre de Sidra o de manzana
  • 1 cdita de ajo en polvo
  • Sal, pimienta y Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Queso azul y cilantro fresco (para finalizar)
Para el kétchup tropical

  • 340 grs de kétchup HEINZ
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla
  • 1 mango
  • 2 mandarinas en zumo
  • 1 limón en zumo
  • Un chispazo de vinagre de arroz
  • Sal, pimienta y aceite de oliva Virgen Extra
Tiempo: 1 hora 

EN FAENA

Precalentamos el horno a 200º y nos ponemos manos a la obra.

Limpiamos bien los jamoncitos de pollo, les quitamos la piel y los secamos bien. Los disponemos en una bandeja de horno, tranquilos, que todavía no ha llegado su momento de salir a escena.



En una sartén vertemos aceite de oliva, ketchup, azúcar moreno, salsa picante (sin miedo), la guindilla seca, el vinagre, el ajo en polvo, sal y pimienta. Calentamos todo y lo cocinamos removiendo sin parar unos 8-10 minutos. Nos tiene que quedar una salsa espesita.

Salpimentamos los jamoncitos por ambas caras y los pintamos por una cara con la salsa ayudados por una brocha de cocina. Que se impregnen bien. 





Los metemos en el horno durante 30 minutos. Sacamos y les damos la vuelta. Volvemos a pintar con el resto del lacado los jamoncitos y dejamos hornear unos 15 minutos más. NOTA: Podéis subir al final un poco la temperatura o poner el grill para que se tuesten bien por arriba y nos den esa apariencia de grill o parrilla

KÉTCHUP TROPICAL

En un cazo echamos 1 cda de aceite de oliva y sofreímos la cebolla y el ajo cortado finamente durante 15 minutos aproximadamente.


Añadimos el ketchup, el mango cortado en dados, los zumos de los cítricos, el vinagre de arroz, sal y pimienta negra molida. Removemos bien, bajamos el fuego y cocinamos todo el conjunto hasta que espese. Sin prisa. A su ritmo. 


Dejamos enfriar ligeramente y lo pasamos por la batidora hasta obtener una salsa sin grumos ni trocitos pero densa. NOTA: Lo que nos sobre lo podemos guardar en un bote de cristal y usarlo para otras recetas o simplemente para untar unos nachos caseros.


EMPLATADO

Disponemos los jamoncitos en un plato de pizarra y el kétchup tropical en un bol para ir untando y que cada comensal se sirva al gusto. Espolvoreamos cilantro fresco picado y unos trocitos desmenuzados de queso azul, que se fundirán suavemente con el calor del pollo y les da un toque espectacular. Coged un buen puñado de servilletas y a disfrutar de este festín.

¡Que aproveche, hitchcookian@s!

Propuesta de presentación hitchcookiana...

miércoles, 20 de julio de 2016

TOSTA RUSTIK DE PAVO PICANTE CON AGUACATE Y CHILE SERRANO


Esta receta la tenía en el "baúl culinario" tras presentarla al concurso de Canal Cocina y The Rustik Bakery, y había que darle salida. Hoy es un buen momento para ello. Dentro de nuestros Platos a cámara rápida, podemos preparar esta magnífica tosta y coronarla con unos tacos de pavo macerado, aguacate y buenos toques de picante con los chiles serrano. 

Ideal para cenas, aperitivos o simple y llanamente para colmar las ansias de tus amigos, esta receta sorprenderá por su sabor "subidito de tono" (tú marcas el nivel), la ternura del pollo aromático y el frescor del aguacate. Este tipo de pan es estupendo para este tipo de combinaciones y nos servirá de bandeja de plata para presentar cualquier invención que tengamos en la cabeza. Sin más, nos ponemos en faena. Así que ya sabéis... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes (2 personas)

  • 1 pechuga de pavo
  • 2 aguacates medianos
  • 1 cebolla morada
  • 2 chiles serranos
  • 2 limas y su ralladura
  • 1 cdita de chile en polvo
  • 1 cdita de ajo en polvo
  • Cilantro fresco
  • Sal, pimienta negra y Aceite de Oliva Virgen Extra
  • 2 rebanadas de The Rustik Bakery  

Tiempo

  • 20 minutos


Ponemos a macerar la pechuga de pavo (bien limpia) en un bol con el zumo de 1 lima, el ajo en polvo, cilantro picado y el chile en polvo. Impregnamos bien la carne y la dejamos reposar cubierta durante 30 minutos. 

Por otro lado preparamos la base de aguacate. Extraemos la carne de los aguacates y los troceamos en daditos. Los echamos a un bol y exprimimos el zumo de lima por encima. Picamos finamente la cebolla morada y lo añadimos. Salpimentamos y añadimos un chorrito de aceite de Oliva Virgen Extra por encima. Removemos y reservamos. 

