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lunes, 22 de febrero de 2021

Humus de lombarda con tahini de Nueces de California

Animado siempre por Nueces de California, que anualmente me obsequia con un buen surtido, he decidido lanzarme con una receta de tapeo, de lo más vistosa, vegana y sorprendente. Un Humus donde la lombarda cobra protagonismo y colorea, y que se entremezcla de manera sutil con un magnífico Tahini casero de nueces y sésamo. Un combo de lo más sugerente, estimulante, de aplauso lento...

Esta receta no sólo está de morirse, además tiene buenos argumentos de salud para que la prepares. Toma nota: las nueces son el único fruto seco con una considerable cantidad de ácidos grasos Omega 3 de origen vegetal. ¿Esto qué hace? Pues te ayuda a mantener los niveles normales de colesterol en sangre. Suma además que son uno de los alimentos con más antioxidantes por ración y aportan proteínas, magnesio y fósforo. Un pequeño bocado que logra grandes beneficios para tu salud.


En esta ocasión le damos la oportunidad de formar parte de un Tahini e impregnar así su sabor al plato completo. El Tahini es una pasta hecha a base de sésamo que se usa en la cocina de Oriente Próximo, sobre todo como  parte de los humus (como el nuestro), patés (Baba Ganoush)...

Yo te propongo salirte un poco de la línea marcada y probar cosas distintas, hacer que tu paladar se sorprenda y aprovechar la buena materia prima en otras batallas culinarias. Hoy le damos caña a un humus original y fascinante. Receta fácil donde las haya. No hay excusas... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes 

Para el Tahini de nueces

  • 60 g de nueces de California
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de sésamo tostado
  • 1 cdita de comino molido
  • 1 cdita de pimentón (picante o dulce)
  • Aceite de oliva suave
  • Sal y pimienta negra
  • Zumo de limón
Para el hummus 
  • 1/2 lombarda 
  • 1 diente de ajo
  • 1 cebolleta
  • Agua y sal
Tiempo: 35 minutos + 2 horas de reposo en nevera
Personas: 4-5
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Cocción

Trocea la lombarda, la cebolleta y el ajo. Lo pones todo en una olla con abundante agua y lo llevas a ebullición. Dejas cocer durante 30 minutos (hasta que veas que están blanditas.

Sacas y cuelas bien. NOTA: Puedes guardar parte de la lombarda (si ves que te sobra) en un bote de cristal esterilizado con un poco del agua de cocción y la usas en esa semana para otra receta: lombarda salteada con jengibre y salsa de soja por ejemplo. 

Turno del Tahini

Coloca en la picadora las nueces, el sésamo, el comino y el diente de ajo. Tritura todo hasta tener "una arenilla". Salpimenta al gusto y añade un poco de aceite y mezcla hasta tener una pasta. La cantidad es un poco a ojo. A mí me gusta que quede como en la foto de abajo. 



Vete añadiendo aceite a tu criterio. Importante que la pruebes para corregir lo que haga falta. CONSEJO: Puedes ampliar las cantidades que te doy y haces más de la cuenta y guardas para otras elaboraciones.

Remate final

Con la verdura bien escurrida pasamos a triturarla en un robot de cocina o en la batidora. NOTA: En este punto podrías añadir unos garbanzos cocidos para darle ese toque más de humus. Pero yo prefiero en este caso todo el sabor de la lombarda, que gobierne el plato junto al Tahini.

Nos tendrá que quedar una especie de paté con textura firme pero cremoso. A esta mezcla añadimos el Tahini (no hace falta todo, dos cucharadas, prueba y añade o frena) y trituramos todo junto. 

Dejamos reposar en la nevera bien tapado durante 2 horas. 

Cuando vayas a consumirlo sácalo media hora antes de la nevera. Y lo sirves en boles individuales con un poco de yogur natural por encima, unas nueces picadas y un poquito de guindilla molida. Acompaña con pan, crackers, palitos de cereales, crudités... y a disfrutar.

