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martes, 27 de octubre de 2015

ENSALADA TEMPLADA DE PERDIZ ESCABECHADA Y VINAGRETA DE KAKI (Los pájaros)


Llega el otoño y con él sus productos de temporada. Las perdices y los kakis son dos buenísimos ejemplos de ello y había que buscarles un lugar de excepción en el recetario, o cine-recetario, mejor dicho. En esta ocasión tenemos dos invitados ilustres por motivos diferentes, Don Javier López Guerrero y Alfred Hitchcock. El primero ha sido el gentil proveedor de unas sobresalientes perdices salvajes en escabeche de Elche de la Sierra. Una delicia culinaria, un tesoro envasado, una joya perfectamente tratada y con una calidad excepcional, que ha tenido la amabilidad de "cederme" para tunear a mi antojo. El segundo, Mr. Hitch, ha sido tan amable de dirigir la comparación culinaria con su magnífica pieza maestra "Los pájaros". Muchas cosas buenas se dan cita hoy. Imposible no quedarse en estos fogones llenos de celuloide. ¡Mandiles arriba!


INGREDIENTES (2 personas)

1 perdiz salvaje en escabeche, 1 kaki, 1 chalota, 1 diente de ajo, 6 tomatitos cherry, 2 huevos cocidos, Lechugas de temporada variada, Vinagre de Sidra, Aceite de Oliva Virgen Extra, Sal y cebollino picado


Película comparada: "Los pájaros" (TRAS RECETA)
Con esta receta participo en el Reto de Octubre 2015 de CdM en el apartado Salado

La perdiz


Mi pequeño gran tesoro...
Lo primero de todo es hacerse con una buenísima materia prima. En mi caso me debo jactar de haber obtenido unas maravillosas perdices salvajes ya escabechadas pero existen grandes marcas con un género sobresaliente.

Si por el contrario os queréis lanzar a realizar vosotros mismos el escabeche, os dejo el link de Webosfritos (Perdices en escabeche) donde los explica estupendamente bien con paso a paso. Pero debéis haceros con una buena perdiz limpia, buen vinagre de Jerez, Aceite de Oliva excepcional, zanahorias, ajos, vino blanco y pimienta en grano, como ingredientes base para la preparación. Además de mucho mimo, paciencia y un buen reposado.

Nosotros a lo nuestro: sacamos las perdices del escabeche y desmigarlas con cuidado, guardando enteras las pechugas y los muslitos. Por supuesto que reservamos el jugo del escabeche.

Es importante mantener caliente la perdiz para hacer nuestra ensalada "templada" por lo que vamos a poner a calentar todo el líquido del escabeche en una sartén a fuego bajo y sumergimos los trozos de la perdiz. Mantenemos una temperatura suave, que no hierva, sólo que nos temple el producto.

La vinagreta

Picamos muy finamente la chalota y el ajo y lo ponemos a pochar en una sartén con un poco de aceite de oliva. Cortamos en daditos el kaki y lo sofreímos todo junto. Dejamos que se cocine a fuego suave unos minutos, hasta que veamos que se ablanda y queda hecho.



Pasamos todo a un bol y dejamos que se enfríe ligeramente. Añadimos un chorrito de vinagre de sidra y de buen aceite de Oliva Virgen Extra (un poco al gusto) y removemos para que se mezclen bien todos los aromas. Reservamos.

Cocemos los huevos en agua con un poco de sal durante 10-11 minutos a partir del primer hervor. Lavamos las hojas de lechuga elegidas y los tomatitos cherry.

Montaje 

Colocamos un bonito bouquet de lechugas variadas en la base del plato. Disponemos encima los trocitos de perdiz bien limpia (pechugas, muslitos...), a los lados unos tomatitos cherry cortados por la mitad y un par de gajos de huevo cocido.

Regamos el plato con la vinagreta de kaki, añadimos unos granitos de pimienta del escabeche, los ajos escabechados y espolvoreamos cebollino picado y unas gotas del aceite del escabeche para decorar alrededor. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 



Película ideal para degustar este plato
"THE BIRDS"
("Los pájaros" de Alfred Hitchcock - 1963)

No lo he podido resistir. La tentación era demasiado grande y mi fuerza de voluntad demasiado pequeña. Mirando la foto me han asaltado un buen puñado de referencias cinematográficas (dado el espíritu de "elemento de caza" he pensado en "La escopeta nacional", "Hatari!", "La caza" o "Matar a un ruiseñor", ejem) pero mi cerebro es sabio (para lo que quiere) y sólo quería fijarse en él, el maestro, el sumo hacedor cinematográfico, el genio, o simplemente, Hitchcock. 

