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miércoles, 28 de diciembre de 2016

CREMA DE COLIFLOR MORADA (La rosa púrpura del Cairo)

Crema de coliflor morada

Esta receta es todo un espectáculo en muchos sentidos. Tiene vistosidad, tiene textura, tiene fantasía, tiene muchas virtudes nutritivas y, sobre todo, tiene el don de sorprender al ojo y al paladar. Una crema de coliflor morada es un plato que nos puede servir de entrante, lo podemos servir en vasitos como aperitivo elegante, como primer plato o como cena ligera para entonar estómagos en tiempos de temperaturas mínimas. Un abanico de posibilidades gigante, como veis.

Crema de coliflor morada

La coliflor morada consiste en plantar las semillas de coliflor y de lombarda juntas. El resultado final tiene el aspecto de una coliflor convencional pero absorbe el bonito color morado de la lombarda. Si tenéis ocasión de haceros con una, no lo dudéis. Merece la pena probarla, fantasear con ella, darle el uso que más os plazca.

Yo aquí he realizado una crema aromatizada con curry, hierbabuena, ajo... pero tanto los añadidos como el plato a elegir queda íntegramente a vuestra elección. Una coliflor morada gratinada en el horno, salteada, un cuscus de coliflor, como acompañamiento de pescado al vapor, en vinagreta... Dejaos llevar por la imaginación para sacarle el máximo rendimiento. Os lo agradecerá.

Y ya si encima, dentro de mi locura gastro-cinéfila, os inspira Woody Allen con su entrañable y maravillosa "La Rosa Púrpura del Cairo" pues mejor que mejor. Así que vamos a sumergirnos en el "cine dentro del cine", en la cocina dentro de la cocina, en una última cine-receta para terminar el año con positivismo, colorismo, risas y una crema espectacular. ¡Mandiles arriba! 

Crema de coliflor morada

INGREDIENTES (4-6 personas)

  • 700 grs de coliflor morada
  • 800 grs de caldo de verduras (o agua)
  • 2 puerros (sólo la parte blanca)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cda de curry de Madrás
  • 200 ml de nata para cocinar
  • 40 grs de Aceite de Oliva 
  • 20 grs de mantequilla
  • Sal y pimienta
  • Hierbabuena o menta fresca 
Tiempo: 40 minutos

Película comparada: "La rosa púrpura del Cairo" (Woody Allen, 1985)

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Elaboración

En una olla amplia calentamos la mantequilla con el aceite - y así evitar que se queme -. Añadimos el puerro bien limpio y troceado y los dientes de ajo picados y sofreímos unos 5-7 minutos.

Incorporamos los ramilletes de coliflor morada - nos guardaremos un par de ellos para el crujiente -, el curry y salteamos brevemente para que cojan un poco de color. Enseguida vertemos el caldo de verduras o el agua. Salpimentamos al gusto, o sea, al tuyo.

Llevamos a ebullición y cuando rompa el hervor bajamos el fuego y dejamos cocinar todo durante 30-35 minutos. O hasta que la verdura quede tierna-tierna. 

Dejamos que enfríe ligeramente y trituramos todo. NOTA: Lo podemos pasar luego por un colador chino para obtener una crema aún más fina si cabe. 

Volvemos a calentarlo en la olla y añadimos la nata. Cocinamos unos 5 minutos removiendo bien para que se integre con la crema. 

Rallamos los ramilletes de coliflor morada reservados hasta tener una especie de "tierra". 

Servimos enseguida en cuencos individuales y espolvoreamos la coliflor rallada y unas hojas frescas de menta o hierbabuena. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato

THE PURPLE ROSE OF CAIRO
("La rosa púrpura del Cairo" - Woody Allen, 1985)

Tenía ganas extremas de acabar el año cine-culinario con una obra que supusiese mucho para mí. No realizo las suficientes comparaciones con el genio Allen, para lo que su pluma significa para mi mente y destreza, así que hoy le pongo remedio a esta escasez. Que es hora...

