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viernes, 15 de junio de 2018

GUACAMOLE CON LANGOSTINO CAJÚN

Hoy vamos a perder el tiempo justo en la cocina para sorprender al comensal de turno con un entrante clásico pero al que vamos a acompañar con una estrella invitada de altura. Se trata de un inmortal Guacamole secundado por un langostino al estilo Cajún que os hará salivar...

Aprovechando que estamos en el Mes Mundial del Aguacate le damos salida con una de sus facetas más reconocidas. Yo aquí os muestro una versión clásica (me gusta añadir pocos elementos si la materia es buena, y ésta lo era) pero si os va la marcha podéis incluir algo de tomate picado, cebolla roja o pimiento. En vuestra sabia mano lo dejo...

La gracia de este aperitivo está en usar el langostino a modo de totopo (el nacho) y untarlo en el guacamole. La mezcla de sabores y especias, de picantes y ácidos es brutal. La foto creo que habla por sí sola, pero tendréis que hacerla para creerme. Nos ponemos en modo rápido... ¡Mandiles arriba!


Ingredientes 

  • 2-3 aguacates maduros
  • Cilantro fresco
  • 1 lima
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Sal y pimienta negra molida
  • Unas gotas de Tabasco o un chile pequeño picado
Para los Langostinos Cajún
  • 4-6 langostinos crudos
  • 1 cucharada de orégano
  • 1 cucharada de comino
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • 1 cucharadita de guindilla molida
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • Sal y pimienta negra 
Tiempo: 10 minutos 

PASOS A CÁMARA RÁPIDA

1. Pelamos los aguacates, les quitamos le hueso y los vaciamos. NOTA: No tiréis el hueso, puede ser un poderoso aliado para hacer que no se oxide el aguacate.

El maravilloso protagonista de la receta tendido para la foto...
2. Trituramos los aguacates con un tenedor (NADA DE BATIDORA!) y les añadimos un chorro de lima, sal, pimienta negra y un poco de aceite de oliva Virgen Extra.ç

3. Picamos finamente el cilantro fresco y lo añadimos. Damos caña con un poco de picante con el Tabasco - al gusto - o el chile picado. LA CLAVE de un buen guacamole es en ir probando y probando hasta que esté a vuestro gusto y al de nadie más, que para eso os lo estáis currando.

Si lo reservamos para más adelante (no mucho tiempo, que se echará a perder el trabajo) podemos añadir los huesos al guacamole y taparlo bien con papel film y reservarlo en la nevera.

4. Pelamos los langostinos y los salpimentamos. NOTA: Ni se os ocurra tirar las cabezas y carcasas, nos servirán para un futuro y casero fumet de pescado.

5. En un bol mezclamos todas las especias y las integramos. Pasamos los langostinos por la mezcla Cajún y los freímos en una sartén con una gota de aceite durante 30 segundos por cada cara. 

6. Emplatamos el guacamole en bols indviduales y coronamos con el langostino especiado.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 




lunes, 5 de junio de 2017

NACHOS AL HORNO CON GUACAMOLE Y FRIJOLES

El guacamole se ha consagrado como uno de los aperitivos por excelencia. Nada tiene de extraño, puesto que se trata de una combinación de lo más sugerente con ingredientes frescos y que puedes crear en pocos minutos y a tu antojo. Ya es una lástima comprarlo hecho (con todo lo que ello conlleva de malignos conservantes y demás), porque un buen guacamole casero se nota, se paladea, se disfruta el doble. Así que huid de los preparados, no los necesitáis para nada... 

