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lunes, 22 de febrero de 2021

Humus de lombarda con tahini de Nueces de California

Animado siempre por Nueces de California, que anualmente me obsequia con un buen surtido, he decidido lanzarme con una receta de tapeo, de lo más vistosa, vegana y sorprendente. Un Humus donde la lombarda cobra protagonismo y colorea, y que se entremezcla de manera sutil con un magnífico Tahini casero de nueces y sésamo. Un combo de lo más sugerente, estimulante, de aplauso lento...

Esta receta no sólo está de morirse, además tiene buenos argumentos de salud para que la prepares. Toma nota: las nueces son el único fruto seco con una considerable cantidad de ácidos grasos Omega 3 de origen vegetal. ¿Esto qué hace? Pues te ayuda a mantener los niveles normales de colesterol en sangre. Suma además que son uno de los alimentos con más antioxidantes por ración y aportan proteínas, magnesio y fósforo. Un pequeño bocado que logra grandes beneficios para tu salud.


En esta ocasión le damos la oportunidad de formar parte de un Tahini e impregnar así su sabor al plato completo. El Tahini es una pasta hecha a base de sésamo que se usa en la cocina de Oriente Próximo, sobre todo como  parte de los humus (como el nuestro), patés (Baba Ganoush)...

Yo te propongo salirte un poco de la línea marcada y probar cosas distintas, hacer que tu paladar se sorprenda y aprovechar la buena materia prima en otras batallas culinarias. Hoy le damos caña a un humus original y fascinante. Receta fácil donde las haya. No hay excusas... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes 

Para el Tahini de nueces

  • 60 g de nueces de California
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de sésamo tostado
  • 1 cdita de comino molido
  • 1 cdita de pimentón (picante o dulce)
  • Aceite de oliva suave
  • Sal y pimienta negra
  • Zumo de limón
Para el hummus 
  • 1/2 lombarda 
  • 1 diente de ajo
  • 1 cebolleta
  • Agua y sal
Tiempo: 35 minutos + 2 horas de reposo en nevera
Personas: 4-5
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Cocción

Trocea la lombarda, la cebolleta y el ajo. Lo pones todo en una olla con abundante agua y lo llevas a ebullición. Dejas cocer durante 30 minutos (hasta que veas que están blanditas.

Sacas y cuelas bien. NOTA: Puedes guardar parte de la lombarda (si ves que te sobra) en un bote de cristal esterilizado con un poco del agua de cocción y la usas en esa semana para otra receta: lombarda salteada con jengibre y salsa de soja por ejemplo. 

Turno del Tahini

Coloca en la picadora las nueces, el sésamo, el comino y el diente de ajo. Tritura todo hasta tener "una arenilla". Salpimenta al gusto y añade un poco de aceite y mezcla hasta tener una pasta. La cantidad es un poco a ojo. A mí me gusta que quede como en la foto de abajo. 



Vete añadiendo aceite a tu criterio. Importante que la pruebes para corregir lo que haga falta. CONSEJO: Puedes ampliar las cantidades que te doy y haces más de la cuenta y guardas para otras elaboraciones.

Remate final

Con la verdura bien escurrida pasamos a triturarla en un robot de cocina o en la batidora. NOTA: En este punto podrías añadir unos garbanzos cocidos para darle ese toque más de humus. Pero yo prefiero en este caso todo el sabor de la lombarda, que gobierne el plato junto al Tahini.

Nos tendrá que quedar una especie de paté con textura firme pero cremoso. A esta mezcla añadimos el Tahini (no hace falta todo, dos cucharadas, prueba y añade o frena) y trituramos todo junto. 

Dejamos reposar en la nevera bien tapado durante 2 horas. 

Cuando vayas a consumirlo sácalo media hora antes de la nevera. Y lo sirves en boles individuales con un poco de yogur natural por encima, unas nueces picadas y un poquito de guindilla molida. Acompaña con pan, crackers, palitos de cereales, crudités... y a disfrutar.

