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martes, 13 de marzo de 2018

TORTA-TAKI DE SALMÓN CON PURÉ DE GUISANTES Y MERMELADA DE FRESAS (Inés Rosales)

He ideado y perpetrado esta receta para el concurso "El Chef de Las Tortas" organizado por Inés Rosales y aceite Oleoestepa. Cuando piensas en conjugar sabores y texturas con materias primas ya establecidas hay que dejarse llevar por la intuición y por tu paladar - que al final es el que lo va a degustar -. Y hete aquí que me sobrevino darle un toque oriental a esta clásica tosta de Aceite de toda la vida. La mezcla de aromas parecía interesante...

Ya metidos en faena asiática decidí lanzarme con el salmón (uno de los reyes del mar) y cocinarlo en modo de tataki.  El tataki es una técnica que consiste básicamente en macerar previamente el producto - carne o pescado - y luego cocinarlo levemente en la sartén. Ese toque casi crudo del pescado, con toda la potencia de la soja y el jengibre, el frescor de un puré de guisantes aromatizado con hierbabuena y un chizpazo final de dulzor extra con la mermelada de fresas, son unos grandes actores secundarios de la gran estrella: la torta. En este caso una Torta-taki.

Sin más dilación os paso a enseñar el proceso que seguí para esta sorprendente combinación de sabores de siempre con latigazos orientales. Un bocado de lo más original y sencillo de recrear. Una sorpresa en boca. Un lujo para la vista. Una torta diferente... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes 

  • 4 tostas de aceite Inés Rosales 
  • 2 lomos de salmón limpios
  • Sésamo tostado 
  • Mermelada de fresas 
Para el macerado
  • 3 cucharadas de Salsa de Soja
  • 1 trozo de jengibre fresco
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolleta 
  • Pimienta blanca
Para el puré de guisantes
  • 200 g de guisantes congelados 
  • 1 patata cocida 
  • 1 cebolleta
  • Hierbabuena fresca 
  • Aceite de Oliva Virgen Extra Oleoestepa
  • Sal y pimienta negra 
MACERANDO EL PESCADO

Le pedimos a nuestro gentil pescadero que nos dé unos lomos ya bien limpios sin piel ni espinas. En cualquier caso siempre conviene repasar en casa la materia prima para asegurarnos que no hay rastro alguno de ellos. El bocado debe ser nítido...

Ponemos en un bol amplio o en un tupper todos los ingredientes del macerado. NOTA: En este punto se podría añadir algo de azúcar o miel pero al ir en una tosta Inés Rosales y la mermelada ya tendrá bastante dulzor. Removemos bien y metemos el pescado. Debe estar bien cubierto. Lo metemos en la nevera durante 2 horas y le iremos dando la vuelta cada 20 minutos, para que penetre todo el macerado en toda la carne.

EL PURÉ DE GUISANTES

Cocemos por un lado la patata con piel hasta que este blanda. Refrescamos y pelamos.

En otro cazo hervimos agua y cocemos los guisantes. Unos 6-7 minutos. Colamos.

En ese mismo cazo calentamos un par de cucharadas de aceite y sofreímos la cebolleta picada en brunoise (trocitos pequeños). 

Añadimos los guisantes y la patata cocida y pelada. Damos un salteado y vamos aplastando con un tenedor o un prensa patatas. Salpimentamos al gusto. Vertemos aceite de oliva Virgen extra hasta obtener una pasta (una especie de guacamole) pero que mantenga trozos, la idea no es hacer un puré fino sino rústico, que nos deje notar el guisante en boca y la personalidad del aceite.

Por último picamos un poco de hierbabuena y lo añadimos al puré. Mezclamos y reservamos.

CULMINANDO EL PLATO

Ponemos a calentar una sartén al fuego sin aceite. Sacamos el pescado del macerado y lo rebozamos por sésamo tostado (ajonjolí´).

Cocinamos en la sartén a fuego vivo durante 20 segundos por cada lado. Sacamos y "loncheamos" en tiras de 1 o 2 centímetros. 

Disponemos las tortas de oliva Inés Rosales y untamos generosamente con el puré de guisantes y hierbabuena. Colocamos encima una hilera del tataki de salmón y regamos con un poco de mermelada de fresas. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s!


martes, 26 de diciembre de 2017

BOL DE POLLO TERIYAKI CON ARROZ BASMATI

Sé que os tengo algo abandonad@s, pero siempre por buenos motivos laborales. Así que antes de acabar el año vamos con un último "Plato a cámara rápida" de lo más sencillo, vistoso, aromático y salivante. Este Pollo Teriyaki es una opción fantástica para una cena exótica, creedme. 