¡Que aproveche, hitchcookian@s!   

sábado, 2 de mayo de 2020

ARROZ CON SETAS Y TRIGUEROS (Y SALMORRETA ALICANTINA)

Hablar de arroces o paellas ya son palabras mayores. En este país son casi un ritual y no hay lugar en el que no se tercie un plato representativo. Por no hablar de los ingredientes, caldos o aderezos. O de los tipos: seco, caldoso, meloso... Todo este festín de opciones sube el mundo del arroz al rango de universo. Verduras, carnes, pescados, legumbres... poca materia no cabe en esta maravilla de nuestra gastronomía. Pocos paladares no se dejan seducir por ellos.

En este caso en concreto nosotros vamos a lanzarnos con un brutal arroz con setas y trigueros, al que hemos animado con una salmorreta alicantina, un sofrito espectacular con ñoras, tomate, ajos y buen aceite Virgen Extra. No dudéis en probarlo, es un potente aliado para este tipo de arroces de corte alicantino. 


Pero tengamos en cuenta que preparar un buen arroz en casa es complicado, muy limitado a veces y carente de las herramientas más necesarias, sobre todo si la cocina es vitro o inducción. La falta de fuego hace emerger la imaginación y el mimo. Claro que se sacan arrozacos pero hay que conocer tus herramientas para dar con el puntito, la clave de todo este increíble proceso.

Yo te propongo mi versión y mi forma de hacerlo (con sus fallos y su virtudes, sin duda) y puedo asegurar que los resultados suelen ser altamente notorios. Quitaos el miedo de encima: hacer un arroz tiene complejidad, pero se simplifica haciéndolos. Probando. Catando. Errando. Mejorando. Vamos, como todo en esta vida. No hay misterio. 

Y por supuesto yo propongo mis ingredientes y mis mezclas, tu creatividad e intuición culinarias deben soltar nuevas ideas. Tus gustos comandan, así que hazles caso. Nos lanzamos sin temor y con mucha hambre a por este platazo. Abrid un vino, servíos una copa y... ¡mandiles arriba! 


Ingredientes (3-4 personas)
  • 250 g de arroz bomba o redondo 
  • 200 g de setas (se pueden usar de cardo, boletus, champiñones, las que os plazcan o tengáis)
  • 1 manojo de espárragos trigueros
  • 600 g de caldo casero vegetal (o de ave)
  • 1 cebolla (o media si es muy grande
  • 5 arbolitos de brocoli (o un poco de judia verde, o calabacín...)
  • Caldo de verduras (unos 600 g, aunque se puede añadir algo más
  • 1 cucharada de pimentón de la Vera
  • 2-3 cucharadas de Salmorreta 
  • Sal y aceite de oliva virgen extra
Para la salmorreta:
  • 3 ñoras 
  • 6 dientes de ajo
  • 110-120 g de aceite de oliva Virgen Extra
  • Perejil fresco (opcional) 
  • Sal
  • 150 g de tomate rallado 
Tiempo: 45 minutos + 2 horas si haces el caldo casero