¡Que aproveche, hitchcookian@s!   

martes, 19 de enero de 2021

Ragú de berenjenas con polenta (Receta vegana)


Vuelvo un poco a la carga tras un patrón bloguero, pero espero ir retomando estos lares poco a poco. Y no hay mejor manera que regresar con un platazo vegano, trampantojo de altura, un bocado sano, divertido, original, loco, que no dejará a nadie indiferente... ni con hambre. Este "ragú" vegetoide te catapultará a otra dimensión culinaria. Berejenas y lentejas forman un dúo que formará parte de tu recetario desde ya perfectamente secundadas por una polenta cremosa a modo de escenario de sueños. 

Desde hace ya casi 1 año estoy en modo vegetariano (por convicción ideológica y felicidad en general) y mimando la comida, el producto, el bienestar animal, la salud planetaria y destapando el frasco de las esencias de la cocina vegeta. Todo un universo lleno de posibilidades y chifladuras maravillosas. Este plato es una buena muestra de ello.

Ni qué decir que yo me limito a inspirarte, a despertar tu lado cocinero y motivarte. Luego tú tuneas las recetas a tu antojo. Prueba con puré de patatas, cambia las lentejas por alubias rojas o frijoles, añade queso rallado a la polenta, juega con las especias y hierbas, usa algún resto de verdura que no pinte nada en tu nevera... No hay límite. Tu cocina, tus reglas. Dale caña y ya sabes... ¡mandiles arriba!  



INGREDIENTES 
  • 1 berenjena grandecita 
  • 100 g de lentejas 
  • 275 g de caldo de verduras
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria grande
  • 150 g de champiñones 
  • 2-3 dientes de ajo
  • 250 ml de vino tinto
  • 400 g de tomates enteros (una lata) 
  • 2 cucharadas de concentrado de tomate 
  • Sal, pimienta negra y Aceite de oliva Virgen Extra
  • Albahaca, Tomillo, romero... (opcional)
Para la polenta cremosa
  • 180 g de polenta
  • 1,5 l de caldo vegetal
  • 50 g de leche de avena
  • Sal y una pizca de cúrcuma
  • Aceite de oliva Virgen Extra 
Comensales: 4 
Tiempo: 45 minutos 

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Dando caña al ragú 
  1. Lo primero de todo será COCER LAS LENTEJAS. ¿Puedes usar lentejas ya cocidas? Sí. Pero lo natural ya se sabe... va sin conservantes ni gaitas. Y puedes hacer de más y guardar para hacer en otro momento un hummus o una buena ensalada. Yo las tengo hirviendo en agua durante 25 minutos (previo remojo).
  2. En una olla grande echa aceite de oliva Virgen Extra y sofríe la cebolla y la zanahoria picada. Esto te llevará unos 5-7 minutos. NOTA: Añade sal para que suden. 
  3. Corta los champiñones en trocitos y pica el ajo. Echas todo dentro y dejas que se cocine todo el conjunto. Buen momento para añadir pimienta negra recién molida y las especias: tomillo, romero, orégano, salvia...
  4.  Corta en dados la berenjena y los añades. Cocina todo unos 8-10 minutos a fuego moderado alto.
  5. Turno del vino tinto. Lo echas y dejas que se evapore el alcohol. NOTA: Buen vino, ¿eh? Seguid la máxima de "cocinar con el mismo vino que acompañarías el 
  6. Ahora echas el tomate concentrado, remueves para integrarlo y que aromatice y luego viertes la lata de tomates enteros y el caldo de verduras. Dejas cocinar todo 15 minutos a fuego suave. Al final añades las lentejas ya cocidas y escurridas y mezclas todo con cuidado. 


La polenta, acompañante perfecto
  1. Coloca el caldo de verduras al fuego y llévalo a ebullición. Cuando rompa el hervor apagas, dejas reposar y añades la polenta
  2. Mezcla todo bien bien. Salpimenta al gusto, cúrcuma y añade un poco de leche vegetal. En unos 12-15 minutos la tendrás más que lista. 

Sirve la polenta cremosa y la colocas como base o cama, sobre ella vierte el ragú de berenjenas y lentejas y decora con unas hojas frescas de albahaca y un chorrito de buen Aceite de oliva Virgen Extra. 