En mi caso cociné el pollo con Anova Culinary (cocina a baja temperatura) pero se puede cocer el pollo o asarlo (abajo os digo cómo) El resultado en todos los casos es una carne jugosa, cocinada por dentro y con un bonito toque dorado por fuera. Y luego está la salsa teriyaki, que podéis fabricar usando el mínimo esfuerzo. Todo ello aromatizado con un perfecto arroz basmati para culminar un bol de lo más completo y sabroso. ¿Nos ponemos? Pues ya sabéis... ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes (4 personas)
  • 2 pechugas de pollo por la mitad (4 en total)
  • 4 cdas de Salsa de Soja
  • 2 cdas de Vinagre de Arroz
  • 1 cda de azúcar moreno
  • 1 cda de vino seco o sake 
  • 1 cda de jengibre picado
  • 1 cda de ajo picado
  • 1 cda de Harina de maíz (Maizena) 
  • 1 cda de agua 
  • Cilantro fresco picado
Para el arroz basmati
  • 300 grs de arroz basmati
  • Para aromatizar: cardamomo, anis estrellado, laurel... (opcional)
  • Sal y agua para cocer
  • 1 chorrito de Aceite de Oliva Virgen Extra
Tiempo: 35 minutos


Cocinando el pollo y la salsa

Podemos cocer el pollo en abundante agua hirviendo o asarlo en el horno. Si optamos por lo primero luego lo salpimentaremos después y lo pasaremos por la parrilla con aceite para darle un bonito tostado por fuera. Si elegimos el horno, lo precalentamos a 180º, untamos con aceite, sal y pimienta las pechugas y las asamos durante 15-20 minutos aproximadamente. 

NOTA: En Anova Culinary Sous Vide (a baja tempertatura) envasaremos al vacío las pechugas con la salsa en su interior y cocinaremos a 63º durante 50 minutos. Pasado el tiempo sacamos, reducimos la salsa por un lado y doramos las pechugas en sartén.

Por otro lado ponemos los condimentos de la salsa en una olla al fuego: la salsa de soja, el vinagre de arroz, el azúcar moreno, el sake o vino blanco seco, el jengibre, el ajo y la cucharada de agua. Dejamos que vaya cogiendo cuerpo y reduciendo.

Cuando esté a punto, diluimos la Maicena en un poco de agua y lo vertemos en la olla. Removemos y dejamos que espese un par de minutos.

El arroz 

El truco del arroz basmati es enjuagarlo bien antes de cocinarlo. Habrá que darle varios "lavados" con agua fría para que suelte todo el almidón y el agua salga como debe, es decir: transparente. 

Echamos el arroz en una olla y le añadimos los aromatizantes: anís estrellado, cardamomo, laurel... Salpimentamos y añadimos el agua. NOTA: 1 parte de arroz por 1 parte 1/2 de agua (450 ml) Ahora el truco importante: cubrimos con la tapa y llevamos a ebullición, cuando rompa el hervor bajamos el fuego y dejamos cocinar SIN LEVANTAR LA TAPA durante 8-10 minutos.

Retiramos las especias y removemos con cuidado con un tenedor para separar los granos.

Últimos retoques 

Si hemos cocido el pollo es buen momento para dorarlo en una sartén con un poco de aceite para que coja color de parrilla. 

Disponemos en un bol el arroz basmati con un chorrito de Aceite de Oliva Virgen Extra, sobre él la pechuga de pollo y regamos generosamente con la salsa teriyaki reducida. Por último damos un toque de color y frescor con unas hojas de cilantro y listo. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

martes, 13 de junio de 2017

ALITAS DE POLLO PICANTES A LA NARANJA (Orange Hot Wings)

Nuevo plato a cámara rápida a la vista. Amantes de las alitas de pollo y de las apuestas arriesgadas en las salsas, aquí tenéis una receta espectacularmente deliciosa, aromática y con personalidad. Necesitaréis, además de los ingredientes clave del plato, un buen manojo de servilletas.

La frase "está para chuparse los dedos" es ahora más que una expresión, es una realidad física porque esa salsa espesa, con todos los aromas de la naranja, el jengibre, la soja o el azúcar, se pegará a vuestras yemas creando un festival de lametones único. 

¿Te atreves a hacerla con ese toque picante...? Pues... ¡mandiles arriba!



Ingredientes (4 personas)
  • 1 kilo de alitas de pollo partidas 
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite para freír
Para la salsa de naranja
  • 1 vaso de zumo de naranja
  • 1/2 vaso de agua
  • 1 cda de Maicena 
  • 2-3 cdas de salsa de soja
  • 2 cdas de azúcar moreno
  • 1 trocito de jengibre picado
  • 1 cdita de cúrcuma
  • 1 cdita de Vinagre de arroz (o de vino blanco)
  • Cebolleta y Chiles (opcionales)
Tiempo: 25 minutos
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En una sartén combinamos todos los ingredientes de la salsa a excepción de la Maicena, las cebolletas y los chiles. Removemos bien para que se integren.

Llevamos a ebullición y dejamos reducir a fuego lento. A su ritmo... Unos 10-15 minutos.

Mientras tanto, salpimentamos las alitas de pollo y las freímos por tandas en una sartén con abundante aceite caliente. Las vamos sacando a un papel de cocina para eliminar el exceso de grasa. 

Volvemos a la salsa. En un vaso con un poco de agua, añadimos la Maicena y removemos hasta que se disuelva. La vertemos en la salsa para que espese, para lo cual removemos  ligeramente. 

Incorporamos las alitas ya fritas en la sartén de la salsa y las vamos "bañando", que cojan bien todos los sabores y aromas. 

