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lunes, 17 de abril de 2017

SALMÓN A LA PLANCHA CON ENSALADA DE GARBANZOS Y MEJILLONES (Receta de aprovechamiento)

Hoy vamos a sacarle jugo a esta receta de aprovechamiento. De ahí que vayamos a crear una "cama" para unos lomos de salmón, que así solos, se veían desmerecidos. En esta ocasión tiro de despensa para dar buen uso a unos garbanzos de bote y a unos mejillones perdidos en mi despensa.

Ni qué decir tiene que esta receta es una propuesta para despertar vuestro interés, así que si tenéis judías de bote, o lentejas, y una lata de melva o caballa, hará el mismo efecto. Se trata de conjugar elementos con una buena vinagreta bien fresca y resaltar el protagonismo del pescado.

Nos ponemos a ello, así que ya sabéis... ¡Mandiles arriba!

Salmón a la plancha con ensalada de garbanzos y mejillones

Ingredientes (2 personas)
  • 2 lomos de salmón
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de Oliva 
  • Semillas de sésamo con wasabi (opcional)
Para la ensalada
  • 1 bote pequeño de garbanzos cocidos
  • 1 lata de mejillones al natural
  • Alcaparras 
  • 2 huevos cocidos
  • 6 tomateros cherry 
  • Vinagreta: Aceite, vinagre de manzana y sal
  • Menta o hierbabuena fresca
Tiempo: 10 minutos

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Como buena receta de aprovechamiento vamos a sacar partido de la materia que pulule por nuestras despensas y neveras. Empezamos cociendo los huevos en agua durante 10 minutos. Pasado el tiempo los sacamos y refrescamos.

Colamos bien los garbanzos y los lavamos. Hacemos lo propio con los mejillones de lata. En un bol amplio echamos las legumbres, los mejillones, los tomatitos cherry troceados, las alcaparras y los huevos cocidos.

Preparamos la vinagreta emulsionando aceite de oliva, vinagre de manzana, sal y menta fresca bien picada. Vertemos sobre la ensalada y removemos bien para que se integre.

Pasamos un papel de cocina por el pescado para secarlo bien y eliminarle posibles escamas o trocitos de piel en la parte de la carne. Salpimentamos por ambas caras.

Ponemos una sartén al fuego con muy poco aceite y calentamos. Bajamos un poco el fuego (como a la mitad. Yo los hago en fuerza 5 o 6 sobre 10) y freímos el pescado primero por el lado de la piel. NOTA: Dependerá de lo "hecho" que os guste, a mi personalmente me va rosadito por el centro, así que con 2-3 minutos bastará por cada lado.

Emplatamos. Echamos la ensalada en el centro del plato y sobre ella disponemos el salmón. Decoramos con unas hojitas de menta o hierbabuena fresca y listo. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


Salmón a la plancha con ensalada de garbanzos y mejillones

miércoles, 25 de febrero de 2015

COUS COUS CON VERDURAS Y MEJILLONES (Cena#73)

Para compensar mi última cena a cámara rápida (que se me fue un poco de tiempo), contraataco con un plato vertiginoso y muy aromático. El cous-cous admite muchas formas de cocinado: tabulé (Mira MI ENSALADA), estilo exótico,  (Mira MI RECETA), o como acompañamiento (Mira MI PROPUESTA). En esta ocasión como tenemos prisa y una latita de mejillones pidiendo protagonismo, vamos a mezclar ambos ingredientes para extraer una especie de ensalada templada que hará las delicias de cualquier paladar con ganas de jaleo... ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (2 personas)

120 grs de cous-cous
12-14 mejillones al natural
1 zanahoria
1 cebolleta
1 puerro
1 diente de ajo
Hierbabuena fresca
Zumo de 1/2 limón
Comino molido
Sal, pimienta y aceite de oliva
Agua

Tiempo: 15 minutos

Todo preparado

Cogemos la medida del cous-cous, y tomamos la misma cantidad de agua (o caldo de verduras). Echamos el agua en un cazo y lo llevamos a ebullición. Cuando rompa el hervor, incoporporamos el cous-cous y removemos suavemente. Dejamos reposar hasta que absorba todo el líquido.

Troceamos la zanahoria, la cebolleta, el puerro y el ajo muy pequeño. 

Colamos los mejillones y reservamos. Picamos finamente la hierbabuena.

