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sábado, 23 de mayo de 2020

PATATAS CHIPS CASERAS


Llegará un día en que las patatas chips (las de bolsa) ya no serán un misterio para ti y te lanzarás a preparar tus propias creaciones. Hoy es ese día. Desde este momento tus habilidades culinarias van a gestar uno de los aperitivos más comunes, efectivos, sabrosos y crujientes del planeta. Y encima controlando los productos, los aderezos, los aceites y la sal. 

Deja volar tu imaginación porque las patatas chips aceptan cualquier locura de mezcla que se te ocurra. Dales un toque marroquí con comino, o mejicano con un poco de chile en polvo. Vete a la India con unos chispazos de curry o cúrcuma. A Italia con orégano y albahaca. O ponte mediterráneo con un pellizco de ajo o pimentón. No hay límite. Sólo hay que echarle ganas, mimar tu producto y te aseguro que tendrás unas patatas chips de locura. 

Te dejo aquí mi versión para inspirarte. ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes

  • 300-400 g de patatas 
  • Aceite de oliva Virgen Extra 
  • Sal y pimienta
  • Aderezos al gusto: pimentón, orégano, pimienta blanca, tomillo, guindilla, ajo, vinagre...

Elaboración

Pelamos las patatas y las lavamos a conciencia. Luego las secamos, con más conciencia aunque si cabe. Es importante el secado de la patata para conseguir textura después.

Con ayuda de una mandolina (o tirando de precisión quirúrgica con cuchillo muy afilado) vamos sacando láminas muy finas, casi que se puedan ver a través de ellas.   

Volvemos a secarlas bien extendiéndolas sobre un trapo de cocina o con papel. 



Calentamos una buena cantidad de aceite de oliva Virgen Extra en una sartén honda. Vamos a ir echando una a una las láminas en la sartén. Buen momento para ponerte un vino o una caña e ir disfrutando del momento. 

NOTA: Puedes usar el aceite que tengas o quieras, pero recomiendo efusivamente el Virgen Extra. Catapulta el sabor a otra dimensión. O incluso podrías aromatizarlo con alguna hierba fresca (romero, tomillo, laurel...) o unos dientes de ajo... Ideas-ideas-ideas.


ATENCIÓN: No las atiborres, incluso ellas necesitan distancia de seguridad. Deja que estén holgadas en el baño de aceite y ve friendo por tandas. Y removiendo ligeramente con la espumadera. 

FRITURA: A fuego medio alto, tienen que freírse no confitarse ni carbonizarse. Así que borboteen con cierta mesura. Que cojan un poco de color y las sacas a un colador o a papel absorbente para que vayan soltando el exceso de grasa. Vete friendo hasta acabar con todas las patatas. 

ADEREZOS: Espera a que se enfríen para sazonar y mezclar bien. A partir de ahí se abre tu imaginación gustativa y puedes animar las chips con las especias o hierbas que te plazcan. Y hacer tantos combos como se te ocurran.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


jueves, 10 de agosto de 2017

ENSALADILLA RUSA CON HIERBABUENA Y ARENQUE AHUMADO (Clásico revisitado)

Hoy os traigo un clásico inmortal de nuestra cocina, especialmente diseñada para la época veraniega. Aunque, sinceramente, la ensaladilla rusa funciona todo el año. Pero vamos a darle un poco de "chispa" añadiendo hierbabuena fresca y arenque ahumado, que le va a otorgar al plato un sabor de lo más peculiar y sorprendente. 

El arenque ahumado ya se vende en grandes superficies, no hace falta perderse en tiendas orientales especializadas, aunque si tenéis ocasión no dejéis de hacerlo. Tiene un sabor intenso y casa muy bien con los ingredientes de la ensaladilla, dotando de nuevos matices un plato que sabe a hogar.