Emplatamos las alitas y regamos con el resto de la salsa. Por último troceamos unos tallos de cebolleta fresca y unos chiles (si te atreves, claro) y coronamos la cima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

viernes, 14 de abril de 2017

LANGOSTINOS EN SALSA DE OSTRAS (Aperitivo oriental)

Una tapa distinta y exótica para sorprender a tus comensales que se la vi a Lazy Blog y que enseguida llamó mi atención. Todo un maremoto de sabores se dan cita en esta sencillísima receta de langostinos y creedme que os sorprenderá. Tiene claros toques orientales que mandan el sabor a otra dimensión, pero para ello necesitaremos un buen marisco para que todo el (mínimo) esfuerzo merezca realmente la pena. 

Además aprovecharemos bien el coral de las cabezas para que todo el aroma marítimos gobierne el plato y te haga disfrutar en cada bocado  Esta receta la haréis en más de una ocasión porque lo tiene todo: rapidez, facilidad, ingredientes asequibles y una pinta que no os dejará indiferente. ¿Ya estáis salivando? Pues no os queda otra que hacerla conmigo... ¡Mandiles arriba!


langostinos en salsa de ostras

Ingredientes (2 personas)
  • 12 langostinos crudos grandes 
  • 3-4 cdas de Salsa de Ostras
  • 2 cdas de Salsa de Soja
  • 1 diente de ajo
  • 1 guindilla 
  • 1/2 vaso de agua
  • Cilantro fresco
  • Semillas de sésamo tostado o ajonjolí
Tiempo: 10 minutos


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Pelamos los langostinos y reservamos las cabezas por un lado y las colas por otro.

Quitamos el intestino del interior de los langostinos haciendo un pequeña incisión longitudinal. Sale con mucha facilidad.

Salteamos a fuego vivo las colas peladas en una sartén con un poco de aceite de oliva, hasta que estén naranjas. Sacamos y esperamos a que sea su nuevo turno de actuación...

En un bol exprimimos a conciencia las cabezas de los langostinos para sacarles toda la esencia y el coral. Esto catapultará el sabor marino a la salsa. 

Añadimos la salsa de ostras y removemos bien para integrar los sabores.

Picamos muy finamente un ajo y la guindilla y los sofreímos 1 minuto en una sartén con aceite (la misma que hemos empleado para dorar los langostinos, ahí quedan aromas que debemos recuperar)

Incorporamos la salsa de ostra con el coral de los langostinos y dejamos reducir 3 minutos. Acto seguido añadimos la salsa de soja y el medio vaso de agua. Dejamos reducir 2-3 minutos más.

Reincorporamos las colas de los langostinos y cocinamos 2 minutos más para que vayan cogiendo todo el aroma de la salsa.

Servimos en una fuente pequeña los langostinos bien regados con la salsa. Espolvoreamos cilantro fresco picado y unas semillas de sésamo tostado por encima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

domingo, 18 de septiembre de 2016

SALTEADO DE PAVO Y ESPÁRRAGOS CON FIDEOS DE ARROZ (Receta Thai)

Esta sensacional receta thai proviene de la cocina de Kwan Homsai, de la que soy fan incondicional. Su sencillez y su originalidad me hacen pasearme muy a menudo por sus propuestas asiáticas para ir conociendo y realizando sus platos, adecuándolos a mis gustos y mi materia prima.

En esta ocasión "homenajeo" su salteado de pollo, sustituyéndolo por pavo. Es una receta de aprovechamiento para dar salida a ingredientes que pululen por tu nevera y que necesiten un destino justo. La salsa de Soja o la de Ostras son muy asequibles para el gran público a estas alturas, así que todo lo que rodea a esta receta es simple, rápido y altamente delicioso. 

Sin más, sólo me queda animaros a probar este gran plato a cámara rápida que seguro os saca de más de un apuro. Las prisas son malas, pero si nos obligan a preparar este tipo de recetas, entonces son nuestras mejores aliadas. ¡Mandiles arriba! 

Salteado de pavo y espárragos con fideos de arroz

Ingredientes (2 personas)
  • 300 grs de pechuga de pavo
  • 300 grs de espárragos trigueros 
  • 200 grs de fideos de arroz 
  • Cebolleta china
  • 2 dientes de ajo
  • 1 chile 
  • 1-2 cdas de salsa de Soja
  • 1 cda de Salsa de Ostras
  • 1 cdita de azúcar
  • 1 cdita de Maizena
  • Sal, pimienta blanca, aceite de girasol y un poco de agua
Tiempo
  • 10-15 minutos 

Empezamos troceando el pavo. Para ello - recomendación personal - es comprar una buena pechuga entera y trocearla en casa con un cuchillo bien afilado. Así nos garantizamos los trozos a nuestro gusto y podemos limpiarla sin problemas. Lleva más tiempo, pero con una copa de vino y música de fondo todo se hace más llevadero en la cocina... Los salpimentamos con sal y pimienta blanca y reservamos hasta que llegue su escena.


En un wok o sartén amplia, calentamos un poco de aceite de girasol y añadimos los dientes de ajo picados. Los dejamos que cojan color y saquen su aroma a relucir 1-2 minutos (que no se quemen).


Añadimos los trozos de pavo y los doramos bien por todas sus caras.


Incorporamos los espárragos trigueros (sin la base leñosa), la salsa de soja, la salsa de ostras y el azúcar y salteamos todo el conjunto unos 2-3 minutos a fuego vivo. Removiendo continuamente. 


