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viernes, 13 de mayo de 2016

ATÚN CON ALIÑO ASIÁTICO Y CHIPS DE AJO

La receta que os traigo hoy es todo un ejercicio de emplatado y de ganarte al personal por los ojos. Una mezcla de colores, de texturas, de aromas, se dan cita en los albores de un plato con tintes asiáticos. Totalmente inspirada en una idea del chef Jaime Olivier, esta maravilla con el atún como protagonista indiscutible, os va a fascinar. Primero por la mezcla de sabores (jengibre, ajo, pescado, soja, cilantro, lima...) y segundo, y más importante, porque es facílisma de ejecutar.

Se trata de un plato rápido e ideal para amantes de las fragancias exóticas. No hay que macerar el pescado (como en otras recetas de este corte), no hay que enloquecer con ingredientes complicados de conseguir, no hay que invertir más tiempo del necesario. Como veis todo son virtudes, así que no tenéis excusa para poneros a prueba y degustar esta impresionante y vistosa receta. Porque la comida entra por la vista. Y hoy lo vamos a demostrar. ¡Mandiles arriba!


Ingredientes (2 personas)

  • 2 filetes de atún rojo (previamente congelado)
  • Semillas de sésamo
  • Aceite de oliva 
  • Cilantro fresco 
  • Sriracha (salsa picante china)
Para el aliño asiático

  • 3 cucharadas de Salsa de soja
  • 1 cucharada de Aceite de sésamo
  • 1 cda de jengibre fresco rallado 
  • 1 cda de ajo picado
  • 1 lima exprimida
  • Cilantro fresco
Para los chips de ajo

  • 3 dientes de ajo laminados 
  • Aceite de oliva 
Tiempo

  • 10 minutos 


Una vez que tengamos los filetes descongelados (es importante congelarlos para evitar el anisaki, ya que el pescado va prácticamente crudo) los cubrimos por ambas caras con semillas de sésamo o ajonjolí. Reservamos.

Laminamos los dientes de ajo con el cuchillo o ayuda de la mandolina (teniendo extremo cuidado para no llevarnos por delante yemas de dedo) Ponemos una sartén al fuego con 2-3 cucharadas de aceite de oliva y freímos los ajos hasta que queden bien dorados y crujientes. ¡Pero sin que se quemen! Sacamos los ajos a un plato.

En ese mismo aceite, que ya tendrá la fragancia del ajo, marcamos a fuego vivo los filetes de atún. Unos 15-20 segundos por cada lado. No se trata de cocinarlo, sólo de sellarlo.

Los sacamos del fuego y los cortamos en finas láminas o lonchas. Como veis en la foto la parte de dentro queda totalmente roja y tierna.

Para el aliño. Mezclamos todos los ingredientes en un bol pequeño y mezclamos bien. Probamos y rectificamos si hiciera falta hasta dar con nuestro sabor.

Ya sólo queda emplatar y ponerlo bonito. Así que vamos al lío. En un plato amplio - para que nos luzca bien el protagonista - disponemos las lonchas de atún. Regamos ligeramente con el aliño.

Colocamos con gracia y gusto - que sé que tenéis de sobra - los chips de ajo alrededor del plato y decoramos con unas hojitas frescas de cilantro. Si os va el picante - como es mi caso - podéis poner unas gotitas de Sriracha para "untar" el atún. ¡Que aproveche, hithcookian@s! 

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jueves, 3 de septiembre de 2015

ROLLITOS DE COL RELLENOS DE CARNE ESTILO JAPONÉS (El viaje de Chihiro)

Te propongo un viaje. Una odisea culinaria de tintes nipones. Vamos a maravillarnos con estos rollitos de col rellenos de carne que, si bien es cierto llevan su tiempo de preparación, terminarán por catapultarte a un delicioso mundo de sabores y texturas. Carga pilas y disponte a aromatizar tu cocina, hoy viajamos lejos... ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (4 personas)
12 Hojas de col, 1/2 cebolla grande,  2 litros de agua, 450 grs de carne picada (cerdo y ternera), 20 grs de Panko (pan rallado japonés), 2 cdas de leche, 1 cda de nuez moscada, 1 diente de ajo picado, 2 hojas de Laurel, 1 bote de tomate troceado (o de tomate entero), 1 taza (240 grs) de Caldo de Pollo o Verduras, Vinagre de vino blanco, 1 cda de mantequilla, Aceite de oliva,
Cilantro fresco, Sal y pimienta negra molida

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Tiempo: 45 minutos (+ 30 minutos de reposo)
Película comparada: "El viaje de Chihiro" (TRAS RECETA)



Nos ponemos...

