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viernes, 10 de abril de 2020

ALITAS DE POLLO AL VERMUT (Finger food castizo)

Queridos hitchcookian@s míos. En tiempos de confinamiento la cocina se está transformando en un palacio mental o en un refugio para muchos de nosotros. Espero que mis pequeñas aportaciones al mundo gastronómico os puedan servir de alivio, inspiración o capricho, que de eso se trata: de conectar de alguna manera a través del paladar. Y aquí va un finger-food de aires castizos  como muestra. 

Os traigo unas alitas de pollo en una salsa de vermut que va a vaciar las reservas de servilletas de vuestras despensas. Yo soy un amante vermutero y sin duda mi perdición absoluta es el Vermut Zecchini, que ya forma parte de los productos de Madrid Producto Certificado, y configurar esta receta fue un desafío y un disfrute a partes iguales. No os miento si os digo que el dulzor de la miel, con el sabor característico y aromático del vermú, y toques picantes con la mostaza, hacen de este bocado un auténtico éxtasis. 

Es un plato perfecto para un aperitivo o una cena informal. La salsa es pegajosa (sticky-sticky), llena de sabor, con muchos matices y hace que la carne del pollo se deshaga como la mantequilla. Si estáis salivando ya es que estáis llamad@s a hacerla... ¡Mandiles arriba!



Ingredientes

  • 12 alitas de pollo de corral 
  • Sal y pimienta negra
Para la salsa 
  • 1 vaso de Vermut Zecchini (tú usa el que prefieras o tengas)
  • 4-5 cucharadas de miel 
  • 1-2 cucharadas de mostaza de Dijon
  • 1/2 cebolla y 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de salsa picante (yo usé salsa brava de otra preparación, tú puedes tirar de Tabasco, unos chiles, guindilla molida, Sriracha...)
  • 2 cucharadas de tomate concentrado (o tomate frito en su defecto)
  • 1 cucharada colmada de mantequilla
  • Sal y pimienta negra recién molida
  • Salsa Perrins / Salsa inglesa (opcional)

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Notas previas a tener en cuenta

El primer paso siempre que vayamos a trabajar con pollo es secarlo bien con papel de cocina. Así nos garantizamos que la salsa se pegue bien a la piel y quede crujiente en el horneado.

Es RECOMENDABLE marinar la carne de un día para otro (o al menos 2 horas en la nevera) para que el pollo coja todo el sabor de los ingredientes que vamos a introducir. Te sugiero que la hagas la noche antes y al día siguiente hornees las alitas. Créeme que el resultado es mucho mejor. 

Yo usé alitas pero esta receta te vale con costillas de cerdo, con muslos de pollo o pavo.

Es IMPORTANTE que uses un buen vermut (es como cocinar con vino, la calidad se nota) para que la salsa se catapulte a la estratosfera del sabor. El vermut tiene muchos matices de hierbas aromáticas y hay que jugar con eso a favor para construir esta salsa. Yo siempre Zecchini, ya se sabe. Mi néctar.

El marinado

Seca bien las alitas y ponlas en un bol amplio. Salpimenta bien y remueve. Reserva un momento.

Pon una sartén al fuego con la mantequilla (al loro que no se queme) y añade la cebolla picada y el ajo. Sofríe unos 10 minutos a fuego moderado para que se ablande bien. Añade sal en este proceso para que sude y se haga antes. 

 

En ese momento añade el tomate concentrado, la miel, la mostaza, la salsa picante y la salsa Perrins (si la vas a usar, da un buen punto y color ahumado). Cocina unos minutos para que se integre todo bien y no dejes de remover, así se disolverá la miel perfectamente. 

Es el moment de echar el vermut en la sartén. Con movimientos envolventes vamos dejando que todo se mezcle y vaya cogiendo cuerpo a fuego lento. Así unos 3-4 minutos. Con suavidad, sin prisa.

