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viernes, 3 de febrero de 2017

EMPIRE CHICKEN (Slumdog Millonaire)

La empresa cine-culinaria que hoy vamos a emprender es de órdago. Descubrí esta receta en las manos de Jaimie Oliver y sabía que tenía que hacerla, que tenía que sumergirme en este baño de aromas y texturas hindúes para otorgar a un majestuoso pollo un poderío visual de altura. El reto era importante, dada mi pasión a la cocina india, pero el resultado fue de una espectacularidad difícilmente describible con palabras. Tal vez si acaso, ñam. 

Empire chicken

El "Empire chicken" es una combinación de pollo asado con una salsa de curry. Es de esos platos que entremezclan la cultura india con la británica y que se nos antoja un bocado descomunal. Pensad en todas las especias que lleva, en el marinado, en la salsa resultante y en esas patatas asadas aromatizadas. La unión de todos esos sabores con tanta personalidad sólo puede llevarnos al éxito.

Es cierto que la receta tiene como un millón de ingredientes. Por suerte hoy en día es cada vez más fácil hacerse con materias primas exóticas sin tener que rebuscar demasiado. Yo siempre os recomendaré la tienda Sabores del Mundo, donde podréis encontrar infinidad de ingredientes curiosos con los que dotar a vuestros platos de sabores únicos, especiales, diferentes, viajeros...

Que su aspecto de super-producción no os asuste en absoluto, o el tiempo de preparación. Este plato merece cada esfuerzo y minuto que vayáis a invertir en él. Creedme. Y si ya encima viene comparado con el "Slumdog millionaire" de Danny Boyle para despertar tu lado más cinéfilo, la obra es redonda a más no poder. Nos vamos a Bombay sin salir de la cocina para preparar este increíble plato plagado de especias y aromas maravillosos. Así que...¡mandiles arriba!

Empire chicken

Ingredientes (6 personas)

Para el pollo y la marinada
  • 1 pollo entero (Nutrave)
  • Pasta de ajo y jengibre (2 cucharadas)
  • 1 cda de tomate concentrado 
  • 2 cdas de yogur natural 
  • 1 cdita de Garam Masala 
  • 1 cdita de comino molido
  • 1 cdita de Cúrcuma
  • 1 cdita de Cilantro molido (Coriandro)
  • 1 limón (Zumo y ralladura)
  • Sal y pimienta negra 
Para la salsa (Gravy)
  • 2 puerros
  • 1 apio
  • 5 clavos de olor 
  • 1 rama de canela 
  • 3 cdas de Vinagre de Vino blanco
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 3 cdas de Salsa Inglesa
  • 3 cdas de harina 
  • 2 estrellas de anís 
Para las patatas especiadas al horno
  • 800 grs de patatas (yo usé también batatas) 
  • 2-3 dientes de ajo enteros y pelados
  • Sal y Pimienta negra molida
  • 1 cdita de mostaza en grano
  • 1 cdita de comino en grano
  • 1 cdita de hinojo en grano
  • 1 cdita de ajo molido
  • Cilantro fresco picado
  • 2-3 cdas de aceite de oliva Virgen Extra
Tiempo: La vida y un poco más... Pero lo merece.
    Película comparada: "Slumdog Millionaire" de Danny Boyle (Tras receta)

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    La marinada 

    Mezclamos en un bol grande todos los ingredientes de la marinada: las especias secas, el tomate concentrado, el yogur, el zumo de limón y su ralladura, la sal y la pimienta negra molida.


    Practicamos unos cortes en los muslos del pollo (que son los que tardan más en hacerse) y nos calzamos un buen par de guantes. Vamos a frotar y a impregnar el pollo con la marinada, asegurándonos que todas las partes queden bien cubiertas, por fuera y por dentro... ¡Sin miedo! ¡Demos un masaje en condiciones! NOTA: Mejor si usas guantes para esta tarea...


    Lo ideal sería que el pollo reposase con la marinada de un día para otro. Pero si no es posible por tiempo o por descuido, lo dejaremos mínimo 2 horas.