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Notas iniciales
    • Siempre recomiendo hacer el caldo casero, aparte del sabor y aroma que da, es una buena salida para algunas verduras o recortes. Yo hice un caldo con la parte verde del puerro, los troncos del brócoli, puntas de judías verdes, zanahorias un poco blandas, patata, cebolleta y su tallo...
    • Yo cocino en inducción y ya se sabe que los buenos arroces necesitan sentir la llama. Pero cada uno en su casa hace lo que puede. El resultado es bastante notable, pero estad siempre al loro, que el fuego cubra la paella bien para que se haga todo por igual, o ir girando el recipiente para que todo pueda cocer de forma uniforme. Eso es CLAVE.
    • Yo uso estos ingredientes pero en vuestra mano dejo hacer cualquier combinación. Y que no os tiemble el pulso a la hora de añadir un poquito más de caldo si veis que se seca. La teoría dice que una vez el arroz y el caldo arrancan no se tocan. Pues mira, haz lo que creas conveniente para dar el buen punto al arroz (sin pasarlo, que eso ya es herejía y sobre todo, incomestible) 
Salmorreta al canto
  1. Quitamos el rabito (pedúnculo) de las ñoras y las vaciamos de semillas. Luego las troceamos. Pelamos los ajos, los cortamos por la mitad y les retiramos el germen interior.
  2. Ponemos el aceite en un cazo y añadimos las ñoras. Calentamos. Y cuando empiece a chisporrotear añadimos los dientes de ajo.
  3. Cocinamos hasta que empiecen a dorarse, en ese momento echamos el tomate rallado. Dejamos cocinar todo a fuego medio unos 5-6 minutos. Sazona al gusto.
  4. Pasa todo por la batidora o por un robot de cocina hasta tener una salsa fina y cremosa.

Mise en place

Lo primero de todo es organizarse para disfrutar bien de este ritual gastronómico. Ponte un vino o un vermú, siempre ayuda. 

Lava bien las setas, frotando para eliminar restos de tierra, y luego las secas a conciencia. Las troceamos y las reservamos. 

Cortamos la parte más dura de los tallos de los espárragos y trocea el resto. Reservamos. Picamos la cebolla, el brócoli y ponemos a calentar el caldo vegetal. Todo listo para el abordaje. 

Arrozaco

Ponemos la paella (o una sartén amplia y baja) al fuego con el aceite de oliva Virgen Extra. Sofreímos la cebolla picada unos minutos, que se ablande, pero que no se tueste. Al loro. 

Añadimos nuestras setas troceadas y bien secas. Le damos caña, que se hagan bien. Y metemos en escena al brócoli y los espárragos trigueros. Baja un poco el fuego, necesitamos que el sofrito vaya a su ritmo, soltando jugos, absorbiendo aromas, dotando de personalidad la paella...

Echamos una cucharada de un buen pimentón de la Vera y removemos con energía para evitar que se queme. Turno de la salmorreta: 3-4 cucharadas y a mezclar, que vaya aromatizando al resto de ingredientes y tintando de su particular y soberbio color las verduras. 

Sube el fuego y echa el arroz dentro, vamos a sofreírlo 1-2 minutos para que vaya cogiendo los sabores de todo ese festival que tenemos dentro de la paella. Mojamos con el caldo calente (echa unos 500-550 g, el doble de arroz y un poquito más, y guarda un poco por si debes seguir mojando) y llevamos a ebullición. Reparte con cuidado el arroz y las verduras, haciendo movimientos envolventes con la paella o con la ayuda de una espumadera. 

EL PUNTO: Que hierva primero unos 5-6 minutos a fuego alto (no exagerado) y luego lo bajamos y lo dejamos unos 12-13 minutos más. En total unos 18 minutos, pero leed el paquete del arroz que vayáis usar, y seguid sus recomendaciones, que eso es otro universo. Id mojando con caldo si veis que se seca muy rápido. Sin miedo. Pero poco a poco, buscamos un arroz seco.

 

TRUCO: El socarrat es obra del fuego, pero se puede intentar conseguir en inducción. Para ello y cuando haya concluido el tiempo de cocción, subimos a tope el fuego y echamos un hilo de aceite de oliva por los laterales de la paella y dejamos unos 30-40 segundos. Puede que haya suerte...

IMPORTANTE: Deja reposar el arroz fuera del fuego unos 3-4 minutos. Puedes cubrirlo con papel de aluminio pero estate atent@ que no queremos que se nos pase...

