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viernes, 15 de junio de 2018

GUACAMOLE CON LANGOSTINO CAJÚN

Hoy vamos a perder el tiempo justo en la cocina para sorprender al comensal de turno con un entrante clásico pero al que vamos a acompañar con una estrella invitada de altura. Se trata de un inmortal Guacamole secundado por un langostino al estilo Cajún que os hará salivar...

Aprovechando que estamos en el Mes Mundial del Aguacate le damos salida con una de sus facetas más reconocidas. Yo aquí os muestro una versión clásica (me gusta añadir pocos elementos si la materia es buena, y ésta lo era) pero si os va la marcha podéis incluir algo de tomate picado, cebolla roja o pimiento. En vuestra sabia mano lo dejo...

La gracia de este aperitivo está en usar el langostino a modo de totopo (el nacho) y untarlo en el guacamole. La mezcla de sabores y especias, de picantes y ácidos es brutal. La foto creo que habla por sí sola, pero tendréis que hacerla para creerme. Nos ponemos en modo rápido... ¡Mandiles arriba!


Ingredientes 

  • 2-3 aguacates maduros
  • Cilantro fresco
  • 1 lima
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Sal y pimienta negra molida
  • Unas gotas de Tabasco o un chile pequeño picado
Para los Langostinos Cajún
  • 4-6 langostinos crudos
  • 1 cucharada de orégano
  • 1 cucharada de comino
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • 1 cucharadita de guindilla molida
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • Sal y pimienta negra 
Tiempo: 10 minutos 

PASOS A CÁMARA RÁPIDA

1. Pelamos los aguacates, les quitamos le hueso y los vaciamos. NOTA: No tiréis el hueso, puede ser un poderoso aliado para hacer que no se oxide el aguacate.

El maravilloso protagonista de la receta tendido para la foto...
2. Trituramos los aguacates con un tenedor (NADA DE BATIDORA!) y les añadimos un chorro de lima, sal, pimienta negra y un poco de aceite de oliva Virgen Extra.ç

3. Picamos finamente el cilantro fresco y lo añadimos. Damos caña con un poco de picante con el Tabasco - al gusto - o el chile picado. LA CLAVE de un buen guacamole es en ir probando y probando hasta que esté a vuestro gusto y al de nadie más, que para eso os lo estáis currando.

Si lo reservamos para más adelante (no mucho tiempo, que se echará a perder el trabajo) podemos añadir los huesos al guacamole y taparlo bien con papel film y reservarlo en la nevera.

4. Pelamos los langostinos y los salpimentamos. NOTA: Ni se os ocurra tirar las cabezas y carcasas, nos servirán para un futuro y casero fumet de pescado.

5. En un bol mezclamos todas las especias y las integramos. Pasamos los langostinos por la mezcla Cajún y los freímos en una sartén con una gota de aceite durante 30 segundos por cada cara. 

6. Emplatamos el guacamole en bols indviduales y coronamos con el langostino especiado.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 




domingo, 22 de abril de 2018

TARTAR DE ATUN CON AGUACATE Y LANGOSTINOS

Hoy os traigo una cena a cámara rápida de altura. Vamos a preparar en tiempo récord un gran plato de Tartar de Atún con aguacate y langostinos. Todo ello con un marinado exótico y con el punto picante que nos otorga el wasabi. Obviamente tú mandas y darás el toque exacto a tu gusto.

En esta ocasión he aprovechado varios ingredientes que pululaban sin destino claro en mi nevera para darles protagonismo en la receta: maíz, aguacate, cebolla roja, huevas... Juguetea tú también con los personajes, déjate llevar, cambia lo que quieras, añade lo que te apetezca, la cocina es pura fantasía. Y no existe el miedo. O no debería. Yo te doy ideas, tú las ejecutas en tu casa...

Pues vamos a ello, a velocidad de vértigo, con buena materia prima y con ganas de mandar nuestro paladar a un viaje exótico de matices, texturas y sabores. ¡Mandiles arriba! 



INGREDIENTES (2 personas)

  • 300 g d atún fresco (previamente congelado y descongelado)
  • Maíz dulce
  • 1 aguacate maduro
  • 6 langostinos cocidos
  • Huevas (mujol, salmón...)
  • Aceite de Oliva Virgen Extra, sal y pimienta negra
Para el marinado
  • 2 cdas de salsa de soja, 1 cda de aceite de Oliva Virgen Extra, 1/2 cda de Aceite de Sésamo, 1 cda de jengibre picado, cilantro fresco, pasta de wasabi (al gusto), 1/2 cebolla roja.
Tiempo: 5 minutos + 30 minutos de marinado

ELABORACIÓN

Picamos el los lomos de atún en trozos de bocado. Personalmente me gusta notar bien el pescado, no picarlo demasiado. Al fin y al cabo es el protagonista, debe sobresalir...

Lo colocamos en un bol. Añadimos la cebolla roja picada en brunoise, el jengibre picado o rallado, el wasabi (a gusto de vuestro paladar aventurero) el cilantro y luego los líquidos: soja y aceites.

Mezclamos todo bien, probamos y corregimos de sal si hiciera falta. Tapamos el bol con papel film y lo dejamos en la nevera. Tranquilamente, que vayan entablando amistad los ingredientes... Tiempo mínimo 30 minutos de reposo.

NOTA: El pescado deberá estar congelado. Puedes aprovechar antes de descongelarlo del todo a cortarlo, así resultará más fácil. 

Picamos el aguacate en trocitos y lo colocamos en un bol. Salpimentamos y regamos con un poco de aceite de oliva y una pizca de lima o limón. Pelamos los langostinos, los troceamos y al bol. NOTA: Las cáscaras las puedes reservar para dar aroma a un buen fumet de pescado casero.