En esta versión lo confecciono a mi parecer con buenos toques picantes (cosa casi obligatoria) y tonos cítricos, que es la base de la mezcla de sabores. Vosotr@s tenéis que dejaros seducir por vuestro criterio culinario, pero la llave maestra para un buen guacamole es la materia prima, así que no escatiméis a la hora de coger aguacates firmes y maduros. La diferencia es abismal y puede suponer el fracaso o el gran éxito de la receta. Sin más, nos vamos de viaje a México para deleitarnos con uno de sus más populares platos... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes 
  • 2 aguacates maduros
  • 1 puñado de cilantro fresco
  • 1 cebolla pequeña picada 
  • Sal y Aceite de Oliva
  • 1 lima
  • Unas gotas de Tabasco 
  • Queso Cheddar 
  • Frijoles negros cocidos 
  • Totopos (Nachos)
  • Crema agria 
  • Unos jalapeños en rodajas (para subir el toque picante)
Tiempo: 10 minutos

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Para el guacamole 

Partimos los aguacates por la mitad y con un golpe seco con el cuchillo, quitamos el hueso, haciendo un pequeño giro una vez esté clavado. Vaciamos los aguacates. NOTA: Si son buenos y están bien maduros no hará falta ni cuchara, se pelarán con mucha facilidad. 

Los colocamos en un bol, añadimos el zumo de la lima y los empezamos a aplastar con un tenedor. Evitad a toda costa batidoras, robots de cocina... La gracia del guacamole es que sea "rústico", no una pasta licuada. Al menos para mí...

Picamos el cilantro y lo añadimos, así como la sal, la cebolla picada muy finamente, el aceite de Oliva y el Tabasco. Aquí la clave está en ir probando y en ir buscando el sabor que más te plazca. El guacamole es algo personal, déjate guiar por tu paladar. Suprime o añade ingredientes a tu gusto. Mucha gente le añade un poco de tomate picado, prueba si te apetece, faltaría más.

Los nachos

Precalentamos el grill del horno a 220º 

Colocamos los nachos en una fuente y espolvoreamos queso Cheddar con generosidad. Vamos haciendo capas para asegurarnos que el queso llegue a todas partes.

Lo metemos en el horno y lo dejamos hasta que el queso se funda (llevará pocos minutos) Sacamos con cuidado de no abrasarnos las manos. 

Colocamos encima el guacamole, los frijoles negros cocidos y en la cima unas cucharada de nata agria. Por último, y si os va la marcha como a mí, podemos añadir unas rodajas de jalapeños

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

TRUCO FINAL: Si no vais a consumirlo en el acto guardarlo en un tupper con el hueso del aguacate o unas rodajas de limón para mantenerlos en perfecto estado.

lunes, 14 de noviembre de 2016

COCHINITA PIBIL CON CEBOLLA ENCURTIDA (Abierto hasta el amanecer)

Tenía ya ganas de enfrascarme en este viaje culinario y probarme en este clásico de la cocina mejicana: la Cochinita Pibil. Un plato kilométrico, que lleva su tiempo, que necesita de paciencia, mimo y mucho horno, pero que destaca por su increíble mezcla de especias, sabores y texturas. 

Esta receta está inspirada en los pasos marcados por El Comidista (al César lo que es del César, o a Mikel lo que es de Mikel) pero he intentado irme un poco por mis fueros para experimentar, que de eso se trata. En esta versión nos toparemos con un sinfín de ingredientes que pueden resultar poco asequibles, pero hoy en día ya casi todo lo tenemos a mano en tiendas latinas o espacio gourmets. De ese modo la pasta de Achiote o los chiles chipotles puede ser adquiridos en locales especializados, y es vital que deis con ellos para esta receta: lo agradecerá una barbaridad. 