Por supuesto que la ensaladilla rusa tiene mil combinaciones posibles: gambas, espárragos, aceitunas, maíz... pero la base siempre deberá ser patata, zanahoria y mayonesa. A partir de ahí dejad volar la imaginación, vuestros gustos personales o los recuerdos de la infancia. Yo os propongo ideas, de vosotros depende llevarlas a cabo... ¡Mandiles arriba! 



Ingredientes (4 personas)

  • 500 grs de patatas para cocer 
  • 1-2 zanahorias 
  • 2 huevos duros 
  • 12 lascas de arenque ahumado
  • 1 puñadito de guisantes congelados 
  • Hierbabuena fresca 
  • 1 lata de ventresca o de atún
  • Mayonesa (1 huevo, sal, limón y aceite de oliva suave)
  • Sal
  • Agua para cocer
Tiempo: 20-25 minutos

Cociendo...

Lavamos las patatas sin quitarles la piel, así como las zanahorias. Ponemos una olla con abundante agua al fuego y vertemos las verduras. Añadimos sal y bajamos el fuego y dejamos que se cocinen durante 20 minutos aproximadamente. NOTA: Que no borbotee demasiado el agua. Y para asegurarnos que están cocidas, lo mejor es pincharlas. Si necesitan más tiempo, pues se lo damos...

Pasados los 20 minutos, sacamos las patatas y las zanahorias y dejamos enfriar antes de pelar.

En otra cazuela calentamos agua y añadimos los huevos con otra pizca de sal. Dejamos cocinar 10 minutos desde que rompe el hervor. Sacamos y refrescamos. NOTA: Aprovechamos al mismo tiempo para añadir un puñado de guisantes congelados al agua para que se pongan tiernos.

Preparando los ingredientes...

Pelamos las patatas y las cortamos en daditos (o en la forma que te plazca). Hacemos lo mismo con la zanahoria y con el huevo duro.

Lavamos y picamos finamente la hierbabuena fresca. Colamos el aceite de la ventresca. ¡Pero no lo tiramos! Podemos aprovecharlo para la mayonesa.

Lo que nos lleva a preparar la mayonesa. En un vaso alto añadimos un huevo (mejor a temperatura ambiente, como el aceite), una pizca de sal, un chorrito de limón y como 200 ml de aceite suave o de girasol. Bajamos la batidora hasta el fondo y le damos caña a máxima potencia. Cuando coja cuerpo vamos subiendo lentamente el brazo batidor y terminamos de emulsionar. 

Presentación... 

Mezclamos los dados de patata, la zanahoria, el huevo, los guisantes, la hierbabuena y el huevo en un bol. Añadimos una pizca de sal y la mayonesa. Removemos bien para que se mezcle. 

Servimos una generosa cucharada en el centro del plato, coronamos con unas lascas de arenque ahumado y unas hojas de hierbabuena. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

jueves, 17 de noviembre de 2016

GUISO DE PATATAS, BONITO Y BOLETUS (Recetas de cuchara)

En tiempos de frío, no hay nada mejor que un buen guiso de cuchara. Platos calientes para entonar los estómagos y maravillar al paladar. Esta receta es una suerte de "marmitako" (sin serlo) que nos sirve para aprovechar ingredientes solitarios en la nevera. Yo lo he preparado con bonito, pero se puede hacer con bacalao o salmón (te dejo mi cine-receta de Guiso de Patata y Salmón) y lo he animado con boletus de temporada, aunque podéis emplear champiñones, Portobello, Shitakes... Otoño, tiempo de setas, ya lo sabéis.

Es importante no cocinar en exceso el bonito porque corremos el riesgo que nos quede seco, y es una lástima estropear un guiso. Dadle mucho mimo a este plato que lo agradecerá. Y si queréis meterle un poco de tomate rallado al sofrito no lo dudéis, pero como por aquí hay personas intolerantes a la fructosa, conviene no correr riesgos. Blandid vuestras cucharas que esto empieza. ¡Mandiles arriba!