Añadimos el tartar de atún y mezclamos bien. Servimos en platitos individuales o bols (también puedes emplatar con ayuda de un aro) y terminamos con una cucharadita de huevas por encima. Todo el sabor del mar en un bocado...

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

viernes, 14 de abril de 2017

LANGOSTINOS EN SALSA DE OSTRAS (Aperitivo oriental)

Una tapa distinta y exótica para sorprender a tus comensales que se la vi a Lazy Blog y que enseguida llamó mi atención. Todo un maremoto de sabores se dan cita en esta sencillísima receta de langostinos y creedme que os sorprenderá. Tiene claros toques orientales que mandan el sabor a otra dimensión, pero para ello necesitaremos un buen marisco para que todo el (mínimo) esfuerzo merezca realmente la pena. 

Además aprovecharemos bien el coral de las cabezas para que todo el aroma marítimos gobierne el plato y te haga disfrutar en cada bocado  Esta receta la haréis en más de una ocasión porque lo tiene todo: rapidez, facilidad, ingredientes asequibles y una pinta que no os dejará indiferente. ¿Ya estáis salivando? Pues no os queda otra que hacerla conmigo... ¡Mandiles arriba!


langostinos en salsa de ostras

Ingredientes (2 personas)
  • 12 langostinos crudos grandes 
  • 3-4 cdas de Salsa de Ostras
  • 2 cdas de Salsa de Soja
  • 1 diente de ajo
  • 1 guindilla 
  • 1/2 vaso de agua
  • Cilantro fresco
  • Semillas de sésamo tostado o ajonjolí
Tiempo: 10 minutos


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Pelamos los langostinos y reservamos las cabezas por un lado y las colas por otro.

Quitamos el intestino del interior de los langostinos haciendo un pequeña incisión longitudinal. Sale con mucha facilidad.

Salteamos a fuego vivo las colas peladas en una sartén con un poco de aceite de oliva, hasta que estén naranjas. Sacamos y esperamos a que sea su nuevo turno de actuación...

En un bol exprimimos a conciencia las cabezas de los langostinos para sacarles toda la esencia y el coral. Esto catapultará el sabor marino a la salsa. 

Añadimos la salsa de ostras y removemos bien para integrar los sabores.

Picamos muy finamente un ajo y la guindilla y los sofreímos 1 minuto en una sartén con aceite (la misma que hemos empleado para dorar los langostinos, ahí quedan aromas que debemos recuperar)

Incorporamos la salsa de ostra con el coral de los langostinos y dejamos reducir 3 minutos. Acto seguido añadimos la salsa de soja y el medio vaso de agua. Dejamos reducir 2-3 minutos más.

Reincorporamos las colas de los langostinos y cocinamos 2 minutos más para que vayan cogiendo todo el aroma de la salsa.

Servimos en una fuente pequeña los langostinos bien regados con la salsa. Espolvoreamos cilantro fresco picado y unas semillas de sésamo tostado por encima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

domingo, 28 de febrero de 2016

ARROZ CON RAPE Y LANGOSTINOS Y SU ALI-OLI CASERO (Lawrence de Arabia)

ARROZ CON SEPIA Y LANGOSTINOS Y ALIOLI CASERO

Hacía tiempo que esta receta pululaba por mi disco duro y ya la tenía olvidada. Grata sorpresa descubrir que seguía viva y dispuesta a salir a escena, y qué mejor forma que pedirle al maestro David Lean que me co-dirija esta cine-receta apoyado en su obra maestra "Lawrence de Arabia".

ARROZ CON SEPIA Y LANGOSTINOS Y ALIOLI CASERO

Estos épicos platos de arroz - muy de comer en compañía abundante - son ideales para fines de semana y festejos varios. Lo único que necesitamos es paciencia, mimo y un abanico de ingredientes de excelente calidad. Por supuesto que todo cambia una barbaridad si además preparas tu propio fumet de pescado, ese toque maestro marcará la diferencia entre un buen plato y un plato sublime.

En esta ocasión yo he tirado de langostinos y rape para confeccionar esta receta y los he secundado de un maravilloso Arroz de Calasparra. La mezcla de estos genios de la cocina es una delicia para la vista y, lo que nos importa, para el paladar. Termina la función con un alioli (all-i-oli) y ya tendrás un monumento para servir y fascinar a tu público más selecto. Pues empezamos... ¡Mandiles arriba! 

Ingredientes (4 personas)
  • 400 grs de arroz bomba (Calasparra)
  • 2 cebolletas 
  • 2 dientes de ajo
  • Salsa de tomate casera (4 cdas)
  • 12 langostinos 
  • 12 medallones de rape 
  • 800 ml de fumet de pescado (cáscaras de langostinos, huesos de rape, verduras, perejil...)
  • 6 cdas de Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra molida
Para el ali-oli (all-i-oli)
  • 1/2 diente de ajo picado, 1 huevo, sal, Vinagre y Aceite de Oliva

Tiempo
  • 30 minutos preparación + 30 minutos de cocción del caldo
Película comparada (Tras receta)
  • "Lawrence de Arabia" (David Lean, 1962)
Esta receta lleva pocos ingredientes pero todos tienen un protagonismo vital para el buen desarrollo del proceso o el rodaje del plato.

Lo primero de todo será dejarnos preparados a los personajes culinarios: pelamos los langostinos, pesamos el arroz, limpiamos bien los medallones de rape y picamos las cebolletas y el ajo.

Acto seguido habrá que poner en marcha un buen fumet de pescado. Pedid a vuestro amable pescadero que os guarde los huesos de rape, les dará un toque exquisito. Pelamos los langostinos y reservamos la carne por un lado y las cáscaras y cabezas por otra. 

El fumet

Ponemos en una olla las cáscaras de los langostinos con un poco de aceite y las vamos a sofreír a fuego alto. Iremos aplastando con la cuchara de madera para que vayan soltando los jugos. Incorporamos los huesos de rape, las verduras (cebolla, puerro, zanahoria, apio, nabo...), el perejil, sal y pimienta. 