Como ya he dicho el proceso es largo (que no tedioso) porque hay que dejar macerando la carne de cerdo un día antes (muy recomendable para que coja los sabores) y luego necesitamos que el horno trabaje a destajo para conseguir esa melosidad cárnica que nos permita deshilacharlo sin esfuerzo. Lo acompañamos de una cebolla encurtida y un sencillo guacamole para irnos de viaje a la frontera mejicana, acompañados de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez, que me dejan para la comparación gastro-cinéfila su gamberra y anárquica obra "Abierto hasta el amanecer". ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes (6-8 personas)
  • 2 kg de magro de cerdo (1 pieza)
  • 200 ml de zumo de naranja
  • 200 ml de zumo de limón
  • 150 grs de pasta de Achiote 
  • 120 ml de vinagre de vino 
  • 2 cucharadas de manteca de cerdo
  • 1 cucharada de pimienta negra
  • 1 cucharada de canela
  • 1 cucharada de orégano
  • 1 cucharada de comino
  • 6-8 dientes de ajo
  • Sal
  • Chiles Chipotles en adobo (opcional pero altamente recomendable)
  • Tortillas de trigo
Para la cebolla encurtida
  • 2-3 cebollas moradas
  • 150 ml de vinagre 
  • 50 ml de agua
  • 80 grs de azúcar
  • 1 cdita  de sal
Para el guacamole
  • 2 aguacates 
  • Cilantro fresco
  • 1 lima
  • Sal y Aceite de Oliva 
Tiempo
  • La vida y un poco más 

Marinando la carne

Esta receta lleva su tiempo y conviene dejar preparado el macerado la noche de antes, para que así la carne se vaya impregnando de todos los bonitos y exóticos sabores.

Al lío. Vamos a poner todos los ingredientes de la marinada (los zumos, la pasta de Achiote, el vinagre, los ajos, la sal y las especias) en un vaso batidor o en la Thermomix. Trituramos todo hasta conseguir una pasta roja oscura, densa, cruel... 

Cogemos el bloque de carne y lo limpiamos de exceso de grasa. Vamos a sacar tajadas de unos 3-4 centímetros de grosor. Esto nos permitirá que se marine el magro mejor y coja todos los sabores. 

Añadimos toda la marinada y untamos bien las piezas.  Tapamos con papel film y dejamos reposar, dormir, descansar, de un día para otro. O mínimo 6 horas.

Cebollas encurtidas

Aprovechamos el tiempo de espera para preparar también las cebollas encurtidas, que nos vendrá bien que reposen toda la noche. Para ello cortamos en juliana las cebollas moradas y las cocemos en los 50 ml de agua hirviendo durante 2 minutos. Sacamos y pasamos por agua fría para cortar la cocción. 

En otra olla calentamos el vinagre con el azúcar y la sal. Llevamos a ebullición sin dejar de remover para disolver el azúcar. En cuanto hierva sacamos del fuego y dejamos enfriar. 

Una vez totalmente fría vertemos las cebollas, mezclamos y las colocamos en un tupper. A la nevera, a que vayan cogiendo sabor y color durante toda la noche. 

1 día después...

Volvemos a la carne

Precalentamos el horno a 180º. 

Cogemos una fuente amplia de horno y la forramos de papel de plata, dejando bastante sobrante para cubrir luego la carne. NOTA: Originalmente se hace con hojas de plátano, pero en mi caso no tenía. Si las tienes tuéstalas un poco en el fuego hasta que cojan un verde oscuro. 

Vertemos la carne con la marinada en la fuente, colocamos un par de cucharadas generosas de manteca de cerdo y sellamos con el sobrante del papel de plata. Introducimos en el horno y dejamos que se cocine durante 3 horas o 3 horas y media. La clave es que la carne quede MUY tierna.


Una vez pasada esa larga y tensa espera, sacamos la fuente del horno, comprobamos la textura de la carne y si está jugosa y tierna, la vamos a ir deshilachando con ayuda de dos tenedores. 


Pasamos la salsa resultante por un colador de malla fina y calentamos en una sartén para reducirla. Incorporamos la carne deshilachada. Reservamos.

El guacamole

Trituramos la carne de los aguacates con un tenedor, añadimos lima, cilantro picado, sal y aceite de oliva. Lo mejor es ir echando poco a poco e ir probando hasta que des con el sabor deseado. Como vamos a emplear cebolla encurtida no añado nada, pero para hacer un guacamole al uso conviene echar cebolla picada y un poco de tomate. 

