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martes, 12 de febrero de 2019

BERENJENAS RELLENAS DE CARNE (Alguien voló sobre el nido del cuco)

Hora de retomar las cine-recetas y de volver a esas extrañas y peculiares mezclas gastrocinéfilas que tantos buenos ratos me han dado. Y lo hacemos con una receta clásica, fundamental, necesaria, sencilla en apariencia pero que esconde pequeños matices técnicos. Hablamos, cómo no, de unas berenjenas rellenas de carne. 

Ni qué decir tiene que aquí os muestro una de las opciones más básicas, pero que en vuestro saber hacer dejo la imaginación del relleno: de verduras, de atún, de quinoa salteada, de pollo, con bechamel, con varios tipos de queso... Realmente están de morirse de cualquier manera, lo único que tenemos que tener en cuenta es mimar bien el producto. Como siempre, vaya. 

Para la ocasión le he pedido al fallecido Milos Forman, que me preste su obra maestra "Alguien voló sobre el nido del cuco" para la comparación chiflada. Tras la receta encontraréis ese maridaje de cine y cocina para vuestro deleite. Sin más, nos despojamos de las camisas de fuerza, nos unimos a la cuadrilla de Jack Nicholson y gritamos como locos... ¡mandiles arriba!


Ingredientes (4 personas) 

  • 2 berenjenas grandes 
  • 300 g de carne de ternera picada 
  • 1 cebolla
  • 1 puerro (parte blanca, el resto para caldo)
  • 1 rama de apio
  • 1 zanahoria
  • 6 tomatitos cherry
  • Queso para fundir 
  • Cilantro o perejil fresco picado
  • Sal, pimienta negra y Aceite de Oliva Virgen Extra 
Tiempo: 40 minutos 

Película comparada: "Alguien voló sobre el nido del cuco" (Milos Forman, 1975)

Asando las berenjenas

Lo primero de todo será cortar longitudinalmente las berenjenas. Espolvoreamos sal sobre la "carne" y dejamos que suden durante 20 minutos para quitarles el amargor. Pasado ese tiempo las secamos bien con papel de cocina.

Precalentamos el horno a 180º.

Practicamos unos cortes en las berenjenas y rociamos con un poco de aceite de oliva virgen extra. Metemos a nuestras protagonistas en el horno y dejamos cocinar unos 20 minutos.


El relleno

Mientras tanto vamos adelantando trabajo. En una sartén con aceite sofreímos la cebolla picada, la zanahoria, el puerro y el apio. Unos 10-12 minutos serán suficientes.

Añadimos la carne picada y la cocinamos bien, a  fuego vivo. Salpimentamos en este momento, más tarde no servirá de nada. Por último incorporamos los tomates cherry y damos un último arreón a todo el conjunto para que se integren los sabores. 


Cuando tengamos las berenjenas asadas, vaciamos la carne con ayuda de una cuchara, y la incorporamos al relleno anterior. Mezclamos todo una vez más.


Ponemos el horno en modo "gratinador" y rellenamos las berenjenas con toda la mezcla. Coronamos con queso para fundir o queso rallado al gusto y las dejamos en el horno unos minutos. Sabréis que ya están cuando el aspecto del queso sea dorado y estéis salivando a más no poder.

Presentamos nuestros plato con un poco de perejil o cilantro fresco picado por encima. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato

ONE FLEW OVER THE CUCKOO'S NEST
("Alguien voló sobre el nido del cuco" de Milos Forman - 1975)


Volvemos a la locura de las comparaciones gastro-cinéfilas y lo hacemos con una obra que es, tal vez, el mayor escaparate de la demencia: "Alguien voló sobre el nido del cuco" del todopoderoso Milos Forman ("Amadeus", "Hair", "Man on the moon"...) Una película demoledora, plagada de metáforas, de puñetazos al estómago, de dignidad humana, de frustraciones y de libertad más allá de las jaulas mentales de cada ser. Una obra cómica, emotiva, dramática, brutal, esperanzadora...

Toda ella soportada por un elenco sobresaliente en el que destaca de manera brutal un Jack Nicholson que hace gala de una de sus mejores interpretaciones; un delincuente socarrón, mordaz, canalla, provocador... que enreda al sistema para no acabar en la cárcel sino en un centro psiquiátrico, escenario de su nueva condición de "alma libre" que desatará las correas de los desdichados enfermos. Y que pondrá contra las cuerdas a la temible enfermera (gloriosa Louise Fletcher) y a un sistema que trata de imponer el bien y el mal a su antojo. Él cambiará la vida de todos y de todas. Él es un soplo fresco en un mundo de normas, horarios y disciplina totalitaria.