Al lío

Ponemos una sartén al fuego con 2 cucharadas de aceite. Vamos sofriendo las verduras durante unos minutos a fuego medio-alto. Removiendo para evitar que se nos quemen...no nos interesa nada.

Incorporamos los mejillones colados y mezclamos bien.

Añadimos el cous-cous y unas hojitas de hierbabuena o menta troceadas. Echamos el zumo de limón y el comino. Salpimentamos al gusto y revolvemos todo hasta mezclar todos los ingredientes. Y dejamos que la cocina se inunde de aromas.

Emplatamos en un plato hondo y decoramos con más hierbabuena fresca y un poco de ralladura de limón (sólo la parte amarilla) Todo listo para devorar. ¡Que aproveche, hitchcookianos!


sábado, 21 de febrero de 2015

MEJILLONES ESTILO BRUSELAS (De aperitivo)

Hora del aperitivo. Nos vamos de viaje a Bruselas para preparar sus conocidísimos "Moules et frites" (Mejillones y patatas fritas) Una receta de lo más sencilla pero que satisface a todo el mundo. No engaño a nadie si digo que los mejillones están ricos con cualquier preparación: al vapor, con vinagreta, empanados (tigre)...  Y si sumamos su un alto contenido en hierro y potasio, los convierte en nuestro aperitivo ideal para este sábado soleado. ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (2 personas)
1 kg de mejillones
 1 ramita de apio
1 cebolleta
1 diente de ajo
100 ml de vino blanco
100-120 grs de Leche Evaporada
1 cda de mantequilla
1 cda de aceite de Oliva
Sal y pimienta
Limón
Patatas para freír

Tiempo: 15 minutos

Primeros coletazos

Limpiamos bien los mejillones de barbas y conchas pegadas. Yo suelo usar un estropajo de aluminio (Nanas) para esta tarea y mucha paciencia. Una vez limpios, los pasamos por agua fría y reservamos.

Picamos la cebolleta y la ramita de apio en brunoise. Y el ajo en trocitos pequeños.

En faena 

En una olla echamos la mantequilla y el aceite (para evitar que se nos queme la mantequilla) y calentamos. Añadimos la cebolleta, el ajo y el apio y lo rehogamos unos minutos.

Incorporamos el vino blanco y dejamos que evapore el alcohol unos 3 minutos. Salpimentamos al gusto, o sea, al tuyo.

Mejillones a escena

Momento de añadir la leche evaporada (si no tienes puedes usar Nata Líquida) y los mejillones. Removemos bien y tapamos la olla. Dejamos cocinar todo a fuego medio unos 4-5 minutos.

Pasado el tiempo retiramos del fuego. Aquí se puede espolvorear perejil picado, que en esta ocasión yo no tenía. Pero me lo guardo para la siguiente acometida a Bélgica...

Acompañamos de unas patatas fritas bien salpimentadas y servimos cada cosa por separado. Y no hay más, sólo recostarse en la Grand Platz y saborear uno de los placeres culinarios europeos por excelencia. ¡Que aproveche, hitchcookianos! 

miércoles, 23 de julio de 2014

ENSALADA TEMPLADA DE SEPIA, MEJILLONES Y LANGOSTINOS (Cena#46)

ENSALADA TEMPLADA DE SEPIA, MEJILLONES Y LANGOSTINOS
INGREDIENTES (2 personas)
8 sepias pequeñas
8 langostino cocidos
12 mejillones al natural
Semillas de sésamo
Rúcula
Sal, pimienta y aceite de oliva

Para la vinagreta
1 tomate
1 cebolleta
Maíz dulce
Aceite de oliva Virgen Extra
Vinagre de Jerez
Sal
Cebollino picado

Hoy toca una mezcla de cena de aprovechamiento (los mejillones y los langostinos que pululaban a sus anchas por mi nevera) con unas sepias pequeñas que me han enamorado según me las han presentado. Enseguida mi mente se ha disparado en busca de una combinación lo más rentable en taquilla posible. Y vista la temperatura que nos acosa sin tregua, la mejor decisión era tirar por una ensalada. El resultado es esta pareja protagonista de mar y huerto que escandaliza a cualquier paladar. Una fusión de calor y frío para no entregarnos todavía a los sudorosos deseos de astro rey. ¡Mandiles arriba!

1. Como mis mejillones venían ya envasados no ha habido necesidad de abrirlos al vapor. Pero si tuvierais que realizar esa tarea, ya sabéis que los afeitamos bien las barbas, los lavamos y los ponemos a cocer al vapor en una olla con un dedo de agua o vino blanco. Cerramos la olla y la vamos removiendo hasta que se abran nuestros moluscos.