Vertemos 1 litro y medio de agua y llevamos a ebullición. NOTA: Habrá que ir desespumando con cuidado para eliminar las impurezas que suben a la superficie. Bajamos el fuego, tapamos y dejamos cocer 30 minutos a ritmo lento...

Pasado el tiempo colamos y reservamos hasta que le toque el momento de salir a escena. NOTA: Mejor si lo mantenemos caliente.

El arroz

En una paella (o paellera, para entendernos) añadimos dos cucharadas de aceite de oliva. Añadimos la cebolla cortada en brunoise y el ajo picado. Los sofreímos unos minutos, que suden.

Incorporamos los langostinos y les damos un salteado. Enseguida incorporamos la salsa de tomate. Removemos bien para mezclar bien los ingredientes.

Añadimos el arroz y los salteamos dos minutos.


Momento cumbre. Vertemos nuestro caldo de pescado casero. Removemos con cuidado para que el arroz se "expanda" bien por toda la superficie. NOTA: Ya no se vuelve a menear el arroz de ninguna de las maneras. Dejadlo a su rollo...


Cocemos a fuego vivo durante 8-9 minutos. Luego bajamos el fuego y lo dejamos cocinarse durante 10 minutos más. NOTA: A los 10 minutos echaremos los medallones de rape. 


Apagamos el fuego, lo cubrimos con un paño y dejamos reposar 5 minutos.

Para el ali-oli (all-i-oli)

Yo lo hice con batidora (el clásico es a golpe de mortero), así que vosotros decidís la técnica a seguir. Ponemos en el vaso el diente de ajo picado, el huevo, un poco de sal, un chorrito de vinagre y un buen chorro de Aceite de Oliva. 

Bajamos la batidora hasta el fondo y empezamos a batir sin moverla. Cuando veamos que empieza a emulsionar, subimos y bajamos lentamente el brazo de la batidora hasta que nos quede una salsa homogénea. 

Pues ya tenemos todo listo para disfrutar de una comida de órdago en buena compañía. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
LAWRENCE OF ARABIA
("Lawrence de Arabia" de David Lean, 1962)


La acometida de este arroz - o de cualquier arroz que se tercie - es una obra épica. Un proceso minucioso, laborioso, cargado de detalles y tú, como director de la receta, debes orquestar con precisión la presencia de los ingredientes en el set de rodaje. De ahí que mi perturbada mente haya tenido que catapultarse a una epopeya cinematográfica que pudiese aglutinar la empresa de este arroz. Ahí surge un nombre constantemente: David Lean. 

El británico David Lean es sinónimo de majestuosidad, de grandilocuencia, de superproducción (sin menoscabar ni mucho menos sus obras intimistas iniciales del corte de "Grandes esperanzas" o "Breve encuentro") Su abanico de monstruos del celuloide es impecable, pero dado el tono amarillento del arroz, su aspecto agreste, su look desértico... no había otra que dejarse caer por una de las piezas más fundamentales y redondas del séptimo arte: "Lawrence de Arabia" 

Han pasado cinco años desde que el "toque Lean" se inmiscuyera en enormes producciones con la todopoderosa "El puente sobre el río Kwai". El director acomete en 1962 la biografía de T.E. Lawrence - un aguerrido y polémico militar británico - y entrega al mundo una pieza épica, colosal, minuciosa, grandilocuente y al mismo tiempo cargada de intimismo y pasión por sus personajes. Lean se entrega durante casi 4 horas a la magnificencia de un relato plagado de grandes escenas, de millares de extras, de paisajes exóticos, de batallas... Y nos hace cómplices de toda la hazaña de Lawrence en lucha contra los turcos por la libertad árabe. Locos para uno. Líder para otros. Nadie queda indiferente ante la desbordante personalidad de este atípico héroe del cine.

Resulta curioso saber que el papel central fue desechado en su momento por Marlon Brando y Richard Burton. Así recayó en las manos inexpertas de un desconocido Peter O'Toole, cuyo magnífico trabajo de composición interpretativo le abrió las puertas al universo Hollywood. A su lado le secundaron monumentos como Alec Guinness, Anthony Quinn, Claude Rains, José Ferrer u Omar Sharif. Un elenco de vértigo - ni una sola mujer con texto en toda la película - que supo dotar de veracidad y presencia uno de los cuadros más hermosos, potentes y abrumadores del séptimo arte. Todos a un nivel homogéneo, a una altura pocas veces vista, un tifón de talento ante los ojos.

Nuestra receta comienza su andadura comparativa por la imagen inicial de ese "suelo" de arroz que se nos antoja el desierto. El paraje principal y, a su modo, personaje esencial de la historia. Todo gira en torno a él, como todo en el proceso culinario gira en torno al arroz. El cereal gobierna la llanura de la "paella" y se erige como el absoluto protagonista. Su tono amarillento, su textura abrupta y poco uniforme (con sus dunas), nos catapultan a ese árido entorno, de calor sofocante y horizontes infinitos. 

La odisea de Lawrence (que acaba convertido en un hombre de desierto) se asemeja de alguna forma a todo el trabajo de la receta. La transformación del héroe desde la nada hasta moldearlo en un "árabe" más. Todo nuestro trabajo de "guión y dirección" corre en paralelo con la misión del militar británico de combatir al enemigo otomano. Lean marca el "tempo narrativo" empezando por un buen sofrito que servirá de base o punto de partida para este viaje vital y bélico.