Obviamente el elemento principal y reinante de la receta: el ave, era objeto de deseo para mi alocada mente. Era un pecado dejar pasar la ocasión de compararla con la gigantesca y archiconocida pieza de terror "Los pájaros". Una obra fundamental en la historia del director, y por consiguiente, del cine como espectáculo.

En 1963, Hitch ya lo había logrado todo en el mundo del cine. Había saboreado el éxito, la fama mundial, y tenía el beneplácito de crítica y público. Tras filmar en 1960 su obra más rentable, "Psicosis" (te dejo aquí la receta), decide abordar una de sus obras más surrealistas y personales. Basándose en la novela corta de Daphne DuMarier (a la que ya adaptó en 1940 con "Rebeca"), Hitch lanza contra el espectador toda una experiencia cinematográfica: desde la calma más absoluta del inicio hasta el ataque indiscriminado por parte de las aves asesinas, somos testigos o cómplices de una locura animal (sin motivo aparente, y eso es un acierto) contra la raza humana. "Los pájaros" es, ante todo, un experimento terrorífico, sin música, sólo graznidos confabulados entre las aves, como si estuviesen pactando el ataque, como si tejiesen la estrategia...

Nuestra receta goza del protagonista principal como primer nexo en común: la perdiz. Si bien es cierto que en la película "los psicópatas" son gaviotas, cuervos o gorriones, nosotros entendemos que todas las aves podían ser "captadas" para la causa. Hitchcock aseguraba que su película "estaba protagonizada por pájaros y algún ser humano", pues nosotros hacemos caso del maestro y situamos a  nuestra perdiz en el centro de todas las miradas.

El colorismo que despierta el plato con todos esos tonos vibrantes y esperanzadores del kaki, la lechuga o el tomate, se nos antojan como el paisaje apacible y sosegado de Bahía Bodega. Ese pequeño pueblo costero al que accede una rica y snob mujer de ciudad (Tippi Hedren, en su primera incursión en el celuloide) para entregar unos periquitos a un descarado abogado (Rod Taylor) con el que tuvo un mal roce en una pajarería. Nuestras hortalizas y frutas configuran ese tranquilo entorno inicial: luce el sol, la gente camina despreocupada, el mar en calma... 

Y de pronto emerge de la nada (o más bien del cielo, para ser exactos) una gaviota (alias "perdiz") que se precipita alocada contra la cabeza de la joven rubia. Nadie se explica nada, se trata de un comportamiento inusual jamás visto. Poco a poco ese hecho aislado comienza a ser una tónica temible que acecha desde las alturas, en nuestro caso, desde la cima del bouquet de lechugas, planeando sobre el resto de ingredientes-habitantes, amenazando su existencia y sabor.

La historia avanza y se va "avinagrando", tiñendo de oscuridad y matices pronunciados y fuertes (otorgados por el escabeche: pimienta, ajo, vinagre...) el soleado plato-pueblo. Los monstruos plumíferos van tomando posesión de la localidad a través de letales ataques en colegios, en granjas, en la carretera, saliendo de chimeneas, en bohardillas, en cabinas telefónicas... en nuestra receta. La virulencia del escabechado empieza a gobernar los sabores y texturas, se van adueñando del cielo y lanzándose sin contemplaciones contra todos los ingredientes. Ninguno queda indiferente, todos se ven afectados por la potencia criminal de esa perdiz, en apariencia amable, y de ocultas intenciones.

El kaki se nos antoja como la "rubia de turno" tan apreciada en la filmografía de Hitchcock. En "Los pájaros" le toca a una desconocida Tippi Hedren sufrir las iras psicopáticas de los villanos. El color amarillento de la fruta, emula la cabellera dorada del personaje: ella es supuestamente la razón del ataque (aunque nunca se dirá en voz alta, sólo como teoría popular en un bar del pueblo) y ella es la obligada heroína de la historia. El kaki y la perdiz (la rubia y las aves) se entremezclan finalmente en una batalla crucial, donde la joven se verá envuelta en la locura de la perdiz escabechada (oculta en su lata, o apostada en un columpio a sus espaldas) y sucumbiendo a un enemigo imbatible.

Nada puede acabar con los pájaros. Sólo puedes huir despacio mientras te observan apostados. Así que acércate con cuidado al plato, blande con firmeza el cuchillo y el tenedor, la perdiz te mira. Una maravilla de plato y de película se conjugan en esta cine-receta, Hitchcock era mucho Hitchcock... Y nunca tuvimos tanto pánico de mirar al cielo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

COUS COUS CON VERDURAS Y MEJILLONES (Cena#73)

Para compensar mi última cena a cámara rápida (que se me fue un poco de tiempo), contraataco con un plato vertiginoso y muy aromático. El cous-cous admite muchas formas de cocinado: tabulé (Mira MI ENSALADA), estilo exótico,  (Mira MI RECETA), o como acompañamiento (Mira MI PROPUESTA). En esta ocasión como tenemos prisa y una latita de mejillones pidiendo protagonismo, vamos a mezclar ambos ingredientes para extraer una especie de ensalada templada que hará las delicias de cualquier paladar con ganas de jaleo... ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (2 personas)

