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miércoles, 14 de noviembre de 2018

TORTILLA DE PATATAS Y BACALAO

No te quiero robar más tiempo del necesario en la lectura, porque cuando veas la foto sólo pensarás en hacer esta Tortilla de Patatas y Bacalao al momento. Te vale para cenar y para tener un tupper maravilloso al día siguiente en el tajo. Si es que puedes resistir la tentación, claro...

Sólo apuntar dos cosas: las migas del bacalao las puedes comprar ya desaladas  o las puedes desalar en casa. Para ello coloca las migas en un cuenco con agua durante 30-35 minutos. Enjuaga bien y sécalas. Si fuese un bacalao entero es otra película, pero nos centramos en la sencillez del plato... Y como segundo apunte no escatimes en productos de calidad. Cocinar unas buenas patatas en otro aceite que no sea de Oliva Virgen Extra roza casi el delito federal. Así que mima tus ingredientes...

Por supuesto que puedes añadir algún que otro ingrediente a esta receta: un poco de ajo en el aceite para aromatizar, un poco de perejil picado cuando la cuajes, espinacas rehogadas... Mira tu nevera, ella te dirá qué hacer... Pues poco más que añadir. ¡Mandiles arriba! 


Ingredientes:
  • 3-4 patatas grandecitas
  • 200 g de migas de bacalao desaladas
  • 5-6 huevos L
  • 1 cebolla
  • Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Sal
Tiempo: 30 minutos

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Pelamos las patatas y las troceamos. O bien en trocitos, pequeñas láminas, daditos... Lo importante es que no sean muy grandes para homogeneizar la fritura.

Ponemos las patatas en un cuenco con agua para que suelten el almidón. Pasados unos 10-15 minutos enjuagamos y secamos a conciencia, que como queden restos de agua saltará el aceite.


Ponemos una sartén honda al fuego con aceite de oliva Virgen Extra. La cantidad no debe ser abusiva pero tampoco quedarnos cortos. El ojo es tu mejor aliado en este punto. Cuando esté caliente añadimos primero la cebolla y rehogamos unos 10 minutos para que coja color. 

Luego añadimos las patatas troceadas, añadimos sal, y subimos la potencia removiendo sin parar. Cuando coja caña, bajamos el fuego y tapamos la sartén. 


Dejamos confitarse a fuego bajo hasta que las patatas estén tiernas. NOTA: Importante vigilar siempre nuestro plato y darle vueltas y ayudarle a cocinarse por igual y evitar que se queme.


Sacamos con una espumadera las patatas y la cebolla cocinadas para evitar todo resto de aceite. También los puedes poner en un colador con un cuenco abajo para que suelten el exceso de grasa.

Batimos los huevos en un bol amplio y añadimos la patata y la cebolla. Removemos bien. Vertemos igualmente el bacalao desmigado y mezclamos.


Ponemos una sartén antiadherente al fuego con una cucharada del aceite de la patata y cuajamos por un lado. Volteamos con ayuda de un plato y cuajamos por el otro lado. NOTA: El gusto del cuajado me temo que depende única y exclusivamente de ti, amig@ mío... 

Servimos, cogemos un tenedor y disfrutamos de lo lindo.

¡Que aproveche, hitchcookian@s!

martes, 20 de marzo de 2018

ALBONDIGAS DE BACALAO CON COCO (Receta de mar y playa)

Hay otra forma de comer bacalao. Realmente hay docenas de formas, pero estas albóndigas de bacalao con coco son todo un hallazgo culinario. Súmale a su vistosidad y su sabor, la extrema facilidad de preparación y tendrás un plato o un entrante que descolgará mandíbulas de la admiración.

Yo te doy pautas de ingredientes para que cates esta delicia, pero deja volar la imaginación y juega con las especias y las hierbas aromáticas. Aquí las reglas solo las pone una persona: tú. Pero verás que la alianza del bacalao y el coco es algo sorprendente. Una suerte de "mar y playa"...

Se acerca la Semana Santa y con ella las redes se inundan de recetas de bacalao por todas partes. Sáltate la rutina y prepara estas albóndigas para disfrute de tu paladar y el de otros. ¿Te animas? Pues ya sabes qué hacer... ¡Mandiles arriba! 


INGREDIENTES (4 personas)
  • 500 g de bacalao desalado
  • 200 ml de leche
  • 50 g de pan duro
  • 1 huevo
  • 3 cucharadas soperas de leche de coco
  • 3 cucharadas soperas de coco rallado
  • 1 diente de ajo
  • 1 cebolla morada
  • 1/2 manojo de cilantro fresco
  • Sal, pimienta negra y aceite de oliva Virgen Extra

Tiempo: 10 minutos + 30 minutos del reposo

ELABORACIÓN

Remojamos el pan duro en la leche y lo escurrimos bien. Lo colocamos en un bol grande.