Por último añadimos la Maicena disuelta en un poco de agua fría, removemos para mezclarlo todo bien y apagamos el fuego. Dejamos reposar mientras cocemos los fideos chinos en un cazo con agua hirviendo durante 4 minutos (o según lo que nos indique el gentil fabricante de turno)

Servimos los fideos chinos (ya colados) en la base del plato y añadimos el salteado de pavo y espárragos por encima. Por último (si te va la marcha) puedes añadir un poco de chile recién picado para dar caña al plato y al paladar. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Salteado de pavo y espárragos con fideos de arroz

viernes, 4 de diciembre de 2015

POLLO ORIENTAL A LA NARANJA (Reservoir Dogs)

No es ningún misterio que cada vez más, me voy dejando caer por las tierras orientales para dejarme seducir con su aromática gastronomía. Soy un apasionado de los sabores exóticos, así que ha sido todo un disfrute aprender y ejecutar esta receta extraída de Cocino Thai (Kwan) Una fantástica página que hará las delicias de los paladares más aventureros. 

Este Pollo Oriental a la Naranja es una versión propia y el resultado es espectacular. Goza de muchos elementos que, al conjugarlos, sobresalen en sabor y textura. Tienes acidez, dulzor, picante, crujiente... una amalgama de sensaciones en boca de lo más apasionante. Cada uno puede ir graduando los ingredientes según el gusto (o el atrevimiento) de los comensales, y podemos servir solo o acompañado (como es mi caso) de un fantástico arroz Basmati. 

Una propuesta original (y que en esta ocasión nos la dirige nada menos que Tarantino) para sorprender en la mesa y viajar a golpe de palillo. Fácil, sabrosa y aromática. Hoy se desatan los "reservoir dogs" de la cocina, y tú eres uno/a de ellos/as. ¡Mandiles arriba!

POLLO ORIENTAL A LA NARANJA




Ingredientes: 2 personas



Para el macerado y el rebozado


  • 300 grs de pollo en trozos 
  • 2 cucharadas de Jerez seco
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 100 grs de Maizena 
  • 1 huevo (Tamaño M)
Para la salsa
  • 2 naranjas grandes exprimidas
  • 1 cda de vinagre de arroz
  • 2 dientes de ajo
  • Maizena diluida en agua
  • Salsa de soja
  • Chili flakes (chili seco)
  • Aceite vegetal y Aceite de Sésamo
  • 2 cdas de azúcar moreno
  • Ajonjolí (sésamo tostado)
  • Cebolletas
Tiempo
  • 15 minutos + 30 minutos de macerado
Película comparada
  • "Reservoir dogs" (Quentin Tarantino - 1992) ---- Tras receta

Macerado y rebozado

Lo primero de todo es dejar preparado el macerado. Para ello cortamos el pollo en trozos o tacos (si es que no nos lo ha hecho ya el gentil carnicero) y los disponemos en un bol amplio. 

Le añadimos el Jerez Seco, la salsa de soja y el huevo. Lo mezclamos muy bien con las manos - bien limpias -, lo cubrimos con papel film y dejamos reposar en la nevera 30 minutos (como mínimo)


Pasado ese tiempo le añadimos la Maicena y lo removemos para que cada trozo se impregne de esa masa de rebozado. 


Fritura y salsa

Freímos el pollo por tandas en una sartén o freidora con aceite muy caliente. Cuando esté dorado por fuera lo sacamos a un plato con papel absorbente y reservamos. 

Vamos con la salsa. En un wok o sartén con 1 cda de aceite vegetal y 1 cda de aceite de sésamo (que nos dará aroma oriental) sofreímos los ajos picados durante 1 o 2 minutos (sin que se nos quemen) Añadimos el zumo de las naranjas y removemos dejando que reduzca ligeramente.


Incorporamos el vinagre de arroz, el azúcar, la salsa de soja, el chile seco y la Maicena diluida en un poco de agua. Dejamos que se cocine todo y que vaya espesando lentamente. 


Añadimos el pollo frito y le damos un último hervor para que la carne se impregne bien de la salsa y se caramelice. Apagamos el fuego. 

Servimos en cuencos individuales arroz basmati o arroz blanco. Sobre él disponemos las piezas de pollo y bañamos generosamente con la salsa. Decoramos con unas ruedas de cebolleta y espolvoreamos semillas de sésamo tostado. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
RESERVOIR DOGS
("Reservoir dogs" de Quentin Tarantino - 1992)

Unos trozos encerrados entre los límites de un cuenco me han servido para catapultar mi alocada mente a los primeros noventa. Muchos ingredientes se dan cita en un lugar de confinamiento, por lo que había que pensar en seres atrapados - mental y físicamente - y bañados de sangre o salsa. Y es ahí donde colisiona esta receta con "Reservoir dogs", la segunda obra tras la cámara (la primera es "El cumpleaños de mi mejor amigo") de ese enfant-terrible del celuloide llamado Quentin Tarantino.