Los personajes decisivos de la colosal trama van uniéndose a la línea argumental mientras el calor del aceite o del desierto va haciendo mella. Los langostinos, las verduras, el rape, el arroz... se arremolinan en el paisaje para condicionar el destino de Lawrence. El príncipe árabe, el guerrero fiel y letal, el oficial británico, simbolizan esa mezcolanza de "buenos y malos" que mueven los hilos del entusiasta militar de dorado cabello y azulados ojos. Pero sólo hasta que tome las riendas de su propia historia, de sus creencias, de su ideología libertaria. El baño del fumet hace hervir la narración a fuego fuerte. Lean hace estallar los conceptos cinematográficos y la épica borbotea en cada plano. Toda la grandiosidad de una superproducción se fusiona con el conflicto del personaje. Una perfecta disección del alma humana: los parajes idílicos ocultan una batalla interior, donde salen a flote las miserias del hombre hasta que terminan por consumirle, como se consume el caldo de pescado durante la lenta cocción. 

"Lawrence de Arabia" es una de las más bellas películas jamás filmadas y, sin lugar a dudas, una de las joyas con mayúsculas del celuloide. David Lean es de los pocos directores que sabía conjugar cantidad y exceso con un preciosismo casi pictórico (muy al estilo de Renoir, De Mille o Wyler) La receta trata de emular a uno de los mejores desiertos vistos en una pantalla, tan profundo, árido, agreste y crudo, como bucólico y placentero. Nosotros sembramos un arroz por el que deambulará un reparto coral y magnífico de personajes-ingredientes y durante ese viaje al interior de nuestro ser (o estómago) combatiremos los enemigos que hagan falta. 

La perfección se hizo cine. Ahora nosotros lo hemos hecho receta...

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sábado, 13 de febrero de 2016

CURRY DE SALMÓN Y LANGOSTINOS (La vida de Pi)



Hoy nos vamos a embarcar en todo un viaje de emociones y colorismo a través de los fogones. Como bien sabréis a estas alturas, soy un amante empedernido de las especias y de la cocina exótica (y que siempre consigo en Sabores del Mundo). Así que era cuestión de tiempo que aunara todo ese universo de aromas hindúes con elementos marítimos. Para la ocasión el salmón y los langostinos son los protagonistas totales de este océano de fragancias.

Curioso es que en un "curry" no haya curry, ¿verdad? Pero todo tiene una explicación que leí en la página de Nube de Sabores. Parece ser que la palabra "curry" fue un invento británico, y que en la India la palabra original es Kari (salsa), la cual usaban para designar cualquier salsa o sopa aderezada con hojas del árbol de curry. El término correcto para denominar un plato con mezclas de especias es masala. 

Pero nosotros en esta ocasión nos dejamos "occidentalizar" en términos para elaborar este fantástico plato plagado de especias, verduras y aromas de mar. Le pedimos además al señor Ang Lee que nos preste "La vida de Pi" para la comparación cine-culinaria, ya que nos viene al pelo por todo el colorido y el tono aventurero que tiene la preparación. Pues no hay más tiempo que perder, nos toca viajar por la imaginación y la cocina. Así que... ¡mandiles arriba!



Ingredientes
  • 300 grs de salmón fresco en tacos 
  • 6 langostinos crudos
  • 1 cebolla morada
  • 8-10 tomates cherry 
  • 1 diente de ajo y un trocito de jengibre 
  • 2 cditas de cilantro en polvo
  • 2 cditas de comino en grano
  • 1 cda de cúrcuma
  • 1/2 cda de semillas de mostaza
  • 2 cdas de aceite
  • 1 vaso de agua
  • 1 lima
  • Sal y pimienta negra
  • Cilantro picado
  • Hojas de lima seca (opcional) 
Tiempo
  • 20 minutos
Película comparada --- Tras receta
  • "LA VIDA DE PI" (Ang Lee - 2012)

 


En un mortero machamos el ajo y el jengibre hasta obtener una pasta. 


Ponemos una sartén al fuego SIN ACEITE y vamos a ir tostando la mostaza en grano, el comino en grano y las hojas de lima. NOTA: Si no consigues estas hojas puedes usar laurel para aromatizar. 

Dejamos cocinar hasta que vayan explotando los granos y saquen toda su fragancia. 


Añadimos la cebolla roja troceada y salteamos unos minutos. Incorporamos la pasta de jengibre y ajo y removemos para mezclar bien todos los ingredientes y que vayan absorbiendo los aromas.


Añadimos los tomates partidos por la mitad y los cocinamos hasta que se pongan blandos. Vamos aplastándolos ligeramente para que "suelten" todo su jugo. Momento ahora de meter en escena la cúrcuma y el cilantro en polvo. ¡Que exploten los olores exóticos! 


Añadimos un vasito de agua y dejamos cocinar la salsa a fuego medio. Salpimentamos al gusto. 


Por último añadimos los tacos de salmón y los langostinos pelados (NOTA: No tires las cáscaras ni las cabezas, te servirán para futuros caldos de pescado) Tapamos la sartén y dejamos que se hagan a fuego suave durante 5 minutos. Y nuestro curry ya está listo. 

Emplatamos en una bandeja para servir y decoramos con un poco de cilantro fresco y exprimimos un poco de zumo de lima por encima. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
LIFE OF PI
("La vida de Pi" de Ang Lee - 2012)

Con todos los elementos aromáticos y especias exóticas que encabezan esta receta, hay que irse - sí o sí - a tierras hindúes para encontrar una pieza cinematográfica acorde. Un espejo visual con aromas exóticos.

Además nos topamos con un abanico importante de matices, texturas, colores, por lo que había que rebuscar en obras que conjugasen un poco todos estos ingredientes.  Son muchas las películas basadas o ancladas en la India - más allá de la todopoderosa maquinaria Bollywood - pero el juego colorista y entusiasta que propone "La vida de Pi", es un perfecto homenaje cinematográfico al país asiático. Es extraña, es exótica, es fascinante, es envolvente, huele a curry.