Picamos finamente el bacalao desalado (y sin espinas ni piel, faltará más), la cebolla, el cilantro y el ajo. Lo añadimos al bol.

Incorporamos el huevo, la leche de coco y el coco rallado. Salpimentamos al gusto y removemos. Tapamos con papel film y dejamos reposar la mezcla 30 minutos en la nevera.



Cogemos pequeñas porciones y formamos las albóndigas.

Freímos en una sartén con aceite caliente (o en la freidora) y sacamos a papel absorbente. NOTA: Mejor por tandas.

Emplatamos individualmente y decoramos con una ramita de eneldo.

CONSEJOS
  • Queda muy bien como aperitivo y no necesita salsa alguna, a mi juicio. Son muy jugosas y hay que disfrutar del contraste del pescado con el coco. Una salsa se lo podría llevar por delante.
  • También puedes prepararlas con salmón o merluza. 
  • Si no te gusta el cilantro prueba con perejil, eneldo o incluso con hierbabuena.



¡Que aproveche, hitchcookian@s!

lunes, 10 de abril de 2017

BACALAO A LA PORTUGUESA (Receta fácil de pescado)

La cocina portuguesa es toda una experta en el trato y manejo del bacalao. Materia prima no le falta, a lo que sumamos una perfecta combinación de acompañamientos y una aparente sencillez en el proceso. En esta ocasión posé mi mirada en una versión de Recetas de Rechupete para confeccionar este maravilloso plato de pescado al horno con patatas y cebolla. 

Bacalao a la portuguesa

Normalmente se trabaja con bacalao en salazón y posteriormente desalado, pero mi nevera (o mi pescadero) tenía a bien proporcionarme un buen pescado fresco que no ha dudado en ser el protagonista total de esta obra culinaria. Lo regamos todo con un buen vino de Oporto y dejamos que el horno nos termine esta delicia marítima y de campo que os aseguro repetiréis. 

Sencillo, saludable, económico, con personalidad... este plato de bacalao os hará viajar al país vecino a bocados. ¡Mandiles arriba! 

Bacalao a la portuguesa

Ingredientes (2 personas)
  • 2 lomos de bacalao fresco 
  • 2 cebollas 
  • 2 patatas medianas 
  • 4 dientes de ajo
  • 1 vasito de Oporto 
  • 1 cdita de Pimentón de la Vera (el mío de Candeleda, por supuesto)
  • Harina para rebozar
  • Sal, pimienta y aceite de oliva
Tiempo: 50 minutos 

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La cebolla pochada

Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana (en tiras) En una sartén con dos o tres cucharadas de aceite de oliva, la vamos a ir sofriendo hasta que quede tierna. Unos 20-25 minutos a fuego moderado tirando a bajo.


Cuando ya esté blandita, apartamos la sartén del fuego y añadimos el pimentón, de esta forma nos aseguraremos que no se queme. Removemos bien y volvemos a poner al fuego. 


Vertemos el Vino de Oporto y damos un hervor fuerte para que el alcohol se evapore.


Las patatas 

Pelamos y laminamos las patatas con ayuda de una mandolina. Conviene dejarlas en remojo un rato para que suelten parte del almidón y a la hora de freírlas no se nos peguen unas a otras.


Las freímos en una sartén con abundante aceite y sacamos a papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. NOTA: Dejaremos que se cocinen pero que nos queden ligeramente crudas, ya que terminarán su proceso en el horno.

El bacalao

Salpimentamos los lomos y los pasamos ligeramente por harina. Los vamos friendo en la misma sartén de las patatas. Con 2 minutos por cada lado será suficiente.



Horneado 

Precalentamos el horno - con anterioridad - a 170/180º. 

En una bandeja apta para el horno - yo usé una de barro - colocamos una cama con las patatas. Sobre ella depositamos el pescado y distribuimos por encima la cebolla y la salsa.

Horneamos durante 20 minutos.


Sacamos y servimos caliente en platos individuales. ¡Que aproveche, hitchcookian@s!

Bacalao a la portuguesa

martes, 21 de marzo de 2017

BACALHAU À BRAS (Bacalao dorado, a mi manera)

Esta receta de la cocina portuguesa es un todo un símbolo de la gastronomía mundial. El Bacalhau à Brás o Bacalao Dorado es un plato de pescado sensacional, fácil de preparar y que combina a la perfección con un buen revuelto. Está claro que el que lo prepara... repite.

