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lunes, 9 de noviembre de 2015

BROCHETAS DE POLLO CON SALSA SATAY (Cenas exóticas)

Hoy nos vamos a Asia para cenar a cámara rápida. El Satay es cómo se denomina a los alimentos "pinchados" en brochetas y asados. Y viene acompañado de una salsa de cacahuetes de lo más adictiva. Es un aperitivo muy popular en Malasia, Indonesia, Tailandia... Es cierto que los ingredientes son un poco exóticos pero son fácilmente asequibles en tiendas especializadas o en grandes almacenes. Yo hoy os muestro una versión fácil para trabajar el pollo, pero si os va la marcha podéis marinarlo previamente con un poco de yogur, leche de coco, cúrcuma, soja, curry, comino... Ahí dejaros llevar por la imaginación asiática que tengáis. ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (4-6 personas)
1 pechuga de pollo troceada (500 grs), sal, pimienta negra y Aceite de Oliva, Brochetas

Salsa Satay

2 cdas de Pasta de curry rojo, 1 cda de salsa de Tamarindo, 250 ml  de leche de coco, 1-2 cdas de azúcar moreno (o de palma), 40 grs de cacahuetes, 1 cda de aceite vegetal, 1 cda de salsa de soja

Tiempo: 20 minutos



Colocamos los palillos o las brochetas en remojo durante 20 minutos. Al humedecerlos nos garantizamos que no se nos quemen durante la plancha. Este truco es genial para barbacoas o recetas que vayan al fuego directamente.

Limpiamos la pechuga de pollo y la cortamos en dados. NOTA: Si prefieres en tiras, no seré yo quien te lo impida. Salpimentamos bien.

Vamos clavando los trozos en cada brocheta y reservamos.



La salsa Satay

Empezamos tostando los cacahuetes en una sartén vigilando que no se nos quemen. Luego los pasamos a una trituradora y los molemos bien.

En un cazo o sartén añadimos 1 cda de aceite vegetal y añadimos la pasta de curry rojo. La freímos un minuto, que suelte todo su aroma. Incorporamos la leche de coco, el azúcar, la soja y la salsa de tamarindo. Dejamos cocer todo unos 10 minutos, que vaya espesando. 


Añadimos los cacahuetes molidos y mezclamos. Dejamos cocinar unos 5 minutos más. 

El pollo

Ponemos en una plancha un poco de aceite y lo extendemos bien por toda la superficie. Vamos a cocinar las brochetas de pollo por las dos caras y les daremos la vuelta varias veces durante la cocción. TRUCO: Para que no se nos seque demasiado el pollo podemos ir untando con ayuda de un pincel de cocina los trozos con un poco de leche de coco.


Servimos las brochetas bien doradas por fuera y jugosas por dentro y la salsa Satay aparte. Para que cada cual unte a gusto de su paladar. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


Twitter: @TheHitchcook

domingo, 23 de noviembre de 2014

CERILLAS DE MORCILLA CRUJIENTES (Fuego)

CERILLAS DE MORCILLA CRUJIENTES
INGREDIENTES
1 morcilla (de calidad)
Cacahuetes con miel
1 huevo
Sal y pimienta
Aceite para freír
Brochetas

Para la mostaza dulce3 cdas de mayonesa
1 cda de mostaza de Dijon
1-2 cdas de miel


Tiempo: 15 minutos
Película comparada: "Carros de fuego" (tras la receta)



Aperitivo de lujo a la vista. Cuando mi amigo el chef Goyo me descubrió este socorrido y sorprendente entrante, sabía que tenía que adaptarlo. Es de esas recetas fáciles que te permiten jugar con una infinidad de ingredientes y experimentar con el relleno, la salsa de acompañamiento, el rebozado... En este caso decidí darle un toque dulce usando cacahuetes con miel y "fabricar" mi mostaza. Luego ya mi mente alocada visualizó unas cerillas, unas llamas y he aquí el resultado. Silencio... se cocina.

Maquillando la morcilla

Le quitamos la tripa a la morcilla y la desmenuzamos con los dedos en un bol. 