¡Que aproveche, hitchcookan@s! 

viernes, 16 de octubre de 2020

Albóndigas de boniato y setas con salsa Marinara (Receta de temporada)

En estos lares estamos entrando cada vez más en el maravilloso mundo vegetal como modo de alimentación. Y aquí os traigo una prueba infalible de ello: unas albóndigas de boniato (o batata o camote) con setas, arroz, especias y una salsa Marinara casera de aplauso lento. 

Esto es un espectáculo, pero para creerme tendrás que preparar estas pequeñas joyas gastronómicas.

Estamos en temporada de boniatos (de octubre a marzo) y hay que darles una salida a la altura de su sabor. Este tubérculo cada vez está más extendido entre nuestras cocinas (bajo contenido calórico y aporta vitamina B y C, además de calcio o potasio) y ya no sólo en platos salados, se amolda a cualquier receta que tengas en mente. En mi caso ha sido "rehacer" las clásicas albóndigas con tomate en formato "vegeta". El resultado es esta maravilla que podéis contemplar. Puedes llamarle un trampantojo si quieres, yo lo llamo: recetón de otoño.


Pero ya sabéis que yo soy un mero inductor, un motor para animaros a probaros en los fogones y a que vuestra memoria y sapiencia culinaria explote como está mandado. Podéis usar calabaza (también de temporada), o mezclar ambas. Podéis cambiar algunas especias y añadir comino y canela al estilo magrebí, o darle un toque mexicano con chile y lima. O un toque hindú con Garam Masala y cúrcuma. Haced una salsa de yogur en vez de tomate o incluso calzaos un bocata de albóndigas con aguacate laminado y mayonesa de cilantro... Esto va de lo que va: que disfrutes cocinando. Ni más ni menos.

Y sin más rollos nos bajamos al barro, echamos vino en la copa de avituallamiento y... ¡mandiles arriba! 

Ingredientes

Para las albóndigas vegetales

  • Boniato (500 g)
  • 300 g de setas 
  • 100 g de arroz cocido
  • 1 cucharada de Ras El Hanout
  • 1 cucharadita de pimentón ahumado
  • 1 cucharadita de pimienta negra 
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla o cebolleta 
  • Guindilla (opcional)
  • Harina de garbanzos (2-3 cucharadas), copos de avena o pan rallado.
  • Sal al gusto
  • Perejil y cilantro fresco picado
Para la Salsa Marinara 
  • 500 g de tomate entero (1 bote)
  • 2 cucharada de puré de tomate o tomate concentrado
  • 1 cebolleta y 2 dientes de ajo (o 2 chalotas)
  • Orégano y perejil
  • Albahaca fresca (si tienes)
  • Sal, pimenta negra y Aceite de oliva Virgen Extra
  • Un poco de agua o caldo de verduras 
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Tiempo: 1 hora + algo de reposo para asentar la mezcla
Comensales: 25-30 albóndigas
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Sugerencia de presentación en mesa.

Haciendo la mezcla

Lo primero de todo es cocinar nuestro boniato. Aquí ya se te abre el abanico de posibilidades: lo puedes asar durante 45 minutos a 180-200 grados (el tiempo dependerá del tamaño). Puedes cocerlo hasta que este tierno y luego saltearlo ligeramente para que coja aroma a tostado. O puedes hacerlo al vapor bien troceado. Ahí ya tendrás que tomar tú la decisión. Lo que se busca es que quede bien tierno.



Hecho esto echamos la carne del boniato en un bol amplio y lo trituramos con un tenedor. HITCHCONSEJO: Espera a que se enfríe un poco, no se trata de perder huellas dactilares porque sí. 

Por otro lado, pica finamente en brunoise (trocitos) la cebolla, el ajo y las setas. Calienta aceite en una sartén amplia y empieza a sofreír la cebolla con el ajo y una pizca de sal, para que sude. Al cabo de unos 5-6 minutos añade las setas picadas y sofríe todo bien, que quede perfectamente cocinado. 

