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miércoles, 20 de abril de 2016

ENSALADA NIÇOISE DE SALMÓN (Rápida y sencilla)

Esta es una versión de la ensalada Niçoise. Generalmente este tipo de ensalada característica de la cocina gala (más en concreto de Niza, de ahí su nombre Ensalada Nizarda) suele compaginar huerto y mar. Ingredientes crudos, algo de encurtidos y un toque marítimo. 

En esta ocasión vamos a "variar" ligeramente. Por lo normal se le añade atún (bien en lata o bien fresco) pero vista la paleta de colores tan sensacional que ofrece esta contundente y completa ensalada, había que probar con el salmón. Y el resultado es fabuloso. La clave, creo yo, reside en el aliño y en la calidad de los productos por supuesto. 

Para aromatizar todo este festival de ingredientes variados nada mejor que experimentar con una vinagreta donde predomine la mostaza y las anchoas. Pero ya sabéis que en vuestra cocina vosotros gobernáis, así que dejaos inspirar por vuestro olfato y paladar para obtener el toque maestro que servirá para coronar esta maravillosa ensalada. Yo os propongo esta disposición o emplatado para salirnos de la rutina. ¡Mandiles arriba! 

ENSALADA NICOISE DE SALMÓN
Ingredientes 
  • 2 solomillitos de salmón fresco
  • 2 huevos cocidos
  • 100 grs de judía verde redonda
  • 8 patatas pequeñas de guarnición
  • 10 tomates cherry tipo pera 
  • Lechuga variada 
Para el aliño
  • 4-5 cdas de Aceite de Oliva Virgen Extra
  • 2-3 anchoas 
  • Ajo en polvo
  • Cebollino picado
  • 2 cda de Mostaza de Dijon
  • 1 cda de Vinagre de Vino Blanco 
  • Sal y pimienta negra
Tiempo
  • 20 minutos
Cocción

Por un lado cocemos en agua o al vapor las judías y las patatas. Como las patatas son pequeñas no necesitarán un tiempo tan prolongado. Cuando veamos que casi están cocidas echamos las judías y dejamos cocer unos 5-7 minutos, que queden al dente. Sacamos y reservamos. 

En otra cacerola echamos los huevos, cubrimos de agua y llevamos a ebullición. Dejamos cocer con una pizca de sal unos 8-10 minutos. Sacamos, refrescamos y reservamos. 

El aliño

Mezclamos todos los ingredientes un poco al gusto de cada uno. Añadid o restad cantidades a vuestro paladar. Id probando en cada paso para dar con el sabor adecuado. NOTA: Una forma muy rápida y sencilla es introducirlos en un bote de cristal, lo tapamos y agitamos hasta emulsionar. 

El salmón

Salpimentamos cada pieza por ambos lados. Ponemos a calentar una sartén con una gota de aceite (el salmón ya lleva bastante grasa) y freímos el pescado hasta conseguir una costra por fuera pero que mantenga un color rosado por dentro. Como son piezas pequeñas llevará unos 3 minutos por cada lado a fuego vivo. 

Montaje 

Lavamos y secamos lo tomates y los partimos por la mitad. Los colocamos con gracia en un lado del plato. Regamos con un poco del aliño. 

Mezclamos en un bol las hojas de ensalada (la que hayáis elegido) con otro poco de la vinagreta. Removemos bien y la colocamos junto a los tomates. 

En otra fila disponemos las judías y las patatas con otro rastro generoso de aliño. Hacemos lo propio con los huevos cocidos y partidos por la mitad. 

Por último disponemos el salmón con otra dosis de aliño por encima. 