En el año 2012, Ang Lee acometió esta adaptación de la novela de aventuras de Yann Martel. Un libro ansiado por directores como M. Night Shyamalan ("El sexto sentido"), Alfonso Cuarón ("Gravity") o Jean-Pierre Jeunet ("Amèlie"). Pero finalmente fue el cineasta taiwanés quien se llevó el "tigre al agua". 

Lee ya había dado muestras de su especial gusto por la estética, la fotografía y la escenografía en deliciosas piezas anteriores como "Sentido y sensibilidad" o "Tigre y Dragón", así que cuando afrontó esta odisea fantástica, irreal, sentimental y pictórica tenía sobradas virtudes para convertirla en un éxito. Y así sucedió; "La vida de Pi" arrasó en taquilla y se alzó con 4 Oscars: efectos visuales, fotografía, banda sonora y director. Todos, debo señalar, merecidísimos.

La película se plantea como la historia de un naufragio y las vicisitudes que sufre un chaval a la deriva en una barcaza junto a un tigre de bengala. Así como titular, podría hasta sonarnos algo bobo. Pero nos encontramos ante una obra con un descomunal sentido narrativo, plagado de bellos momentos y con una estructura cinematográfica magnífica. Todo recubierto de un envoltorio de cuento, de fábula, de mentira o de sueño.

Nuestra receta se instala en el universo hindú de la película gracias a los múltiples ingredientes-personajes orientales que la llenan. Las especias son el símbolo culinario por excelencia de la India y cuando explotan sus fragancias nos plagan la cocina de aromas exóticos, mágicos, aventureros...

Pero vayamos un poco más lejos. En nuestra mirada alocada nos encontramos con una barca - o bandeja de presentación - que surca sin rumbo el océano de nuestra encimera. En ella se entrelazan los supervivientes del naufragio de un barco que llevaba animales del zoo de La India a Canadá: un joven y un poderoso felino. Es decir, el salmón y los langostinos. 

En la primera parte del cocinado argumental la historia se centra en la infancia de Pi. Vamos siendo testigos de su andadura existencial en el zoo familiar con toques de humor, aventuras infantiles, peripecias... De alguna manera es como esos primeros compases del guiso, donde vamos sacando el jugo a las especias, sofriendo la cebolla, ablandando los tomates... Se está gestando la base narrativa que servirá posteriormente para comprender y empatizar con la segunda mitad del film: el naufragio.

Nuestro océano está servido en la sartén - toda la salsa amarilla cúrcuma, haciendo un guiño claro a la fotografía imaginaria de la película - y es ahí donde confluyen los dos supervivientes. Desde el momento en el que comparten espacio mínimo Pi y el tigre se desata todo un torbellino de emociones, situaciones imposibles; un viaje mágico sembrado de colorismo, de cielos oníricos, de ballenas luminosas, de horizontes impregnados de una belleza plástica raras veces vista. 

Con todo el salmón y los langostinos asumen su convivencia y juntos viven una aventura que deslumbra por su enorme mezcla de sabores, texturas, aromas... Para luego volver al presente, a ese Pi adulto, que todavía nos reserva una última vuelta de tuerca. Y que guardaré para mis adentros.

"La vida de Pi" es una joya visual. Si bien la primera parte puede adolecer de cierta falta de pulso, todo se engrandece tras el naufragio. Ante nuestros ojos se desatan unas imágenes y unos efectos visuales descomunales, maravillosos, llenos de lirismo y perfección técnica. Nuestro curry trata de emular esa paleta infinita de colores, donde un adolescente y un tigre simbolizan a una "extraña pareja" condenada a entenderse para sobrevivir. Y mientras tanto, nosotros surcaremos la cocina india con la inocencia de Pi y la voracidad hambrienta de un felino de Bengala. 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

SPAGHETTI CON LANGOSTINOS Y CHIRLAS (La dolce vita)


Hoy nos toca pasta. Y cuando toca pasta siempre hay que pensar en salsas y condimentos para darle vida y llenar de sabores nuestro paladar: pesto, boloñesa, pommodoro, napolitana... Cualquiera es ideal para engrandecer un buen plato de pasta. En esta ocasión tiramos del mar para confeccionar este plato tremendamente aromático. Langostinos y chirlas dominan el cartel de esta cine-receta.

Como no podía ser de otra forma, aquí usamos Pasta Garofalo para garantizarnos calidad. Que no se trata de desmerecer un producto tan fresco como el marisco que tenemos. He optado por Spaghetti, pero con esta salsa nos valdría cualquier tipo de pasta seca o fresca: farfalle, tagliatelle, casarecce, penne, rigatoni... Yo os doy la idea, vosotros la hacéis propia. 

Para la ocasión le he pedido al gran Fellini que me preste su obra "La dolce vita" para realizar la comparación gastro-cinéfila. Ese toque picante y el protagonismo de nuestros dos mariscos simbolizan perfectamente una de las joyas del cine europeo y mundial. ¡Mandiles arriba!

SPAGHETTI DE LANGOSTINOS Y CHIRLAS

Ingredientes (2 personas)
  • 180 grs de spaghetti Garofalo 
  • 250 grs de langostinos crudos 
  • 250 grs de chirlas
  • 20 tomatitos pera (o 2-3 tomates maduros)
  • Perejil fresco picado o albahaca fresca
  • 2 dientes de ajo
  • Peperoncino (guindilla)
  • Caldo de pescado (cabezas, huesos, espinas...)
  • Sal, orégano, pimienta negra y Aceite de oliva
Tiempo
  • 30 minutos
Película comparada
  • "La dolce vita" (Federico Fellini - 1960) ---- Tras receta


El caldo o fumet de pescado

Lo primero de todo es dar sabor a la pasta. Por supuesto que podemos cocerla con agua y sal (NADA DE ACEITE) pero en esta ocasión, al ser muy marítimo el plato vamos a potenciar su sabor aprovechando las cabezas de los langostinos, una cabeza de cabracho que deambulaba por el congelador, un poco de verdura y perejil. 