Incorpora ese sofrito al boniato triturado. Añade el perejil y el cilantro picado y las especias. Te doy unas medidas orientativas, guíate por tu olfato y paladar para añadir más o menos según tu gusto. Salpimenta. IMPORTANTE: Ve probando cada vez para dar con tu toque maestro.


En ese punto añadimos el arroz blanco cocido (muy bien cocido, incluso un poquito pasado) y mezcla todo muy bien. Añade la harina o los copos de avena o el pan rallado para "aglutinar" la mezcla. Nos debe quedar algo blandita pero manejable. 

Tapa con papel film el bol y guarda en la nevera unas 2 horas. 

La salsa Marinara

Pica los ajos y la cebolla muy finamente. Y sofríe en una sartén con buen aceite de Oliva Virgen Extra hasta que estén transparentes (que no se quemen, ojo).

Incorpora el tomate concentrado y salpimenta. Ahora vuelca el bote de tomate entero, añade orégano y perejil y la albahaca fresca. HITCHCONSEJO: La albahaca fresca JAMÁS se pica a cuchillo, se queda el aroma bueno en el filo. Mejor siempre con las manitas. 


Remueve todo bien, añade un pelín de agua (cuando lo veas necesario para que no se quede una salsa muy compacta) y cocina unos 20 minutos con la sartén tapada y otros 20 destapada. Más o menos. Tú no te vayas muy lejos, por si acaso.

Yo no trituro la salsa, me gusta el toque rústico, encontrarme la cebolla y el ajo... 

Las albóndigas

Pasado el tiempo de reposo en frío, sacamos la mezcla y precalentamos el horno a 180-200 grados. Sí, vamos a hacer las albóndigas al horno, quedan de lujo. 

Forra una bandeja con papel sulfurado y echa un poco de aceite de oliva para evitar que se peguen en el proceso de horneado. Ve formando las albóndigas con las manos (ligeramente impregnadas de aceite) del tamaño que te plazcan, pero procura que tengan todas el mismo grosor. 


Las dispones en la bandeja. HITCHCONSEJO: Puedes congelar en este punto las que quieras. 

Hornea las albóndigas unos 40-45 minutos. No hace falta girarlas. 

Vuelca las albóndigas en la sartén de la salsa Marinara y remueve con cuidado para que se vayan mezclando y cogiendo el aroma de la salsa. Termina picando un poco de perejil fresco y se lo espolvoreas por encima al conjunto final.

¡Que aproveche, hitchcookian@s!

martes, 6 de octubre de 2020

Calabaza Tikka Masala con arroz jazmín (Veggie Indian Dish)



INGREDIENTES

Para la calabaza tikka
  • 400 g calabaza pelada
  • 2 dientes de ajo
  • 1 trocito de jengibre (al gusto)
  • 1 cucharada de Garam Masala
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 2 cucharadas de yogur griego
  • 2 cucharadas de Aceite de Oliva Virgen Extra
  • 1 cucharadita de pimentón picante (o dulce)
  • Sal y pimienta negra 
Para el Masala 
  • 3 tomates 
  • 1 cebolla grande
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cucharada de pasta de jengibre o un poco de jengibre en polvo
  • 1 yogur natural 
  • 4-6 granos de cardamomo
  • Unos granos de hinojo (opcional)
  • 2 hojas de laurel o de lima (le da un sabor brutal)
  • Aceite de Oliva o Vegetal
  • 2 cucharadas de Garam Masala 
  • 1 cucharadita de cilantro en polvo o comino 
  • Sal y menta o cilantro fresco
  • 350 g de caldo de verduras o agua 
Acompañamiento: Arroz jazmín con semillas de sésamo tostado
Tiempo: 1 hora (contando el macerado) 
Comensales:

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Elaboración

Lo primero, primerísimo de todo es ponerte un vino, una cerveza, un refresco, un Tinto de verano o un vermú. Que luego se nos olvidan las cosas buenas y no puede ser. ¿Lo tienes? Arrancamos. 

Calabaza Tikka

Pela la calabaza y trocéala en cuadrados. La idea es que sean de un bocado, que se noten y destaquen en el plato al final. Coloca la calabaza en un bol y añade el resto de ingredientes. HITCHCONSEJO: Prueba siempre para dar con "tu toque maestro" y agrega o elimina lo que creas conveniente. Tú mandas en tu cocina. No lo olvides jamás. 