Sólo nos queda que cada comensal mezcle a su gusto la ensalada en la mesa. Fácil, original y deliciosamente sana. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

domingo, 24 de enero de 2016

ENSALADA CÉSAR CON POLLO Y MIEL (Modo circense)

Hay infinidad de formas y trucos para preparar esta famosa ensalada. Supongo que todos nosotros tenemos nuestra fórmula maestra, por eso hoy quiero presentar una forma muy original de prepararla. Además lo acompañaos de un jugoso pollo de corral ligeramente caramelizado con miel para darnos ese punto dulzón en el plato. Por supuesto que aquí el abanico de posibilidades es amplio. Podéis variar el tipo de lechuga, añadir algo de soja, cambiar el queso... Sabemos cuál es el original, podemos versionarlo como nos plazca, que para eso es nuestra cocina. 

Está forma de preparar la salsa César es muy sencilla y tiene mucho de "circense" Lo fundamental es hacerse con un bol de madera muy amplio y configurar todo el proceso delante de los comensales. Os dará un toque muy profesional y todo el mundo puede ver qué ingredientes vais añadiendo a la mezcla y eliminar o añadir al gusto de cada uno. Vamos a ello. Sólo necesitáis un buen par de tenedores y, cómo no, ¡mandiles arriba!

Ojo, que al final tenéis una Receta Bonus... 

Ingredientes (2 personas)
  • 300 grs de pechuga de pollo
  • Sal, pimienta y Aceite de Oliva 
  • 2 cdas de miel 
  • 1 limón y su ralladura
Para la ensalada
  • Lechuga romana
  • Pan frito (croutons) 
  • 1-2 dientes de ajo
  • 2 anchoas en aceite
  • 1 yema de huevo
  • 1 cda de Mostaza de Dijon
  • 1 cdita de Salsa Perrins
  • 1/2 limón exprimido
  • Queso Parmesano rallado 
  • Sal, pimienta negra molida y Aceite de Oliva Virgen Extra
Tiempo
  • 10 minutos + 30 minutos de macerado
Ingredientes en escena...

Para empezar vamos a dejar macerando 30 minutos la pechuga de pollo. Para ello la salpimentamos por ambas caras y los colocamos en una bandeja. Añadimos zumo de limón y su ralladura. Lo tapamos y dejamos que coja sabor mientras nosotros vamos a por la salsa. 

Empezamos incorporando los dientes de ajo (sin el germen interior) y los vamos aplastando con los tenedores hasta convertirlos en un pasta. Hacemos lo mismo con las anchoas (yo le suelo añadir un poco del aceite de la conserva). NOTA: Aquí el truco está en usar un tenedor como base y el otro que trabaje sobre su "compañero" 


Añadimos la mostaza de Dijon, pimienta negra molida y la yema de huevo. Mezclamos, mezclamos, mezclamos...


Incorporamos el chorro de vinagre balsámico, el zumo de limón y la salsa inglesa. Vamos vertiendo poco a poco el aceite de oliva. NOTA: Al ser un bol de madera amplio voy dejando que "se deslice" suavemente por los bordes mientras voy mezclando.


Por último añadimos el queso Parmesano rallado, los croutons (que podemos tostar en sartén o en el horno) y la lechuga troceada (mejor a mano, y por supuesto bien limpia y seca). Mezclamos todos los ingredientes y listo.

Por último calentamos una sartén o plancha con un poco de aceite. Escurrimos ligeramente el pollo de su macerado y lo cocinamos bien. Vamos untando con una brocha de cocina el pollo con la miel (derretida en el microondas unos segundos, o disuelta en un poco de agua) la piel para que vaya caramelizando. Una vez que nos aseguremos que está bien hecho por dentro y dorado por fuera, lo sacamos y lo troceamos en tiras o en cuadrados, como gustéis. 

Emplatamos la ensalada con la salsa césar y colocamos encima el pollo caramelizado con miel. Terminamos rallando un poco más de queso Parmesano y listo...

RECETA BONUS

Volovanes de Ensalada César con pollo empanado

Os traigo también otra forma original y divertida de presentar y degustar este plato. Unos fantásticos volovanes ideales para entrantes. Nos bastaría con picar muy menuda la lechuga y preparar la salsa tal y como os he mostrado. Eliminaríamos los croutons porque ya tendríamos el hojaldre.