Picamos muy finamente la cebolla en brunoise y la sofreímos en una sartén con una cucharada de Aceite de Oliva. La tendremos unos 15-20 minutos a fuego moderado. 


Le quitamos el tallo a la col. En una olla llevamos a ebullición 2 litros de agua (con una pizca de sal) y cocemos la col. Durante el proceso (que nos llevará unos 5 minutos) vamos separando con cuidado las hojas que ya se desprenderán con facilidad. 



Pasamos enseguida a un bol con hielo para cortar la cocción y mantener su color vivo. Escurrimos el exceso de agua de las hojas y secamos.

Cortamos los tallos de las hojas y los picamos finamente, su misión está en el relleno.

En un bol vertemos la carne picada y añadimos la cebolla sofrita de antes y los tallos picados de la col. Mezclamos bien. 


Añadimos 1 huevo entero, el panko (o pan rallado), la leche y salpimentamos bien. Removemos para integrar todos los ingredientes, cubrimos con papel film y a la nevera.

30 minutos después...

Disponemos una hoja de col (que cerraremos para que no se nos salga nada) y espolvoreamos un poco de harina por encima. Echamos una cucharada del relleno y enrollamos con cariño, cerrando bien los laterales. NOTA: Podemos terminar "pinchando" con un palillo la hoja para asegurarnos que se selle perfectamente.


En una olla baja y ancha echamos 2 cdas de aceite de oliva, las hojas de laurel y el diente de ajo muy picado. Sofreímos 1 minuto y añadimos el bote de tomate troceado. Enseguida incorporamos el vinagre de vino blanco y removemos. Salpimentamos al gusto.



Colocamos con cuidado todos los rollitos de col en la olla, que cubran bien toda la superficie. Añadimos el caldo de pollo o de verduras (si está caliente mucho mejor) y tapamos con papel de plata (al que le haremos un pequeño agujero en el centro, lamentablemente no hice foto de eso) y luego con la tapadera de la olla.

Cocinamos durante 30 minutos a fuego medio.

Destapamos y echamos la mantequilla hasta que se derrita y dé cremosidad a la salsa. 

Emplatado


En un plato disponemos dos rollitos, regamos con la salsa y espolvoreamos por encima un poco de cilantro fresco picado. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 






Película ideal para degustar este plato
Sen to Chihiro no kamikakushi
("El viaje de Chihiro" de Hayao Miyakazi, 2001)

Este plato tiene mucho de magia. La magia de transformar un insípida col en todo un rollito relleno. De moldear a nuestro antojo un ingrediente y darle un aspecto totalmente distinto. De viajar a lo largo de un proceso y ser testigos de esa "mutación" y de cómo nuestra cocina se inunda de aromas y colorismo. 

Todo en esta receta requiere un poco de "magia" (y de imaginación y de chifladura, pero eso ya es otra historia). Y si nos fijamos en el toque nipón que le hemos otorgado al plato, en la viveza de sus colores y en su concepto de "odisea culinaria", mi mente loca se fue a la tierra del sol naciente en busca de animación. Y en este campo (dejando a un lado el Manga, que nunca me ha captado) gobierna por encima de todos el genio de Hayao Miyakazi.

Así que vamos a coger prestada su maravillosa "El viaje de Chihiro" y vamos a comparar nuestra receta con esta joya animada, con este torbellino de "magia" que salpica esta pieza maestra, tanto en técnica como en narrativa. 

Miyazaki es el sumo pontífice de la animación oriental. En sus manos se han gestado delicias como "Mi amigo Totoro", "La princesa Mononoke" o la colosal "Porco Rosso" y ha conseguido dotar a sus "irreales" personajes de una profundidad emocional que atraviesa como un dardo la pantalla. En "El viaje de Chihiro" logra un pleno completo: una aventura llena de imaginación y creatividad, donde un niño de vida monótona, se sumerge de lleno en un universo fantástico que pondrá a prueba su valor e instinto. El espectador se ve arrastrado a ese espectacular mundo inventado y presencia un repertorio inusual (para el gremio infantil al que supuestamente va dirigido) de conflictos humanos y emociones, perfectamente materializados en unos dibujos de altura. 