Sacamos el pollo y le retiramos el exceso de marinado. En una plancha o sartén calentamos un poco de aceite. Vamos a ir cocinando la pechuga hasta que nos quede bien marcada por fuera pero jugosa por dentro. Con unos 4-5 minutos por cada lado será suficiente. Si necesita un poco más de "fuego", no dudéis en dárselo. Sacamos y cortamos en tajadas gruesas. 

Tostamos las rebanadas de Rustik Bakery y las disponemos en el plato. Cubrimos con una "cama" de la mezcla de aguacate y sobre ella dejamos descansar las tajadas de pavo. Coronamos con unas ruedas de chile serrano, un poco de cebolla frita y rallamos la piel de la lima sobre el conjunto.

Una cena vertiginosa, deliciosa, picantona y de lo más apetecible. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!

miércoles, 18 de mayo de 2016

POLLO EN SALSA DE LIMÓN SOBRE QUINOA (Cítricamente tuyo)

POLLO EN SALSA DE LIMON SOBRE QUINOA

Como ferviente admirador de la quinoa y del pollo, toda mezcla que haga con ambos ingredientes siempre será un éxito arrollador. En esta ocasión le dejamos todo el protagonismo al limón, para que domine a su antojo el macerado y la salsa. 

Os va a encantar esta receta porque el pollo se carameliza con la salsa y queda muy jugoso. Si a esto le añadimos los beneficios nutritivos de la quinoa (que ya sabéis que son muchísimos) y un punto picante, tenemos una receta sencilla, potente, aromática y muy pintona. Si no tenéis quinoa a mano siempre podréis usar arroz basmati o cus cus. Yo os ofrezco la idea con paso a paso para que no perdáis detalle, vosotros la ejecutáis a vuestro antojo. ¡Mandiles arriba! 

POLLO EN SALSA DE LIMON SOBRE QUINOA

Ingredientes (2 personas)

  • 350 grs de pechuga de pollo troceada 
  • 2 cdas de Salsa de Soja
  • 1 cda de Vinagre de Arroz 
  • 1 limón exprimido
  • 1 cda de Aceite de Oliva
  • Sal y pimienta negra 
  • Cilantro fresco y guindilla seca (opcional)
  • 100 grs de quinoa 
  • 200 grs de agua o caldo de pollo
Para la salsa de limón

  • 1/2 taza de caldo de pollo
  • 1 limón exprimido
  • 2 cdas de miel
  • Piel del limón
  • 1 cda de Maicena (harina de maíz) 
  • Jengibre en polvo 
Tiempo
  • 25 minutos

La quinoa 

La lavamos con cuidado y la ponemos en un cazo. Añadimos el doble del líquido que elijáis y llevamos a ebullición. Dejamos hervir a fuego suave durante 15 minutos con la tapa puesta.

Las mezclas 

En un bol incorporamos el pollo - bien limpio y seco -  y añadimos la salsa de soja y el vinagre de arroz. Mezclamos bien para que la carne se impregne bien. Tapamos y dejamos macerar en la nevera unos 10 minutos. NOTA: Cuanto más tiempo mejor, pero a veces la prisa nos persigue...


Pasado ese tiempo lo colamos y lo pasamos a un plato. Lo salpimentamos bien pero midiendo, que al llevar soja nos podemos pasar de sal. Una idea sería usar Salsa de soja Baja en sal.

Exprimimos un limón en la mezcla de pollo y lo removemos todo.

Por otro lado preparamos la salsa de limón. Para ello incorporamos todos los ingredientes y removemos bien. Ya tenemos todo listos para salir a escena.

A la sartén

Calentamos un poco de aceite en la sartén y salteamos el pollo unos 5 minutos, hasta que no tenga ningún color rosado en ninguna de sus caras. Pasamos el pollo a un plato y reservamos.


En esa misma sartén vertemos la salsa de limón que teníamos reservada. Cocinamos durante 2-3 minutos a fuego medio-alto, que vaya reduciendo y espesando. 


Reincorporamos el pollo a la sartén y removemos con cuidado para mezclarlo con la salsa. Que vaya caramelizándose.


Ya sólo nos queda emplatar. Colocamos en bola individuales la quinoa cocinada. Sobre ella incorporamos el pollo glaseado y vertemos un poco más de esa salsa. Terminamos espolvoreando cilantro fresco picado, guindilla seca (u otra salsa picante que te guste) y decoramos con unos gajos de limón, que para eso es el protagonista. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

martes, 2 de febrero de 2016

TACO DE PAVO CON SALSA DE CHILE (Quiero la cabeza de Alfredo García)

Os propongo un viaje cine-culinario a Méjico. A la frontera cruel del cine de Peckinpah y vamos juntos a buscar la cabeza de Alfredo García. Porque está en nuestra mano cocinar una buena road-movie sin salir de la cocina y llenarnos de aromas y fragancias mejicanas. 