EMPLATADO: Removemos bien todo dentro de la paella y servimos acompañado de alioli o de unas rodajas de limón.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

martes, 24 de enero de 2017

CAZUELA DE COLES DE BRUSELAS GRATINADAS (Bocados vegetales)

Las coles de Bruselas son de esas verduras que, tal vez, no gocen de un apoyo muy extendido. Siempre se han visto como ese "castigo" para meterte verde en el cuerpo, pero lo cierto es que son una fuente de vitaminas y antioxidantes estupenda. Y si para incluirlas en nuestro recetario hay que maquillarlas un poco, pues que así sea.

En esta ocasión vamos a generar una capa o gratinado especiado con hierbas aromáticas y Parmesano para potenciar su sabor y hacerlas más vistosas. Se pueden servir como primer plato o como acompañante. En cualquier de ambos casos, tendremos un plato realmente saludable y sabroso.

Sus valores nutricionales son bastante extensos: vitaminas C y K, hierro, ayudan a prevenir el estreñimiento, ayudan a mantener en guardia el sistema inmunológico, previenen la retención de líquidos por su acción diurética... Como veis son muchas sus virtudes para empezar a dar a las coles de Bruselas una oportunidad en nuestra cocina. ¡Mandiles arriba!

Cazuela de coles de Bruselas gratinadas

Ingredientes (2-3 personas)

  • 500 grs de coles de Bruselas
  • 40-50 grs de pan rallado (yo usé uno propio mezclado con albahaca y perejil)
  • 1/2 limón y su ralladura
  • Tomillo fresco 
  • Romero fresco 
  • Orégano 
  • 50 grs de queso Parmesano
  • Unas alcaparras
  • Sal, pimienta negra y Aceite de oliva Virgen Extra 
Tiempo: 40 minutos 

Primeros pasos 

Precalentamos el horno a 180º.

Mientras va cogiendo calor o vida, calentamos en una olla bastante agua con sal hasta que hierva. Cocemos las coles de Bruselas partidas por la mitad durante 4-5 minutos.


Las sacamos y las disponemos en una bandeja o cazuela para el horno. Las aliñamos con sal, pimienta negra molida y un poco de aceite de oliva Virgen Extra. Removemos y reservamos.

El crujiente

En un bol vertemos el pan rallado (yo usé pan duro que complementé con unas hojas de albahaca y perejil y que trituré ligándolo con un poco de aceite, pero podéis usar uno sin aromatizar), y le añadimos el tomillo, el orégano y el romero bien picado. 


Rallamos el Parmesano, incorporamos unas alcaparras, el limón y su ralladura, un poco de aceite de oliva Virgen Extra, salpimentamos y mezclamos bien todo. 

Cubrimos por encima de las coles con esta capa de crujiente y metemos la cazuela en el horno durante 30-35 minutos. 

Servimos enseguida con un chorrito de aceite de Oliva Virgen Extra en crudo por encima. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

CREMA DE COLIFLOR MORADA (La rosa púrpura del Cairo)

Crema de coliflor morada

Esta receta es todo un espectáculo en muchos sentidos. Tiene vistosidad, tiene textura, tiene fantasía, tiene muchas virtudes nutritivas y, sobre todo, tiene el don de sorprender al ojo y al paladar. Una crema de coliflor morada es un plato que nos puede servir de entrante, lo podemos servir en vasitos como aperitivo elegante, como primer plato o como cena ligera para entonar estómagos en tiempos de temperaturas mínimas. Un abanico de posibilidades gigante, como veis.

Crema de coliflor morada

La coliflor morada consiste en plantar las semillas de coliflor y de lombarda juntas. El resultado final tiene el aspecto de una coliflor convencional pero absorbe el bonito color morado de la lombarda. Si tenéis ocasión de haceros con una, no lo dudéis. Merece la pena probarla, fantasear con ella, darle el uso que más os plazca.

Yo aquí he realizado una crema aromatizada con curry, hierbabuena, ajo... pero tanto los añadidos como el plato a elegir queda íntegramente a vuestra elección. Una coliflor morada gratinada en el horno, salteada, un cuscus de coliflor, como acompañamiento de pescado al vapor, en vinagreta... Dejaos llevar por la imaginación para sacarle el máximo rendimiento. Os lo agradecerá.

