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domingo, 22 de abril de 2018

TARTAR DE ATUN CON AGUACATE Y LANGOSTINOS

Hoy os traigo una cena a cámara rápida de altura. Vamos a preparar en tiempo récord un gran plato de Tartar de Atún con aguacate y langostinos. Todo ello con un marinado exótico y con el punto picante que nos otorga el wasabi. Obviamente tú mandas y darás el toque exacto a tu gusto.

En esta ocasión he aprovechado varios ingredientes que pululaban sin destino claro en mi nevera para darles protagonismo en la receta: maíz, aguacate, cebolla roja, huevas... Juguetea tú también con los personajes, déjate llevar, cambia lo que quieras, añade lo que te apetezca, la cocina es pura fantasía. Y no existe el miedo. O no debería. Yo te doy ideas, tú las ejecutas en tu casa...

Pues vamos a ello, a velocidad de vértigo, con buena materia prima y con ganas de mandar nuestro paladar a un viaje exótico de matices, texturas y sabores. ¡Mandiles arriba! 



INGREDIENTES (2 personas)

  • 300 g d atún fresco (previamente congelado y descongelado)
  • Maíz dulce
  • 1 aguacate maduro
  • 6 langostinos cocidos
  • Huevas (mujol, salmón...)
  • Aceite de Oliva Virgen Extra, sal y pimienta negra
Para el marinado
  • 2 cdas de salsa de soja, 1 cda de aceite de Oliva Virgen Extra, 1/2 cda de Aceite de Sésamo, 1 cda de jengibre picado, cilantro fresco, pasta de wasabi (al gusto), 1/2 cebolla roja.
Tiempo: 5 minutos + 30 minutos de marinado

ELABORACIÓN

Picamos el los lomos de atún en trozos de bocado. Personalmente me gusta notar bien el pescado, no picarlo demasiado. Al fin y al cabo es el protagonista, debe sobresalir...

Lo colocamos en un bol. Añadimos la cebolla roja picada en brunoise, el jengibre picado o rallado, el wasabi (a gusto de vuestro paladar aventurero) el cilantro y luego los líquidos: soja y aceites.

Mezclamos todo bien, probamos y corregimos de sal si hiciera falta. Tapamos el bol con papel film y lo dejamos en la nevera. Tranquilamente, que vayan entablando amistad los ingredientes... Tiempo mínimo 30 minutos de reposo.

NOTA: El pescado deberá estar congelado. Puedes aprovechar antes de descongelarlo del todo a cortarlo, así resultará más fácil. 

Picamos el aguacate en trocitos y lo colocamos en un bol. Salpimentamos y regamos con un poco de aceite de oliva y una pizca de lima o limón. Pelamos los langostinos, los troceamos y al bol. NOTA: Las cáscaras las puedes reservar para dar aroma a un buen fumet de pescado casero.

Añadimos el tartar de atún y mezclamos bien. Servimos en platitos individuales o bols (también puedes emplatar con ayuda de un aro) y terminamos con una cucharadita de huevas por encima. Todo el sabor del mar en un bocado...

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

martes, 6 de marzo de 2018

LOMO DE SALMÓN ESTILO THAI

Como buen amante del salmón que soy siempre ando a vueltas para indagar nuevas preparaciones y cocciones. Y si a esto le sumamos mi pasión exacerbada por las especias y los sabores exóticos, el resultado no puede ser otro que un buen macerado para catapultar el sabor del pescado a otra dimensión culinaria.

En esta ocasión vamos a dar un buen baño a unos lomos de salmón fresco con todo un surtido de ingredientes orientales. La idea es dejarlo toda la noche para que los aromas entren bien en el pescado y nos otorguen ese toque maravilloso de la cocina thai. Acompañamos la jugada con un sencillo y aromático arroz basmati para que cada bocado sea puro placer. ¡Mandiles arriba! 



INGREDIENTES (2 personas)

  • 2 lomos de salmón fresco
  • 3 cucharadas de salsa de soja
  • 1 cucharada de Salsa de Ostras
  • 1 trocito de jengibre fresco picado
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • Cilantro fresco
  • Sésamo tostado
  • Ralladura de limón
  • Arroz basmati (150 g) 
Tiempo: 20 minutos + 2 horas (como mínimo) del marinado


EL MARINADO 

Mezclamos en una bandeja amplia (para que nos entren bien los lomos de salmón) la salsa de soja, la salsa de ostras, el jengibre y los dientes de ajo picados, la miel y el azúcar. Removemos bien con unas varillas o una cuchara para disolver la miel y el azúcar. 

Colocamos el salmón y lo cubrimos bien con la marinada. Tapamos con papel film y dejamos reposar en la nevera 2 horas como mínimo aunque siempre es conveniente toda la noche, para que así los sabores se mezclen y penetren bien en el pescado.

COCCIÓN

Precalentamos el horno a 200º con calor arriba y abajo.

Colocamos la bandeja con el salmón ya marinado y horneamos 8 minutos.