Cuando realicé este plato, el color púrpura dominante enseguida me llevó a pensar en mundos de fantasía. Y creo que no hay universo más ficticio que el cine en sí mismo. El cine como divertimento, como ventana para nosotros - espectadores y voyeurs - que nos hace vivir experiencias y aventuras ajenas como propias. Fue entonces cuando mi cabeza alocada se poso en las virtudes de "La rosa púrpura del Cairo", una de mis obras favoritas del director-guionista judío y todo un homenaje al séptimo arte en todo su esplendor. 

Asentemos al genio...

En los años 80, Woody Allen estaba más que consagrado en el panorama internacional y ya atesoraba éxitos de crítica y público (tanto en teatro como en cine), amén de un puñado de Oscars con su memorable "Annie Hall". A mitad de la década se encontraba en la cima de la madurez de su carrera. Atrás quedaban los desternillantes años 70 (con películas del corte de "El dormilón", "Bananas", "Todo lo que quiso saber sobre el sexo" o "La última noche de Boris Grushenko") y empezaba una nueva era donde reinterpretaría el código de la comedia, basada en afilados diálogos e historias universales vistas desde una perspectiva neurótica y cotidiana. Obras como "Manhattan", "Zelig", "Interiores" o "Broadway Danny Rose" empezaban a mostrar una nueva inquietud en el cineasta, donde el amor, el sexo y las relaciones humanas eran su gran seña.

En 1985, año de "La rosa púrpura del Cairo" abarca un concepto de "meta-lenguaje" haciendo ya no una película dentro de una película, sino una película de una película que sale de la pantalla. Una metáfora abrumadora de cómo nos evadimos en el cine de la realidad, y cómo esos dos mundos confluyen en una historia de amor más allá de cualquier código narrativo. 

En tiempos de la Gran Depresión una camarera (Cecilia - Mia Farrow) escapa una y otra vez de su anodina vida laboral y sentimental viendo una película exótica en un cine de Nueva Jersey. Pero un día uno de los personajes de la obra proyectada, "escapa" de la pantalla para vivir la gran aventura de la "realidad". Un detonante mágico, irreal, desconcertante, disparatado y tremendamente imaginativo, que nos habla de ese mundo de ilusiones que es el cine, y cómo, de vez en cuando, se materializa, haciéndonos partícipes protagonistas de su propio argumento. Una metáfora de vivir el sueño... 

Nuestra cine-receta

Más allá del claro tono colorista que predomina en el plato, y que le asemeja al título que da vida tanto a la obra de Allen como a la obra que Cecilia ve sin descanso en el cine, nos encontramos con que "la rosa púrpura" es la protagonista total, el motor de la historia y del cocinado. Cecilia o nuestra crema de coliflor, se erigen como esos seres extraños, inocentes, frágiles y entusiastas en un mundo gris. Donde colocan su nota de color ante un futuro descorazonador. 

El púrpura se nos antoja como ese guiño a los personajes perdedores en tiempos de crisis que vencen gracias a su esperanza vital. O cómo una coliflor morada que podría perfectamente acabar siendo una guarnición colorista, termina por hacerse dueña de un plato, imponer su voluntad, su personalidad, y satisfacer al paladar más crítico.

Pues Cecilia es una pobre desgraciada, vilipendiada por un marido vago (Danny Aiello), que vive encorsetada en un manojo de ramilletes: compacto, inmóvil, apesadumbrado... Poco a poco su obsesión/pasión por ir al cine, va haciendo que se suelte y que fantasee con el amor de un personaje ficticio, el protagonista de "La rosa púrpura del Cairo" (Jeff Daniels).

Y de pronto el sueño se hace incomprensiblemente realidad, y el muro se rompe para dar salida a un hombre irreal. El cocinado de su amor comienza, y empieza a borbotear ese mensaje "alleniano" de reflexionar sobre la fantasía, superar miedos, y cómo las relaciones humanas van más allá de lo meramente real. En nuestra olla Cecilia (o la coliflor morada) empieza a ablandarse, a coger otras texturas y fragancias (entre ellas el curry, condimento exótico en homenaje al Cairo de la película), a dejarse llevar por esa nueva ilusión que le ha traído la vida. 