Pelamos los langostinos y ponemos a sofreír en una olla las cabezas y las cáscaras con un poco de aceite. NOTA: Yo suelo añadir un chorrito de Brandy para flamearlo pero no es obligatorio.

Ponemos las chirlas en un bol con agua y sal para que suelten la tierra.

Añadimos las verduras (cebolla, puerro, apio, nabo... lo que tengáis) y unas hojas de perejil fresco. Echamos la cabeza de pescado (o los huesos de rape, por ejemplo) y cubrimos de agua. Salpimentamos y dejamos hervir suavemente durante 30 minutos. NOTA: Hay que ir desespumando para eliminar las impurezas que van saliendo a flote.

Colamos y reservamos. Esa será nuestra base para cocer la pasta.

La salsa

En una sartén con 2 cucharadas de aceite freímos ligeramente los dientes de ajo laminados. Enseguida añadimos los langostinos pelados, salteamos brevemente e incorporamos los tomates y un poco de agua, para ayudarles en la cocción.



Salpimentamos y añadimos un poco de orégano. Removemos con suavidad y dejamos reducir.

Colamos las chirlas y las incorporamos a la sartén. Tapamos y cocinamos a fuego suave hasta que se abran por completo. 


Cocemos la pasta (este paso lo podemos hacer previamente, calculando el tiempo de cocción) en el caldo de pescado hasta que nos quede al dente.

Incorporamos la pasta a la sartén directamente desde la olla (todo el líquido que caiga será bien recibido para mejorar la cocción y que se empasten los aromas) y mezclamos con cuidado. Espolvoreamos perejil fresco picado y listo. 

Emplatamos en platos hondos y regamos bien con la salsa. Opcionalmente podemos añadir un poco de peperoncino (o guindilla seca) por encima para catapultar aún más los sabores. Blandid el tenedor y a por ellos. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
LA DOLCE VITA
("La dolce vita" de Federico Fellini - 1960)

Huele a Italia. Huele a las calles romanas. A esas noches de donde se entremezclan seres de lo más variopintos por las venas de la Ciudad Eterna. En esta ocasión me he dejado llevar por el puro sentimiento italiano del plato para hallar un reflejo cinematográfico a la altura. Enseguida me asaltaron varios nombres, varias obras, pero viendo el toque "picante" de la receta, su maraña de pasta y el protagonismo de dos ingredientes por encima del resto, mi mente turbada se fue a "La dolce vita" de Fellini.

Primera colaboración del tándem Fellini-Mastroianni (luego vendrían joyas como "Fellini 8 1/2", "Ginger y Fred" o "La ciudad de las mujeres") que supuso todo un éxito de taquilla, premios y público. Aunque vino cargada de una buena dosis de polémica social. En España no se estrenó hasta 1980, y todo dado por la sátira descomunal de la burguesía y a la aristocracia, por la banalidad del star-system, por la hipocresía reinante en la sociedad, por la obscenidad humana... Dardos demasiado envenenados para una época de censura y falsedad.

"La dolce vita" se sitúa justo después de las obras más neorrealistas de Fellini como las mágicas y sublimes "La Strada" o "Las noches de Cabiria", y justo antes de piezas más simbolistas, visualmente arrolladoras y surrealistas como "Giulietta de los espíritus" o "Fellini 8 1/2". Ese punto medio en el que el autor de alma romana empieza a afilar su pluma y su cámara para desentrañar las miserias del hombre social. Para ahondar en esa falsa felicidad reinante, en ese escaparate de lujo que esconde auténticos despojos humanos. Su ojo clínico se cita en su ciudad, Roma, para embaucarnos en un viaje por sus entrañas más desconocidas. Esta película es el punto medio en la filmografía de Fellini y sirve para comprender su primera etapa, en la que se valía de la realidad para criticar aspectos deshonrosos de la sociedad y la burguesía italiana.

La película nos habla de Marcelo Rubin (el inconmensurable Mastroianni), un periodista de sociedad (aquí se acuña el término "paparazzi" - dado por el nombre del fotógrafo Paparazzo - y que hoy en día se asimila al reportero gráfico y entrometido del corazón) que se mueve sin ningún tapujo ni moralidad por la farándula de la nobleza nocturna cubriendo noticias mundanas y personalidades vacías, al tiempo que pasea su amor en relaciones esporádicas. Pero de pronto da con la gran primicia: la llegada a Roma de una popular estrella de cine (la voluminosa Anita Ekberg), a la que acompaña por diferentes fiestas y eventos de la alta sociedad, con el fin de obtener un poderoso artículo. 

Nuestra receta, como decía al principio, huele a Italia, a Roma. A esas fiestas de Via Veneto, a esa maraña de spaghetti serpenteando por las ciudad del plato y copada de personajes variopintos. La película está troceada en episodios diferentes - sin un hilo de conexión sólido - que nos dan muestras de un nuevo lenguaje cinematográfico, basado en experiencias salteadas, en retales de un cuadro que sólo podrá ser admirado por completo al finalizar la ejecución o cocinado.

En ese mundo limitado por los bordes del plato o de la sartén, se dan cita numerosos seres de la aristocracia romana, que en nuestra alocada mente mutan en tomatitos cherry (o pommodorini). Personajes-ingredientes cortados por el mismo patrón, iguales a la vista, que se mueven por la olla entre bailes de sofrito y hervores veraniegos. Un grupo de elementos que representan por su intenso rojo la pasión, la ambición, la hipocresía, el envilecimiento... destacan por su tono y por estar bañados de ese punto intenso que les otorga el ajo. 