El año 1992 supuso la irrupción en el panorama de un joven cineasta con una obra que se salía de toda norma. Un thriller de atracos, un drama de gángsters, una comedia negra teñida de violencia, un film-noir atípico... "Reservoir dogs" es una cinta que rompió moldes tanto en concepción como en ejecución. La estructura narrativa salta temporalmente de modo continuado, al tiempo que se suceden diálogos afiladísimos y brillantes (nunca antes habíamos oído con tanta naturalidad a los gángsters debatir sobre Madonna, sexo o propinas) y una dirección atrevida, sin tapujos, que se recrea en el sufrimiento humano y que logra mantener la tensión - y hacerla crecer - con muy pocos recursos pero extremadamente efectivos: el arranque con un ensangrentado Tim Roth en el asiento trasero, mantener en off el atraco, mostrarnos desde el inicio al topo, son solo algunos ejemplos de ese universo tarantiniano que empezaba a gestarse y a mostrarse al mundo. Surgía así un nuevo cine independiente. Un nuevo genio inusual.

Tarantino siempre ha sido un "hombre de cine" y son numerosos los homenajes y recursos de los viejos clásicos que usa, aún en la actualidad. En "Reservoir dogs"- que en pocas palabras trata de un grupo de delincuentes que son reclutados para ejecutar un atraco y que, tras el violento desenlace donde algunos mueren, se confinan en el "punto de encuentro" sospechando unos de otros-  se dan cita Peckinpah ("Grupo salvaje"), Kubrick ("Atraco perfecto"), Scorsese ("Taxi Driver") y el cine policíaco de Hong-Kong, del que es fan confeso el director en cuestión. 

Nuestra receta, con claros tintes orientales en toda su ejecución y concepción, encuentra un primer nexo de unión en el amor de Tarantino por el cine oriental (que luego se materializaría en todo su esplendor con la saga "Kill Bill") Los toques de la soja, el aceite de sésamo, el vinagre de arroz o el chili, representan esa tendencia al Oriente cinematográfico tan presente en su obra. 

Pero yendo más allá podemos hallar semejanzas en los trozos de pollo como ese "grupo violento" de delincuentes, que se ven inmersos en un crimen común. Pedazos o seres que no se conocen (nadie sabe el nombre real de cada uno) pero a los que mueve la misma ambición y virulencia. Inicialmente se nos muestran crudos, impolutos, sin señales ni rasgos distintivos - vamos conociendo sus personalidades a partir de los flash-backs o del macerado-. El huevo, la harina, el jerez y la soja les van cubriendo de un rebozado o coraza que les hace temibles e inesperados, pero también compasivos y solidarios (como se nos muestra el líder Harvey Keitel cuidando y animando al tiroteado Tim Roth). 

La fritura termina por desatar la fuerza de los personajes, que se endurecen tras el robo de diamantes. Si en el inicio eran piezas inocuas, ahora son seres recubiertos con una crueldad insoportable (caso de la célebre y despiadada secuencia de Michael Madsen "desorejando" a un policía con una sangre fría temible...) Esa coraza oculta sus verdaderas intenciones por lo que entre ellos surge inevitablemente la sombra de la sospecha. Hay un topo, un soplón, un perro de otra perrera, que puso sobre alerta a la policía. Y todos son culpables e inocentes. Ninguna pistola tiene una cabeza clara a la que apuntar.

Es entonces cuando comienza a emerger el suspense, la tensión, los nervios... La salsa va formándose lentamente mientras se le añaden elementos como la naranja (ácida como la comedia negra), el chile (potente como la violencia), el vinagre de arroz (amargo como el destino que les espera), los ajos (incisivos como los diálogos)...  Y va tiñendo de un cromatismo sanguinoliento las paredes de la olla y del garaje donde están esos perros encerrados.

Llega el climax, ese enorme final donde el crescendo de la historia encuentra su punto álgido. La locura explota entre sospechas, dudas, agónicas súplicas y ansias de venganza. Un corrillo de bandidos blandiendo armas y apuntándose entre sí. Tarantino congela el tiempo, ahoga el aire, y nos secuestra en el sitio. Todo queda en vilo mientras observamos a esos trozos de pollo arremolinados alrededor del cuenco. Estalla la furia. Los dedos se hunden en los gatillos y las balas hacen de banda sonora terrorífica. La salsa baña toda nuestra vista, la sangre se derrama sobre los personajes...

"Reservoir dogs" fue y es uno de los referentes de los años 90. Sirvió no solo para descubrir a un cineasta - cuando menos original e innovador - que adaptó el cine negro clásico a los tiempos modernos, sino para entender una nueva concepción narrativa, que dos años más tarde terminaría por redondear con la obra maestra "Pulp Fiction". Nosotros nos dejamos llevar por su corriente más oriental para encerrar a unos ambiciosos trozos de pollo y rodar una receta de lo más deliciosa y, sin embargo, cargada de violencia culinaria. Es Tarantino, es cine, es algo nuevo...

sábado, 22 de agosto de 2015

POLLO CHIFLADO CON SALSA DE NARANJA PICANTE

No puedes dejar pasar esta receta. Si eres amante de la cocina oriental y de los sabores intensos, este será uno de los platos fijos de tu recetario. Encontré la receta en el canal de Youtube de Seonkyoung Longest  y debo reconocer que me enamoré de inmediato. Ya asiduo de su canal, me puso a investigar para llevar a cabo yo esta pequeña perla asiática. El resultado es un espectacular y sencillo pollo aromático (chiflado a mis ojos) que despierta todos los sentidos. Insisto, tenéis que prepararlo, y los ingredientes son de fácil acceso en grandes superficies. Un 10 para esta receta. Pues venga, que hay hambre... ¡mandiles arriba! 