Guiso de patatas, bonito y boletus

Ingredientes (4 personas)

  • 300 grs de bonito fresco
  • 800 grs de patatas chascadas (para guisar)
  • 200 grs de puerros
  • 3 dientes de ajo
  • 150 grs de Boletus 
  • 1 cebolleta
  • 2 cdas de pimentón dulce
  • Sal y aceite de oliva 
  • Agua o Caldo de Pescado
  • Eneldo fresco picado
Tiempo

  • 30-40 minutos


El sofrito

Picamos finamente la cebolla, los puerros y el ajo.

Ponemos en una olla amplia un poco de aceite de oliva y añadimos el ajo en frío. Calentamos el aceite y dejamos cocinar ligeramente 1 minuto, que vaya cogiendo un leve dorado. Incorporamos la cebolla y el puerro. 

Sofreímos las verduras unos 10 minutos a fuego medio, para que se vayan ablandando.

Las patatas

Pelamos las patatas, las lavamos y las chascamos. Ello quiere decir partir trozos rompiendo al final (hasta que suene un chasquido), de ese modo soltará su propio almidón y nos espesará el guiso.

Las añadimos a la olla, junto con los boletus cortados y las cocinamos unos 5 minutos removiendo constantemente. 

El líquido

Podéis usar agua y diluir una pastilla de concentrado de pescado. O si tenéis un poco de tiempo preparar un rápido caldo casero. Para ello usamos verduras variadas, los huesos del bonito y un poco de perejil fresco. Echamos agua y dejamos cocer unos 30 minutos, desespumando las impurezas que vayan saliendo a flote. Colamos y listo.

En ambos casos vertemos el líquido en la olla, añadimos sal, subimos el fuego y cuando rompa el hervor, lo bajamos y tapamos para que cueza a fuego lento. NOTA: Removeremos en vaivén la olla de vez en cuando. 

Dejaremos cocinar unos 20-25 minutos o hasta que la patata esté tierna pero entera.

El pescado

En el último momento añadimos los tacos de bonito y dejamos que se hagan un par de minutos con el calor residual. NOTA: Si vais a tomar el guiso al día siguiente conviene no añadir el pescado, ya que nos quedaría seco a la hora de recalentarlo. Mejor calentar el guiso de patatas por un lado y luego incorporar el bonito.

Servimos el guiso en plato hondo y espolvoreamos por encima un poco de eneldo fresco picado. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

martes, 22 de diciembre de 2015

REDONDO DE TERNERA CON SALSA DE NUECES Y OPORTO (El resplandor)

Días de fiesta se avecinan. Días de grandes comilonas, de excesos, de perderse en la cocina durante horas y disfrutar de la pasión culinaria. En esta ocasión os traigo un maravilloso y omnipresente redondo de ternera con una sensacional salsa de Nueces de California y Vino de Oporto. 

El redondo es un corte de la carne sensacional para preparar asados, guisos, mechados... Suele ir acompañado de distintas guarniciones y salsas, de esas que consumen una barra de pan mojando. Hoy lo he preparado en cocotte (que nos permite cocinar los alimentos en su propio jugo) aunque ni que decir tiene, podéis usar una buena olla o rondón. Este plato es una delicia y muy típico para grandes festejos. Lleva su tiempo, su proceso, su técnica, pero el resultado - que vendrá dado por cómo se relamen los comensales - os valdrá la pena.

Para la ocasión le he pedido al gran Stanley Kubrick que me preste su aterradora obra "El resplandor" para celebrar unas Navidades de lo más cinematográficas. Que de eso se trata. Esto empieza ya, así que ya sabéis... ¡mandiles arriba!