En esta ocasión nos dejamos seducir por unos "chiles pasilla" para dotar de sabor y personalidad unos fantásticos tacos de pavo. La receta es muy asequible y si os van los platos picantes aquí tenéis una oportunidad que no podéis dejar pasar. Por supuesto que el grado de "picor" lo podéis aumentar o disminuir a gusto del paladar. Pero ya que la comparación viene de la mano del genial cineasta Sam Peckinpah había que dotar de virulencia la receta.

Disfrutar con el proceso, dejaros guiar por vuestra sabia pituitaria, os aseguro que este taco se convertirá en un "clásico" de vuestro recetario. Es una forma original de sorprender a invitados y poner a prueba su aguante. Es Méjico. Es Peckinpah. Es una cine-receta espectacular. ¡Mandiles arriba!

TACOS DE PAVO CON SALSA DE CHILE

Ingredientes
500 grs de pechuga de pavo
6 chiles pasilla
1 cda de Aceite de Oliva
2 tomates pera
1 taza de caldo de pollo
1/2 cebolla grande y 1/2 cebolla roja
4 dientes de ajo
1 cda de orégano
Cilantro fresco
Zumo de lima y su ralladura 
Tortas de trigo 
Sal y pimienta negra molida

Tiempo
30 minutos 

Película comparada --- Tras receta
"Quiero la cabeza de Alfredo García" (Sam Peckinpah, 1974)




Vamos a ponernos en faena. Siempre sugiero que lo primero de todo sea disponer todos los ingredientes en la mesa de trabajo y trocearlos y prepararlos para ahorrarnos esfuerzo luego. 

Esta receta tiene varias partes y conviene tener una buena "hoja de ruta" para disfrutar tranquila y plácidamente del proceso. Así que a ello. 

Picamos la media cebolla blanca, troceamos los tomates bien lavados y pelamos los dientes de ajo. Salpimentamos la pechuga de pavo por ambas caras. Bien, vamos bien...

Por un lado vamos a poner el chile a calentar en una sartén con un poco de aceite. NOTA: Yo he usado chile pasilla que me trajeron de México, pero en la variedad y en la despensa está el gusto. Usad el que más os plazca: habanero, jalapeño, guajillo, mulato... Recordad que esto es para paladares atrevidos, así que medid con prudencia. Volvemos al chile, una vez lo calentamos bien por ambas caras lo sacamos, le retiramos las semillas y lo ponemos en un bol con agua fría unos 15-20 minutos. 


En esa misma sartén añadimos un poco más de aceite y echamos los ajos enteros (o parcialmente troceados), la cebolla y el tomate. Sofreímos el conjunto hasta que se ablande. 

Por otro lado doramos bien la pechuga de pavo en otra sartén con aceite. Buscamos un color dorado en la fachada, luego terminará de cocinarse... Cuando lo tengamos - unos 3 minutos por cada lado a fuego vivo-, retiramos y reservamos.


Pasamos el sofrito a un vaso alto o a la Thermomix. Añadimos el caldo de pollo y trituramos hasta conseguir una salsa. NOTA: Podéis añadir el chile en este punto, yo lo hice por separado porque me va la marcha, pero no pasa absolutamente nada si lo incorporáis a la salsa. 

Vertemos la salsa resultante de nuevo en la sartén y calentamos. Añadimos orégano, cilantro picado y sal. Mezclamos y dejamos que los aromas nos vayan inundando los pulmones... 


Incorporamos la pechuga de pavo a la salsa y tapamos. Dejamos cocer a fuego medio-bajo durante 20 minutos. Con calma, sin prisa, a su ritmo...

Pasado el tiempo sacamos la pechuga - con cuidado extremo de no quemarnos, que no nos interesa nada - y la vamos a ir deshilachando con ayuda de dos tenedores. En este punto la pechuga estará muy tierna y el trabajo os debería resultar muy fácil. Devolvemos las tiras de pavo a la sartén, mezclamos todo, rectificamos de sal si hiciera falta y dejamos reposar. 

Por último colamos los chiles y los trituramos con un poco de caldo para conseguir una pasta. Calentamos las tortillas en una sartén durante 1 minuto. Echamos una buena cucharada de relleno y sobre ella la salsa de chile pasilla. Añadimos unos trocitos picados de cebolla roja, cilantro picado y unas gotas de lima. Enrollar el taco y a devorar esa explosión de sabores. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


Película ideal para degustar este plato
BRING ME THE HEAD OF ALFREDO GARCÍA
("Quiero la cabeza de Alfredo García" - Sam Peckinpah, 1974)

Chiles. Tacos. Fuego en la boca. Violencia culinaria. Elementos que pululan por la receta y que invitan a mi alocada mente a trasladarse cinematográficamente a México. A ese paraje desolador, árido, agreste, donde suelen acabar personajes masacrados por la vida.