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INGREDIENTES (4 personas)
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1 pechuga de pollo entera
Cilantro fresco
Arroz basmati
Cebolleta
1 trocito de jengibre fresco
1-2 dientes de ajo
1 zanahoria

Para el marinado:
2 cdas de Salsa de Soja
2 cdas de vinagre de arroz
2 cdas de Maizena (Harina de maíz)
1 cda de Bicarbonato sódico
Pimienta negra molida

Para la salsa:
2 cdas de Salsa Hoisin
1 cda de Salsa Sriracha (Picante)
1 cda de azúcar
2 cdas de Salsa de Soja
1 naranja exprimida

 Tiempo: 20 minutos (+ 30 minutos de marinado)

Preparamos el marinado

Limpiamos bien las pechugas de pollo y las cortamos en tiras grandes. Las colocamos en un bol amplio, que ahora les llega lo bueno...

Añadimos al bol la salsa de soja, el vinagre de arroz, la Maizena (que dará al pollo una textura más crujiente), la pimienta negra molida y el bicarbonato sódico. Este último ingrediente es todo un hallazgo para mí y se lo debo a Seonkyoung Longest que nos ha rebelado esta técnica de la cocina oriental para darle un toque meloso al plato. De verdad que es una maravilla...





Mezclamos bien el pollo con el marinado y lo dejamos reposar (cuanto más tiempo mejor, pero en mi caso tenía prisa y lo dejé unos 30 minutos)

Preparamos la salsa

En un bol añadimos todos los ingredientes junto al zumo de naranja y removemos bien. NOTA: Aquí vuestro paladar y tolerancia al picante manda, yo soy muy dado a la "hot food" así que abusé un poco. Id midiendo las cantidades según dictamine vuestro criterio, como siempre.

Cocinando...

Ponemos un wok (o sartén) con un poco de aceite de oliva (o girasol) Picamos los dientes de ajo y el jengibre y los añadimos al fuego. Sofreímos 1 minuto a fuego medio-alto. Añadimos unas láminas de zanahoria y removemos bien (esto le dará un toque crocante al plato)

En ese momento añadimos el pollo con su marinada y salteamos bien para que se dore por todas sus caras y vaya cogiendo todos los aromas.





Cuando veamos que ya se ha sellado bien, incorporamos la salsa picante al wok y removemos con energía para mezclarlo todo. En este punto añadimos un poco de cebolleta picada (mejor si es la parte verde, bien lavada eso sí) y salteamos. 

Ya sólo queda emplatar esta delicia. En bols individuales colocamos un poco de arroz basmati cocido y vertemos el pollo bien cubierto de la salsa. Picamos cilantro fresco y espolvoreamos por encima para darle frescor y color al plato.

Una joya asiática en tu mesa. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


domingo, 5 de julio de 2015

ROLLITOS DE VERANO RELLENOS DE POLLO Y SURIMI CON SALSA SWEET CHILI (Apocalypse Now)

Llega el calor y cada vez más se nos antojan recetas originales que refresquen nuestro gaznate. Nosotros nos vamos a ir de viaje (que ya es época) sin salir de la mesa para preparar estos deliciosos y sencillísimos rollitos de verano con reminiscencias a la cocina oriental. Por aquí hemos optado por rellenarlos de pollo, hierbas, surimi y verduras. Pero como siempre digo, sé que vuestra imaginación es inmensa, así que dejad que os guíe y probad nuevas fórmulas: langostinos, aguacate, setas... Y si ya la rematáis con una buena salsa Sweet Chili con vuestro toque especial, ya os salís. ¡Mandiles arriba!

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INGREDIENTES (2 personas)
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10 láminas de papel de arroz
1/2 pechuga de pollo
1 puerro pequeño
1 zanahoria
Cilantro fresco
Albahaca fresca (o cebollino)
10 palitos de Surimi
Lechugas variadas

Para la sala de chile dulce
Salsa Sweet Chilli
Cacahuetes tostados
1 chorrito de Salsa de Pescado
1/2 lima

Tiempo: 40 minutos

Película comparada: "Apocalypse Now" (Tras receta)


Primeros pasos

En una cazuela con agua y una pizca de sal vamos a cocer la pechuga de pollo. Esto llevará unos 25-30 minutos si usamos una olla normal.

Una vez cocida sacamos y dejamos que se enfríe. La "deshilachamos" con las manos hasta conseguir unas tiras finas. Reservamos.



Por otro lado podemos ir dejando preparados el resto de ingredientes del relleno para que luego el montaje nos resulte más cómodo.

Cortamos en tiras (con ayuda de un pelador) la zanahoria y el puerro. Lavamos las hojas de ensalada y de las hierbas. Secamos bien todo el exceso de agua que puedan tener. Reservamos.

Montaje

En un plato con un poco de agua templada vamos a ir sumergiendo unos segundos las hojas de papel de arroz. Normalmente te viene en el envoltorio el tiempo aconsejado. 

Extendemos las láminas en una superficie lisa y vamos colocando en el extremo las capas: hojas de lechuga, tiras de puerro, tiras de zanahoria, el pollo cocido, hojas de albahaca y de cilantro y por último una barrita cortada en dos de Surimi. 