ARROZ BASMATI

El truco del arroz basmati es enjuagarlo bien antes de cocinarlo. Habrá que darle varios "lavados" con agua fría para que suelte todo el almidón y el agua salga como debe, es decir: transparente. 

Echamos el arroz en una olla y le añadimos los aromatizantes: anís estrellado, cardamomo, laurel... Salpimentamos y añadimos el agua. NOTA: 1 parte de arroz por 1 parte 1/2 de agua (450 ml) Ahora el truco importante: cubrimos con la tapa y llevamos a ebullición, cuando rompa el hervor bajamos el fuego y dejamos cocinar SIN LEVANTAR LA TAPA durante 8-10 minutos.

Retiramos las especias y removemos con cuidado con un tenedor para separar los granos.

EMPLATADO

Colocamos una cama con el arroz basmati y sobre ella disponemos el lomo de salmón. Regamos bien con la salsa y espolvoreamos sésamo y cilantro fresco picado. Por último rallamos un poco de la corteza de limón sobre el plato y listo. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

sábado, 12 de septiembre de 2015

SALMÓN MARINADO CON AJO Y JENGIBRE CON ENSALADA DE FRUTAS (Amélie)

No me cansaré de decirlo: amo el salmón. Un pescado azul lleno de proteinas y virtudes nutritivas que, por si fuera poco, es de los más agradecidos de cocinar. En esta ocasión vamos a potenciar su protagonismo con un marinado de ajo y jengibre. Ni qué decir tiene que el consumo de jengibre en nuestra dieta es fundamental porque aporta un sinfín de propiedades beneficiosas: disminuye dolores reumáticos, migrañas, vértigos, mareos, es idóneo para resfriados y gripes y hasta tiene un punto de afrodisíaco. Nosotros vamos a prepararlo de una forma algo especial y a acompañarlo de una ensalada de frutas de lo más refrescante y vistosa. Un cóctel perfecto con una película de altura como "Amélie" ¿Se puede pedir más? Si acaso... ¡mandiles arriba! 


INGREDIENTES (2 personas)

2 rodajas o lomos de salmón, 2-3 dientes de ajo picados, 1 trocito de jengibre fresco, 1 cda de miel, 1 limón exprimido, Especias (comino, cilantro, hinojo, perejil, pimienta y tomillo) 3 cdas de Salsa de Soja, 1 cda de azúcar moreno

Para la ensalada de frutas:Papaya, mango, pepino, tomatitos cherry, cebolla roja, hierbabuena fresca, pipas peladas, Aceite de Oliva Virgen Extra, sal y pimienta blanca


Tiempo: 40 minutos + 30 minutos de macerado

Con esta receta participo en el Reto de Septiembre 2015 de CdM en el apartado Salado 

Marinado, primeros pasos

Picamos muy finamente el ajo y el jengibre. NOTA: Para pelar el jengibre lo más útil y rápido es pelarlo con ayuda de una cucharilla de café. Si lo haces a cuchillo, corres el riesgo de llevarte más jengibre del que te gustaría. Con cuidado y despacio ve raspando, verás que gran truco.

En un bol amplio echamos el zumo de limón exprimido, la salsa de soja, el azúcar, la miel (NOTA: Si ves que está muy espesa, puedes derretirla levemente en el microondas) y el ajo y el jengibre troceados. Incorporamos las especias (las mías vienen directamente de Alsacia, una mezcla estupenda para marinar y aromatizar pescados) y mezclamos muy bien  para integrar todos los sabores. Salamos ligeramente, con ojo, que ya lleva soja... 


En una bolsa de plástico hermética (de esas que sirven para congelar) vertemos el líquido del marinado. Introducimos dentro las rodajas o lomos de salmón y cerramos. Mezclamos bien para que el pescado se impregne bien del marinado por ambas caras. 


Lo dejamos reposar en la nevera mínimo 30 minutos. Cuanto más tiempo esté más se asentarán los sabores. Que os voy a contar ya que no sepáis...  

La ensalada de frutas

Usamos ese  tiempo  para preparar la ensalada o macedonia de acompañamiento. Como a mí me sobraron ingrendientes de mi receta de "Chuletón de tomate", decidí buscarles otro destino culinario, esta vez como "actor secundario". 

En un bol añadimos la papaya y el mango en dados, la cebolla roja en juliana, el pepino laminado y los tomatitos cherry (lavados previamente). Por otro lado preparamos una vinagreta con aceite de oliva, hierbabuena picada, zumo de 1 limón y sal al gusto. Vertemos sobre la fruta y removemos bien. 

Horneado del salmón

Precalentamos el horno a 180º (calor arriba y abajo) Sacamos la bolsa y depositamos las rodajas de salmón en una bandeja de horno. Les rociamos con todo el líquido del marinado. 

Horneamos durante 20-25 minutos (el tiempo dependerá de vuestro horno, como siempre). 

Sacamos con cuidado, ya que quemarnos no es una opción. 