Terminando la cruzada 

Calentamos las tortillas de trigo en la sartén o en el microondas. Disponemos un poco de la carne deshilachada, encima el guacamole, la cebolla encurtida y un chile chipotle para catapultar nuestro paladar. Terminamos espolvoreando un poco de cilantro fresco picado y una gotas de lima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
FROM DUSK TILL DAWN
("Abierto hasta el amanecer" de Robert Rodríguez, 1995)

Nos vamos a situar en la frontera mexicana para la comparación cine-culinaria de hoy. Demasiados elementos existen en el plato como para no perdernos en esa línea maldita, en ese foco de violencia, en la tierra de nadie, en mitad de ninguna parte.

Esta receta tiene mucho de gamberrismo, de viaje inagotable, de locura, de salvajismo, de ahí que mi mente se haya ido a esa obra de culto del cine de los 90 llamada "Abierto hasta el amanecer" Una peripecia  psicótica y narrativa ejecutada por dos de los enfants terribles más extravagantes del celuloide: Robert Rodríguez y Quentin Tarantino. 

La pluma de uno y la potencia visual del otro confluyen aquí por primera vez dando lugar a una road-movie estrafalaria y caótica. El manejo afilado del diálogo de Tarantino se topa con la destreza en la dirección de un Rodríguez que empezaba a despuntar en el mundo de Hollywood. La mezcla de ambos talentos originó este experimento tremendamente divertido y disparatado que conjuga géneros universales, desde el cine policíaco, el gore, el cine de terror y hasta el western.

En el año 95, Tarantino ya había fascinado al mundo con "Reservoir Dogs" (Cine-receta aquí) y "Pulp Fiction" (Cine-receta aquí). Público y crítica cayeron a sus pies por su destreza en el guión y en su maravillosa capacidad de dialogar. Pero cuando entabla amistad con Rodríguez ("El mariachi"), ambos decidieron "hacer la película que les diese la gana" y el resultado fue "Abierto hasta el amanecer". Dos gamberros con dinero, talento y muchas ganas de dar guerra para generar una obra atípica, descacharrante,  desproporcionada, divertida, alocada, anárquica... 

Nuestra receta tiene mucho de esa huida por parte de dos hermanos asesinos (un George Clooney que empezaba a desquitarse de la televisión y un Quentin Tarantino psicópata e impredecible) a lo largo de Texas, en busca de la libertad en la frontera mexicana, gracias al secuestro de una familia encabezada por el gran Harvey Keitel. La "cochinita pibil" es una odisea a la hora de prepararla, un viaje que requiere paciencia, estrategia, mucho mimo y vigilancia, pues hay que estar al quite de cada movimiento e ingrediente que añadimos para no dar un paso en falso que nos condene. 

La película está dividida en dos partes claramente diferenciadas: la road-movie hasta la llegada a "La Teta Enroscada" (ese tugurio de tipos mezquinos y peligrosos) y el estallido del gore cuando se destapa como un local infestado de vampiros con ganas de hincar dientes en yugulares. Así bien nuestro plato comienza como un "macerado" que va asentando las bases del plan de fuga. Las piezas de magro de cerdo crudo se nos antojan crueles como la pareja de delincuentes. Sus manos, bañadas de sangre, empiezan a tornarse rojas gracias a la mezcla de la pasta de achiote. Los elementos cítricos nos suponen ese tono ácido que impregnan todos y cada uno de los cortantes diálogos tarantinescos.