Y ya si encima, dentro de mi locura gastro-cinéfila, os inspira Woody Allen con su entrañable y maravillosa "La Rosa Púrpura del Cairo" pues mejor que mejor. Así que vamos a sumergirnos en el "cine dentro del cine", en la cocina dentro de la cocina, en una última cine-receta para terminar el año con positivismo, colorismo, risas y una crema espectacular. ¡Mandiles arriba! 

Crema de coliflor morada

INGREDIENTES (4-6 personas)

  • 700 grs de coliflor morada
  • 800 grs de caldo de verduras (o agua)
  • 2 puerros (sólo la parte blanca)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cda de curry de Madrás
  • 200 ml de nata para cocinar
  • 40 grs de Aceite de Oliva 
  • 20 grs de mantequilla
  • Sal y pimienta
  • Hierbabuena o menta fresca 
Tiempo: 40 minutos

Película comparada: "La rosa púrpura del Cairo" (Woody Allen, 1985)

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Elaboración

En una olla amplia calentamos la mantequilla con el aceite - y así evitar que se queme -. Añadimos el puerro bien limpio y troceado y los dientes de ajo picados y sofreímos unos 5-7 minutos.

Incorporamos los ramilletes de coliflor morada - nos guardaremos un par de ellos para el crujiente -, el curry y salteamos brevemente para que cojan un poco de color. Enseguida vertemos el caldo de verduras o el agua. Salpimentamos al gusto, o sea, al tuyo.

Llevamos a ebullición y cuando rompa el hervor bajamos el fuego y dejamos cocinar todo durante 30-35 minutos. O hasta que la verdura quede tierna-tierna. 

Dejamos que enfríe ligeramente y trituramos todo. NOTA: Lo podemos pasar luego por un colador chino para obtener una crema aún más fina si cabe. 

Volvemos a calentarlo en la olla y añadimos la nata. Cocinamos unos 5 minutos removiendo bien para que se integre con la crema. 

Rallamos los ramilletes de coliflor morada reservados hasta tener una especie de "tierra". 

Servimos enseguida en cuencos individuales y espolvoreamos la coliflor rallada y unas hojas frescas de menta o hierbabuena. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato

THE PURPLE ROSE OF CAIRO
("La rosa púrpura del Cairo" - Woody Allen, 1985)

Tenía ganas extremas de acabar el año cine-culinario con una obra que supusiese mucho para mí. No realizo las suficientes comparaciones con el genio Allen, para lo que su pluma significa para mi mente y destreza, así que hoy le pongo remedio a esta escasez. Que es hora...

Cuando realicé este plato, el color púrpura dominante enseguida me llevó a pensar en mundos de fantasía. Y creo que no hay universo más ficticio que el cine en sí mismo. El cine como divertimento, como ventana para nosotros - espectadores y voyeurs - que nos hace vivir experiencias y aventuras ajenas como propias. Fue entonces cuando mi cabeza alocada se poso en las virtudes de "La rosa púrpura del Cairo", una de mis obras favoritas del director-guionista judío y todo un homenaje al séptimo arte en todo su esplendor. 

Asentemos al genio...

En los años 80, Woody Allen estaba más que consagrado en el panorama internacional y ya atesoraba éxitos de crítica y público (tanto en teatro como en cine), amén de un puñado de Oscars con su memorable "Annie Hall". A mitad de la década se encontraba en la cima de la madurez de su carrera. Atrás quedaban los desternillantes años 70 (con películas del corte de "El dormilón", "Bananas", "Todo lo que quiso saber sobre el sexo" o "La última noche de Boris Grushenko") y empezaba una nueva era donde reinterpretaría el código de la comedia, basada en afilados diálogos e historias universales vistas desde una perspectiva neurótica y cotidiana. Obras como "Manhattan", "Zelig", "Interiores" o "Broadway Danny Rose" empezaban a mostrar una nueva inquietud en el cineasta, donde el amor, el sexo y las relaciones humanas eran su gran seña.