Ya sólo nos queda emplatar. Salmón en el centro, rociamos con un poco del jugo de la bandeja y la ensalada de frutas alrededor para crear un bonito efecto visual. Terminamos decorando con unas hojitas de hierbabuena fresca y listo. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!

Película ideal para degustar este plato
AMÉLIE
("Le fabuleux destin d'Amélie Poulain" 
de Jean-Pierre Jeunet, 2001)

El amplio abanico de colores fuertes y de múltiples ingredientes-personajes ha catapultado mi "no muy sana" mente a rebuscar entre el celuloide para dar con una obra acorde al virtuosismo pictórico que hoy tenemos. Me dejo llevar, a bote pronto, por el elemento puramente visual. Y así me topo de bruces con esa fábula maravillosa, tierna, cómica, romántica y apabullante que supuso "Amélie". 

A comienzos del siglo XXI Jean Pierre Jeunet (que en su saca cuenta con hallazgos como la rompedora "Delicatessen" o la envolvente "La ciudad de los niños perdidos") vuelve de Hollywood tras enfrentarse a Hollywood y "cerrar" la saga de Alien con su cuarta entrega (sobrante a todas luces). En su París natal encuentra el escenario idóneo para perpetrar un cuento de apariencia amable que encierra en su belleza visual, su vertiginoso montaje y su repertorio de personajes una historia deliciosa. 

"Amélie" fue un éxito de taquilla y crítica por muchas razones. Un personaje central empático (Amelie, una soñadora y solitaria camarera de Montmatre, espléndidamente interpretada por la por entonces desconocida Audrey Tatou) que hace las veces de ángel salvador de desconocidos sin mirar nunca por su propia felicidad. Una exquisita puesta en escena que hace relucir los parajes naturales de "la ciudad de la luz" como pocas veces habíamos visto en la pantalla. Una colección de secundarios cómicos que hacen de su rareza su mejor virtud para ganarnos el cariño. Y una historia romántica casi imposible, llena de magia, de fantasía, de genialidad, de sana locura... 

Nuestra receta intenta fijarse en las bases asentadas por Jeunet para encontrar ahí su comparación. A saber: gozamos de un personaje troncal (el salmón-Amelie) que juega el rol de protagonista absoluto en el plato-escenario. A su lado se conforma un universo de colores donde pululan un puñado de ingredientes secundarios que condicionan la existencia o destino de Amelie, es decir, que marcan el sabor final de nuestro salmón.

No podemos desligar nuestro pescado del abanico de personajes que, de una forma u otra, acaban por trastocar su aroma. Como Amélie jamás llegaría a ser quien es sin ese deseado hombre que rebusca bajo el fotomatón, sin ese poeta que hace rimas en paredes, sin el frutero cruel víctima de sus travesuras, sin su padre enloquecido por su gnomo viajero, sin su frágil vecino pintor, sin su mundo fantástico de lámparas vivientes.... Todos terminan por ser engranajes de su destino: que al final es encontrar el amor. Y en nuestra cabeza la papaya, el mango, el pepino o la hierbabuena terminan por ser elementos aromáticos y coloristas que hacen "mejor pescado" a nuestro salmón.

Jeunet nos cuenta la historia de esta enternecedora y bellísima persona desde su niñez. Desde que es un desangelado salmón sin cocinar, crudo, sin ninguna coraza... Es entonces cuando la existencia de Amelie empieza a verse salpicada de sucesos que guiarán su lugar en el mundo. Surgen así el ajo, el jengibre, la soja, el limón y las especias. Pequeños detalles, aparentemente insignificantes, que supondrán la base de su vida: cuidar de su padre, torturar al malvado frutero, devolver la caja de recuerdos a su dueño, perseguir a su caballero andante (o motorizado)...

Es entonces cuando el salmón se encierra, como Amelie, en su mundo de fantasía. Se introduce de lleno en una bolsa hermética cubierta de esos elementos. Se cierra al universo porque ella está al margen de él. Cuando por fin sale nos topamos con una chica que ya no es la misma, que su esencia ha cambiado (por todo el bien que ha ido realizando, parece que sabe su destino) y que su sabor vital ya es otro, porque ahora decide mirar por ella misma, invertir su benevolencia ajena en la propia. Su cocinado en el horno es esa cocción amorosa que supone la búsqueda incansable del amor. Es un proceso lento, temeroso, incluso tímido...  Ambos comparten bandeja (o ciudad) pero no se tocan, no se miran, se persiguen pero no se atreven a dar el paso...

Y al final Amélie alcanza la madurez emocional tan ansiada. El cocinado concluye y la idealista y romántica chica parisina alcanza su fabuloso destino. El salmón queda perfectamente cocinado, su color rosado inicial (que ejemplificaba su timidez o miedo sentimental) es ahora una coraza, pues ya está preparada para cabalgar a lomos de la Vespa del chico y perderse en la vida a su lado. Una metáfora deliciosa de un viaje sin línea de meta. Ni un beso. Sólo una sonrisa. Sólo un salmón feliz paseando por los edificios e ingredientes vivos de la ciudad más romántica del mundo.