El dúo criminal secuestra a una familia, con el sano propósito de cruzar la frontera encerrados en su caravana. Y así lo hacemos nosotros, encerramos a todos los ingredientes en una bandeja para cubrirlos con papel film y dejar que reposen. Un viaje de pura tensión y suspense mientras los sabores y los aromas se van entremezclando en las entrañas de una bandeja a modo de furgoneta familiar. Una vez que pasa el peligro y el macerado llegan a ese rocambolesco local, plagado de moteros, outsiders, rock mejicano y curvilíneas bailarinas con pitones enroscadas. 

El horno empieza a calentarse, la noche cae y "La Teta enroscada" se destapa como un antro vampírico. Comienza la supervivencia encerrados en el bar, casi a modo de "El Álamo", llevándose por delante a todo bicho que haya dentro y no dejando entrar a los alados chupa-sangre que revolotean por el cielo. Nuestra "cochinita pibil" se mete en la boca del lobo, en ese horno ardiente, ese infierno acotado, para vivir una noche de pesadilla. Un largo cocinado, casi infinito, donde hierve la sangre, la salsa y los humanos van haciéndose más y más descabellados. 

Durante esa interminable lucha de violencia, muerte, recortadas a modo de crucifijos, estacas punzantes y mordiscos aleatorios, el grupo que hasta entonces era compacto va deshilachándose, deshaciéndose. Personajes que caen, familiares sacrificados, el núcleo de supervivientes se ve acorralado y desmenuzándose poco a poco por dos tenedores. 

Pero llega el día, el momento de emplatar esta loca noche. El suelo del desierto mexicano cobra forma gracias a esa tortilla de trigo. Sobre ella reposan los restos de una guerra encarnizada, sangrienta, picante, ácida, difícil de creer. Y el guacamole con su verde intenso es tal vez ese brote de esperanza, de libertad, que se corona sobre la pila de cadáveres o sobre ese templo oculto en la ladera. 

"Abierto hasta el amanecer" puede no ser una película al gusto de todos, y ya en los 90 las voces que aprobaban la primera parte y defenestraban la segunda, eran muchas. Pero con el tiempo parece que se ha transformado en una obra de culto, admirada por su libertad creativa y por su arrojo a la hora de macerar varios géneros en un divertimento. Algo así como nuestra "cochinita pibil", que es una mezcla de ingredientes, especias, sabores, texturas, aglutinados en un mismo espacio.   Pura violencia culinaria en tu mano, Tarantino en el paladar. 

Así que os llegó la hora de sacar los colmillos a relucir y pegar un bocado a esta cine-receta. 

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jueves, 18 de febrero de 2016

TOSTA HITCHCOOK DE SALMÓN Y AGUACATE

Receta vertiginosa donde las haya y maravillosa en la mezcla de ingredientes y sabores. Todo un festival de colorido va a plagar esta tosta, increíblemente sencilla de confeccionar pero que necesita de buena materia prima para lucirse en todo su esplendor.

Así que vamos a hacernos con un buen salmón ahumado - que sea grueso en su corte - y un buen aguacate en su punto justo de textura y los vamos a juntar en una cama para que entre ellos ya se entiendan. El colchón puede ser el que más os plazca, pero como yo tenía que darle salida a unos panecillos de hamburguesa perdidos, fueron ellos los elegidos. Receta de aprovechamiento en toda regla pero con unos amantes de excepción. ¡Mandiles arriba! 

TOSTA DE SALMÓN Y AGUACATE

Ingredientes (4 tostas)
  • 4 lonchas gruesas de Salmón Ahumado
  • 1 aguacate 
  • 1 lima
  • 1/2 cebolla morada
  • 1 huevo cocido
  • Cilantro fresco picado
  • 1 tomate maduro muy picado
  • Sal, pimienta negra y Aceite de Oliva
  • 8 Rodajas de jalapeños
  • 4 panecillos 
Para la vinagreta 
  • Aceite de Oliva, Vinagre Balsámico, 1 cda de Mostaza de Dijon, 1 cda de Miel y Sal.
Tiempo
  • 10 minutos
Esta receta tardaremos en prepararla lo que tarde el huevo en cocer. O sea, 10 minutos. 