2. Lavamos bien las sepias y pelamos los langostinos. En una sartén con aceite de oliva vamos friendo un diente de ajo muy finamente picado. Enseguida incorporamos la sepia (que está cruda y tarda más en hacerse) Dejamos que se cocine bien a fuego moderado.

3. Mientras eso lleva su ritmo, nosotros subimos la marcha de la vinagreta. Troceamos un tomate y una cebolleta. Las metemos en un bol. Añadimos el maíz (escurrido) y bañamos con el aceite, el vinagre, la sal y el cebollino picado. Mezclamos todo bien y ya la tenemos lista.

4. Volvemos a la sartén marina. Cuando la sepia ya esté casi en su punto añadimos los langostinos cocidos y los mejillones. Subimos el fuego y damos unos buenos meneos a la sartén para que se mezclen los sabores y los jugos, y ya de paso, se doren un poco. Retiramos del fuego.

5. Emplatado. En un plato hondo (en mi caso) servimos una cama de lechugas (yo usé rúcula). Encima disponemos la sepia, los langostinos y los mejillones. Vertemos por encima la vinagreta y culminamos esta obra con un poco de sésamo tostado.

6. Y si ya nos ponemos finos finos, decoramos con unas ramitas de cebollino. Un plato espectacular para templar nuestros nervios y ansiedades del día a día. ¡Que aproveche, hitchcookianos míos!

domingo, 13 de abril de 2014

SPAGHETTI CON MEJILLONES (Momento pirata)


INGREDIENTES (4 personas)

350-400 grs de spaghetti
300 grs de mejillones cocidos
8 tomates cherrys
1 cebolla
3 dientes de ajo
6 anchoas
Albahaca fresca
Sal, pimienta y aceite de oliva

Duración: 30 minutos

El buen tiempo arrecia y las recetas refrescantes empiezan a asomar en las mesas. Así que me uno a la causa y propongo una sencilla forma de preparar unos spaghetti (o la pasta que ande por vuestra despensa) con mejillones. Es un plato fresco, ligero y altamente sabroso. Una especie de salsa putanesca pero animada con moluscos. Silencio, se cocina...

Empezamos sofriendo en una sartén con aceite de oliva la cebolla, los ajos y el tomate troceado. Vamos dejando pochar a fuego medio durante unos minutos. NOTA: Por otro lado podemos ir cociendo ya la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante.



Añadimos los filetes de anchoas y removemos hasta que se disuelvan por completo en el sofrito. Lavamos y picamos muy finamente las hojas de albahaca. Las añadimos a la sartén y removemos de nuevo para integrar todos los aromas.


Cuando nuestro sofrito esté bien cocinado, es el momento de añadir los mejillones. Yo los tenía ya cocidos pero para cocerlos sólo hace falta limparles bien las "barbas" y cocerlos en un dedo de agua con la olla tapada y meneando continuamente unos 3 minutos.


Colamos los spaghetti y los vertemos directamente en la sartén del sofrito. Con ayuda de unas pinzas vamos removiendo bien para que se mezclen todos los ingredientes. Salpimentamos al gusto.


Hora de emplatar. En un plato hondo servimos la pasta con los mejillones y decoramos con unas hojitas de albahaca fresca. También se puede añadir queso parmesano rallado, por supuesto. Bien fácil, ¿no? Pues no hay excusas. ¡Que aproveche, hitchcookianos! 


Película ideal para degustar este plato

THE CRIMSON PIRATE 
("El temible burlón" de Robert Siodmack - 1952)

En este pequeño arte de las comparaciones cine-culinarias, hay veces en las que uno no se acaba ciñendo cien por cien al espíritu del plato. Me explico. La nacionalidad de la receta es italiana pero tras mucho pensar observando la foto, me sentí lleno de optimismo. El colorido del plato, su benevolencia y su toque marítimo, me catapultaron a la infancia de inmediato. Y he aquí donde me topé de bruces con uno de los recuerdos más divertidos y apasionantes de mi mente infantil: El temible burlón.

