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jueves, 8 de septiembre de 2016

DEGUSTANDO EL CALLEJÓN DEL GATO. Paso 2: Taberna Pompeyana



Tras salir de La tía Cebolla, seguimos caminando por el callejón de Álvarez Gato (Número 5) hasta toparnos de bruces con un lugar peculiar. Su fachada rocambolesca, de maderas trilladas, colores gastados, y con una oronda mujer desnuda mirándote con ojos entre cómicos y viciosos. Te pica la curiosidad y no puedes resistir la tentación de adentrarte en La Taberna Pompeyana.

Pila bautismal de cacahuetes en la entrada...
Declaración de intenciones. ¿Te atreves a pasar?

La taberna Pompeyana o "La Pompe" - como se la conoce en el barrio - es una taberna temática, la única del callejón, y respira originalidad por cada uno de sus recodos. Una vez que penetras en sus paredes te sientes catapultado a otro lugar, a otra época, a otro tiempo.


La decoración de este lugar es una ilustración de la cultura romana. No estás en cualquier sitio, estás en todo un local gastronómico que emana virtuosismo y preciosismo. 

Roma en todo su esplendor y dividida en dos: la Roma imperial, de la suntuosidad, el dinero, el exceso y la opulencia. Y el Lupanar, la otra Roma: la del pueblo, la pagana, de la lujuria, del oscurantismo y misticismo. 

La idea es recrear para el cliente - que es lo único que les importa - una taberna desenterrada de Pompeya. Prueba más que conseguida.


Cada mínimo detalle captará tu atención por su alto nivel. Solo con pasear la vista irás descubriendo todo tipo de elementos peculiares: calaveras, pinturas paganas, esculturas de diosas, fuentes, barras de mármol macizo, Cristos invertidos, dibujos provocadores en paredes...


Una vez que te asientas con el sano propósito de llenar el buche, llega la oferta culinaria. Podrás elegir entre posicionarte como un romano imperial o un romano pagano, pero la comida y la bebida serán las mismas. Pese a proponer pizzas cabe destacar que no son una pizzería ni son un local italiano. Su amplio abanico les da el poder de consolidarse como una Taberna multi-gastronómica dentro de un escenario temático.

Eso sí, puedes arrancar probando sus pizzas 100% artesanas. Desde la masa hasta la materia prima. Su preocupación por dotar a este producto de calidad italiana, les hace importar la harina y la mozzarella de "la bota". 

De ahí también salen otros clásicos como la pasta o la lasaña. No dejes de sumergirte en sus creaciones en horno de piedra y elige entre sus 10 variantes de pizzas con auténtico sabor italiano, jugosas y vibrantes. Y apunta que también las tienen para llevar...

Horno de piedra "la Pompe", especial para pizzas artesanas...


Acompaña estos primeros momentos catando su sidra natural asturiana. Aquí prima que el cliente se divierta y sea interactivo con el entorno, por lo que te enseñarán a escanciar la sidra. El resto ya dependerá de ti: prueba, líala, no te importe, al final serás un experto escanciador. Para ellos "ensuciar" forma parte del espíritu de la taberna, rescatada de las ruinas de la bella Pompeya. 




La propuesta continua con un menú estable de 10 euros - también en fines de semana - y con una oferta acorde con cada estación del año

Todo continua con una deliciosa carta de raciones: setas, gambas al ajillo, paella, croquetas caseras, rabo de toro, jamón ibérico, empanadas, tortilla de patatas, albóndigas... Y su gran cocido madrileño. Grande por sabor y por tamaño, que hará las delicias de los amantes de la cocina casera y de los turistas ávidos de los aromas castizos.


 

Sin duda una parada obligatoria, por variedad y originalidad. La Taberna Pompeyana despertará tus sentidos en muchos aspectos y no te dejará indiferente. Es tu turno, ha llegado el momento de entrar en los dominios de Roma sin salir de un diminuto callejón en el centro de Madrid. Te puedo asegurar que no te arrepentirás. Es hora de comer. Es hora de ser un pompeyano más... 

lunes, 26 de octubre de 2015

PIZZA CASERA A LA SARTÉN (Margarita / Jamón y Champiñones)

Raro es encontrarse con alguien que no encuentre algún placer en la pizza. Este clásico italiano es de las recetas más laureadas, popularizadas y "manoseadas" de toda la historia. Es rápida de comer, acepta casi todos los ingredientes existentes y es sinónimo de "estar en compañía". 