Separamos la clara de la yema del huevo y pasamos la yema al bol. Salpimentamos al gusto. Mezclamos muy bien con ayuda de un tenedor, para que se reparta bien el huevo. Nos tiene que quedar como una pasta, que luego sea moldeable con las manos. Así que paciencia y mucho mimo...

NOTA: En este punto podemos añadir trocitos de manzana, piña, una cebolla pochadita y troceada... Como yo opté por rebozar las bolitas con cacahuete de miel, ya me parecía lo bastante dulce. Pero si lo hacéis con almendra o anacardos (por ejemplo) le podéis meter ese toque dulzón que le va de maravilla.



Vamos formando bolitas con las manos (que podremos untarnos ligeramente de harina o aceite para que nos sea más fácil el modelado)

Las pasamos por la clara de huevo y luego por el cacahuete picado. 

NOTA: Conviene que el fruto seco que utilicemos esté en trozos grandecitos, para que lo note la vista y, por supuesto, el paladar. Ese crujiente es una delicia.

La Mostaza a la miel.

Una forma socorrida de fabricar nuestra propia salsa (y eso que la de Maille está buenísima) es preparar una mayonesa casera. Para ello ponemos en el vaso batidor un huevo (a temperatura ambiente), una pizca de sal, un chorrito de limón o vinagre y batimos. Le vamos añadiendo aceite poco a poco hasta tener la textura deseada.

Con la mayonesa lista, sólo hay que añadirle la mostaza de Dijon y la miel. Mezclamos bien.

Últimos pasos

Vamos friendo las bolitas en una sartén con aceite caliente (lo bastante como para cubrirlas) durante unos 4-5 minutos. Hasta que veamos que quedan doradas. Sacamos a un papel absorbente.

Vamos pinchando cada una en la brocheta y las disponemos en el plato con gracia, que es lo suyo. Pintamos unos brochazos de mostaza a la miel sobre la "cabeza" de la cerilla a modo de llamarada y terminamos decorando con una hojita verde (cilantro, hierbabuena, perejil...)

Todo listo. Las cerillas encendidas. El aperitivo en la mesa. ¡Que aproveche, hitchcookianos!




Película ideal para degustar este aperitivo

CHARIOTS OF FIRE
("Carros de fuego" de Hugh Hudson - 1981)

En esta ocasión he tirado de varios recursos para la comparación. El elemento del fuego del título, la simbología de la antorcha olímpica y mi afán de superar un reto son los pilares chiflados en los que me he apoyado. "Carros de fuego" es una obra notoria que respira bajo su coraza deportiva, una lucha humana e individual por alcanzar metas casi imposibles. Como yo con este aperitivo...

La dura y sacrificada vida de un atleta se nos presenta en esta película (galardonada en el año 81 con el Óscar a la Mejor Película entre otros) de forma convincente y meticulosa. La música de Vangelis (también premiada), la fotografía, el guión y las grandes actuaciones hacen crecer este retrato de autoconfianza, de romper barreras sociales, de crecer y demostrar al mundo que todo es posible con esfuerzo y ambición. Un mensaje de lo más positivo. Cosa que no viene mal en estos tiempos... 


Hudson (director de "Greystoke: la leyenda de Tarzán" o "Revolución) se deja llevar por los detalles preciosistas de esta odisea y se deleita en los silencios, los momentos previos a la carrera, la tensión en el vestuario, el incierto destino que les depara... y de esa forma nos consigue meter en todo el meollo de los dos corredores protagonistas. El primero: que entrena para llegar a las Olimpiadas de 1924 y cumplir su gran sueño, no sin antes sortear las miles de dificultades que le supone ser judío. El segundo: un cristiano obsesivo que corre por y gracia de Dios. Su competencia deportiva es sólo el motor que hace girar sus verdaderas intenciones, sus verdaderas metas, sus verdaderas victorias vitales...


Nuestra receta es otro ejemplo de superar ciertas barreras o retos que nos pone la vida, para demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de crear con cierta soltura, algo que nos haga sentir orgullosos. En mi caso tenía que lograr ese aperitivo, tantas veces catado, y tan pocas veces cocinado. Mi "Carro de fuego" era llegar a la línea de meta de ese entrante... 