A medida que el proceso o el romance avanza, la apocada Cecilia va descubriendo que su realidad puede ser algo más, que merece ser algo más. Nadie podía pensar que al comienzo esa extraña coliflor morada, acabase siendo triturada (como una metáfora de su terrible matrimonio, de los abusos de los productores, de la vanidad del "verdadero" actor) hasta convertirse en una soñadora y esperanzadora crema fina, que destacase por su vivo color púrpura, por su sueño de una vida mejor. Una vida que sólo consigue gracias a vivir una mentira. Y eso, amigos, es la magia del cine: fugarnos de lo cotidiano, soñar despiertos, viajar sin movernos, disfrutar de lo irreal...

La hierbabuena acaba sobresaliendo de un final agridulce como un destello de verde esperanza, pues la vida de Cecilia nunca volverá a ser la misma. Hay brotes de un nuevo futuro para ella...

"La rosa púrpura del Cairo" es una pequeña gran joya de Woody Allen, donde se deja ver esa pasión deliciosa por los mundos oníricos, que tanto han protagonizado su cine. Es una película bella, sencilla pero con un trasfondo profundo y reflexivo, cómica, romántica, y perfectamente ambientada en los años 30 americanos. Esta suerte de "caverna de Platón" es una cima en su carrera (a mi modo de ver) y una obra significativa para las que vendrían posteriormente. Nuestra crema de coliflor trata de homenajear ese destello de su genio, trasladando a la cocina su "rosa púrpura". 

Y mientras tanto, seguiremos soñando con el cine... A dos carrillos.

sábado, 29 de agosto de 2015

FALSO SUSHI DE BROCOLI Y COLIFLOR

Comer verduras es de lo más sano que hay. Si encima las suministramos en estado crudo, aún más. Así nos lo cuenta la Doctora Odile Fernández en su gran libro "Mis recetas de cocina anticáncer". Merece la pena dejarse caer por este tipo de platos para garantizarnos una dieta saludable. Lo curioso de esta receta es la "orientalización" del proceso. Un "trampantojo" en toda regla que sorprende a la vista y al paladar. Creamos un "falso arroz" con verduras y hacemos makis de lo más variado. Dejaos llevar por vuestro gusto y realizad este gran aperitivo porque os aseguro un éxito de público y crítica. Hoy nos ponemos mentirosos... ¡Mandiles arriba! 

INGREDIENTES (4 personas)
2 hojas de alga nori
Salsa de soja para acompañar
Pasta de Wasabi (opcional)

Para el falso arroz1 brocoli
1 coliflor pequeña
1/2 aguacate
Anacardos
1 cdita de cúrcuma
2 cdas de Aceite de Oliva Virgen Extra
Pimienta negra molida

Para el rellenoAguacate
Zanahoria
Tortilla francesa
Calabacín
Sardina ahumada
(Estos ingredientes van a tu gusto)

Lo mejor para realizar esta receta, que lleva su tiempo (o sea, su diversión) es dejarnos a mano y preparados todos los componentes. Para ello quitamos los "arbolitos" al brócoli y la coliflor (desechando el tronco), sacamos la carne del aguacate y disponemos los frutos secos y las especias.

Lo primero de todo será fabricar nuestro falso arroz de sushi. 

En la Thermomix o en un vaso triturador echamos el brócoli, la coliflor, los anacardos, el aguacate, el aceite de oliva, la cúrcuma y la pimienta negra. Trituramos bien hasta conseguir una pasta. Reservamos.


El relleno

Aquí podéis poneros creativos y tirar de los ingredientes que más os plazcan. Es vuestro "sushi", haced con él lo que queráis. En mi caso preparé una tortilla francesa (1 huevo), usé sardinas ahumadas que me sobraban y varias verduras que pululaban por mi nevera y que ansiaban tener un destino digno.