    Pasado el tiempo...

    Ponemos a precalentar el horno a 180º, calor arriba y abajo.

    Cocemos un limón entero durante 10 minutos. Lo retiramos y lo pinchamos ligeramente, para que todo su jugo salga durante el horneado. Introducimos el limón en el pollo.



    Mientras tanto...

    La salsa (Gravy) 

    En un bandeja de horno añadimos todos los ingredientes de la salsa. Removemos ligeramente para que la harina se disuelva con los líquidos y las especias empiecen a impregnar su fragancia.



    Horneado

    Ahora viene la parte en la que os olvidáis del tema. Por un lado colocamos en la parte baja del horno la bandeja con la salsa ya mezclada.

    Colocamos el pollo con la marinada y el limón sobre una rejilla (o rack), justo encima de la bandeja de la salsa. De ese modo, todos los jugos que vaya soltando irán cayendo y catapultando la salsa a otra dimensión. Ya lo veréis...


    Horneamos a 180º durante 1 hora y 20 minutos (más o menos). NOTA: AL final os toparéis con un pollo con una corteza crujiente y seco (estilo Tandoori). Si algunas partes se os han quemado, las raspáis con el filo de un cuchillo y listo, lo importante es que quede jugoso por dentro. 

    Las patatas especiadas

    Pelamos y cocemos las patatas durante 15 minutos. Las colamos y dejamos que se sequen. NOTA: Recordad que el agua debe tener un hervor suave, no a borbotones. Y partimos siempre con las patatas en el agua fría.


    En una sartén apta para horno tostamos con un poco de aceite de Oliva el cardamomo, el comino en grano, la mostaza en grano y el hinojo en grano durante 1 minuto, hasta que empiecen a "explotar" en la sartén y desprendan todos sus maravillosos aromas orientales.


    Añadimos los dientes de ajo, las patatas y las batatas troceadas groseramente a la sartén.  Salteamos un par de minutos y retiramos. Cuando el pollo lleve 40 minutos en el horno, introducimos la sartén y dejamos que se terminen de cocinar con todo el conjunto.

    El final

    Sacamos las patatas y las disponemos en un bol con un chorrito de aceite Virgen Extra en crudo.

    Colamos la salsa y la ponemos en otro bol. Podéis añadir un poquito de yogur al final...

    Colocamos el pollo entero en una tabla de madera o bandeja y llevamos todo a la mesa. La gracia está en ir sacando las tajadas delante de los comensales y que se vayan sirviendo salsa y guarnición a su antojo. Cada bocado os llevará a otro mundo, ya os aviso. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

    Película ideal para degustar este plato
    SLUMDOG MILLIONAIRE 
    ("Slumdog Millionaire" de Danny Boyle - 2008)

    Colorismo. Positivismo. Energía. Estética de fantasía. Estos son algunos de los rasgos que me suscitan esta receta. Visualmente encuentro un abanico enorme de colores. Gastronómicamente todos los aromas que inundan la cocina (y la casa, ya puestos) nos catapultan de manera inexorable a La India, donde las fragancias de las especias inundan el aire. 

    Era casi de recibo que me dejase arrastrar por este Ganges cine-culinario y posase mi mirada enloquecida en una de las cintas más populares, celebradas y vibrantes de la década del 2000. Hablo de "Slumdog Millionaire" de Danny Boyle.

    Unos pocos antecedentes...

    El británico Danny Boyle sorprendió al mundo allá por 1994 con un sorprendente debut titulado "A tumba abierta", para dos años después, maravillar y sacudir el panorama cinematográfico con la enorme, polémica, brutal, incomparable y punzante "Trainspotting"

    A partir de ahí surge una carrera desigual con obras de alto calado visual, pero irregulares ("La playa", "Una historia diferente", "Millones", "28 días después"...) para volver a emerger con "Slumdog Millionaire" y llevarse el gato al agua. Docenas de premios internacionales (entre los cuales se encuentran el BAFTA, el Globo de Oro y el Óscar de ese año), beneplácito de la crítica y taquillas a rebosar en todo el planeta, dan buena cuenta de la importancia y popularidad que tuvo este film de espíritu "bollywoodiano" pero de claro corte occidental. 