En este caso el pollo iría empanado (también nos valdría un taquito de pollo a la plancha) y lo coronaríamos todo con una gota de la salsa. Ahora sí... ¡Que aproveche, hitchcookian@s!




domingo, 3 de agosto de 2014

ENSALADA NIÇOISE DE ATÚN (Afrancesados)

INGREDIENTES
3 cogollitos de lechuga
8-10 tomatitos cherry
5-6 patatitas cocidas
2 huevos duros
1 cebolleta
Aceitunas negras con hueso
1 lata de atún al natural

Para el aliño especial
1 lata de anchoas
1/2 diente de ajo
1 cucharada de Mostaza de Dijon
2 cucharadas de Vinagre de Vino Tinto
2 cucharadas de Aceite de Oliva
Pimienta negra molida
Perejil fresco picado

Tiempo: 30 minutos
Película comparada: CHARADA (Stanley Donen- 1963)

Hoy afrancesamos las ensaladas para combatir el calor. La Ensalada Niçoise es una receta típica de Niza que enseguida se expandió por el territorio francés y es popular en cualquier bistrot o restaurante del páis vecino. Como en todas estas cosas, las variantes son múltiples, y hay que dejarse llevar por la intuición para realizar un buen homenaje propio. En The Hitchcook hemos tratado de emular el espíritu y dejarnos guiar por el toque Ramsay para realizar nuestra versión. Ensalada fresca, contundente, sabrosa, llena de texturas y con un aliño espectacular. Esto arranca. Silencio... se cocina.

Cocción

- Ponemos a cocer las patatitas con piel en abundante agua con sal. Conviene ponerlas en agua fría y esperar al hervor. Al ser pequeñas no necesitarán mucho tiempo, habrá que ir vigilando su evolución para que no se rompan y queden perfectamente cocidas por dentro. Las sacamos, refrescamos y les echamos un poco de sal y aceite de oliva.

- Ponemos a cocer los huevos (que estarán a temperatura ambiente, así evitamos que se rompan) en un cazo con agua y sal. Con unos 8 minutos nos bastará, de ese modo nos quedarán cremositos por dentro.

El aliño

- En un mortero (bendita sea esta herramienta) echamos la cucharada de Mostaza de Dijon. Añadimos las anchoas y trituramos bien hasta deshacer las anchoas y quede una pasta. 

- Incorporamos el medio diente de ajo bien picado y machacamos. 

- Turno del vinagre, el aceite de Oliva y la pimienta negra. Mezclamos bien.

- Picamos perejil fresco y lo echamos en nuestro aliño. Removemos y listo. 

La ensalada

- Lavamos los cogollos y los secamos bien. Separamos las hojas. Lavamos los tomatitos y los cortamos por la mitad. Laminamos la cebolleta (yo usé mandolina para extraer aros muy finos, ¡pero con cuidado, eh! ¡Que se nos puede ir una yema de dedo y no es plan!) 

- Colamos el líquido del atún en lata y lo desmigamos con las manos. 

El emplatado

- En un plato amplio (o ensaladera) untamos una buena capa de nuestro aliño que cubra casi toda la superficie. Esto nos servirá para llenar de sabor la ensalada desde la base. 

- Disponemos alrededor las hojas de lechuga. En el centro colocamos las patatas cortadas en gajos (o en láminas, o por la mitad, a vuestro gusto). 

- A los lados ponemos los huevos cocidos y los tomatitos cherry. Espolvoreamos el atún y la cebolleta laminada por encima y terminamos añadiendo las aceitunas negras.

- Culminamos este cuadro colorista salseando bien con nuestro aliño. Que se note, que coja protagonismo, que bañe todos los ingredientes... 

Una ensalada llena de sabor y potencia. Nos vemos en París, hitchcookianos. 