120 grs de cous-cous
12-14 mejillones al natural
1 zanahoria
1 cebolleta
1 puerro
1 diente de ajo
Hierbabuena fresca
Zumo de 1/2 limón
Comino molido
Sal, pimienta y aceite de oliva
Agua

Tiempo: 15 minutos

Todo preparado

Cogemos la medida del cous-cous, y tomamos la misma cantidad de agua (o caldo de verduras). Echamos el agua en un cazo y lo llevamos a ebullición. Cuando rompa el hervor, incoporporamos el cous-cous y removemos suavemente. Dejamos reposar hasta que absorba todo el líquido.

Troceamos la zanahoria, la cebolleta, el puerro y el ajo muy pequeño. 

Colamos los mejillones y reservamos. Picamos finamente la hierbabuena.

Al lío

Ponemos una sartén al fuego con 2 cucharadas de aceite. Vamos sofriendo las verduras durante unos minutos a fuego medio-alto. Removiendo para evitar que se nos quemen...no nos interesa nada.

Incorporamos los mejillones colados y mezclamos bien.

Añadimos el cous-cous y unas hojitas de hierbabuena o menta troceadas. Echamos el zumo de limón y el comino. Salpimentamos al gusto y revolvemos todo hasta mezclar todos los ingredientes. Y dejamos que la cocina se inunde de aromas.

Emplatamos en un plato hondo y decoramos con más hierbabuena fresca y un poco de ralladura de limón (sólo la parte amarilla) Todo listo para devorar. ¡Que aproveche, hitchcookianos!


miércoles, 23 de julio de 2014

ENSALADA TEMPLADA DE SEPIA, MEJILLONES Y LANGOSTINOS (Cena#46)

ENSALADA TEMPLADA DE SEPIA, MEJILLONES Y LANGOSTINOS
INGREDIENTES (2 personas)
8 sepias pequeñas
8 langostino cocidos
12 mejillones al natural
Semillas de sésamo
Rúcula
Sal, pimienta y aceite de oliva

Para la vinagreta
1 tomate
1 cebolleta
Maíz dulce
Aceite de oliva Virgen Extra
Vinagre de Jerez
Sal
Cebollino picado

Hoy toca una mezcla de cena de aprovechamiento (los mejillones y los langostinos que pululaban a sus anchas por mi nevera) con unas sepias pequeñas que me han enamorado según me las han presentado. Enseguida mi mente se ha disparado en busca de una combinación lo más rentable en taquilla posible. Y vista la temperatura que nos acosa sin tregua, la mejor decisión era tirar por una ensalada. El resultado es esta pareja protagonista de mar y huerto que escandaliza a cualquier paladar. Una fusión de calor y frío para no entregarnos todavía a los sudorosos deseos de astro rey. ¡Mandiles arriba!

1. Como mis mejillones venían ya envasados no ha habido necesidad de abrirlos al vapor. Pero si tuvierais que realizar esa tarea, ya sabéis que los afeitamos bien las barbas, los lavamos y los ponemos a cocer al vapor en una olla con un dedo de agua o vino blanco. Cerramos la olla y la vamos removiendo hasta que se abran nuestros moluscos.

2. Lavamos bien las sepias y pelamos los langostinos. En una sartén con aceite de oliva vamos friendo un diente de ajo muy finamente picado. Enseguida incorporamos la sepia (que está cruda y tarda más en hacerse) Dejamos que se cocine bien a fuego moderado.

3. Mientras eso lleva su ritmo, nosotros subimos la marcha de la vinagreta. Troceamos un tomate y una cebolleta. Las metemos en un bol. Añadimos el maíz (escurrido) y bañamos con el aceite, el vinagre, la sal y el cebollino picado. Mezclamos todo bien y ya la tenemos lista.

4. Volvemos a la sartén marina. Cuando la sepia ya esté casi en su punto añadimos los langostinos cocidos y los mejillones. Subimos el fuego y damos unos buenos meneos a la sartén para que se mezclen los sabores y los jugos, y ya de paso, se doren un poco. Retiramos del fuego.

5. Emplatado. En un plato hondo (en mi caso) servimos una cama de lechugas (yo usé rúcula). Encima disponemos la sepia, los langostinos y los mejillones. Vertemos por encima la vinagreta y culminamos esta obra con un poco de sésamo tostado.

6. Y si ya nos ponemos finos finos, decoramos con unas ramitas de cebollino. Un plato espectacular para templar nuestros nervios y ansiedades del día a día. ¡Que aproveche, hitchcookianos míos!