Por entre sus jugos se entremezcla uno de los dos grandes protagonistas del plato-película: el langostino, para nosotros Marcelo. Ese reportero hastiado que poco a poco se va dejando cocinar por los saraos aristocráticos del tomate y que, a fuerza del calor del verano y de la sartén, se va creando una coraza. Como buen periodista del corazón no tiene escrúpulos, todo le resbala, se funde con la alta sociedad para extraerle las miserias, el horror de sus vacías existencias...

Pero de pronto topa con una diva, una joven tentación de sinuosas curvas, cubierta por una concha y que oculta el pecado dentro. Esa chirla simboliza la presencia de la voluminosa actriz Sylvia - mágica, sensual, inocente, que no se abre con facilidad - que atrapa al langostino Mastroianni. Juntos pasearán - o se cocinarán - por las calles de una Roma decadente, dominada por la lascividad - otorgado por el picante del peperoncino - de la sociedad que borbotea en la sartén. Poco a poco se irá abriendo y dejándose seducir por ese marisco galán, mientras la salsa la baña como si de una Fontana Di Trevi culinaria se tratara...

Esta obra felliniana es una joya narrativa, una radiografía sin tapujos y una descomunal sátira de la vida y el ser humano, que ha pasado a la memoria cinéfila por méritos propios. La mezcolanza de elementos - comedia, drama, documental...- le hace asemejarse a nuestro plato, donde confluyen variedad de ingredientes, aromas, texturas y matices. A lo largo del cocinado viajaremos por Roma, visitaremos sus rincones más ocultos, nos deslumbraremos con sus luces y seremos testigos de las miserias de la alta sociedad. En nuestra mano está dejarnos tentar por "la dolce vita" de la pasta...

jueves, 8 de octubre de 2015

ALBÓNDIGAS DE SEPIA CON LANGOSTINOS Y GUISANTES (Seis destinos)

Maravillado por la receta de "Albóndigas de sepia" que tuvo a bien prepararme mi buena amiga Aurora, me puse la meta de reproducir u homenajear su deliciosa creación. El resultado no pudo ser otro que un sabrosísimo plato, perfumado de aromas marítimos, y con un increíble juego de texturas y matices. La clave, como siempre, en los ingredientes, la materia prima, que debe ser de primera para sacarle todo el potencial. Un buen caldo de pescado casero marcará la diferencia y, sobre todo, mucho mimo. Gracias, bella Rors, por tu buen hacer culinario y por llenarme el gaznate con este recetón que, espero, haber "fusilado" bien. ¡Mandiles arriba!



INGREDIENTES (4 personas)
1 sepia grandecita, 4 dientes de ajo, Perejil picado, 1 huevo, 2 rebanadas de pan mojadas en leche (o pan rallado), Harina de trigo, Aceite y sal

Para la salsa

200 grs de langostinos crudos, 1 cebolla, 3-4 dientes de ajo, 50 grs de guisantes, 
1 cdita de pimentón, 1 cda de harina, 1 chorrito de Brandy, 1/2 litro de caldo de pescado, 
1 vasito de vino blanco, 1 hoja de laurel, Aceite de Oliva, sal y pimienta negra molida

Tiempo: 90 minutos
Película comparada: "SEIS DESTINOS" (TRAS RECETA)
Preparando las albóndigas

Con ayuda de la Thermomix cocinamos la sepia en trozos grandes y la dejamos en un colador para que escurra bien. Sin Thermomix hacemos lo propio en una sartén. NOTA: Guarda la tinta si quieres para futuras elaboraciones: arroz negro, por ejemplo, o una mayonesa con un toque especial...

Cuando haya escurrido la colocamos en la Thermomix o en una trituradora y batimos hasta que quede bien picada. 

Ahora vamos a la mezcla. En un bol grande echamos los dientes de ajo bien picados, el perejil troceado, el huevo, el pan mojado en leche (y escurrido) y la sepia picada. Mezclamos bien. (Con la Thermomix serán unos 20 segundos a Velocidad 4) 

Vamos formando las bolitas y las pasamos por harina. Freímos por tandas (que no hay prisa) y sacamos a un papel absorbente para escurrir el exceso de grasa.


La salsa

Antes de nada es altamente recomendable preparar un buen caldo de pescado casero. En esta ocasión usé las cabezas y las cáscaras de los langostinos, media cabeza de merluza y un manojo de perejil y lo dejé hervir unos 30 minutos, desespumando constantemente. (NOTA: Podéis usar huesos de rape, raspas, morralla... o si vais muy apurados y escasos de materia prima preparad un caldo con una pastilla de concentrado) 

En una olla sofreímos la cebolla picada y los ajos con un chorro de aceite de oliva. Rehogamos a fuego moderado unos 10-12 minutos. Añadimos la cucharada de harina y removemos bien.

Incorporamos el vino blanco (1 vaso) y dejamos que evapore el alcohol. Ahora sacamos a escena al resto de ingredientes: caldo de pescado, hoja de laurel y los guisantes. Por último incorporamos las albóndigas ya fritas de sepia y dejamos cocer todo el conjunto 45 minutos a fuego suave. O hasta que la salsa os quede con la textura que más os plazca.

Cuando queden unos 5 minutos añadimos los langostinos pelados y damos un último hervor. 


Emplatado

Servimos en platos hondos, que luce más. Unas albóndigas (la cantidad dependerá de la voracidad del comensal) en el centro y regamos con la salsa. Decoramos con un poco de eneldo seco o fresco y listo. Ya sólo queda sacar el tridente o tenedor a pasear y disfrutar de este plato marítimo. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 




Película ideal para degustar este plato
TALES FROM MANHATTAN
("Seis destinos" de Julien Duvivier, 1942)

Tal vez una de esas "raras" obras que no hayan llegado al gran público y que poseen la cualidad de maravillar al que tenga la suerte de dejarse caer por ella. Una fábula sobre vidas ajenas que se entrelazan para conformar toda una sinfonía de instrumentos distintos pero guiados por una misma batuta. En el caso de "Seis destinos", ese director de orquesta o nexo argumental es: un smoking.