Esta pirueta artística corre a cargo de un maestro como Robert Siodmack, uno de los grandes cineastas del cine negro (A través del espejo, Forajidos, La dama desconocida, La escalera de caracol...) En esta ocasión se deja llevar por el género de aventuras y despliega todo su arsenal de talento al servicio de los pizpiretos piratas Burt Lancaster y Nick Cravat. Dos corsarios trapecistas que atemorizan tripulaciones y tratan de conseguir a la mujer del rey. Todo ello desde la bondad, la diversión, las cabriolas y el espectáculo visual. Un frenético ejemplo de cine para todos los públicos, donde somos testigos de las imposibles acrobacias circenses de este par de caraduras dispuestos a todo para derrocar al enemigo y lograr el amor deseado. 

Este film evoca un tiempo en el que el cine de acción se hacía artesanalmente. No había dobles (tanto Lancaster como Cravat venían de la acrobacia del circo), ni efectos especiales; la espectacularidad visual se basaba en el buen criterio del director y en el talento natural de los actores. Agitadas coreografías , persecuciones cómicas y diálogos ácidos entre el elenco de rufianes, se mezclan con un ritmo trepidante que no decae en ningún momento a ojos del espectador.

Nuestra receta encuentra su simbolismo inicial en la gran belleza plástica que emana del plato y de la película. El technicolor del que hace gala la obra, saca partido de los magníficos exteriores y de los nobles decorados. En nuestro plato se ha jugado con la idea de unos spaghetti tricolor, el naranja de los mejillones, el rojo del tomate y el verde de la albahaca. Una gama cromática de colores puros y vivos. Un cuadro cinematográfico que divierte comer.

En los moluscos nos topamos con la banda de pícaros. Todos ingredientes-hombres de mar (piratas a más señas), comandados por el sonriente Pirata Rojo (Lancaster) y por su fiel y flexible escudero Ojo (Cravat). Coronan el plato de un modo acrobático, sosteniéndose en la cima y brincando por entre la maraña de guardias británicos (la pasta). 

De ese modo El temible burlón encuentra su reflejo culinario en este plato que sobresale por su sencillez de planteamiento (como el de la película). Basta aderezarlo con anchoas, ajo, tomate y cebolla (o con brillantes diálogos para los momentos en los que la acción se cocina a fuego lento y no hay piruetas de por medio) para hallar un plato-película ameno, fresco, ligero y apto para todos los paladares. Todo un divertimento en la mesa que nos hará sacar nuestra mejor sonrisa Lancaster (probablemente la sonrisa más blanca de todo el celuloide) con cada bocado pirata... 

domingo, 23 de marzo de 2014

TRES APERITIVOS DEL MAR (Mejillones, pulpo y rabas)


INGREDIENTES (2 personas)

1 kg de mejillones
1 rama de apio
1 cebolla
1 puerro
1 zanahoria (opcional)
Medio vaso de vino blanco
150 grs de nata líquida o leche evaporada
Perejil, sal y aceite de oliva
Patatas fritas


En una olla amplia ponemos a calentar unas dos cucharadas de aceite. Troceamos finamente la cebolla, el puerro, el apio y la zanahoria. Ponemos a rehogar las verduras unos minutos.

Añadimos el vino blanco y la leche evaporada. Revolvemos bien.

Vertemos dentro de la olla los mejillones bien limpios (para ello habrá que echarle tiempo y quitarle bien con una puntilla las barbas con anterioridad) Mezclamos bien y tapamos la olla. Dejamos que se vayan abriendo unos 3 minutos, y siempre removiendo la cacerola para que se mezclen los jugos.

Apagamos el fuego y dejamos reposar.

Cortamos unas patatas en bastoncillos y las freímos en aceite. Sacamos a un papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Disponemos en un cuenco los mejillones (sólo los que se hayan abierto) y los regamos con la salsa (si la veis muy líquida, la dejáis un rato más al fuego para que reduzca y espese). En otro cuenco servimos las patatas fritas y ya tenemos unos mejillones dignos de la Grand Place de Bruselas. 



Ingredientes (2-4 personas)

Pulpo cocido de 1 kg
2 patatas
Pimentón dulce y picante
Sal gruesa (Maldon)
Aceite de oliva Virgen Extra

El pulpo se puede comprar ya cocido o crudo. Si optamos por la segunda opción habrá que cocerlo. La mejor técnica la he visto en http://eladerezo.hola.com/recetario/receta-pulpo-a-feira.html

Cocemos las patatas o cachelos en una olla a presión durante 10-12 minutos. Sacamos y reservamos.