Nuestra receta "nipona" es, como la película, un viaje maravilloso a un mundo - de aromas, texturas y sabores, en nuestro caso - no exento de retos. Tenemos que ponernos a prueba, medir nuestra destreza en el fogón, aceptar el reto... Chihiro se mete por un túnel abandonado y cae en ese universo impredecible, nosotros nos metemos en la cocina y nuestro viaje...comienza. 

La figura de Chihiro, inicialmente, se nos muestra como la de una niña aburrida del entorno rutinario. El nuevo espacio irreal - habitado por espíritus, animales, diosas y hechiceras y donde los humanos son convertidos en cerdos - supone un entorno hostil y tendrá que luchar por sobrevivir, por aprender a aceptar responsabilidades, por salvar lo que ama... En nuestra chiflada cabeza podemos intuir que Chihiro es esa col cruda, tediosa, sin emociones, sin "animación"... El túnel se convierte en la olla de agua hirviendo donde se empieza a "cocer" su gran historia. Se despoja de sus hojas del mundo real y empieza a asumir que ella es la protagonista de su historia-receta, de su viaje soñado...

El sueño (o cocinado) va trayendo personajes estrambóticos y grotescos a escena (cebolla, ajo, especias, panko...) a medida que Chihiro va cobrando valentía. La carne (que en nuestra cabeza podrían ser los padres, convertidos en cerdos en el universo fantástico) supone el elemento de relleno que absorbe la motivación de la niña: debe encontrar un remedio al hechizo para salvarles. De ahí que los "albergue en su interior", porque son la línea de meta, el leit-motiv de su increíble viaje... 

En esta alegoría maravillosa que nos plantea Miyazaki, caminamos junto a Chihiro-Col y la seguimos durante su cocinado en el tomate y el caldo. Un recorrido plagado de peligros, de burbujeantes amenazas, de color rojo sangriento... Pero lejos de aplacar a la tímida niña, solventar problemas y plantar cara hace que se endurezca y madure en la olla. Su viaje emocional encuentra en la cocción la batalla final. Y por primera vez en todo el metraje, está preparada para ganarla. 

Una vez concluye ese emocionante "end of the road" servimos a nuestra adulta y superviviente Chihiro en un plato y abrimos para liberar a sus padres (carne) del hechizo maldito. Nosotros nos maravillamos con la sutileza y la desbordante imaginación de Miyazaki y sus colores en las praderas, los océanos y desiertos, o sea, en la salsa, el relleno cocido y el verdor surrealista del cilantro. Y en cada bocado, nos alegramos de haber formado parte de Chihiro y de su fantástico viaje culinario...

sábado, 22 de agosto de 2015

POLLO CHIFLADO CON SALSA DE NARANJA PICANTE

No puedes dejar pasar esta receta. Si eres amante de la cocina oriental y de los sabores intensos, este será uno de los platos fijos de tu recetario. Encontré la receta en el canal de Youtube de Seonkyoung Longest  y debo reconocer que me enamoré de inmediato. Ya asiduo de su canal, me puso a investigar para llevar a cabo yo esta pequeña perla asiática. El resultado es un espectacular y sencillo pollo aromático (chiflado a mis ojos) que despierta todos los sentidos. Insisto, tenéis que prepararlo, y los ingredientes son de fácil acceso en grandes superficies. Un 10 para esta receta. Pues venga, que hay hambre... ¡mandiles arriba! 

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INGREDIENTES (4 personas)
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1 pechuga de pollo entera
Cilantro fresco
Arroz basmati
Cebolleta
1 trocito de jengibre fresco
1-2 dientes de ajo
1 zanahoria

Para el marinado:
2 cdas de Salsa de Soja
2 cdas de vinagre de arroz
2 cdas de Maizena (Harina de maíz)
1 cda de Bicarbonato sódico
Pimienta negra molida

Para la salsa:
2 cdas de Salsa Hoisin
1 cda de Salsa Sriracha (Picante)
1 cda de azúcar
2 cdas de Salsa de Soja
1 naranja exprimida

 Tiempo: 20 minutos (+ 30 minutos de marinado)

Preparamos el marinado

Limpiamos bien las pechugas de pollo y las cortamos en tiras grandes. Las colocamos en un bol amplio, que ahora les llega lo bueno...

Añadimos al bol la salsa de soja, el vinagre de arroz, la Maizena (que dará al pollo una textura más crujiente), la pimienta negra molida y el bicarbonato sódico. Este último ingrediente es todo un hallazgo para mí y se lo debo a Seonkyoung Longest que nos ha rebelado esta técnica de la cocina oriental para darle un toque meloso al plato. De verdad que es una maravilla...