Ponemos agua a cocer con un poco de sal, añadimos el huevo y dejamos cocinar a su ritmo. Mientras tanto preparamos la vinagreta. Mezclamos todos los ingredientes y batimos bien para emulsionar. Reservamos. 

Pelamos el aguacate y lo trituramos en un plato con ayuda de un tenedor. NOTA: Mejor sin batidora ni elementos mecánicos, aquí a fuerza bruta, y así nos desestresamos. 

Incorporamos el tomate maduro muy picado, el zumo de la lima, sal, pimienta negra y un chorrito de buen Aceite de Oliva Virgen Extra. Probamos el punto deseado por nuestro paladar y corregimos si hiciera falta. 

En este punto el huevo ya habrá terminado su cocción, así que lo sacamos, lo enfriamos, lo pelamos y lo cortamos en rodajas. 

Tostamos los panecillos (usad los que más os plazcan, yo aproveché unos panes de hamburguesa perdidos y sin destino, y les busqué uno) y ya sólo nos queda montar montar la tosta. 

Cubrimos con una buena capa de guacamole y sobre ella disponemos las lonchas de salmón ahumado. Colocamos una rodaja de huevo - con una pizca de sal -, los jalapeños - al gusto - y espolvoreamos con la cebolla morada picada. 

Por último regamos con un poco de la vinagreta y listo. Una cena fantástica y completísima en tiempo récord. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

CÓCTEL HITCHCOOK DE GUACAMOLE Y LANGOSTINOS (Cena#66)

INGREDIENTES (2 personas)
200 grs de langostinos cocidos
Canónigos
Tomatitos cherry

Para el guacamole
2 aguacates
Zumo de 1 lima o limón
Cilantro fresco picado
Chile picado (o gotas de Tabasco)
Sal y aceite de oliva

Para la salsa rosa
200 grs de mayonesa (huevo, sal, limón y aceite)
2 cdas de kétchup
1 chorrito de Salsa Inglesa (opcional)
1 chorrito de Brandy

Tiempo: 15 minutos

Uno de esos platos mundialmente conocidos que nos inspiran para "darle una vuelta" y probar otras formas, sin perder la esencia. Este cóctel "Hitchcook" es una receta sencillísima y vertiginosa de prepararlo. Aguacate y langostinos combinan de manera maravillosa y nos sirven para generar este bocado que luce mucho en la mesa, y en el paladar ni te cuento. Si lo aderezamos además con una buena salsa rosa casera, estaremos ante un éxito de crítica y público. ¡Mandiles arriba!

Como lo más tedioso será pelar los langostinos, lo haremos lo primero, para quitarnos de rollos y disfrutar del resto de la preparación con la faena menos agradecida hecha. 

NOTA: Reservaremos 6 piezas para decorar. El resto hay que picarlos.

Preparando la salsa rosa

Tan sencilla como rápida. Si tenemos la mayonesa preparada (casera, a ser posible) tenemos la mitad del trabajo realizado. Pero en caso contrario bastará con añadir un huevo a temperatura ambiente en el vaso batidor, una pizca de sal y un chorrito de zumo de limón o vinagre. Batimos bien y vamos añadiendo poco a poco el aceite (suave o de girasol, o de oliva, si os van los sabores intensos)

Una vez tenemos la mayonesa con la textura buscada y deseada, incorporamos el kétchup y batimos bien. Opcionalmente yo le añado salsa inglesa (Worcestershire) y un chorrito de Brandy, que le da un sabor increíble. Tapamos y reservamos en la nevera. Una cosa lista en nada de tiempo. Seguimos...

El guacamole

Cortamos los aguacates por la mitad, quitamos el hueso y los vaciamos con cuidado. Los ponemos en un plato o bol y les añadimos el zumo de lima o limón. Los vamos a ir triturando con la ayuda de un tenedor (NADA DE BATIDORA) hasta que queden bien aplastados. 