REDONDO DE TERNERA CON SALSA DE NUECES Y OPORTO

Ingredientes (6 personas)

  • 1 redondo de ternera roja
  • 3 zanahorias
  • 1 cebolleta
  • 2 chalotas
  • 4 dientes de ajo
  • Unas pasas
  • 200 grs de champiñones
  • Un puñado de Nueces de California
  • 300 ml de vino de Oporto
  • Tomillo, laurel y romero fresco
  • Pimienta negra en grano
  • Sal y aceite de oliva
Para las patatas
  • 16 patatitas 
  • Romero fresco y dientes de ajo
  • Sal, pimienta y aceite de oliva
Película comparada (Tras receta)
  • "El resplandor" (Stanley Kubrick, 1980)
Ingredientes en escena...
Lo primero de todo es pedirle a nuestro gentil carnicero que nos prepare la carne para guisar. Eso supone que nos bride o nos ate una malla alrededor de la pieza. Así retendremos bien la carne a la hora de ponerla en escena para que mantenga su majestuosa figura.

El guiso paso a paso

En una cocotte o rondón echamos aceite de oliva y vamos a ir marcando el redondo a fuego vivo. Esto logrará retener los jugos y le daremos un bonito color dorado a la parte exterior. Con dos minutos por cada lado será suficiente. Retiramos.


En la misma cazuela con un poco más de aceite, vamos a ir sofriendo la cebolleta, las chalotas, la zanahoria - todas picadas - y el ajo, al que daremos un golpe para machacarlo ligeramente. Pochamos las verduras unos minutos. Incorporamos las hierbas y los granos de pimienta. Removemos.


Enseguida añadimos el redondo de ternera de vuelta a la cazuela y subimos el fuego. Vertemos el vino de Oporto. Dejamos que rompa el hervor y bajamos la potencia. Tapamos la olla y dejamos cocinar unos 45 minutos a fuego suave, sin prisa, a su ritmo. NOTA: Habrá que ir dando la vuelta al redondo cada 15 minutos. 


Mientras cocinamos la carne, vamos a preparar los champiñones y las nueces, que le van a dar un toque de sabor y de textura impresionante al plato.


En una sartén echamos un poco de aceite y añadimos los champiñones lavados con el ajo machacado o muy troceado y una pizca de sal. Dejamos que suelten el agua y se cocinen tranquilamente. Incorporamos las nueces y rehogamos todo el conjunto. Reservamos.

Volvemos al redondo. Pasado el tiempo de cocción sacamos la pieza y la dejamos reposar unos minutos. Trituramos la salsa sin la hoja de laurel. NOTA: Si tenéis Thermomix os dejará una salsa muy fina que no habrá que colar. Si lo hacéis con batidora, habrá que colar la salsa.

Pasamos la salsa a la cazuela junto con el redondo y dejamos hervir unos 10 minutos. Sacamos de nuevo la pieza y vertemos el sofrito de champiñones y nueces junto a unas pasas. (Este toque se lo di a última hora, y le aporta un dulzón muy bueno al plato, aunque lo podéis omitir) Dejamos reducir hasta tener una salsa densa y espolvoreamos perejil fresco picado.


Para las patatas 

Precalentamos el horno a 180º. 

Pelamos las patatitas y las ponemos a cocer en agua durante 10 minutos. Colamos y las pasamos a una bandeja de horno. Dejamos cocinar unos 20 minutos. Las sacamos y las aplastamos ligeramente con un machaca-patatas o con un tenedor. 

En un bol echamos el romero, los dientes de ajo enteros, aceite de oliva y sal. Mezclamos y vertemos sobre las patatas. Volvemos a meterlas en el horno otros 15 minutos y listo. 


NOTA: Si queréis ahorrar tiempo en este paso podéis usar patatas cocidas de bote y saltearlas en una sartén con aceite y las especias hasta que cojan un bonito color dorado. 