Dejamos que pierda un poco de calor y vertemos la salsa en el bol de las alitas y removemos bien. Tapamos con papel film y llevamos a la nevera durante toda la noche, si es posible.


Al día siguiente...

El horneado

Precalentamos el horno a 180-190 grados. Y colocamos en una bandeja papel sulfurizado.

Sacamos las alitas del marinado y las colocamos en la bandeja. Horneamos unos 45 minutos en total, y les damos la vuelta a mitad de camino para que sigan haciéndose y caramelizándose.


Mientras tanto echamos el resto de la marinada en un cazo y lo calentamos. NOTA: Yo añadí más vermut en este punto para darle el protagonismo que se merece en esta receta. Reducimos la salsa a fuego medio-alto. Apagamos y dejamos enfriar un poco.

Cuando estén las alitas las echamos en un bol y vertemos la salsa por encima. Mezclamos muy bien.

Servimos las alitas bien "napadas" o lacadas con la salsa de vermut y espolvoreamos un poco de queso Cabrales o Gorgonzola por encima, le da un punto brutal a este finger-food. 

Coged como un millón de servilletas y disfrutad de este pequeño gran manjar, hitchcookian@s.

jueves, 1 de noviembre de 2018

CROQUETAS DE COCIDO

Hoy os traigo estas maravillas de croquetas de cocido. No son cualquier croqueta, son otra cosa. Una delicia para el paladar, son nuestras joyas de finger-food. Es una receta de aprovechamiento en toda regla ya que usaremos la carne (y el caldo, si te place) de un buen cocido madrileño para confeccionarlas, moldearlas, aromatizarlas, gozarlas... 

Ni qué decir que al hablar de croquetas, tod@s nos vamos de viaje atrás en el tiempo. A esas cocinas donde abuelas y madres se pringaban bien para deleite de la familia. Yo reconozco que me las zampaba en crudo. "Robaba" a mi madre alguna que otra y luego las recolocaba para tapar mi delito... Mea culpa. Pero era una empresa imposible resistirse a la tentación.

Disfruto cosa mala preparándolas. Me divierte y me relaja. Es como ausentarme de la realidad y meterme en un palacio mental donde solo estamos yo, una copa de vino y el proyecto de unas croquetas. Así que os animo encarecidamente a dejaros llevar por este proceso, que la pereza no os venza y dadle duro, porque el que se sabe hacer una buena croqueta, es alguien que sabe disfrutar de las cosas buenas de la vida. Sin más nos arremangamos bien y nos ponemos... ¡Mandiles arriba!


Ingredientes (40-50 croquetas)
  • 300-350 g de restos de cocido (morcillo, pollo, jamón...)
  • 850 ml de leche entera (se puede añadir parte de caldo de cocido)
  • 120 g de harina de trigo
  • 120 g de aceite de oliva (o mantequilla o una mezcla de ambas)
  • Nuez moscada, sal y pimienta negra 
  • 1 cebolla 
  • Huesos del cocido (para aromatizar la leche, opcional)
  • Pan rallado
  • 2-3 huevos 
  • Aceite de Oliva Virgen Extra para la fritura 
  • 2 láminas de gelatina
Tiempo: 45 minutos + tiempo de reposo en nevera (4 horas mínimo)

Comienza la fiesta 

Lo primero de todo será triturar lo más finamente posible toda la carne sobrante del cocido con ayuda de una picadora o a cuchillo y mucha paciencia y cuidado. Es MUY IMPORTANTE asegurarse que no queden restos de huesos por ningún lado o si no arruinaremos el bocado. E iremos al dentista. 


Reservamos nuestro relleno hasta que vuelva a ser llamado a escena...

La bechamel, a brazo limpio

Por un lado ponemos la leche a calentar en un cazo con un par de huesos del cocido. NOTA: Que no hierva la leche, es importante, sólo que se caliente para así acelerar el proceso de la bechamel.