Mezcla todo muy bien, tapa el bol con papel film y déjalo en la nevera como mínimo 30 minutos.

Mientras tanto a aprovecha y da un trago generoso a lo que te hayas puesto. ¿Mejor? Seguimos.

Vamos con el Masala. Nuestra salsa.

Pon aceite (o ghee, la mantequilla clarificada típica de la cocina india) en una sartén amplia y fríe durante 1 minuto las semillas de cardamomo (sin la vaina), de hinojo y las hojas de lima (si usas) y de laurel. La idea es que el aceite se aromatice y todo lo que venga detrás ya coja toda esa potencia de sabor.

Añade la cebolla cortada en juliana (en tiras finas) y sofríe durante unos 7-8 minutos. Que se haga, que coja algo de colorcillo sin quemarse, claro está. Añade algo de sal para que sude y se cocine mejor.

Momento de meter en escena el Garam Masala, el cilantro en polvo (o comino si no tienes) y la sal. Remueve todo bien para que se integren y se conozcan los ingredientes :) 

Trocea el tomate y para dentro. Cocina todo sin dejar de remover unos 3-4 minutos más. Fuego alegre.

Añade el yogur y el caldo de verduras (mejor en caliente siempre para no cortar la cocción), lleva todo a ebullición, baja el fuego y cocina a fuego suave y tapado durante 20 minutos, mas o menos. 

No lo dudes, es otro momento para un buen trago. ¿Ya? Venga dos, que no se diga. Rematamos.


Últimos coletazos

Mientras nuestro Masala borbotea en calma, sacamos la calabaza de la nevera. Calentamos un poco de aceite en una sartén o wok y echamos la verdura con su macerado. Cocinamos a fuego alto y removiendo sin parar (tipo wok) hasta que se vayan dorando por todas sus caras. Luego lo bajamos y dejamos que se termine de hacer por dentro. 


Tritura la salsa con ayuda de una batidora o tira de robot de cocina, que quede bien homogénea.

Vierte la calabaza cocinada en la salsa y mezcla bien 2 minutos más. 

Toque final: sirve la calabaza Tikka Masala en platos individuales con menta fresca picada por encima y un poco de yogur. Acompaña con un buen arroz Jazmín. Bienvenidos a Bombay...

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 









sábado, 2 de mayo de 2020

ARROZ CON SETAS Y TRIGUEROS (Y SALMORRETA ALICANTINA)

Hablar de arroces o paellas ya son palabras mayores. En este país son casi un ritual y no hay lugar en el que no se tercie un plato representativo. Por no hablar de los ingredientes, caldos o aderezos. O de los tipos: seco, caldoso, meloso... Todo este festín de opciones sube el mundo del arroz al rango de universo. Verduras, carnes, pescados, legumbres... poca materia no cabe en esta maravilla de nuestra gastronomía. Pocos paladares no se dejan seducir por ellos.

En este caso en concreto nosotros vamos a lanzarnos con un brutal arroz con setas y trigueros, al que hemos animado con una salmorreta alicantina, un sofrito espectacular con ñoras, tomate, ajos y buen aceite Virgen Extra. No dudéis en probarlo, es un potente aliado para este tipo de arroces de corte alicantino. 


Pero tengamos en cuenta que preparar un buen arroz en casa es complicado, muy limitado a veces y carente de las herramientas más necesarias, sobre todo si la cocina es vitro o inducción. La falta de fuego hace emerger la imaginación y el mimo. Claro que se sacan arrozacos pero hay que conocer tus herramientas para dar con el puntito, la clave de todo este increíble proceso.

Yo te propongo mi versión y mi forma de hacerlo (con sus fallos y su virtudes, sin duda) y puedo asegurar que los resultados suelen ser altamente notorios. Quitaos el miedo de encima: hacer un arroz tiene complejidad, pero se simplifica haciéndolos. Probando. Catando. Errando. Mejorando. Vamos, como todo en esta vida. No hay misterio. 