Los establecimientos de servicio a domicilio y las marcas congeladas se han hecho con un hueco en nuestra vida cotidiana, pero hoy vamos a fabricar de una vez nuestra pizza, que lo casero siempre-siempre sabe mejor. De ese modo ya tendréis la información necesaria para "emular" (nunca repetir puesto que no trabajamos con los hornos de piedra necesarios para dar con el toque perfecto) una pizza al más puro estilo del país vecino. Nos ayudaremos de la sartén para dejar la base crujiente por debajo y luego acabaremos la jugada en el horno. Coged los ingredientes que más os gusten porque ahora todo depende de vosotros. ¡Mandiles arriba!


INGREDIENTES (2 pizzas grandes)


Para la masa: 
400 grs de harina, 200 ml de agua, 2 cdas de Aceite de Oliva Virgen Extra,  1 sobre de levadura de panadería, Sal y Harina (para trabajar la masa), 1 cda de azúcar moreno

Para el relleno
Champiñones Portobello, Jamón cocido, Mozzarella fresca, Albahaca fresca, Queso Parmesano

Para la salsa de tomate
1 bot de tomates enteros (o triturado), 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 1 cda de Tomate concentrado, sal, pimienta negra y orégano



La masa

Vertemos en un bol amplio (luego la masa crece) la harina, el azúcar y la sal. Mezclamos bien.

Echamos la levadura en polvo en el agua y removemos.

Hacemos un agujero en el centro y añadimos el agua y el aceite de Oliva. Ahora toca amasar y "jugar" con la masa. El truco es echarle tiempo y trabajarla bien. Estirando y recogiendo. Estirando y recogiendo. Podemos añadir un poco de harina en este punto para facilitarnos la tarea.

NOTA: Tenemos que trabajarla hasta que la masa no nos quede pegajosa en los dedos.



Cortamos en dos porciones (200-250 grs cada una) y les damos forma de "bola". Dejamos reposar en una bandeja con un poco de harina y aceite en la base, y la cubrimos con un paño por lo menos 1 hora y 30 minutos. Mientras tanto...

Preparamos la salsa de tomate.

En una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva sonfreímos el ajo y cebolla hasta que empiece a volverse transparente. Añadimos 1 cda de Tomate Concentrado y removemos.

Momento de incorporar el tomate en trozos o triturado, el orégano, la sal y la pimienta. Removemos con cuidado y dejamos cocinar a fuego suave durante 20-25 minutos. NOTA: Si notamos muy ácido el tomate podemos rectificar con un poco de azúcar. Y podemos triturarlo todo, si no queréis trozos visibles.

Volvemos a la pizza...

Vamos precalentando el horno a 180º.

En una superficie lisa y limpia espolvoreamos harina. Ahora toca trabajar la masa. Vamos a coger una bola de nuestra masa reposada y con cuidado, vamos a ir haciéndola girar para darle forma redonda. Lo mejor es ir de "dentro hacia afuera" con las yemas de los dedos. NOTA: Si se nos rompe o surge algún agujero lo mejor es coger un trocito de los laterales y "pegarlo".




Cuando tengamos la masa con la forma deseada y bien fina (podéis ayudaros con un rodillo para ello) ponemos una sartén (apta para horno) al fuego con un poco de aceite de Oliva. Calentamos.

Colocamos la masa en la sartén y la ajustamos bien a los bordes. Esto nos ayudará a que se vaya haciendo y para darle un toque crujiente por debajo muy típico de las pizzas italianas. En la misma sartén añadimos 2 cdas de la salsa de tomate (no os paséis) y la extendemos con ayuda de una cuchara. Rallamos un poco de Queso Parmesano.

Ahora ya podéis añadir los ingredientes que más os plazcan. Yo usé Mozzarella fresca y albahaca para una (Margarita) y otra con champiñones Portobello y Jamón Cocido. Dejamos que la pizza se nos haga unos minutos y la introducimos en el horno hasta que se funda el queso.



Ya no hay excusas. Os toca hacer pizzas caseras... ¡Que aproveche, hitchcookian@s!