Mezclamos bien el pollo con el marinado y lo dejamos reposar (cuanto más tiempo mejor, pero en mi caso tenía prisa y lo dejé unos 30 minutos)

Preparamos la salsa

En un bol añadimos todos los ingredientes junto al zumo de naranja y removemos bien. NOTA: Aquí vuestro paladar y tolerancia al picante manda, yo soy muy dado a la "hot food" así que abusé un poco. Id midiendo las cantidades según dictamine vuestro criterio, como siempre.

Cocinando...

Ponemos un wok (o sartén) con un poco de aceite de oliva (o girasol) Picamos los dientes de ajo y el jengibre y los añadimos al fuego. Sofreímos 1 minuto a fuego medio-alto. Añadimos unas láminas de zanahoria y removemos bien (esto le dará un toque crocante al plato)

En ese momento añadimos el pollo con su marinada y salteamos bien para que se dore por todas sus caras y vaya cogiendo todos los aromas.





Cuando veamos que ya se ha sellado bien, incorporamos la salsa picante al wok y removemos con energía para mezclarlo todo. En este punto añadimos un poco de cebolleta picada (mejor si es la parte verde, bien lavada eso sí) y salteamos. 

Ya sólo queda emplatar esta delicia. En bols individuales colocamos un poco de arroz basmati cocido y vertemos el pollo bien cubierto de la salsa. Picamos cilantro fresco y espolvoreamos por encima para darle frescor y color al plato.

Una joya asiática en tu mesa. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


lunes, 25 de mayo de 2015

TARTAR DE ATÚN ROJO CON AGUACATE (Cena#82)

Tartar... esa suculenta técnica gastronómica de degustación "en crudo", se ha convertido en toda una fuente de inspiración para recetas tanto de carne como de pescado. Desde el archiconocido "Steak Tartar" (aquí te dejo MI RECETA) pasando por los diferente ceviches de pescado (Ceviche de Dorada y Gambón ; Ceviche de Bacalao y Langostinos), esta preparación se ha ido asentando en nuestros paladares gracias a los variados y aromáticos maridajes a los que son sometidos. En esta ocasión realizamos un "combo" que casa de maravilla: atún y aguacate. Refrescante, sabroso, sencillo y... te llevará muy poco esfuerzo llevarlo a cabo. Eso ya es mucho, ¿no? Pues no esperes más y... ¡Mandiles arriba!

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INGREDIENTES (2 personas)

400 grs de atún rojo (limpio)
1/2 cebolleta
Jengibre fresco
Ajo en polvo
Salsa de soja
Aceite de Oliva y Aceite de Sésamo
Ajonjolí (Semillas de sésamo)
2 aguacates
1 lima
Cilantro fresco
Sal
Pasta de wasabi (opcional)

Tiempo: 30 minutos

Marinando el atún

Cortamos los lomos de atún rojo en cuadraditos. Aquí ya entran los gustos, si más o menos picado, a mi personalmente me gustan más bien gruesos, para notarlos bien en cada bocado. 

Los echamos en un bol y añadimos la cebolleta picada muy finamente. Incorporamos una cucharadita de aceite de sésamo (se puede sustituir por aceite de oliva), cilantro picado, jengibre fresco rallado (o seco), ajo en polvo, una cucharadita de pasta de wasabi (si te van las emociones más fuertes), una cucharada de salsa de soja y una pizca de sal. Mezclamos bien.

NOTA: Aquí las cantidades van un poco a ojo. Id probando hasta dar con el sabor tan ansiado.

Metemos la marinada en la nevera durante 25 minutos para que absorba todos los sabores. 

Aguacate

Pelamos el aguacate y lo cortamos en cubos. Lo colocamos en un bol y le añadimos el zumo de lima y un poco de sal para evitar que se ennegrezca. 

NOTA: Si tenemos semillas de sésamo SIN TOSTAR es el momento de asarlas ligeramente en una sartén hasta que se doren.

Montaje

Sacamos nuestro atún marinado y lo escurrimos ligeramente, no se trata de que chorree en el plato.

En un plato hondo (o donde os plazca) y con ayuda de un molde, disponemos una base con el aguacate. Encima colocamos el atún marinado y decoramos con un poco más de cilantro fresco y las semillas de sésamo tostadas. 

Aparte de visualmente llamativo... ¡está increíblemente bueno! ¡Que aproveche, hitchcookianos!