Nuestra receta primero se encierra fotográficamente en una habitación blanca, de paredes acolchadas, asemejándose a las habitaciones y a la blanquecina-enfermiza decoración del psiquiátrico. Es ahí donde nuestros personajes-berenjenas se ven atrapados, en la pura rutina, deseando salir al exterior de la mesa y respirar aire puro.

La comparativa con "Alguien voló sobre el nido del cuco" encuentra un buen apoyo en el propio concepto en sí de la receta y el relleno. Las cabezas de los personajes están inicialmente sometidas a un protocolo feroz, pero la llegada de Murphy (Nicholson) supone una ruptura que poco a poco va llenando sus mentes con todo tipo de acciones: fiestas, salidas en barco, sexo, juegos con apuestas... Un sofrito de nuevas ideas, de nuevos ingredientes, de nuevos conceptos vitales, de nuevas mezclas de sabores y texturas para afrontar la cruda realidad.  

Asimismo nos topamos con el terrorífico elemento del orden institucional que supone una lobotomía. Un proceso radical para aplacar a los descarriados y borrarles mentalmente de la tierra. Nosotros hacemos lo propio al practicar esos cortes en la piel de la berenjena, la despojamos de su esencia para luego "abrasarla" en el calor del horno. 

Y al final nos encontramos con un elenco que simboliza la libertad y la represión: berenjenas abiertas en canal, con un relleno que tan pronto las puede dejar tendidas en una cama de psiquiátrico como puede motivarlas a romper con todo, libertarte con una almohada, levantar una fuente de agua y atravesar una ventana para huir, para vivir de nuevo, tal y como hace el indio en los últimos fotogramas de la película. El frescor de las hierbas de la receta nos recuerda ese tono de esperanza por encima de todo, por encima de nuestras mentes tan picadas como la carne.

"Alguien voló sobre el nido del cuco" consiguió 5 óscars del momento. Ese abanico de premio avala una obra que se sale de los rangos establecidos, y sobre todo, del cine de los 70. Pocas veces se ha igualado esa altura de miras hacia un sistema enfermo que robotiza a sus inquilinos para manejarlos a su antojo. Nuestra receta ha pretendido meterse en ese centro psiquiátrico, jugar con los elementos atroces y con los coloristas para otorgar a unas simples berenjenas el don de la libertad.

domingo, 12 de octubre de 2014

MILHOJAS DE BERENJENA A LA PARMESANA (Cena#58)

INGREDIENTES (4 personas)
1 berenjena
2 bolas de queso Mozzarella
Queso parmesano
Sal, pimienta y aceite de Oliva
Salsa de tomate 1 bote de tomate triturado
1 cebolleta
1 diente de ajo
Orégano
Ajo en polvo
Puré de tomate (tomate concentrado)


Tiempo: 30-40 minutos

Hoy me vais a permitir que la cena a cámara rápida sea un poco menos rápida de lo habitual. Pero la ocasión bien lo merece porque este Milhojas de Berenjena está de muerte y si necesita un poco más de nuestro tiempo, pues se lo otorgamos. Esta receta es bien sencilla, sabrosísima y aromática. La berenjena me la trajeron mis suegros de Candeleda, una maravilla, tierna y suave. Y había que sacarle partido. Se puede hacer la versión más larga, un pastel de Berenjena por ejemplo o una Moussaka griega (os dejo los links de mis recetas por si queréis echarles un vistazo) pero hoy vamos a hacerlo más ligero todo. ¡Mandiles arriba!

Lo primero de todo será cortar en rodajas las berenjenas y ponerlas en un colador con un poco de sal para que suden. Por lo menos estarán 30 minutos. Pasado ese tiempo las enjuagamos con agua y las secamos bien.

La salsa de tomate

Es una pieza clave para esta elaboración. Aquí os muestra una forma de hacer una salsa rápida y deliciosa sin perder mucho tiempo (aunque una buena salsa de tomate, a su fuego lento, con unos buenos tomates es otro rollo, claro está) Primero, picamos una cebolleta y un diente de ajo. En una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva echamos el ajo (con el aceite en frío), sofreímos 1 minuto y añadimos la cebolleta. Dejamos pochar unos minutos (5-10) a fuego medio.

Añadimos 1 cda de puré de tomate (o concentrado de tomate) y removemos. Momento de incorporar el tomate triturado, un poco de ajo en polvo y orégano seco. Removemos y dejamos cocinar unos 15 minutos a fuego medio-bajo.

Salsa de tomate semi-casera

Las berenjenas

Aprovechamos que se está haciendo la salsa de tomate para freír las rodajas de berenjena. En una sartén con un poquito de aceite las vamos a ir cocinando por ambas caras hasta que queden doraditas. Las vamos colocando en un plato con papel absorbente. Así hasta terminar con toda la tanda.