Por otro lado calentamos en una sartén el aceite, o la mantequilla o la mezcla de ambas, y pochamos la cebolla picada fina. Añadimos la harina y removemos con energía con una cuchara de madera hasta crear una Roux de aspecto dorado. Así nos evitamos el sabor a crudo de la harina.




Vamos vertiendo poco a poco la leche caliente y removemos sin parar con unas varillas a fuego bajo. Salpimentamos al gusto y rallamos un poco de nuez moscada. Es vital para este proceso tirar de bíceps y remover sin descanso para asegurarnos que no haya grumos. NOTA: Si no sale, que no es fácil, siempre se puede tirar de batidora en el último momento. 

Pasamos la carne desmechada o deshilchada por la sartén con un poco de aceite para calentarla y separarla bien. Cuando tengamos la bechamel a punto añadimos la carne y removemos bien. 

TRUCAZO: Remojamos las láminas de gelatina en agua unos 5 minutos. Luego las añadimos a la bechamel y removemos bien para integrarlas. Esto nos ayudará más adelante al moldearlas. 

Vertemos la mezcla en una bandeja o un plato grande, tapamos con papel film (haciendo que toque la masa) y metemos a la nevera como mínimo 4 horas.

Rebozado, fritura y contener las ganas de comer

Manos a la obra. Toca bajarse al barro. Batimos los huevos por un lado y en otro colocamos una bandeja o plato con el pan rallado. Vamos moldeando las croquetas a nuestro antojo (clásicas, redondas, más grandes, pequeñas, croquetones...) y las pasamos por huevo batido y luego las rebozamos bien con el pan. Las vamos disponiendo en otra bandeja.


Así hasta acabar con toda la masa. Aquí es importante que calculéis las que os vais a zampar en el momento y las que no, que pasarán a formar parte de la decoración del congelador. Por eso es interesante que vayáis metiéndolas en tuppers o bandejas individuales para ir sacando según el hambre os vaya apretando. 

Calentamos abundante aceite de oliva Virgen Extra en un cazo. NOTA: Es importante que el aceite cubra casi por completo la croqueta y esté caliente (190º-200º) para evitar que se nos abran. Vamos friendo por tandas y sacando a papel absorbente.  

Ya sólo nos queda DEVORAR este maravilloso bocado. Y por favor, resistid la tentación de añadir salsas, aliolis, mermeladas y demás... Estas pequeñas joyas se bastan solas para catapultaros a otra dimensión de sabor. Creedme. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


viernes, 14 de abril de 2017

LANGOSTINOS EN SALSA DE OSTRAS (Aperitivo oriental)

Una tapa distinta y exótica para sorprender a tus comensales que se la vi a Lazy Blog y que enseguida llamó mi atención. Todo un maremoto de sabores se dan cita en esta sencillísima receta de langostinos y creedme que os sorprenderá. Tiene claros toques orientales que mandan el sabor a otra dimensión, pero para ello necesitaremos un buen marisco para que todo el (mínimo) esfuerzo merezca realmente la pena. 

Además aprovecharemos bien el coral de las cabezas para que todo el aroma marítimos gobierne el plato y te haga disfrutar en cada bocado  Esta receta la haréis en más de una ocasión porque lo tiene todo: rapidez, facilidad, ingredientes asequibles y una pinta que no os dejará indiferente. ¿Ya estáis salivando? Pues no os queda otra que hacerla conmigo... ¡Mandiles arriba!


langostinos en salsa de ostras

Ingredientes (2 personas)
  • 12 langostinos crudos grandes 
  • 3-4 cdas de Salsa de Ostras
  • 2 cdas de Salsa de Soja
  • 1 diente de ajo
  • 1 guindilla 
  • 1/2 vaso de agua
  • Cilantro fresco
  • Semillas de sésamo tostado o ajonjolí
Tiempo: 10 minutos


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Pelamos los langostinos y reservamos las cabezas por un lado y las colas por otro.

Quitamos el intestino del interior de los langostinos haciendo un pequeña incisión longitudinal. Sale con mucha facilidad.