En este entorno enseguida me ha sobrevenido el nombre de Sam Peckinpah. Un artista genial, excesivo, impulsivo, directo, contundente, que supo usar el enclave mejicano como nadie para golpearnos sin cuartel. Ahí es donde encuentro la comparación y donde me topo de bruces con la joya potente llamada: "Quiero la cabeza de Alfredo García"  

Peckinpah puede ser un precursor de Tarantino. Al menos en su concepción de la violencia humana plasmada en pantalla y de los personajes extremos. Este director es pura adrenalina, puro nervio, pura tensión. En su saca artística se aglutinan piezas demoledoras como "Perros de paja", "La huida", "Pat Garret y Billy el niño", "La balada de Cable Hogue" o la todopoderosa "Grupo salvaje". Y en todas ellas se respira suciedad, brutalidad, crueldad, envueltas en una belleza plástica inaudita y romántica dada la atmósfera irrespirable de los argumentos que siembran sus obras. Básicamente es un puñetazo lírico en el estómago...

En "Quiero la cabeza de Alfredo García", Peckinpah se muestra más directo que nunca. Tal vez sea ésta su película más abiertamente violenta y opresiva. Con una historia simple y directa (la de un cazarrecompensas crepuscular - majestuoso Warren Oates - en busca de un hombre cuya cabeza cuesta un millón de dólares) despliega todo su arsenal narrativo (fue el último guión que firmó) y visual. Peckinpah se restriega en la miseria humana y saca la ultraviolencia a relucir - gustándose como siempre en esa cámara lenta -, para ofrecer un espectáculo crepuscular, de tipos ajados sin el menor aprecio por la vida, salvo la suya. Y a veces, ni eso. Todo salpicado por ese universo fronterizo tan característico del director: un hombre que constantemente estuvo en la frontera cinematográfica.

Nuestra receta goza inicialmente de aromas mejicanos que pueblan toda la visión que la acercan a "Alfredo García", dado que el desarrollo argumental se ciñe a los asfixiantes paisajes llenos de polvareda y suciedad. El taco se nos presenta como ese suelo arenoso, ocre, bañado de sol irrespirable  y colindando con la frontera de la sartén. Que a nuestros ojos es otro mundo, otro país. 

Todo el proceso que irá sufriendo la pechuga de pavo se nos asemeja - ya que estamos un poco regular de la cabeza - al personaje de Bennie (Warren Oates), tal vez uno de los tipos más emblemáticos y arquetípicos de toda su filmografía. Al comienzo de la cinta se nos presenta como un hombre acabado, desprovisto de esperanza, que encuentra en esa fastuosa recompensa una posible vía de escape. El pavo, crudo, vacío de sabor y de personalidad, descubre que en la sartén empezarán a cocerse los jugos que motiven su huida hacia delante. El sofocante calor mejicano (o del aceite) irá tostando su cara, marcando sus facciones, dotándole de una coraza existencial...

Y entonces comienza la espiral de violencia. La caza. La búsqueda de esa maldita cabeza. Pero también emerge - como nunca antes lo había hecho en el cine de Peckinpah - el romanticismo. Ahí es donde nos topamos con todo ese baño de salsa de chile, tomate y cebolla. Un reguero de sangre que va dejando tras sus agrietados zapatos Bennie, quitándose de en medio todo obstáculo, dejando que explote la violencia "peckinpahiana" en todas sus formas: asesinatos, palizas, violaciones, robos... Todo arremolinándose de forma caótica en las dimensiones de la sartén.

Sin embargo ese salpicado de rojo también nos evoca a la historia de amor que surge, tan bella como desgarradora. El rojo pasión que entremezcla al pavo con las sensuales hortalizas, que les une en ese viaje (al fin y al cabo es una road-movie) hacia ninguna parte. Bennie se transforma en un monstruo sin compasión, teñido de la acidez de la lima en sus diálogos y la virulencia del chile en sus acciones. Es una animal suelto, desbocado, con ansias de mandar este mundo al infierno.

"Quiero la cabeza de Alfredo García" es una obra altamente compleja, desoladora, sucia, maldita, ruda, sórdida, bella y recomendable para entender a un cineasta diferente que tan pronto se atrevía a mostrar una violación explícita ("Perros de paja") como se atrevía a finiquitar el género del western ("Grupo salvaje"). Borbotea la salsa de chile como borbotea la violencia desgarradora en un tipo que sabía de cine y sabía cómo transmitir emociones.

Peckinpah era un amante de Méjico y un empedernido bebedor. Así que os recomiendo que os dejéis seducir por su magnificencia creativa y os sirváis a modo de homenaje un buen trago de tequila mientras degustáis las virtudes de esa demoledora cinta. O tendré que poner precio a vuestras cabezas...