    El argumento de la película gira en torno a Jamal, un chaval huérfano que, contra todo pronóstico, se presenta al concurso "¿Quién quiere ser millonario?" y va sacando las respuestas una a una para sorpresa de la audiencia, y del propio programa, que teme que esté haciendo trampas. Pero todas las respuestas acertadas tienen una explicación que se nos muestra a modo de flash-backs donde vemos la infancia y adolescencia de Jamal y se nos va narrando sus aventuras vitales y sentimentales (el eterno amor por Latika) para así comprender la realidad de sus conocimientos.

    Nuestra receta se apoya visual y aromáticamente en la película de Boyle. Primero por sus claros dejes hindúes en todo el proceso. Y segundo por su incontestable potencia pictórica. La fotografía del film es todo un hallazgo de poderío para captar la esencia cromática de la India, desde los tonos ocres arenosos hasta el bullicio colorista de los saris y las fiestas. Esa alegría de vivir que emana por todos y cada uno de sus fotogramas. Una obra que abarca un enorme espacio de tiempo como nuestra receta, que se erige como una super-producción en la cocina, plagada de ingredientes.

    Pero seamos más certeros, me resulta de un paralelismo claro que tanto la película como el plato reposan el protagonismo total en un personaje: Jamal-el pollo. Todo gira en torno a él, todas las historias colindantes dependen de lo que le sucede. La historia de amor, de amistad, la del vanidoso presentador... se nos antojan esas líneas culinarias de la salsa o de las patatas. Personajes secundarios de la trama que se mueven en torno a la estrella y engrandecen sus actos. 

    Boyle además nos cuenta la historia de una forma narrativa troceada. Es decir, se mueve del presente al pasado continuamente para que seamos testigos de los diferentes momentos de su vida. Nosotros, del mismo modo, trabajamos la receta hacia delante y hacia atrás: dejamos marinar el pollo, preparamos la salsa, sacamos el pollo, cocinamos las patatas, horneamos el pollo... Vamos y volvemos dotando a la estructura gastronómica de flash-backs. 

    Y ese pollo huérfano, crudo, inmaculado, que tiene que aprender a sobrevivir en un entorno hostil, va poco a poco generándose una corteza vital (otorgada por la propia experiencia y por un marinado plagado de distintos sabores y texturas) que le hará salir hacia delante, sobreponerse a la adversidad, a la crueldad humana y salir airoso ante una última pregunta que le puede convertir en millonario. Todo el proceso del horneado es ese camino vitalista de Jamal, desde su infancia, hasta obtener una imagen tierna (como el pollo por dentro) pero con un exterior endurecido por los obstáculos de la vida. Al final, su perseverancia, su bondad y sus ganas de vivir son el verdadero premio.

    "Slumdog millionaire" puede ser catalogada de ñoña, maniquea o de ofrecer un final danzarín y dulcificado en el crudo relato. Sinceramente, no lo veo así. Creo que la obra es un canto optimista a la vida y el entretenimiento de la historia y la fuerza visual la hacen un plato a gusto de cualquier paladar. Se ha intentado copar las expectativas de una muy buena película con una receta a la altura, que intentase trasladarnos a los abigarrados barrios de Bombay y pudiésemos respirar las fragancias que se procuran en la película. 

    Pregunta: ¿Harás esta receta? A) Sí. B) No. C) Puede ser. D) Muy complicada. Creo que todos sabemos cual es la respuesta que te hará un millonario gastronómico.

    sábado, 13 de febrero de 2016

    CURRY DE SALMÓN Y LANGOSTINOS (La vida de Pi)



    Hoy nos vamos a embarcar en todo un viaje de emociones y colorismo a través de los fogones. Como bien sabréis a estas alturas, soy un amante empedernido de las especias y de la cocina exótica (y que siempre consigo en Sabores del Mundo). Así que era cuestión de tiempo que aunara todo ese universo de aromas hindúes con elementos marítimos. Para la ocasión el salmón y los langostinos son los protagonistas totales de este océano de fragancias.