Vamos enrrollando hasta llegar a la mitad apretando con fuerza para que no se nos salga el relleno. Plegamos los lados y terminamos sellando bien el pollito.

Repetimos la misma operación hasta terminar con todas las láminas.

Salsa Sweet Chili Especial

Mezclamos la Salsa Sweet Chilli (fácilmente asequible en cualquier supermercado o gran superficie) con un chorrito de Salsa de Pescado (si no tuviérais se puede sustituir por un poco de salsa de soja) y unas gotas de lima. Removemos bien y espolvoreamos unos pocos cacahuetes tostados y machacados. Decoramos con una hojita de cilantro y lista.

Emplatado

Servimos los rollitos o bien enteros o bien partidos por la mitad (el hecho de poner la barrita de Surimi partida nos servirá de guía) y colocamos la salsa en un bol para mojar. ¡Que aproveche, hitchcookianos! 


Película ideal para degustar este plato

APOCALYPSE NOW
("Apocalypse Now" de Francis Ford Coppola - 1979)


"Mi película no trata sobre Vietnam. Es Vietnam..." Así de lapidario y sentencioso se mostró Francis Ford Coppola en el Festival de Cannes del 79 a la hora de calificar su obra más personal y despiadada. Efectivamente, la piedra angular de su filmografía (con el permiso de la saga El Padrino) se nos muestra como una odisea infernal, un viaje a las entrañas de la locura, una radiografía visceral de la guerra y sus terribles consecuencias.

Cuando Coppola decide abarcar esta monumental epopeya, su cine y su personalidad (fue el líder de la corriente "El Nuevo Hollywood" de los 70) ya estaban asentados. Su leyenda ya se había tejido con obras tan esenciales como gloriosas como El Padrino y El Padrino II o La conversación. Es entonces cuando decide enfangarse y desarrollar la colosal tarea de la guerra de Vietnam desde un punto de vista jamás visto, llena de complejidad narrativa y técnica y con una crítica atroz sin contemplaciones, ni metáforas, ni dobles sentidos. Es un disparo a bocajarro. Punto.

"Apocalypse now" fue la obsesión de Coppola. Fue el reflejo de un "lunático" cineasta que se implicó en el proceso hasta límites insospechados. Problemas económicos, rodaje interminable (2 años) y decorados que se volaban por las duras condiciones atmosféricas son algunos de los problemas que acarreó el rodaje. De alguna forma Coppola era ese Coronel Kurtz, que vive aislado del mundo, con un ejército a sus pies y que actúa de una manera compulsiva, casi como un dios, pero incomprensible para el resto de mortales.

La película (lejos de otras obras bélicas de calado como las posteriores "Platoon" o "La chaqueta metálica") nos sumerge de lleno en la contienda. Seguimos los pasos del Capitán Willard (Martin Sheen, soberbio) y su polémica misión: eliminar al Coronel Kurtz (Marlon Brando, inmortal personaje), un renegado militar que ha enloquecido y sobrevive en una isla camboyana con una tribu que le adora como si fuese una deidad. Un viaje río arriba donde presenciamos atónitos la barbarie, la falta de moralidad, la locura y la descomposición humana en tiempos de guerra.

Nuestra receta para empezar se simboliza visualmente en el plato. Ese plato que hace las veces de barcaza que remonta el río en busca del diablo. Dentro de ella se arremolinan los "elegidos" para la misión. Nuestros rollitos ocupan las posiciones de esos soldados (casi hermanos de sangre) que conviven codo con codo en la pequeña embarcación. Discuten, se gritan... y se necesitan.

Pero la película, además de ser un thriller bélico, es también una profunda reflexión filosófica sobre el ser humano. Los rollitos nos sirven de nuevo para ejemplificar este punto: seres rodeados de una frágil cubierta (el papel de arroz-el humor que usan para combatir el miedo) que no hace sino que tapar sus verdaderas inquietudes. En su interior (o relleno) se encuentra la ansiedad, la frustración, la rabia, el temor, la irracionalidad de un conflicto que no entienden. El pollo, el surimi, las verduras, son esos sentimientos encontrados: el deber militar frente a la condición humana. Coppola despoja a todos sus personajes y los desnuda en la batalla. Pese a su "coraza" de papel de arroz, terminan por reblandecerse en los momentos críticos. Tanto es así que Willard parece que comprende a Kurtz pero acaba por eliminarle. Porque es lo que debe hacer... para eso le mandaron. Acata órdenes.

La salsa agridulce picante simboliza el elemento de fuego y sangre que posee toda la obra. El fuego de la lluvia de napalm sobre la jungla, el fuego del ritual de la tribu de Kurtz, el fuego de las explosiones mientras Robert Duvall (magistral como siempre) reta a surfear a sus lacayos. Y la sangre... la sangre que gobierna esa última media hora de surrealismo y locura. La sangre de las cabezas cortadas por Kurtz, la sangre de la matanza animal, la sangre de la muerte del coronel... Una violencia inusitada dentro de una pesadilla, casi psicotrópica, que nos encoge el estómago.