Precalentamos el horno con calor arriba y abajo a unos 180º

Con todo listo vamos a ir montando nuestras "torres" de berenjena. En este orden: rodaja de berenjena, salsa de tomate y rodaja de mozzarella. Así hasta alcanzar la altura deseada. Pero terminamos con una rodaja de berenjena y una buena capa de queso parmesano y orégano.


Introducimos en el horno y dejamos cocinar unos 15 minutos. Y otros 5 más con el grill, para que el queso parmesano se tueste como es debido.

NOTA: Como a mi me sobraban berenjenas, hice dos versiones: el milhojas y una especie de "lasaña" con la mozzarella y la berenjena, que también estaba de vicio. Para que veais que sólo se necesita un poco de imaginación y recursos para garantizarnos una cena de altura

¡Que aproveche, hitchcookianos!


sábado, 2 de marzo de 2013

PASTEL DE BERENJENA Y MOZZARELLA (Mom's style)

Una vez más la cocina materna es la protagonista de mis fogones. Y siempre lo será. Este plato ha sido siempre un referente en mi paladar y no he descansado hasta poder fabricarlo siguiendo todas y cada una de las instrucciones de la mía mamma (que en paz descanse). Es un pastel distinto, que lleva su tiempo (todo lo bueno lo lleva) pero que merece la pena. Ideal para dejarlo hecho el día anterior... si es que eres capaz de contener la gula. ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (4 personas)

2 berenjenas
4 bolas de mozzarella
1 bote de tomate triturado
Media cebolla
1 cda de tomate concentrado
Orégano
1 diente de ajo
Mantequilla
Pan rallado
AOVE

Duración: 1 hora y poco...

Tres, dos, uno... Lo mas tostón de esta receta (y parte fundamental de su magia) son las berenjenas. Lo primero es cortarlas en rodajas y ponerlas enseguida en un colador con sal por encima para que suelten todo el agua. Hay que dejarlas más o menos unos 30 minutos.

Las secamos bien y se pueden hacer de tres formas: freírlas (pasándolas antes por harina), al horno o a la plancha con un pelín de aceite. Yo he optado por la tercera. Menos calórica y controlas un poco mejor el punto que quieres. Como tendréis un trillón de rodajas, hay que echarle paciencia a la cosa. Se van haciendo y sacando. Así hasta acabar las existencias.

Luego se prepara la salsa de tomate (se puede comprar tomate frito pero prefiero complicarme la vida) Se pocha el ajo y la cebolla unos 10 minutos. Se añade el tomate concentrado y luego el tomate triturado. Se espolvorea orégano, y se deja cocer todo unos 10 minutos a fuego suave.

Se parte en rodajas las bolas de mozzarella y ya tenemos todas las piezas listas para ser ensambladas. Se precalienta el horno a unos 200 º. 

Untamos bien de mantequilla un molde de horno y espolvoreamos pan rallado (para que no se nos pegue el asunto). Vamos haciendo capas: una de tomate, una de berenjena y otra con el queso. Vamos haciendo crecer nuestra torre de Babel hasta terminar con una última capa de mozzarella. 

Ponemos el molde al baño maría (en otra bandeja con algo de agua) y lo metemos en el horno. Vamos vigilando pero en unos 35 minutos debería estar listo. Para asegurarnos introducimos una brocheta y si sale limpia es que nuestra misión ha terminado. Se saca. Se deja enfriar y se desmolda.

Para mí esta receta está mucho mejor al día siguiente porque cobra más consistencia. Para ello, una vez frío, lo metemos en la nevera cubierto con papel film y se devora cuando vuestras tripas así lo consideren oportuno. Buen apetito. 

Película ideal para degustar este plato: 
RUFUFÚ
("I soliti ignoti" de Mario Monicelli, 1958)

La materia prima de esta receta forman parte de cualquier cocina italiana que se precie. Entre todos suponen una mezcolanza de personajes de los más variopintos que unen sus fuerzas para convertirse en un único elemento. De esa manera miramos en el espejo del cine italiano y nos topamos de bruces con la genial y divertidísima "Rufufú". Una comedia neo-realista en la que un grupo de desdichados ladrones de poca monta se alían para hacerse con un preciado botín.

Los integrantes/ingredientes de este manojo de caraduras tienen que amoldarse para lograr el objetivo común. Tarea nada fácil porque cada uno tiene sus propios intereses o sabores, que harán que el plan o el cocinado sea especialmente rocambolesco. En cualquier caso, si uno piensa en los nombres que encabezan esta magistral comedia, conviene que el resultado será, cuando menos, digno de ser catado. Totó, Gassman (soberbia su presenteación como ex pugil decadente), Mastronianni, Salvatori (el siciliano protector), la bella Cardinale... en nuestras manos confunden con berenjena, mozzarella, salsa de tomate, ajo, orégano...