"Seis destinos" fue una de las primeras precusoras en el concepto cinematográfico de "historias cruzadas" (como lo puedan ser las más modernas "Vidas cruzadas", "Crash", "Happiness", "Amores perros" o "Magnolia") En sus fotogramas convergen actores de altura con una ristra de cuentos, aparentemente separados, pero unidos o "ligados" por un denominador común. 

Es cierto que en estos casos no todas las historias poseen la misma intensidad e interés, pero el conjunto es una delicia: de contenido y forma. Con todo es una de mis "rarezas" favoritas del baúl de los fotogramas perdidos. Amable, sensible, emocionante, muy bien ejecutada y con unos actores de enorme altura.

Nuestra receta parte de la idea de un grupo de personajes-albóndigas (seis para ser exactos, ahí empieza la similitud) que, sin saberlo, se verán entremezclados en una historia o plato hondo. Inicialmente nada tienen que ver: por tamaño, por peso o por apariencia, cada albóndiga es diferente a las otras. Puedes toparte con una "pelotilla" algo más gruesa que las demás (el inconmensurable Charles Laughton), con una más pequeña y oronda (el genial Edward G. Robinson), con una de formas más acentuadas (la bella Rita Hayworth ) o con una algo más espigada (el siempre efectivo Henry Fonda).

Si bien en "Seis destinos" todos los cuentos se unen a través de un smoking viajero, en nuestra receta el eje común es la sepia (que también se forman de "mano en mano"). Es el elemento que van conformando cada albóndiga y que  la "viste". En su interior (como en cada episodio) se van aglutinando diferentes emociones (o ingredientes) que las dotan de profundidad dramática y, ya puestos, de sabor. Ajo, perejil, pan, huevo... en nuestra alocada mente simbolizan esos sentimientos cinematográficos (dolor, romanticismo, dignidad, fama...) que van "rellenando" las historias. 

Los seis destinos, cosidos entre sí por la sepia, se cuecen lentamente en el escenario de Manhattan (o en la olla) donde se les unen el resto de personajes secundarios que terminarán por dar sentido a cada historia. Los langostinos, los guisantes, el vino, el caldo de pescado... transforman y dotan de intensidad y de potencia aromática nuestras albóndigas, así como el ramillete de personajes que pululan por cada capítulo condicionan el "destino" de los héroes principales: el grupo de ex alumnos de la universidad, el auditorio de la orquesta, una amante despechada, una esposa infiel... Esos ingredientes que bañan cada historia, que la catapultan, que la llenan de matices...

"Seis destinos" es un pequeño gran descubrimiento, como lo son éstas albóndigas. A veces hay que salirse de los parámetros normales (la película fue todo un experimento formal y narrativo) para toparse con estas perlas de la cine-cocina. Una albóndiga de sepia es el ejemplo perfecto para demostrar que "ir más allá" siempre traerá grandes historias que contar. El séptimo destino es tu paladar, que es donde se gestará el último cuento...




martes, 30 de junio de 2015

PESCADILLA RELLENA DE AJETES, SETAS Y LANGOSTINOS (Video-receta)

Comer pescado es sano. Es nutritivo. Es recomendable. Y también es uno de los grandes placeres de la mesa. Nos apartamos hoy de las clásicas "a la plancha" o "cocida" (que me apasionan, todo sea dicho), y vamos a vestir una simple y anodina pescadilla con un relleno espectacular, sencillísimo y que sacará la mejor interpretación de este gran y asequible pescado. Y por primera vez, lo acompaño hasta de un vídeo. Todavía estoy en "prácticas", así que no me lo tengáis muy en cuenta y dadme los consejos que os plazcan ;) ¡Mandiles arriba, hitchcookianos!

INGREDIENTES (4 personas)

1 pescadilla en lomos (1 kg)
200 grs de setas
4-5 ajetes tiernos
10 -12 langostinos cocidos
150 ml de leche
1 cdita de harina
Sal y pimienta
Aceite de Oliva

Ensalada 
Lechuga variada
Tomatitos cherry
Aceite de Oliva Virgen Extra
Vinagre de Módena
Sal
Pimienta blanca

Tiempo: 20 minutos




Aquí os dejo el vídeo de la receta 



Y aquí os lo cuento de "viva" voz...

El relleno.

Calentamos en una sartén 2 cucharadas de aceite de oliva y salteamos los ajetes tiernos troceados. Esto nos llevará unos 5 minutos. Incorporamos las setas y sofreímos unos minutos más.

Añadimos los langostinos pelados y troceados y salteamos todo el conjunto 2 minutos más.


Vamos a crear una especie de bechamel. Para ello echamos una cucharadita de harina y removemos bien para quitarle el sabor a crudo. Vertemos la leche y batimos con suavidad hasta que espese. (NOTA: El fuego mejor que esté a media potencia para ir controlando los tiempos y texturas)


La pescadilla.

Precalentamos el horno a 200º

Salpimentamos al gusto las tajadas de pescadilla por ambas caras. Las colocamos en una bandeja de horno untada con un poco de aceite y disponemos los trozos. NOTA: Deben ser de la misma pieza para que así casen bien a la hora de montarlos.


Rellenamos con la "farsa" cada tajada y cubrimos. Rociamos con un hilillo de aceite de oliva la piel y metemos en el horno durante 8 minutos. (Cada horno, un mundo, ya se sabe... tendréis que vigilar que no se pase de cocción. Es recomendable sacarlo un poco antes y comprobar, y si acaso, darle un par de minutos más de horneado para así aseguraros un acabado perfecto)


Servimos enseguida con un poco más de aceite en crudo y una sencilla ensalada de lechuga y tomatito cherry aderezada con una vinagreta de Aceite, Vinagre de Módena, pimienta blanca y sal. ¡Que aproveche, hitchcookianos!