Y por supuesto yo propongo mis ingredientes y mis mezclas, tu creatividad e intuición culinarias deben soltar nuevas ideas. Tus gustos comandan, así que hazles caso. Nos lanzamos sin temor y con mucha hambre a por este platazo. Abrid un vino, servíos una copa y... ¡mandiles arriba! 


Ingredientes (3-4 personas)
  • 250 g de arroz bomba o redondo 
  • 200 g de setas (se pueden usar de cardo, boletus, champiñones, las que os plazcan o tengáis)
  • 1 manojo de espárragos trigueros
  • 600 g de caldo casero vegetal (o de ave)
  • 1 cebolla (o media si es muy grande
  • 5 arbolitos de brocoli (o un poco de judia verde, o calabacín...)
  • Caldo de verduras (unos 600 g, aunque se puede añadir algo más
  • 1 cucharada de pimentón de la Vera
  • 2-3 cucharadas de Salmorreta 
  • Sal y aceite de oliva virgen extra
Para la salmorreta:
  • 3 ñoras 
  • 6 dientes de ajo
  • 110-120 g de aceite de oliva Virgen Extra
  • Perejil fresco (opcional) 
  • Sal
  • 150 g de tomate rallado 
Tiempo: 45 minutos + 2 horas si haces el caldo casero


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Notas iniciales
    • Siempre recomiendo hacer el caldo casero, aparte del sabor y aroma que da, es una buena salida para algunas verduras o recortes. Yo hice un caldo con la parte verde del puerro, los troncos del brócoli, puntas de judías verdes, zanahorias un poco blandas, patata, cebolleta y su tallo...
    • Yo cocino en inducción y ya se sabe que los buenos arroces necesitan sentir la llama. Pero cada uno en su casa hace lo que puede. El resultado es bastante notable, pero estad siempre al loro, que el fuego cubra la paella bien para que se haga todo por igual, o ir girando el recipiente para que todo pueda cocer de forma uniforme. Eso es CLAVE.
    • Yo uso estos ingredientes pero en vuestra mano dejo hacer cualquier combinación. Y que no os tiemble el pulso a la hora de añadir un poquito más de caldo si veis que se seca. La teoría dice que una vez el arroz y el caldo arrancan no se tocan. Pues mira, haz lo que creas conveniente para dar el buen punto al arroz (sin pasarlo, que eso ya es herejía y sobre todo, incomestible) 
Salmorreta al canto
  1. Quitamos el rabito (pedúnculo) de las ñoras y las vaciamos de semillas. Luego las troceamos. Pelamos los ajos, los cortamos por la mitad y les retiramos el germen interior.
  2. Ponemos el aceite en un cazo y añadimos las ñoras. Calentamos. Y cuando empiece a chisporrotear añadimos los dientes de ajo.
  3. Cocinamos hasta que empiecen a dorarse, en ese momento echamos el tomate rallado. Dejamos cocinar todo a fuego medio unos 5-6 minutos. Sazona al gusto.
  4. Pasa todo por la batidora o por un robot de cocina hasta tener una salsa fina y cremosa.

Mise en place

Lo primero de todo es organizarse para disfrutar bien de este ritual gastronómico. Ponte un vino o un vermú, siempre ayuda. 

Lava bien las setas, frotando para eliminar restos de tierra, y luego las secas a conciencia. Las troceamos y las reservamos. 

Cortamos la parte más dura de los tallos de los espárragos y trocea el resto. Reservamos. Picamos la cebolla, el brócoli y ponemos a calentar el caldo vegetal. Todo listo para el abordaje. 

Arrozaco

Ponemos la paella (o una sartén amplia y baja) al fuego con el aceite de oliva Virgen Extra. Sofreímos la cebolla picada unos minutos, que se ablande, pero que no se tueste. Al loro. 

Añadimos nuestras setas troceadas y bien secas. Le damos caña, que se hagan bien. Y metemos en escena al brócoli y los espárragos trigueros. Baja un poco el fuego, necesitamos que el sofrito vaya a su ritmo, soltando jugos, absorbiendo aromas, dotando de personalidad la paella...