Disponemos la esterilla especial sushi y colocamos el alga nori sobre ella. Cubrimos con nuestro "falso arroz" dejando un extremo libre para poder enrollarlo bien y cerrarlo. NOTA: Conviene humedecer el extremos liberado para que luego selle con mayor facilidad.




Encima disponemos unas tiras de calabacín, zanahoria y tortilla francesa. (En el otro alga puse calabacín, sardina ahumada y aguacate en tiras) Vamos enrollando suavemente con ayuda de la esterilla (hacia el lado libre) y presionando para que se vaya pegando el relleno al alga.



Cuando tengamos hecho el "rulo" lo dejamos reposar 5 minutos. Luego vamos cortando con un cuchillo afilado y ligeramente húmedo el alga nori para sacar los "makis" . 

Los servimos en una bandejita y acompañamos con un bol de salsa de soja y un poco de wasabi disuelto. Un plato original, divertido, sorprendente y sano hasta decir basta. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


martes, 17 de febrero de 2015

PIZZA DE COLIFLOR A LA ITALIANA (Cena#72)

Hoy toca una cena...no tan a cámara rápida como estamos acostumbrados. Pero lo original de la propuesta merecía la excepción. Una pizza que no es una pizza. Un plato sorprendente, sano y muy completo para los estómagos más vegetarianos con ganas de "engañar" al paladar. Para los amantes de la coliflor (que sé que los hay) es una forma distinta de sacarle partido. Y, como en toda pizza, podéis "tunearla" como queráis: calabacín, salsa de tomate, aceitunas, pimientos... Aquí os dejo mi propuesta que extraje de AllRecipes.com. ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (1 pizza)
1 coliflor mediana
Perlas de Mozzarella
Tomatitos cherry variados
Queso rallado
Jamón York
1 huevo
1 ajo picado
Perejil fresco picado
Sal y pimienta

Para la salsa pesto: 
Hojas de albahaca
Piñones
1 diente de ajo
Aceite de oliva Virgen Extra
Queso Parmesano
Sal

Tiempo: 45 minutos

Empezamos rallando la coliflor con ayuda de un rallador grande. Otra opción es triturar unos 2 segundos los ramilletes en la Thermomix. Más fácil, rápido y mucho menos tedioso.

Cocemos al vapor la coliflor. Echamos en una olla agua y colocamos la vaporera dentro (sin que llegue a tocar el agua) Dejamos que se cocine unos 15 minutos, hasta que esté bien tierna.

Sacamos la coliflor y la colocamos en un bol hasta que se atempere.

Aprovechamos para preparar la salsa pesto. Basta con tostar ligeramente unos piñones en una sartén sin aceite y los echamos en un mortero. Añadimos bastantes hojas de albahaca, un diente de ajo y sal. Vamos machacando hasta convertirlo en una pasta. Añadimos aceite de oliva y terminamos con parasen rallado. Probamos el punto de sal y listo.

Vamos pre-calentando el horno a unos 180-200º.

Una vez que se haya enfriado, la colocamos en un trapo de cocina y escurrimos bien todo el agua sobre el fregadero (veréis que sale mucha). Pues apretad, estrujad y removed el trapo hasta secarla por completo.

En un bol echamos la coliflor y añadimos un huevo, perejil fresco picado, el ajo picado, el queso rallado (el que más os guste), sal y pimienta negra. Removemos bien todos los ingredientes.

En una placa de horno colocamos papel vegetal y extendemos nuestra masa con las manos, dándole forma de pizza. El truco está en que quede lo más lisa posible, así que si os sale más cantidad, pues aprovechadla para otra ocasión, porque se puede congelar.

Cocinamos en el horno la masa durante 10 minutos, hasta que los bordes se doren.

Sacamos y añadimos una capa de salsa pesto y encima los tomates cherry, el jamón York, las perlas de mozzarella, queso parmesano y volvemos a hornear durante 10-15 minutos.

Listo para devorar. Una pizza...que no es una pizza. Que no nos acusen de poco originales nunca. ¡Que aproveche, hitchcookianos!