Elementos típicamente italianos (tal vez de los más grandes), que hacen las delicias de cualquier paladar cinéfilo. Échale además una pizca de humor negro, un buen chorro de comedia absurda y espolvorea sonrisas a lo largo del metraje culinario y tendrás un plato perfecto. Un lingote de oro encerrado en la caja fuerte de tu horno... De ti depende que el robo funcione.


martes, 19 de febrero de 2013

MOUSSAKA DE CARNE (Bailando)


INGREDIENTES (4 personas)

800 grs de carne de ternera (recién picada, que luego relincha)
200 grs de tomate frito
2 berenjenas grandes
1-2 zanahorias
1 cebolla
1-2 dientes de ajo
1 tomate maduro
200 grs de champiñones
Queso para gratinar
Salsa besamel rápida 
(una cda de harina, una cda de mantequilla, 400-450 de leche, sal y nuez moscada)
AOVE, sal, pimienta, perejil, orégano y pimienta (especias a elegir, como siempre)

Duración: 45 minutos.
Película recomendada: ZORBA, EL GRIEGO, de Michael Cacoyannis -1964

Cuando tienes casi un kilo de carne picada en casa, unas berenjenas e invitados en casa, tu mente se pone a maquinar y te teletransporta a aquella "Moussaka" que te zampaste copiosamente en el Quartier Latin de París. Es un plato importante, cuya digestión requiere paciencia, pero merece la pena. Pongo a todo volumen el "Shirtaki" (que no es un baile tradicional griego pero como si lo fuera) y me lanzo al Mar Egeo. 

Lo primero es dejar preparadas las berenjenas. Se pueden hacer fritas o a la plancha pero yo prefiero hornearlas. Antes que nada se cortan en rodajas y se dejan en un colador con un buen puñado de sal para que suden todo el agua. Esto lleva unos 30 minutos. (Cuando le falten diez minutos se va precalentando el horno a 180º)

Mientras tanto se puede ir preparando la bechamel rápida: se echa la mantequilla y cuando se derrita se incorpora la harina. Se aparta del fuego y se da vueltas hasta que no queden grumos. Se va echando poco a poco la leche caliente y se remueve y remueve. De vuelta al fuego se deja hacer durante 10 minutos removiendo sin parar. Se echa sal y nuez moscada y lista.

Por otro lado se secan bien las berenjenas y se hornean durante unos minutos. Se sacan y reservan.

En una sartén echamos 2-3 cucharadas de aceite. Incorporamos el ajo, la cebolla y las zanahorias en trocitos. Sofreímos unos 10 minutos a fuego suave. Se añade el tomate maduro en taquitos y los champiñones. Tras un par de minutos echamos la carne picada y removemos bien para que se haga por todos lados (que no quede ninguna zona rosada). Salpimentamos bien. Echamos las especias y el tomate frito. Esperamos a que se mezclen bien todos los sabores y visto para sentencia. (Si queréis ligar la carne un poco más podéis añadir un poco de besamel o pan rallado) 

Untamos de aceite un molde para horno y vamos haciendo capas. Primero, berenjena. Relleno. Berenjena. Relleno. Así hasta terminar con una capa de berenjena. Rociamos con la salsa besamel y cubrimos con queso. Metemos en el horno con el grill y gratinamos unos minutos (al gusto). 


Un plato espectacular pero debo añadir que es de esas recetas que ganan al día siguiente. Se mezcla todo más y queda más compacto. Bastará con calentarlo unos minutos en el horno y a viajar... 

Película ideal para degustar este plato
ZORBA, THE GREEK
("Zorba, el griego" de Michael Cacoyannis (1964)

 Resulta lógico pensar que una receta griega se asocie a, tal vez, la obra más reconocible de la industria helena: la gran "Zorba, el griego". 

No hay duda que este film siempre nos evocará al enorme Anthony Quinn danzando manos al cielo por una de las interminables playas cretenses. Pero rascando un poco más en las ruinas podemos personificar a ese personaje de Zorba - un hombre vitalista, postivo, alocado, primitivo en sus costumbres - con la carne que gobierna nuestro plato. Un elemento culinario lleno de pequeño matices (verduras, champiñones, especias...) que ejerce enorme influencia sobre el resto de ingredientes/personajes (Alan Bates, Irene Papas...). 

Zorba es el espíritu libre, que no puede vivir enclaustrado (en un molde) y que necesita libertad para "desparramar" toda su energía vital, su alegría, su contagiosa locura... Esta receta es un baile, un festival de sensaciones y emociones, un viaje  gastronómico entre las notas del santuri de Zorba. Una grandiosa fábula, que está de idem...