Emplatado

Cortamos la carne en rodajas iguales con ayuda de un tenedor trinchante y un cuchillo eléctrico o un cuchillo bien afilado y disponemos los trozos en una bandeja. Acompañamos con las patatitas aromáticas y regamos la carne con la salsa caliente. Haceos con un buen vino, una buen pan rústico y a disfrutar en familia. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
THE SHINING
("El resplandor" de Stanley Kubrick, 1980)


Pese a que la receta respira evento festivo por todos sus poros, el cuerpo me pedía salirme de los clásicos del cine navideño sin perder ese toque invernal que hoy por hoy nos ocupa. La fiereza del redondo de ternera me invitaba a fantasear con un monstruo culinario, una pieza inconmensurable que gobernase por completo el plano y el plato. Así que tenía entre las manos el invierno y un protagonista gigantesco. Poco tiempo me ha llevado mi alocada mente hacia esa obra maestra del terror psicológico acometida por Kubrick a principios de los ochenta, a ese hotel aislado donde acaecen los terribles acontecimientos de "El resplandor".

Habían pasado cinco años desde la última incursión en el celuloide del genio Kubrick (la épica "Barry Lyndon") cuando decidió adaptar (a su buena pluma) el popular best-seller de Stephen King. Era su primer (y último) acercamiento al género del terror, y quería sentar cátedra y asentar sus propios cimientos creativos con una obra aterradora. En manos de Kubrick la novela cobra otro ritmo, otra potencia visual, otra dimensión en el miedo cotidiano y un nivel de detallista jamás visto. No es raro pensarlo, ya que el perfeccionismo obsesivo del director llevo a repetir una y otra vez una infinidad de escenas (148 veces  la secuencia en la que explican a Danny qué es "el resplandor", 40 tomas para el asesinato a hachazos de Halloran, 50 tomas para que el niño cogiese la pelota amarilla o 60 puertas utilizadas para el gran momento de: "Here's Johnny!")

Kubrick era milimétrico en el guión, en la dirección, en la fotografía, en el decorado, en la actuación. Toda esa locura logró materializarse en una obra inclasificable, que va creciendo en intensidad, en tensión y llenando al espectador de una agonía pocas veces vivida. La historia nos plantea la llegada de una familia a un hotel de las montañas de Colorado para encargarse de las instalaciones durante la época invernal. Sin saberlo, se alojan en un edificio maldito que irá trastocando la personalidad del padre (Jack Torrance, un perturbado, exagerado y maravilloso Jack Nicholson) y tiñendo de sucesos paranormales la "apacible" estancia a la mujer y al niño. Laberintos helados, gemelas en pasillos, riadas de sangre, habitaciones prohibidas (la 237) o visiones de asesinatos son sólo algunos elementos que usa el maestro Kubrick en "El resplandor" para petrificarnos en el asiento y hacernos jadear.

Nuestra receta empieza gozando de un elemento visual similar al de ese edificio que se asienta en las entrañas del monte. El Hotel Overlook es como nuestro redondo de ternera: una pieza majestuosa rodeada de nieve (otorgado por el blanco puro de nuestra bandeja) por el que surca un río de salsa (o sangre brotando por los pasillos otorgado por el color del Oporto) que encierra numerosos misterios por desvelar. En su interior hay nueces, hay champiñones, hay pasas, hay verduras... hay paranoia, hay fantasmas, hay visiones, hay voces, hay miedo...

Pero desde el punto de vista actoral también me topo con similitudes dado que el protagonismo total de la obra recae sobre los poderosos hombros de Nicholson (una curiosidad: Stephen King prefería a Jon Voight o a Robert De Niro para el papel porque, según sus palabras, "Jack Nicholson tenía cara de perturbado desde el principio", afortunadamente primó el criterio de Kubrick) y que nuestra receta es dominada por la omnipresencia del redondo de ternera. Esa pieza que sobresale del plato (casi como anunciándose por una resquebrajada puerta), que se nos muestra en toda su crudeza, sin compasión, troceada, como lo está la mente de ese afable escritor...