    Curioso es que en un "curry" no haya curry, ¿verdad? Pero todo tiene una explicación que leí en la página de Nube de Sabores. Parece ser que la palabra "curry" fue un invento británico, y que en la India la palabra original es Kari (salsa), la cual usaban para designar cualquier salsa o sopa aderezada con hojas del árbol de curry. El término correcto para denominar un plato con mezclas de especias es masala. 

    Pero nosotros en esta ocasión nos dejamos "occidentalizar" en términos para elaborar este fantástico plato plagado de especias, verduras y aromas de mar. Le pedimos además al señor Ang Lee que nos preste "La vida de Pi" para la comparación cine-culinaria, ya que nos viene al pelo por todo el colorido y el tono aventurero que tiene la preparación. Pues no hay más tiempo que perder, nos toca viajar por la imaginación y la cocina. Así que... ¡mandiles arriba!



    Ingredientes
    • 300 grs de salmón fresco en tacos 
    • 6 langostinos crudos
    • 1 cebolla morada
    • 8-10 tomates cherry 
    • 1 diente de ajo y un trocito de jengibre 
    • 2 cditas de cilantro en polvo
    • 2 cditas de comino en grano
    • 1 cda de cúrcuma
    • 1/2 cda de semillas de mostaza
    • 2 cdas de aceite
    • 1 vaso de agua
    • 1 lima
    • Sal y pimienta negra
    • Cilantro picado
    • Hojas de lima seca (opcional) 
    Tiempo
    • 20 minutos
    Película comparada --- Tras receta
    • "LA VIDA DE PI" (Ang Lee - 2012)

     


    En un mortero machamos el ajo y el jengibre hasta obtener una pasta. 


    Ponemos una sartén al fuego SIN ACEITE y vamos a ir tostando la mostaza en grano, el comino en grano y las hojas de lima. NOTA: Si no consigues estas hojas puedes usar laurel para aromatizar. 

    Dejamos cocinar hasta que vayan explotando los granos y saquen toda su fragancia. 


    Añadimos la cebolla roja troceada y salteamos unos minutos. Incorporamos la pasta de jengibre y ajo y removemos para mezclar bien todos los ingredientes y que vayan absorbiendo los aromas.


    Añadimos los tomates partidos por la mitad y los cocinamos hasta que se pongan blandos. Vamos aplastándolos ligeramente para que "suelten" todo su jugo. Momento ahora de meter en escena la cúrcuma y el cilantro en polvo. ¡Que exploten los olores exóticos! 


    Añadimos un vasito de agua y dejamos cocinar la salsa a fuego medio. Salpimentamos al gusto. 


    Por último añadimos los tacos de salmón y los langostinos pelados (NOTA: No tires las cáscaras ni las cabezas, te servirán para futuros caldos de pescado) Tapamos la sartén y dejamos que se hagan a fuego suave durante 5 minutos. Y nuestro curry ya está listo. 

    Emplatamos en una bandeja para servir y decoramos con un poco de cilantro fresco y exprimimos un poco de zumo de lima por encima. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

    Película ideal para degustar este plato
    LIFE OF PI
    ("La vida de Pi" de Ang Lee - 2012)

    Con todos los elementos aromáticos y especias exóticas que encabezan esta receta, hay que irse - sí o sí - a tierras hindúes para encontrar una pieza cinematográfica acorde. Un espejo visual con aromas exóticos.

    Además nos topamos con un abanico importante de matices, texturas, colores, por lo que había que rebuscar en obras que conjugasen un poco todos estos ingredientes.  Son muchas las películas basadas o ancladas en la India - más allá de la todopoderosa maquinaria Bollywood - pero el juego colorista y entusiasta que propone "La vida de Pi", es un perfecto homenaje cinematográfico al país asiático. Es extraña, es exótica, es fascinante, es envolvente, huele a curry.