Con el pulpo ya cocido vamos sacando rodajas con la ayuda de unas tijeras. Cortamos las patatas y las disponemos como "cama" en un plato de madera. Colocamos encima el pulpo. Añadimos pimentón dulce y picante (o sólo dulce o sólo picante, a gusto), sal gruesa y un buen chorro de nuestro mejor aceite de oliva virgen extra. ¡Galicia en la mesa! 


Ingredientes

1/2 kilo de rabas
Harina de trigo
1 huevo
Pan rallado
Limón
Sal y aceite de oliva

Salamos las rabas bien. Disponemos tres cuencos: uno con harina, otro con huevo batido y otro con pan rallado. Vamos rebozando cada tira. En cada paso eliminaremos el exceso, tanto de harina como de huevo como de pan. Se trata de dejar una costra fina.

Calentamos en una sartén aceite de oliva y vamos friendo por tandas las rabas. Sacamos a un plato con papel absorbente para retirar el exceso de grasa.

Servimos en cuencos individuales con una rodaja de limón y listo. Más fácil, imposible.

Tres opciones de mar para deleitar a cualquier visita. ¡Que aproveche, hitchcookianos!


Película ideal para degustar estos platos

LIFEBOAT
("Náufragos" de Alfred Hitchcock - 1944)

Siempre es un placer coger al maestro para hacer el referente cinematográfico de la receta. En esta ocasión la cosa iba de mares, pero además con una peculiaridad notable: todos los ingredientes están dispuestos y apelotonados en cuencos o platos. Eso no hace otra cosa que simbolizar (en mi dañada mente, por supuesto) una especie de bote salvavidas. Y claro, ya que hablamos de balsas a la deriva, no he podido resistirme a posar mis ojos en la claustrofóbica hazaña que supone Náufragos.

Eran los primeros años cuarenta, y Hitchcock ya había asentado sus bases técnicas y visuales en Hollywood (llegó a Estados Unidos en el año 39). Estaba llamado a ser uno de los grandes. Y lo fue, con creces. En Náufragos sigue con ese subgénero de su cine que podríamos llamar "obras políticas", donde aborda conflictos internacionales desde su perspectiva de suspense y misterio (a ese saco se unen películas como Enviado especial, Cortina rasgada, Topaz...) 

Náufragos es su primer gran experimento técnico. Prácticamente toda la película se desarrolla en el interior de un bote salvavidas (creo recordad que sólo hay un plano que muestra la barcaza de lejos). El reto era generar claustrofobia, soledad, tensión, en una localización donde los integrantes (todos náufragos de un barco torpedeado) deben convivir en mitad del océano. Toda la línea argumental gira en torno al personaje de una ricachona insolente (espléndida Tallulah Bankhead) en un mini-mundo dominado por hombres. Ella es el eje central para que Hitchcock explore las miserias humanas, la crueldad, el odio, el miedo... No  hay más que ver cuando suben al herido soldado alemán y surgen los enfrentamientos sobre qué deberían hacer con él: humanidad contra venganza. Casi nada.

Nuestras recetas, al margen del nexo de los cuencos y platos haciendo de balsas, conforman un grupo de seres obligados a convivir en un espacio reducido. Tanto los mejillones, como el pulpo o las rabas, se presentan como personalidades parecidas por la necesidad (de ser rescatados o de ser devorados) pero ocultan sus rasgos dentro de una cáscara (mejillones), el pimentón (el pulpo) o el empanado (las rabas). Dicho de otro modo, a primera vista no sabemos nada de sus intenciones y su verdadera naturaleza está cubierta. Poco a poco su sabor irá saliendo a flote... 

Queda más patente en el personaje central. Una mujer orgullosa, caprichosa, cuyas capas morales van desvaneciéndose a medida que va perdiendo todo lo material: la cámara, el abrigo de visón, la máquina de escribir... Un mejillón que pierde su concha, su escudo, su bien más preciado... Luego surge el amor a través del roce y la tensión, como un pulpo cuando se mezcla con un cachelo. Estaban condenados al romance culinario. O esa acidez en sus comentarios y diálogos que proporciona el limón en las rabas: "Encanto, morir juntos es más íntimo que vivir juntos". 

Maravillosa peripecia visual la de Hitchcock. Logró la segunda de sus cinco nominaciones al Oscar. Jamás lo ganó. Qué más da. Nos dejó una entretenida e inquietante pieza maestra para nuestro regocijo personal. De nosotros depende salvar a esos ingredientes náufragos en la inmensidad de nuestra mesa.