El proceso del cocinado de la carne se asemeja a la evolución tenebrosa que sufre Jack Torrance. En un principio es un hombre tranquilo, padre de familia, marido cortés, que sólo busca un poco de calma, lejos del mundanal ruido, mientras trabaja en su próxima novela. Una persona firme - como el redondo -, con los cables bien atados - o bridados - y puro, sin artificios, sin aliños, sin sobresaltos. Poco a poco el fuego de la sartén, la presencia de elementos-ingredientes extraños y del vino de Oporto, irán modificando su esencia. En su interior se va calentando una nueva personalidad, un nuevo sabor, un nuevo color. Su apariencia sonrosada de los comienzos se va tornando oscura (o dorada) y sus jugos terminarán por explotar contra su familia, contra su acompañamiento. 

Torrance sufre delirios, ve presencias fantasmagóricas, habla con muertos, obedece sus órdenes, su cerebro es una cocotte a punto de implosionar. Carga su hacha o su cuchillo eléctrico para sembrar de horror las vidas de su mujer y su hijo. Persecuciones en las tripas del hotel, en baños, asesinatos (en realidad sólo hay uno en toda la película), en los gélidos senderos de un laberinto nevado... Y al final termina congelado, inmóvil, postrado en una tumba de hielo, tal vez en una bandeja. 

"El resplandor"es sin duda alguna una de las mejores experiencias terroríficas que se han vivido y se vivirán en el cine. Tiene uno de los grandes villanos del celuloide, frases memorables, secuencias para el recuerdo (el que quiera recordarlas), un final sorprendente, belleza plástica, nuevas técnicas de rodaje (steady cam siguiendo el triciclo por los pasillos) y un ritmo muy bien medido que nos lleva desde la calma hasta la absoluta tempestad. Así es nuestro redondo: una pieza apacible que con el tiempo se va tornando en violenta, en una amenaza, en un monstruo culinario que no te dejará escapar. 

Torrance escribía una y otra vez: "All work and no play makes Jack a dull boy" ("mucho trabajo y nada de juegos hace de Jack un chico aburrido"). Pues escribamos otra historia y juguemos a cocinar este fantástico redondo de ternera con salsa de nueces y oporto. Resplandecerá en la mesa.

viernes, 20 de noviembre de 2015

JUDÍAS VERDES CON PURÉ DE PATATAS Y POLVO DE JAMÓN

Hoy vamos a dejarnos inspirar por Don Karlos Arguiñano para "darle una vuelta" a un clásico de toda la vida. Pocos hogares no habrán sucumbido a esta receta tradicional, tan deliciosa como sana, tan de la infancia. Nos invaden recuerdos de ver a nuestras madres o abuelas pelando judías y ahora es el momento de homenajear ese culinario "flashback" y mostrarlo de una manera distinta. En esta ocasión montamos un plato de judías verdes con puré aromatizado y lo decoramos y potenciamos con un fantástico polvo de jamón. No es cocina de vanguardia, es lo de siempre visto con otros ojos. Espero que lo disfrutéis. ¡Mandiles arriba!


Ingredientes (2 personas)
  • 500 grs de judias verdes 
  • 4 patatas 
  • 2 dientes de ajo
  • Taquitos de jamón ibérico  
  • Perejil fresco
  • 1 cda de pimentón dulce o picante (el mío, cómo no, de Candeleda)
  • Agua para cocer
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Sal y pimienta negra molida
Tiempo
  • 45 minutos
Primeros pasos: judías y patatas

Lo primero es limpieza del producto, así que vamos a ello, con esa paciencia materna que siempre hubo a la hora de pelar judías. Les cortamos las puntas (muy de peluquería) y las hebras de los laterales y las troceamos para luego cortarlas por la mitad. De ese modo nos queda una judía más fina y elegante a la hora de comer.

Las ponemos a cocer con agua. Cuando estén tiernas, las colamos y reservamos.