El nombre de Bacalao Dorado viene dado por el color amarillo oro que le otorga el huevo y la patata frita. He visto algunas variantes que le añaden cúrcuma para potenciar el color, pero me parece un poco aromatizar sin venir a cuento un plato que ya de por sí tiene muchos elementos sabrosos y con personalidad. Simplemente debemos vigilar los tiempos y el tostado para no pasarnos. Queremos color dorado, no negro tizón.

Bacalhau à bras o bacalao dorado

Si vas a Lisboa o has ido, sabrás que este plato tiene que caer sí o sí. Y hoy lo vamos a preparar en los fogones del hogar sin muchas complicaciones. Necesitarás un poco de destreza y mucho mimo para obtener al final un plato cremoso (que no seco) y plagado de olor a mar.

Créeme si te digo, hitchcookian@, que te va a sorprender este plato y que lo harás en más de una ocasión. Ya de paso pruebas tus virtudes con el cuchillo para hacer las patatas paja (vigilando de no llevarte un dedo por el camino). Pues venga, que nos vamos al país vecino a comer... 

¡Mandiles arriba!

Bacalhau à bras o bacalao dorado

Ingredientes (2-3 personas)

  • 1/2 kg de bacalo fresco sin piel ni espinas
  • 3 patatas
  • 2 huevos 
  • 2 cebollas medianas
  • 1 diente de ajo
  • Sal, pimienta y Aceite de Oliva
  • Perejil fresco picado
  • Aceitunas negras (opcionales)
Tiempo: 20-25 minutos

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NOTA INICIAL: Esta receta se suele preparar con bacalao en salazón, pero como yo tenía unas buenas tajadas de bacalao fresco, me pareció una buena opción para darles una salida digna. Para desalar el bacalao necesitaréis sumergir el pescado en agua durante 40-48 horas, cambiando el agua cada 6 horas. Y deberá estar siempre en la nevera, para evitar riesgos de fermentación.

El sofrito de pescado

Limpiamos a conciencia el pescado, retirándole todas las espinas que puedan haber. Este plato necesita tener un bocado limpio, nada más desagradable que toparte con una espina, así que nos tomamos nuestro tiempo para dejar el bacalao "niquelao". 

Desmenuzamos el pescado con las manos hasta obtener unas "migas". Reservamos.


Picamos la cebolla en trocitos y la ponemos a sofreír en una sartén con un poco de aceite de oliva. Cuando esté blandita y algo dorada (unos 10-12 minutos) añadimos las migas de bacalao. Echamos una pizca de sal y pimienta negra molida. Vamos mezclando bien para que se cocine el pescado.


Las patatas fritas y el revuelto

Por otro lado cortamos con ayuda de una mandolina o a cuchillo con paciencia y cuidado, las patatas en tiras muy finas (tipo "paja") Las lavamos bien para que pierdan el almidón y las secamos con ayuda de un trapo de cocina.


En una sartén con abundante aceite caliente, las freímos hasta que queden crujientes y doradas. No nos llevará mucho tiempo ya que son muy finitas. Así que estad al loro que no se quemen...


Escurrimos las patatas en papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.


Añadimos las patatas (reservando algún montoncillo para el final del plato) y removemos bien. Picamos el perejil y lo espolvoreamos por encima.

Batimos los huevos en un bol, le añadimos un diente de ajo majado o muy picado (esto es opcional) y lo incorporamos al sofrito de la cebolla, el bacalao y las patatas. 


Removemos bien todo el conjunto durante 2-3 minutos, para que así se vaya cuajando el huevo y mezclándose bien todos los ingredientes, esa es la clave. IMPORTANTE: Que nos quede meloso, jugoso, esponjoso... no que quede seco y las patatas deben mantener un punto crujiente.

Montamos el plato con el revuelto de bacalao, cebolla, patatas y huevo en el centro. Coronamos con un buen puñado de patatas paja y unas oliva negras alrededor. Culminamos la obra maestra con unas hojas de perejil fresco y listo.

¡Que aproveche, hitchcookian@s mi@s!

Bacalhau à bras o bacalao dorado

miércoles, 15 de febrero de 2017

FISH & CHIPS (El hombre que sabía demasiado)

Fish and chips

La pasión de los británicos por su popular "Fish & Chips" es altamente conocida. Es una comida callejera, asequible y económica. El pescado rebozado y las patatas fritas son casi un emblema gastronómico y jamás hay que perder la oportunidad de catarlos. Una suerte de "finger-food" que hará las delicias de mayores y pequeños - buena opción para incluirles pescado -. 