En 1985, año de "La rosa púrpura del Cairo" abarca un concepto de "meta-lenguaje" haciendo ya no una película dentro de una película, sino una película de una película que sale de la pantalla. Una metáfora abrumadora de cómo nos evadimos en el cine de la realidad, y cómo esos dos mundos confluyen en una historia de amor más allá de cualquier código narrativo. 

En tiempos de la Gran Depresión una camarera (Cecilia - Mia Farrow) escapa una y otra vez de su anodina vida laboral y sentimental viendo una película exótica en un cine de Nueva Jersey. Pero un día uno de los personajes de la obra proyectada, "escapa" de la pantalla para vivir la gran aventura de la "realidad". Un detonante mágico, irreal, desconcertante, disparatado y tremendamente imaginativo, que nos habla de ese mundo de ilusiones que es el cine, y cómo, de vez en cuando, se materializa, haciéndonos partícipes protagonistas de su propio argumento. Una metáfora de vivir el sueño... 

Nuestra cine-receta

Más allá del claro tono colorista que predomina en el plato, y que le asemeja al título que da vida tanto a la obra de Allen como a la obra que Cecilia ve sin descanso en el cine, nos encontramos con que "la rosa púrpura" es la protagonista total, el motor de la historia y del cocinado. Cecilia o nuestra crema de coliflor, se erigen como esos seres extraños, inocentes, frágiles y entusiastas en un mundo gris. Donde colocan su nota de color ante un futuro descorazonador. 

El púrpura se nos antoja como ese guiño a los personajes perdedores en tiempos de crisis que vencen gracias a su esperanza vital. O cómo una coliflor morada que podría perfectamente acabar siendo una guarnición colorista, termina por hacerse dueña de un plato, imponer su voluntad, su personalidad, y satisfacer al paladar más crítico.

Pues Cecilia es una pobre desgraciada, vilipendiada por un marido vago (Danny Aiello), que vive encorsetada en un manojo de ramilletes: compacto, inmóvil, apesadumbrado... Poco a poco su obsesión/pasión por ir al cine, va haciendo que se suelte y que fantasee con el amor de un personaje ficticio, el protagonista de "La rosa púrpura del Cairo" (Jeff Daniels).

Y de pronto el sueño se hace incomprensiblemente realidad, y el muro se rompe para dar salida a un hombre irreal. El cocinado de su amor comienza, y empieza a borbotear ese mensaje "alleniano" de reflexionar sobre la fantasía, superar miedos, y cómo las relaciones humanas van más allá de lo meramente real. En nuestra olla Cecilia (o la coliflor morada) empieza a ablandarse, a coger otras texturas y fragancias (entre ellas el curry, condimento exótico en homenaje al Cairo de la película), a dejarse llevar por esa nueva ilusión que le ha traído la vida. 

A medida que el proceso o el romance avanza, la apocada Cecilia va descubriendo que su realidad puede ser algo más, que merece ser algo más. Nadie podía pensar que al comienzo esa extraña coliflor morada, acabase siendo triturada (como una metáfora de su terrible matrimonio, de los abusos de los productores, de la vanidad del "verdadero" actor) hasta convertirse en una soñadora y esperanzadora crema fina, que destacase por su vivo color púrpura, por su sueño de una vida mejor. Una vida que sólo consigue gracias a vivir una mentira. Y eso, amigos, es la magia del cine: fugarnos de lo cotidiano, soñar despiertos, viajar sin movernos, disfrutar de lo irreal...

La hierbabuena acaba sobresaliendo de un final agridulce como un destello de verde esperanza, pues la vida de Cecilia nunca volverá a ser la misma. Hay brotes de un nuevo futuro para ella...