Salteamos a fuego vivo las colas peladas en una sartén con un poco de aceite de oliva, hasta que estén naranjas. Sacamos y esperamos a que sea su nuevo turno de actuación...

En un bol exprimimos a conciencia las cabezas de los langostinos para sacarles toda la esencia y el coral. Esto catapultará el sabor marino a la salsa. 

Añadimos la salsa de ostras y removemos bien para integrar los sabores.

Picamos muy finamente un ajo y la guindilla y los sofreímos 1 minuto en una sartén con aceite (la misma que hemos empleado para dorar los langostinos, ahí quedan aromas que debemos recuperar)

Incorporamos la salsa de ostra con el coral de los langostinos y dejamos reducir 3 minutos. Acto seguido añadimos la salsa de soja y el medio vaso de agua. Dejamos reducir 2-3 minutos más.

Reincorporamos las colas de los langostinos y cocinamos 2 minutos más para que vayan cogiendo todo el aroma de la salsa.

Servimos en una fuente pequeña los langostinos bien regados con la salsa. Espolvoreamos cilantro fresco picado y unas semillas de sésamo tostado por encima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

miércoles, 29 de marzo de 2017

CÓMO HACER PAN DE PITA CASERO (Receta con paso a paso)

Hoy os traigo una delicia de pan de pita. Y lo hago tras maravillarme con la receta de Esbieta, a la cual os recomiendo efusivamente que sigáis en su canal de YouTube. 

Se acabó eso de comprarlo hecho, hoy os invito a sumergiros en un mundo de harina siguiendo el "paso a paso" que os he preparado a conciencia. Os aseguro que es más sencillo de lo que parece y que el resultado es ESPECTACULAR. Luego lo podéis rellenar a vuestro gusto: con pollo salteado con verduras, con carne picada, con vegetales o para dippear un buen hummus casero. Pruébalos con mi Hummus Rojo o mi Hummus de Zanahoria con Ras-Al-Hanout

Siempre lo digo: no hay nada como hacer tu propio pan casero. Es una sensación increíble cuando te metes en harina y sacas grandes resultados (lleva su tiempo, no desesperéis) Pues sin más rodeos nos ponemos a preparar esta sensacional receta... ¡Mandiles arriba!

Pan de pita casero

Ingredientes

  • 500 grs de Harina de Fuerza
  • 300 grs de agua (a 25º)
  • 20 grs de levadura fresca
  • 30 grs de Aceite de Oliva
  • 10-12 grs de sal
Tiempo: 90 minutos (contando tiempos de levado)

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Empezamos. Calentamos el agua y con ayuda de un termómetro de cocina la dejamos a 25º En caso de que no tengáis más o menos al taco, debe estar tibia. Añadimos la levadura y removemos bien hasta que se diluya por completo.


Por otro lado tamizamos con ayuda de un colador fino la harina en el bol.


Añadimos la sal y la mezclamos bien con la harina. Vertemos el agua con la levadura disuelta en el bol y empezamos a mezclar.


Vamos removiendo bien hasta que no queden grumos de harina.


Una vez que la tengamos manejable la volcamos en la encimera bien limpia. 


Trabajamos la masa hasta que quede lisa. Durante 6 minutos, más o menos. Hacemos una bola.


La colocamos en el bol y tapamos con papel film. Dejamos reposar hasta que doble su volumen. Tiempo aproximado: 1 hora.


Ponemos a calentar el horno a 250º con la bandeja que vayamos a usar para hornear. Volcamos la masa en la encimera enharinada y la amasamos ligeramente para desinflarla.


Pesamos la masa y sacamos 10 porciones.


Boleamos cada porción, haciendo pequeñas bolitas.


Aplastamos cada bolita con ayuda de un rodillo hasta obtener una especie de oblea circular. Según nos dice Esbieta, cuanto más lo estires más finos saldrán los panes, y cuanto menos más hinchados quedarán y con bastante hueco por dentro. Y procurad que nos se  se hagan dobleces, porque se podrían romper al hornear.