Momento de añadir una pizca de sal (al gusto, habrá que probar), el cilantro bien picado, el chile o unas gotitas de tabasco (esto le da vida) y un chorrito de un buen aceite de Oliva Virgen Extra. Removemos todo bien y le añadimos los langostinos troceados. Mezclamos y listo. Vamos bien...

El clímax

En una cazuelita (mi opción de presentación) colocamos una cama con los canónigos (o rúcula, o lechuga troceada...) Sobre ella, en un lado, disponemos un par de cucharadas generosas de guacamole con langostinos. 

Terminamos decorando con las colas de los langostinos enteros en un borde, un tomatito cherry (con una pizca de sal) y trazamos una línea con la cuchara de nuestra salsa rosa casera. 

Una cena, un aperitivo, un entrante, una delicia en cualquier caso. ¡Que aproveche, hitchcookianos!

lunes, 2 de junio de 2014

TACO CASERO DE CARNE CON GUACAMOLE


TACO CASERO DE CARNE CON GUACAMOLE
INGREDIENTES (2 personas)
4 tortillas de maíz
400 grs de carne picada
1 cebolla
Queso Cheddar rallado
Lechuga
Sal, pimienta y aceite de oliva

Para el guacamole
1 aguacate
1 tomate
1 lima
Cilantro fresco
Unas gotas de Tabasco
Sal y aceite de oliva Virgen Extra

Tiempo
20 minutos

Seguimos proponiendo cenas a cámara rápida con TRUCOS bien chulos para lucirse en la mesa. En esta ocasión preparamos unos tacos caseros y los "doblamos" con una técnica fácil y sorprendente. Todo una estrella de la cocina mexicana que posa bajo los focos de manera excepcional. Elegante, misterioso, un bocado de los que no se olvidan... ¡Mandiles arriba! 

1. Vamos pochando en una sartén con un poco de aceite la cebolla cortada en trocitos (brunoise) La vamos salteando durante 5-7 minutos removiendo frecuentemente.

2. Añadimos la carne picada (que habremos salpimentado antes) y la freímos durante 10-12 minutos a fuego vivo y removiendo para evitar que se queme. Reservamos.

3. Nos ponemos con las tortillas de maíz. Deben ser pequeñas, de tamaño para taco (no las clásicas de fajita o burrito) Las ponemos en una sartén con un poco de aceite y dejamos que se hagan un minuto por cada lado. Fuego cañero. Y ahora... el truco para doblarlas y darle esa forma tan peculiar.

Las sacamos de la sartén con cuidado y las presionamos contra un rodillo. Yo lo hice a las bravas pero podéis usar un trapo para no hacer sufrir a vuestras yemas... Aguantamos 30 segundos y listo. Ya tenemos nuestros tacos formados. 

El Gran Truco... 
Hacemos lo mismo con todas las tortillas que necesitemos para la ocasión. 

4. Turno del guacamole. Vaciamos un aguacate y lo colocamos en un bol. Echamos zumo de lima para evitar que se oxide. Lo trituramos bien con un tenedor (nada de batidora, que no es lo mismo) Le añadimos sal (al gusto), unas gotitas de Tabasco y el tomate muy picado. Removemos bien y terminamos rociando todo con un generoso chorro de un buen aceite de oliva.

Propuesta de otra presentación para el guacamole con nachos
Lavamos, secamos y troceamos un poco de lechuga. Rallamos queso Cheddar y a montar tocan.

5. En el taco colocamos la carne con la cebollita, echamos el guacamole, un poco de lechuga y terminamos rematando la jugada con el queso rallado. 

6. Nos ponemos una buena peli y difrutamos de un festín mexicano sin salir de casa. 

¡QUE APROVECHE, HITCHCOOKIANOS! ¡ESPERO VUESTRAS CRÍTICAS!