Echamos una cucharada de un buen pimentón de la Vera y removemos con energía para evitar que se queme. Turno de la salmorreta: 3-4 cucharadas y a mezclar, que vaya aromatizando al resto de ingredientes y tintando de su particular y soberbio color las verduras. 

Sube el fuego y echa el arroz dentro, vamos a sofreírlo 1-2 minutos para que vaya cogiendo los sabores de todo ese festival que tenemos dentro de la paella. Mojamos con el caldo calente (echa unos 500-550 g, el doble de arroz y un poquito más, y guarda un poco por si debes seguir mojando) y llevamos a ebullición. Reparte con cuidado el arroz y las verduras, haciendo movimientos envolventes con la paella o con la ayuda de una espumadera. 

EL PUNTO: Que hierva primero unos 5-6 minutos a fuego alto (no exagerado) y luego lo bajamos y lo dejamos unos 12-13 minutos más. En total unos 18 minutos, pero leed el paquete del arroz que vayáis usar, y seguid sus recomendaciones, que eso es otro universo. Id mojando con caldo si veis que se seca muy rápido. Sin miedo. Pero poco a poco, buscamos un arroz seco.

 

TRUCO: El socarrat es obra del fuego, pero se puede intentar conseguir en inducción. Para ello y cuando haya concluido el tiempo de cocción, subimos a tope el fuego y echamos un hilo de aceite de oliva por los laterales de la paella y dejamos unos 30-40 segundos. Puede que haya suerte...

IMPORTANTE: Deja reposar el arroz fuera del fuego unos 3-4 minutos. Puedes cubrirlo con papel de aluminio pero estate atent@ que no queremos que se nos pase...

EMPLATADO: Removemos bien todo dentro de la paella y servimos acompañado de alioli o de unas rodajas de limón.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

martes, 28 de abril de 2020

COUSCOUS DE VERDURAS CON GARBANZOS TOSTADOS

Receta espectacular, vistosa, aromática hasta lo inimaginable y sana. Hoy toca envolver la casa con aromas de zoco de Fez, de plaza Jemma El Fna de Marrakech o de la Medina de Tánger. Es un plato viajero, acogedor, que entona estómagos y alegra paladeadas, y que te catapultará a los dominios de la maravillosa gastronomía del magreb y te dejará saciado de felicidad.  

Este colosal plato sirve para lucirte en los fogones con diferentes técnicas,  para dar salida a productos de aprovechamiento o para pegarte un festival culinario en compañía de amigos (cuando dejen). Este Couscous de Verduras tiene toda la potencia de las especias y las hierbas frescas, pero es que además le metemos un personaje sorpresa que son esos garbanzos tostados (cortesía de mis amigos de Garbanzos de Daganzo) y aromatizados con Ras El Hanout (mezcla de especias de comino, cardamomo, pimienta, canela...). Un combo ganador, ya aviso. 


Está servido en un Tajine Marroquí (que no cocinado, porque no el mío no es apto para inducción) El Tajine es una cazuela de barro que se usa en la cocina del país vecino para cocinar al vapor y que mantiene muy bien las temperaturas. Si tienes o puedes hacerte con uno, creo que harás una buena compra, siempre y cuando te vayan estos manjares. Aunque después de esta receta no tengo dudas. Más bien lo contrario...


Yo he realizado un couscous de verduras y lo he animado con un buen caldo casero vegetal (que siempre es más recomendable). Tú puedes añadirle pollo troceado, frutos secos, pasas... Es importante que te dejes guiar por tu intuición para soltarte en la cocina, los aromas y los sabores que tú captes son la guía para cualquier receta. Sigue tu instinto. Fliparás con él. 