Pero más allá de mi egocentrismo culinario, se alzan esas antorchas olímpicas o cerillas en llamas de mostaza, que simbolizan (de alguna manera) esas Olimpiadas de los primeros años 20. Para los corredores de "Carros de fuego" era el clímax de una búsqueda interior. El colofón al trabajo duro para derrocar  los problemas sociales, las trabas clasistas, las creencias religiosas y el racismo imperante de la época. 


Las brochetas de morcilla corren  por la playa del plato mientras resuena en el ambiente la sinfonía épica de Vangelis. Sus cabezas (acorazadas por el crujiente de cacahuete, pero tiernas y frágiles por dentro) arden pero sus pies llevan alas. Pues la auténtica guerra se libra en la mente. El deporte es físico, desde luego, pero nada de eso vale si tu capacidad psicológica y mental no está en paz consigo misma. Y ellos logran que exprimir la vida alentados por una misma pasión. La suya es correr... La nuestra es cocinar. Y cocinaremos hasta no aguantar más.

domingo, 10 de agosto de 2014

BROCHETA DE PEZ LIMÓN (Cena#51)

INGREDIENTES (4 personas)
1 rodaja de pez limón
1 bandejita de champiñones
4-5 tomatitos cherry
1 diente de ajo
Sal, pimienta negra y aceite de oliva
2-4 palos de brocheta

Para la salsa 
1 cucharada de salsa de soja
2 cucharadas de salsa china de pescado
1 cucharada de vinagre de arroz
Cilantro fresco

Zumo de 1/2 lima

Tiempo: 10-15 minutos

Sorprendidos con el pez limón, ¿verdad? Es lo que tiene estar en la pescadería y que tu sabio pescadero te recomiende a ultranza que pruebes este bocado. Tú le dices que no sabes... y cuando has terminado la frase, ya estás pagando en caja. Lo cierto es que me alegro de su insistencia, porque de no ser así jamás me habría lanzado a darle forma y sabor a este curioso y especial pescado.


Curiosidades. Se llama "limón" por unas rayas doradas que tiene en el lomo. Dicen que es el primo pobre del atún. Se asemeja bastante su rodaja, muy carnosa y sonrosada. Conviene saber (por si dais con él) que es un pescado azul, con carne grasa y alto contenido en Omega 3, punto a favor. Es bastante sabroso y no necesita de grandes parafernalias para cocinarlo, de ahí que yo me haya ido a una brocheta común, y alegre el plato con un salteado de champiñones y tomate y una deliciosa salsa para potenciar aún más los sabores de mar. Pues sabiendo todo esto, es hora de ponerse en faena, nunca mejor dicho. ¡Mandiles arriba!

1. Le pedimos a nuestro visionario pescadero que nos prepare la rodaja en tacos gordos para así ahorrarnos trabajo de limpieza en casa. Esto es una cena a cámara rápida, no lo olvidemos.

2. Salpimentamos bien el pescado y lo vamos ensartando en las brochetas. Reservamos porque su cocción será vuelta y vuelta. Hay que dejar el resto del trabajo hecho antes.

3. Limpiamos con un trapo húmedo los champiñones y los cortamos en cuartos. Picamos un diente de ajo y lo echamos en una sartén con un poco de aceite de oliva. NOTA: Echad siempre el ajo con el aceite frío para evitar que se queme muy rápido.

4. Añadimos los champiñones y salteamos. Salpimentamos al gusto e incorporamos los tomatitos cherry. Mezclamos y dejamos cocinar a fuego moderado un par de minutos.

5. LA SALSA. Tan sencilla como echar todos los ingredientes a un bol y mezclar. Por supuesto que podéis añadir o quitar los ingredientes que queráis para personalizar el sabor a vuestro infalible paladar.

6. En una plancha con un poco de aceite de oliva y fuego alto, cocinamos las brochetas por todas las caras. No mucho, que queden doraditas por fuera y rosaditas por dentro, como el atún. Que aunque sea el primo pobre, merece ser tratado como igual.

7. Emplatamos. Brocheta en un plato, la salsa en un bol chulo y un par de cucharadas de nuestro salteado. Decoramos con unas hojas de cilantro y listo. Curiosa, rápida, eficaz, sana... ¡Una cena que no te dejará indiferente! 


¡Que aproveche, hitchcookianos!