"La rosa púrpura del Cairo" es una pequeña gran joya de Woody Allen, donde se deja ver esa pasión deliciosa por los mundos oníricos, que tanto han protagonizado su cine. Es una película bella, sencilla pero con un trasfondo profundo y reflexivo, cómica, romántica, y perfectamente ambientada en los años 30 americanos. Esta suerte de "caverna de Platón" es una cima en su carrera (a mi modo de ver) y una obra significativa para las que vendrían posteriormente. Nuestra crema de coliflor trata de homenajear ese destello de su genio, trasladando a la cocina su "rosa púrpura". 

Y mientras tanto, seguiremos soñando con el cine... A dos carrillos.

martes, 24 de mayo de 2016

UNIVERSO VERDE: Recetas variadas de verduras

Verde, que te quiero verde. Así podíamos definir el recopilatorio de esta semana. Un sinfín de posibilidades donde las verduras y su color predominante dominan la vista, la escena y el paladar. Los vegetales son atractivos, son saludables, son necesarios y son una fuente de inspiración. 

En esta selección os ofrezco recetas que juegan con espinacas, acelgas, apio, judías verdes, guisantes... Y sustentadas todas ellas en diferentes modos de preparación o presentación: coca, en vaso, ñoquis, con cuchara, mezclados con carne. Los compañeros bloggers se parten la cabeza para despuntar y ofrecernos muy variadas técnicas para que las ejecutemos en nuestras cocinas. 

Y es que, la verdura, es una protagonista indiscutible en nuestro recetario. Su consumo diario siempre será un aliado. Más allá de dietas, se alza la necesidad de comer bien. Aquí os va la muestra de cómo dar un toque de genialidad y catapultar sus propiedades a límites insospechados. Se acabó eso de pensar que "las verduras son tristes". Hoy se demuestra que son todo felicidad. ¡Mandiles arriba!


Comenzamos este viaje verde por Las recetas de María. Su propuesta de Crema de Guisantes y Gelée de mandarinas es una "revisión" del clásico guisantes con jamón. Toda una innovación culinaria muy bien presentada y que hará las delicias de mayores y niños.


Seguimos con la oferta de Coca de Acelgas con masa casera en manos de Dulce de Limón. Una forma espectacular de disfrutar de unas acelgas hervidas gracias al sencillo proceso que nos propone para elaborar una masa firme y crujiente.


Turno de las judias verdes, que no podían faltar. Olor a hierbabuena nos presenta una combinación fantástica con sus Judias Verdes al vino con salchichas. Una receta sencilla, rápida y muy completa para dar personalidad, sabor y potencia.


La cocina de Masito nos deleita con un Potaje de Garbanzos y Bacalao. Un clásico de nuestra cocina que prepara en puchero de barro y que sienta bien en cualquier momento del año. Las espinacas son fundamentales para la elaboración de esta receta maravillosa.


Continuamos la cruzada. Picoteando Ideas nos trae un aperitivo magnífico, que aprovecha comida y la "encierra" en unas Tartaletas con crema de espinaca-ricotta y calabaza. Están muy bien condimentadas y saca partido de combinar carne con verduras.


Ahora vamos con una bebida nutritiva, que hoy en día son tendencia. Entre 3 fogones nos brinda un Smoothie "Tonka" para deleite de nuestro bienestar. Toda una explosión de vitaminas se dan cita en un vaso cargado de verduras y de Haba Tonka. Aromas y minerales se dan cita en un sorbo.


Y por último os lanzo mi propuesta "verde". Unos caseros y maravillosos Ñoquis de Espinacas. Una receta muy fácil de preparar y que os sorprenderá. Como no podía ser de otro modo, viene con película. En este caso la comparación corre a cargo de "Platoon". Cine y cocina junto.


Queda demostrado (en este abanico breve pero muy sugerente) que el "universo verde" está plagado de posibilidades para dar carisma a las verduras. Así que ya sabéis, ahora os toca a vosotr@s...

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