Metemos en la bandeja que teníamos en el horno 3-4 panes de pita. Y los horneamos 7-8 minutos, hasta que veamos que se hinchan y quedan doraditos.


Vamos sacando y tapando con un trapo para retener el calor según los vayamos teniendo. Terminamos de hornear el resto.

¡Que aproveche, hitchcokian@s!

viernes, 10 de marzo de 2017

PAN EN COCOTTE (Receta sin amasar de pan casero)

Por aquí seguimos locos por el pan. Por enfangarnos en la desafiante tarea de preparar nuestras propias masas, darles formas y saborear un producto único. En esta ocasión posé mi mirada en el fantástico canal de Las Recetas de Esbieta y conseguí una elaboración fantástica. Así que vamos a  rendir homenaje y a preparar un pan muy sencillo en cuanto a preparación ya que va SIN AMASADO y que se cocinará a su ritmo dentro de una cocotte (olla de hierro fundido). Sólo necesitamos paciencia... Tiempo y paciencia. Valdrá la pena, creedme. 


Hacer pan tiene además la virtud de proporcionarte una satisfacción personal inigualable cuando te sale como esperabas, cuando lo cortas y oyes el crujiente y por dentro atisbas agujeros, olor a miga y una esponjosidad que te hace salivar. Y cuando obtienes ese resultado, te aseguro que vas a repetir una y otra vez. Te volverás un panarra en toda regla. 

No sé vosotr@s pero yo ya tengo ganas de ponerme al lío. Hoy hacemos pan casero, sin mancharnos, sin enloquecer, sin miedo. Así que... ¡mandiles arriba!


Ingredientes (1 panazo) 
  • 400 grs de harina de fuerza
  • 350 ml de agua
  • 3 grs de levadura fresca
  • 1 cda de sal
Tiempo: 12 horas de reposo + 40-45 minutos de horno

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Echamos la harina en un bol grande (porque luego subirá y doblará su volumen) y añadimos la sal. Mezclamos bien con una cuchara. 


Disolvemos bien la levadura fresca en el agua. NOTA: El agua que esté tibia. Si tenéis termómetro a unos 20º-25º. Si no tenéis a dedo limpio, ni fría en plan granizado ni caliente estilo sopa de cocido. 


Vertemos el agua en la harina y removemos con la cuchara hasta que no quede ninguna partícula de harina en el bol. NOTA: ¿Podéis usar las manos? Por supuesto, pero vamos a hacer un mezclado, no un amasado, así que tampoco viene a cuento ensuciarnos porque sí. 


Tapamos con papel film el bol y lo dejamos reposar a temperatura ambiente 12 horas, que la levadura vaya dándose el gran atracón y disfrute de la vida. NOTA: En este caso conviene dejar preparada la mezcla la noche anterior y por la mañana ya la tendremos crecidita

12 HORAS DESPUÉS...

Precalentamos el horno a 250º con calor arriba y abajo (sin ventilador)


Nuestra masa se habrá venido arriba. Ahora sí, ahora toca enharinarse. 


Espolvoreamos bien de harina la superficie de trabajo (la encimera, una barra... pero que ante todo esté super limpia) y volcamos la masa ayudándonos con la cuchara. Nos "manchamos" un poco las manos con harina para manipular la masa.

NO VAMOS A AMASAR, simplemente aplastamos ligeramente la masa para quitarle todo el aire, cuando tengamos un rectángulo lo plegamos por los cuatro lados (a modo de sobre), llevando cada extremo al centro. Le damos la vuelta y enharinamos bien por todas partes.


Moldeamos ligeramente con las manos para darle forma de bola y para que tenga las dimensiones de nuestra olla de hierro. Colocamos la masa dentro de la cocotte. NOTA: Que los pliegues que hemos hecho queden hacia arriba, luego se abrirán con el horneado. 

Dejamos reposar la masa tranquilamente 10 minutos.