Resultado final

Película ideal para degustar este plato
CHARADE
("Charada" de Stanley Donen - 1963)

Como hoy nos hemos afrancesado de lo lindo, enseguida he tenido que tirar de memoria gala para encontrar un buen y digno referente cinematográfico. Visto el colorido reinante de la obra había que omitir las películas en blanco y negro. Y de pronto, ¡zas! Me viene a la cabeza París,  me viene Audrey (su gran musa), me viene su paleta de colores, me viene una trama enrevesada... me viene la divertidísima y entretenidísima Charada

Muchos directores han tratado de emular al maestro Hitchcock con mediocres resultados. Pero cuando te llega un peso pesado con Stanley Donen (co-hacedor del monumento Cantando bajo la lluvia;  responsable de las populares Una cara con ángel, Siete novias para siete hermanos o Bodas reales, y artífice de la maravilla Dos en la carretera) y se lanza a la odisea de homenajear al rey del suspense, el resultado debía ser, cuando menos, reseñable. Y vaya si lo es. Donen y Peter Stone (autor y guionista) tejen una tela de araña de suspense donde prima el romanticismo y el humor. Donde nada es lo que parece y el espectador asiste a una continua sucesión de giros que atraen toda su maldita atención.

Pese a todas estas virtudes, Charada no sería Charada sin esa pareja protagonista que copa la pantalla y emana química en cada plano. Cary Grant y Audrey Hepburn se encargan de dotar de majestuosidad, fina comedia y elegancia sus papeles. Ella, una inocente mujer casada, que descubre que su marido ha sido asesinado no sin antes esconder un valioso botín. Botín que será perseguido sin tregua por una ristra de malhechores (Walter Matthau, James Coburn, George Kennedy... casi nada) Su tabla de salvación tiene el rostro de Cary Grant, cuyas intenciones nunca parecen claras. Entre ellos surge el inevitable romance no desprovisto de sospechas. 

Nuestra receta basa todo su potencial cinematográfico inicialmente en el colorido del plato. La dirección de fotografía del gran Charles Lang Jr. en Charada, donde acentúa los exteriores de París, sus parques, sus callejuelas, su río Sena, su preciosismo arquitectónico... se hace reconocible en la gran gama de colores que surgen del plato: el verde de la lechuga, el rojo del tomate, el blanco del huevo y la cebolleta... ¡Si hasta parece el armario de la Hepburn perfectamente diseñado por Givenchy!  

Pero no nos quedamos ahí. La trama de Charada (simple e inteligentemente enrevesada) plantea un abanico de personajes enmarañados entre sí. Unos tipos que se muestran individualistas y egocéntricos (cada ingrediente nuestro va por su lado, en diferentes capas) que necesitarán mezclarse o aliarse para encontrar el dichoso botín perdido. Es decir, hasta que no "muevas la ensalada" no podrán toparse con el aliño deseado. Lo notan, saben que está cerca, lo huelen... pero no logran dar con él. 

Y yendo un poco más lejos (como siempre) podríamos sonsacar que esa maravillosa pareja de actores se asemeja a nuestra receta. Audrey simboliza la frescura, la inocencia, el ser natural, con una sonrisa que te tumba y una mirada que derrite. Ella es la hortaliza, la verdura, el elemento más crudo y humano de toda la historia. Sobre ella cae el aliño (Cary Grant) que inevitablemente le llena de pasión. Grant parece un aliño corriente pero no lo es; bajo esa apariencia se esconden secretos y falsas entidades (anchoa, mostaza, ajo...) que ella no descubrirá hasta que no lo vaya catando. Se enamora, le teme, le pide ayuda, le huye, le besa, le odia, le sorprende... Exactamente igual que nuestra ensalada.

Donen consigue ofrecernos una obra redonda, llena de vitalidad, de un gran pulso narrativo y unos diálogos e interpretaciones a una altura estupenda. Él ha hecho su versión de Hitchcock. Nosotros hemos hecho nuestra versión de la Ensalada Niçoise. Con todo, necesitaremos meternos en esta charada culinaria, para extraer el gran tesoro que ella oculta. Ése es nuestro... sello.