Lavamos las patatas y las ponemos a cocer con agua y sal durante 30 minutos. O hasta que veamos que están tiernas. NOTA: Para cocer las patatas partimos de agua fría (así se hacen al mismo tiempo) y siempre-siempre con un borboteo leve. Una cosa hecha.


El puré de patatas

Colamos las patatas, dejamos que se enfríen y las pelamos. Las troceamos y las trituramos por el pasapurés.


En una sartén, añadimos un 2-3 cucharadas de aceite de oliva y freímos los ajos laminados. Cuando estén dorados los retiramos. Apartamos del fuego la sartén e incorporamos el pimentón (de ese modo no se nos quemará, al no estar al fuego) Removemos y vertemos ese aceite aromatizado sobre las patatas machacadas. 

Añadimos perejil fresco picado y mezclamos bien. Salpimentamos y listo.


Ya sólo nos queda hacer el polvo de jamón. Ponemos en un plato un trozo de papel de cocina o papel de horno, colocamos encima las virutas o lonchas de jamón y cubrimos con otro trozo de papel. Lo cocinamos en el microondas durante 1 minuto y medio a máxima potencia. NOTA: Habrá que ir vigilando, la idea es que al atemperarse se quede crujiente.

Pasamos el jamón por la batidora o por el robot de cocina para obtener un polvo o una arena deliciosa. Ya lo tenemos todo, ahora queda montar la película.

Emplatado

Con ayuda de un aro de emplatar extendemos el puré de patata sobre la base, apretando bien por los lados para que mantenga la forma a la hora de desmoldarlo. Colocamos encima las judías verdes y espolvoreamos el polvo de jamón

Decoramos con las láminas de ajo frito y culminamos rociando un poco de aceite de oliva Virgen Extra por la verdura y el plato. Un plato de toda la vida, mostrado de una forma diferente. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 



viernes, 13 de marzo de 2015

PATATAS GAJO ESPECIADAS (Acompañamiento perfecto)

Hoy toca propuesta de acompañamiento deluxe. Unas patatas gajo de lo más socorridas para hacer brillar a vuestro platos principales. Aunque, eso sí, pueden gozar de protagonismo absoluto como aperitivo, entrante o picoteo en general. Es una forma estupenda de salirse de las rutinarias patatas fritas y alegrar las recetas con unas actrices secundarias de excepción. Y lo mejor de todo es que se pueden combinar con las especias que más nos plazcan. Viajad a cualquier parte del mundo con este acompañamiento. Vosotros ponéis el destino... ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (al gusto)
Patatitas pequeñas con su piel
Orégano
Curry
Comino molido
Pimentón dulce y picante
Pimienta negra
Sal
Harina
Aceite de oliva

Para empezar debemos "enternecer" las patatas. Aquí se abren las opciones: 1) Las cocemos unos 10 minutos en agua caliente. 2) Las envolvemos con papel film y las metemos a máxima potencia unos 5-6 minutos en el microondas.

De ese modo nos garantizamos que luego en la fritura queden crujientes por fuera y tiernas por dentro.

Una vez blanditas, esperamos que se enfríen y las vamos cortando en gajos, que es lo suyo.

En una bolsa de plástico pequeña (de esas que usamos para envasar productos en el congelador) echamos 2 cucharadas de harina y las especias que más nos gusten. Yo puse comino, curry, pimentón dulce y picante y orégano. Ni que decir tiene, que aquí es vuestro paladar el que manda y ordena. 

Vamos metiendo (por tandas) los gajos en la bolsa y agitamos con cuidado hasta que se impregnen por completo. Así hasta terminar con todo el arsenal de patatas que hayamos preparado.

En una sartén o freidora con abundante aceite caliente, vamos friendo los gajos hasta que queden bien dorados por fuera. Sacamos a un papel absorbente a medida que se vayan haciendo.

Un acompañamiento ideal para todo tipo de platos y para usar de entrante con una buena salsa barbacoa, de queso, mostaza, de yogur...Todo vale. ¡Que aproveche, hitchcookianos!