    En el año 2012, Ang Lee acometió esta adaptación de la novela de aventuras de Yann Martel. Un libro ansiado por directores como M. Night Shyamalan ("El sexto sentido"), Alfonso Cuarón ("Gravity") o Jean-Pierre Jeunet ("Amèlie"). Pero finalmente fue el cineasta taiwanés quien se llevó el "tigre al agua". 

    Lee ya había dado muestras de su especial gusto por la estética, la fotografía y la escenografía en deliciosas piezas anteriores como "Sentido y sensibilidad" o "Tigre y Dragón", así que cuando afrontó esta odisea fantástica, irreal, sentimental y pictórica tenía sobradas virtudes para convertirla en un éxito. Y así sucedió; "La vida de Pi" arrasó en taquilla y se alzó con 4 Oscars: efectos visuales, fotografía, banda sonora y director. Todos, debo señalar, merecidísimos.

    La película se plantea como la historia de un naufragio y las vicisitudes que sufre un chaval a la deriva en una barcaza junto a un tigre de bengala. Así como titular, podría hasta sonarnos algo bobo. Pero nos encontramos ante una obra con un descomunal sentido narrativo, plagado de bellos momentos y con una estructura cinematográfica magnífica. Todo recubierto de un envoltorio de cuento, de fábula, de mentira o de sueño.

    Nuestra receta se instala en el universo hindú de la película gracias a los múltiples ingredientes-personajes orientales que la llenan. Las especias son el símbolo culinario por excelencia de la India y cuando explotan sus fragancias nos plagan la cocina de aromas exóticos, mágicos, aventureros...

    Pero vayamos un poco más lejos. En nuestra mirada alocada nos encontramos con una barca - o bandeja de presentación - que surca sin rumbo el océano de nuestra encimera. En ella se entrelazan los supervivientes del naufragio de un barco que llevaba animales del zoo de La India a Canadá: un joven y un poderoso felino. Es decir, el salmón y los langostinos. 

    En la primera parte del cocinado argumental la historia se centra en la infancia de Pi. Vamos siendo testigos de su andadura existencial en el zoo familiar con toques de humor, aventuras infantiles, peripecias... De alguna manera es como esos primeros compases del guiso, donde vamos sacando el jugo a las especias, sofriendo la cebolla, ablandando los tomates... Se está gestando la base narrativa que servirá posteriormente para comprender y empatizar con la segunda mitad del film: el naufragio.

    Nuestro océano está servido en la sartén - toda la salsa amarilla cúrcuma, haciendo un guiño claro a la fotografía imaginaria de la película - y es ahí donde confluyen los dos supervivientes. Desde el momento en el que comparten espacio mínimo Pi y el tigre se desata todo un torbellino de emociones, situaciones imposibles; un viaje mágico sembrado de colorismo, de cielos oníricos, de ballenas luminosas, de horizontes impregnados de una belleza plástica raras veces vista. 

    Con todo el salmón y los langostinos asumen su convivencia y juntos viven una aventura que deslumbra por su enorme mezcla de sabores, texturas, aromas... Para luego volver al presente, a ese Pi adulto, que todavía nos reserva una última vuelta de tuerca. Y que guardaré para mis adentros.

    "La vida de Pi" es una joya visual. Si bien la primera parte puede adolecer de cierta falta de pulso, todo se engrandece tras el naufragio. Ante nuestros ojos se desatan unas imágenes y unos efectos visuales descomunales, maravillosos, llenos de lirismo y perfección técnica. Nuestro curry trata de emular esa paleta infinita de colores, donde un adolescente y un tigre simbolizan a una "extraña pareja" condenada a entenderse para sobrevivir. Y mientras tanto, nosotros surcaremos la cocina india con la inocencia de Pi y la voracidad hambrienta de un felino de Bengala.