Nuestra receta tiene mucho de "Apocalypse now". Muchos elementos comunes, contando además con todos los ingredientes verdes que nos asemejan a la poblada jungla, que convierten a este plato en todo un viaje por Vietnam. No hay horror, por suerte, en devorar este plato. Pero eso no nos quitará la sensación de estar frente a una obra cruda, potente, llena de matices, donde explotan las sensaciones más ocultas de nuestro paladar. El apocalipsis... es ahora. Ya tenéis misión.

martes, 17 de marzo de 2015

UDON CON TERNERA Y SALSA HOISIN (Cena#77)

¿Sabes esas ocasiones en las que ves un par de filetes sobrantes en la nevera y te da como pereza tomarlos a la plancha? Pues hoy se han acabado. Porque podemos darles una salida bien digna con esta receta a cámara rápida con aroma oriental. Yo he usado para la ocasión unos mega-tallarines Udon que compré, pero pueden servirnos cualquiera para este cometido. Además, quería probar esa fantástica Salsa de Hoisin (su sabor nos catapulta al pato pekinés de inmediato, aunque no es la "original", es más bien un tipo de Salsa barbacoa de Oriente) que anima esta película por su potencia e intensidad. Sacad los palillos a relucir porque esta noche toca viajar...  ¡Mandiles arriba!

INGREDIENTES (4 personas)
2 filetes de tenera (en tiras)
300 grs de tallarines Udon
1 cebolla
1 zanahoria
1 puerro
1 pimiento verde
Aceite de sésamo (o aceite de oliva)
Jengibre fresco
Salsa de soja
Salsa Hoisin
Cilantro
Sal, pimienta

Tiempo: 15 minutos

A trocear 

Lo primero y más efectivo que podemos hacer es ir cortando en tiras o juliana todos los productos. Si el carnicero nos ha hecho "el trabajo sucio" pues eso que nos ahorramos. Pero no es malo hacerlo nosotros, así nos aseguramos de quitarle todas las venillas y huesos que pueda tener la carne.

Cortamos, pues, los filetes en tiras y reservamos. Salpimentamos al gusto.

Cortamos el puerro, la cebolleta, la zanahoria y el pimiento verde en juliana. Picamos muy fino el jengibre fresco. Si no tenemos, podemos sustituirlo por un par de dientes de ajo.

Al wok

Calentamos un par de cucharadas de aceite de sésamo (se puede usar de oliva, pero en esta ocasión nos viene bien el toque oriental) Y cocinamos la carne hasta que quede bien sellada y dorada por todas partes. Sacamos y reservamos.

NOTA: En este punto podemos poner a cocer los Udon según nos indique el gentil fabricante, pero no suelen ser más de 5 minutos. Esto es una cena a cámara rápida, no perdemos el tiempo...



En el mismo aceite de la carne (añadimos un poco más si vemos que nos quedamos escasos) salteamos las verduras unos 3 minutos, ya que deben quedar "crocantes". Añadimos entonces los tallarines colados y nuestras tiras de ternera.

Incorporamos un chorrito de salsa de soja y dos o tres cucharadas de Salsa Hoisin. Removemos bien todos los ingredientes para que se impregnen de la salsa y apagamos el fuego.



Emplatamos. En un plato hondo colocamos un par de cucharadas grandes de tallarines, con carne y verduras y terminamos por coronar con una hojita de cilantro fresco.

¡Que aproveche, hitchcookianos! 

martes, 3 de marzo de 2015

SOPA DE NOODLES Y SHITAKE (Cena#74)

Dentro de las delicias culinarias chinas, esta sopa siempre ha sido una de mis preferidas. Y ya era hora de recrearla. La receta no puede ser más sencilla aunque no por ello hay que darle mimo y trabajar bien los ingredientes para que compaginen a la perfección y tengamos la sopa deseada. Yo usé unas setas shitake pero, como siempre, os animo a probar vuestro ingenio con pollo, carne, pescado, tofu... Aquí os marco una idea, que por cierto, está de muerte. ¡Mandiles arriba!


INGREDIENTES (2 personas)

200 grs de noodles (Udon)
200 grs de setas Shitake
1 zanahoria
1 trozo de col
1 cebolleta
1 rama de apio

1 puerro (parte blanca)
Agua

1 chorrito de soja
Sal, pimienta y aceite de Sésamo
Cilantro para decorar


Tiempo: 20 minutos

Ponemos por un lado un cazo con abundante agua y llevamos a ebullición. Añadimos los noodles y dejamos que se vayan cociendo según nos dicte el fabricante (unos 5 minutos suelen ser)

En una cazuela o sartén honda, añadimos nuestras verduras cortadas en juliana. Sofreímos con un poco de aceite de sésamo (o de oliva o de girasol, en su defecto)

Incorporamos las setas shitake (bien limpias y secas) y rehogamos unos minutos a fuego vivo sin dejar de remover. Salpimentamos al gusto y añadimos un chorrito de salsa de soja.

En ese momento añadimos el agua (un poco a ojo, pero le calculo unos 500 ml) y dejamos que hierva el conjunto para que se aromatice el líquido con las setas y las verduras.

Por último, vertemos los noodles ya cocidos y mezclamos bien.

Servimos en cuencos individuales con unas hojitas de cilantro para decorar. Y listo. Un plato vistoso, supersabroso y digno de nuestras cenas a cámara rápida. ¡Que aproveche, hitchcookianos!