Tapamos la olla y la introducimos en el horno durante 35 minutos. Pasado ese tiempo destapamos (con CUIDADO EXTREMO de no abrasarnos la mano) y dejamos que se tueste por encima unos 10-15 minutos más.

Dejamos reposar fuera del horno y de la cocotte unos 10 minutos (el pan muy caliente sienta mal) Y luego ya disfrutáis de la magia, del aroma y de la satisfacción plena de devorar vuestro propio pan casero. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!

viernes, 17 de febrero de 2017

UNIVERSO CUCHARA: Recetas para entonar estómagos

Los platos de cuchara suelen estar plagados de historias, de recuerdos y de grandes momentos que nos evocan a otro tiempo. Son herencia de abuel@s, madres, de esos días de pueblo o de esa visión  fija de la familia alrededor de una buena olla mientras se servía "plato a plato". Y es que si había una cuchara en la mesa, sabías que había buena comida caliente.

Pero la cuchara no sólo la empleamos para grandes guisos de antaño, postres o para remover el azúcar en el café. Hoy os traigo un amplio abanico de posibilidades para despertar vuestra curiosidad culinaria, haceros fantasear con la idea de tener una de estas brillantes ideas frente a vuestros ojos y, ya puestos, en vuestra boca. Paladeando cada fantástica combinación de aromas, sabores y texturas. Despertando vuestros sentidos. Oliendo la pantalla, si hiciera falta...

Nos adentramos sin más dilaciones en nuevo Universo de la mano de grandes bloggers, que nos muestran algunas de sus aportaciones a la "causa cucharil". Guisos, potajes, cremas y mousses se dan cita en este post-recopilatorio que te hará salivar en cada propuesta. Pinchad en cada una de las recetas o en su propio blog para descubrir todo tipo de universos paralelos... 

¡Mandiles - y cucharas - arriba...! 


Arrancamos este viaje con La Cocina de Rebeca y este sensacional Estofado de pavo al pimentón. El pavo es una carne sana, sin apenas grasa y aquí cobra el protagonismo casi total de la cuchara. Se le adereza con buen pimentón (dulce o picante) y se cocina la carne para ablandarla y cargarla de los sabores de las verduras y el vino blanco. Un plato muy bien explicado y con una pinta espectacular.


Seguimos a cuchareo limpio con este manjar de Entre 3 fogones. Un delicioso Guisado de Costillas de Cerdo que se desharán en tu boca. Hazte con una buena materia prima (costillas bien plagadas de carne y con poca grasa) y cocina de manera fácil un auténtico placer para el paladar. Las verduras, el pimentón, las especias y el tomate deshidratado darán ese toque personal a un plato de 10.


No podía faltar en esta mesa un buen potaje, casi uno de los "cuchareos" por excelencia, y éste viene de la mano de Todo Cooking. Ni más ni menos que un Potaje de judías blancas con calabaza. Ya el nombre invita a sumergirte en él. Un clásico de la cocina malagueña (concretamente de la zona de Axarquia) donde las habichuelas cohabitan con el dulzor de la calabaza. Simplemente genial...


Nos salimos del mundo "guiso" para toparnos con esta original propuesta de Picoteandoideas. En esta ocasión la cuchara se sumerge en una Crema de Hinojo, acelgas y manzana para sorprender al comensal de turno. Una receta de lo más sugerente plagada de aromas con personalidad como el hinojo y su fragancia anisada, la sal negra o un buen caldo de verduras. Comida sana y buena 100%.



En la línea del "cuchareo de cremas" os dejo con la propuesta de mi blog The Hitchcook: una sencilla y aromática Crema de zanahoria y jengibre ideal para cenas ligeras. Todo la personalidad de la raíz de jengibre se topa de bruces con el dulzor de la zanahoria para crear una cucharada de lo más sana, nutritiva, fresca y sorprendente. Toques exóticos para un plato diferente...