Sin más os dejo con este monumental plato que da muchísimo juego y que podéis guardar en tuppers para consumir en la semana. Empieza el festival... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes (4-6 personas)
  • 300 g de cous cous 
  • 2 zanahorias
  • 1 calabacín
  • 2 patatas pequeñas
  • 1 manojo de cilantro y perejil
  • 1 litro de caldo de verduras (o algo más)
  • 1 cebolla
  • 1-2 tomates
  • 1 rama de canela
  • 1 trozo de jengibre 
  • 1 cucharada de comino en grano
  • 1-2 hojas de laurel
  • Sal, pimienta negra y aceite de oliva Virgen Extra 
  • 1/2 limón
  • Puedes añadir pasas, ciruelas, algún fruto seco...
Para los garbanzos tostados
  • 250-300 g de garbanzos cocidos 
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharada de sal
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • 1-2 cucharadas de Ras El Hanout (mezcla de especias) 
  • 1/2 limón
Elaboración del guiso

Calentamos en una sartén amplia 2-3 cucharadas de aceite de oliva. Añadimos el comino en grano y lo tostamos unos segundos, que suelte todo su aroma y potencia. NOTA: Si no tienes comino en grano puedes usar molido, pero añádelo con las verduras.


Picamos finamente la cebolla y el jengibre y los echamos en la sartén, puedes añadir algo de sal para que suden y se hagan antes. Los vamos a sofreír unos 10 minutos a fuego moderado, sin que se tuesten, que queden transparentes. 

Momento de meter en escena las hierbas frescas (cilantro, perejil y laurel, puedes tirar de menta, hierbabuena...), la rama de canela y el tomate en trozos medianos. Cocinamos todo bien unos 10-12 minutos. Que vaya integrándose todo, cogiendo los sabores unos de otros...

Añade las zanahorias cortadas en rodajas gruesas y las patatas peladas y chascadas (así soltarán almidón y nos ligarán el guiso). Da a todo un buen salteado, para que agarren los sabores.


Turno del caldo de verduras, que habremos mantenido caliente. Añadimos a la sartén, removemos bien, llevamos a ebullición y bajamos el fuego. Dejamos cocer unos 45-50 minutos a fuego muy suave, dejando que la casa se inunde de un olor increíble. 

NOTA IMPORTANTE: Yo usé garbanzos que cocí el día anterior, de ahí que no los meta ahora en el guiso. Si vas a usar garbanzos (en remojo la noche anterior) el tiempo de cocción se irá a 1 hora y 30 minutos, más o menos. Puedes hacer todo este proceso en olla rápida. 

Cuando queden 15 minutos añade los calabacines en láminas o troceados, a tu gusto. Y termina la cocción de todo el guiso. NOTA: Añade agua o caldo si ves que se seca muy rápido.

Los garbanzos tostados

Coge los garbanzos cocidos y ponlos en un bol. Añade Ras El Hanout y sal. Mezcla todo bien. 


Calienta un poco de aceite en una sartén y añade los ajos troceados finamente o incluso triturados. Sofríe unos segundos y echa los garbanzos espaciados. Cocina a fuego medio-fuerte para que se tuesten y cojan color. Al final exprime un poco de zumo de limón. Además de dar un sabor cítrico buenísimo, nos sirve para desglasar el fondo de la sartén.

Enfilando el final

Con el guiso ya listo, añadimos nuestros garbanzos tostados y removemos todo. Si vais que necesitáis más caldo o agua añadid poco a poco, debe quedar meloso, no una sopa. 

En último lugar cocinamos el cuscús, al que añadimos la misma cantidad de caldo hirviendo y un poco de aceite de oliva. Lo removemos, tapamos y dejamos reposar 5-6 minutos.


Destapamos y removemos con un tenedor para separar los granos y exprimimos medio limón y si te gusta, puedes rallar algo de la piel, para tener mucho más aroma y sabor limonero. NOTA: Si tienes cuscusera o una vaporera puedes cocinar al vapor el cuscus mientras haces el caldo, tapando la sartén. Cogerá mucho más el sabor de las especias y las hierbas.

Emplatado 

Servimos el cuscús en el tajine y hacemos un pequeño hueco en el medio. Disponemos todo el guiso en el centro, repartiendo por toda la superficie. 

Se puede ir comiendo directamente en el tajine (a "tenedorazos") o servir en platos individuales.  En cualquier de ambos casos, tenéis ante vosotr@s una receta monumental. 

Que aproveche, hitchcookian@s...