Desde el blog Cocina Mientras Puedas nos llega esta apetitosa y sugerente Crema de Coliflor con tierra de aceitunas negra y ajo negro. Sólo con el nombre ya te puedes ir haciendo una idea de la gran combinación de ingredientes y sabores que explotarán en tu boca. Amantes y no amantes de la coliflor, aquí tenéis una oportunidad sensacional de darle vida y carisma a este cremoso plato.


Culminamos con el postre, donde nuestra cucharilla indagará en las delicias de esta tentadora Mousse de Chocolate negro a cargo de Manzana & Canela. Los aromas maternos inundan esta propuesta maravillosamente presentada y muy sencilla de preparar gracias a la explicación que hallaréis. Un pecado chocolatero estupendo para ocasiones especiales o para daros un más que merecido capricho.


Hasta aquí este recopilatorio del "Universo Cuchara" que espero os haya inspirado o, por lo menos, os haya causado hambre. Los grandes platos "de cuchareo" siempre formarán parte de nuestra cocina, por tradición, herencia o porque simple y llanamente nos sientan de maravilla. Salados o dulces, nuestros estómagos tendrán un hueco para ellos...

Nos vemos, hitchcookian@s...

martes, 24 de enero de 2017

CAZUELA DE COLES DE BRUSELAS GRATINADAS (Bocados vegetales)

Las coles de Bruselas son de esas verduras que, tal vez, no gocen de un apoyo muy extendido. Siempre se han visto como ese "castigo" para meterte verde en el cuerpo, pero lo cierto es que son una fuente de vitaminas y antioxidantes estupenda. Y si para incluirlas en nuestro recetario hay que maquillarlas un poco, pues que así sea.

En esta ocasión vamos a generar una capa o gratinado especiado con hierbas aromáticas y Parmesano para potenciar su sabor y hacerlas más vistosas. Se pueden servir como primer plato o como acompañante. En cualquier de ambos casos, tendremos un plato realmente saludable y sabroso.

Sus valores nutricionales son bastante extensos: vitaminas C y K, hierro, ayudan a prevenir el estreñimiento, ayudan a mantener en guardia el sistema inmunológico, previenen la retención de líquidos por su acción diurética... Como veis son muchas sus virtudes para empezar a dar a las coles de Bruselas una oportunidad en nuestra cocina. ¡Mandiles arriba!

Cazuela de coles de Bruselas gratinadas

Ingredientes (2-3 personas)

  • 500 grs de coles de Bruselas
  • 40-50 grs de pan rallado (yo usé uno propio mezclado con albahaca y perejil)
  • 1/2 limón y su ralladura
  • Tomillo fresco 
  • Romero fresco 
  • Orégano 
  • 50 grs de queso Parmesano
  • Unas alcaparras
  • Sal, pimienta negra y Aceite de oliva Virgen Extra 
Tiempo: 40 minutos 

Primeros pasos 

Precalentamos el horno a 180º.

Mientras va cogiendo calor o vida, calentamos en una olla bastante agua con sal hasta que hierva. Cocemos las coles de Bruselas partidas por la mitad durante 4-5 minutos.


Las sacamos y las disponemos en una bandeja o cazuela para el horno. Las aliñamos con sal, pimienta negra molida y un poco de aceite de oliva Virgen Extra. Removemos y reservamos.

El crujiente

En un bol vertemos el pan rallado (yo usé pan duro que complementé con unas hojas de albahaca y perejil y que trituré ligándolo con un poco de aceite, pero podéis usar uno sin aromatizar), y le añadimos el tomillo, el orégano y el romero bien picado. 


Rallamos el Parmesano, incorporamos unas alcaparras, el limón y su ralladura, un poco de aceite de oliva Virgen Extra, salpimentamos y mezclamos bien todo. 

Cubrimos por encima de las coles con esta capa de crujiente y metemos la cazuela en el horno durante 30-35 minutos. 

Servimos enseguida con un chorrito de aceite de Oliva Virgen Extra en crudo por encima. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!