Normalmente se prepara con pescado, aunque - tal y como he hecho yo - también se puede usar unos buenos filetes de merluza. Como acompañamiento puede tirarse de puré de guisantes, pepinillos en vinagre o de una buena salsa para "dippear". Y por supuesto debemos garantizarnos unas excelentes patatas fritas, melosas por dentro y crujientes por fuera. Abajo te doy las claves del éxito... 

Para tan especial momento nos acompaña en la comparación gastro-cinéfila mi querido Sir Alfred Hitchcock, que nos cede gustosamente su versión americana de "El hombre que sabía demasiado" para llevar este bocado británico a otra dimensión y divertirte (¿acaso debe haber otro propósito?) con esta mezcla maravillosa de cine y cocina. Prepárate que esto se va a llenar de buen suspense culinario. Así que... ¡mandiles arriba! 

Fish and chips

Ingredientes (4 personas)
  • 800 grs de filetes o lomos sin espinas de bacalao o merluza (yo usé merluza)
  • 120 grs de Harina de trigo
  • 100 grs de Maicena 
  • 250 ml de Cerveza 
  • 1 cdita de Curry
  • Perejil fresco picado
  • Sal y pimienta negra molida
  • Aceite de girasol o aceite suave
Para las patatas fritas (chips)
  • 3-4 patatas para freír (variedad Monalisa o Kennebec) 
  • Aceite de oliva 
  • Sal
Para la salsa
  • 4 cdas de Mayonesa 
  • 2 cdas de yogur
  • 1 cda de Mostaza de Dijon
  • Cebollino fresco picado
  • 1 cdita de comino molido
  • Unas gotas de lima o limón
Tiempo: 60 minutos.
Película comparada: "El hombre que sabía demasiado" (Alfred Hitchcock, 1956)

Disfruta de la comparación cinematográfica tras la receta...

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El rebozado

En un bol vamos a disponer la masa del rebozado. Para ello echamos la harina de trigo y la maicena (harina de maíz) y lo mezclamos todo bien.




Vamos añadiendo la cerveza poco a poco mientras vamos removiendo la mezcla con unas varillas. Nos tendrá que quedar una masa sin grumos.

Incorporamos el perejil, luego el curry y damos un "último meneo" al combinado. 

Limpiamos bien el pescado por si tuviera alguna espina "rebelde" y los cortamos a lo largo, de tal modo que nos queden unas tiras como de un dedo de grosor. Salpimentamos por ambas caras y los sumergimos en la mezcla del rebozado.

En una sartén con aceite bien caliente, vamos friendo las tiras hasta que queden bien doradas por todas partes. Sacamos a papel absorbente hasta terminar con todo el material marino... 

Las chips

Vamos a emplear la técnica de la "doble fritura" para asegurarnos unas buenas patatas fritas suaves por dentro y crujientes por fuera. 

Primera fritura

Pelamos las patatas y las cortamos en bastoncillos (corte común llamado "batonnet"). Las dejamos en remojo durante 10-15 minutos, de ese modo perderán algo de almidón (así no se nos pegarán).

Las secamos a conciencia y calentamos abundante aceite en una sartén. La técnica nos habla que en la primera fritura el aceite debe estar más o menos a 140º. Si tienes termómetro, bien. Pero si no un truco infalible de El Confidencial es echar una miga de pan, si se queda en el fondo es que el aceite está más o menos caliente y podemos echar las patatas. Mejor en tandas, hasta que las veamos ligeramente doradas pero no fritas del todo.

Reposo

Con la primera fritura nos garantizamos que se hagan bien por dentro. Las sacamos y las dejamos enfriar durante 30 minutos. NOTA: En este punto podrías congelarlas (una vez frías) y así tener siempre patatas fritas caseras a punto para un último golpe de fritura. Merece la pena...

Segunda fritura 

Pasamos a la segunda fritura el aceite deberá estar a unos 180º. El truco sin termómetro es echar una miga de pan y si flota, tenemos la temperatura adecuada. Como antes, echamos las patatas por tandas hasta que queden bien doradas, tersas y crujientes. Sacamos a papel de absorber.

Emplatado

Mezclamos todos los ingredientes de la salsa y removemos bien. Ni qué decir que vayáis probando según vayáis echando para dar con "vuestro toque".

Presentamos el pescado sobre papel de periódico para hacerlo más "comida callejera". Servimos las patatas del mismo modo en algún recipiente alto para que sobresalgan y acompañamos con la salsa ligeramente espolvoreada con un poco más de cebollino picado. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
THE MAN WHO KNEW TOO MUCH
("El hombre que sabía demasiado" - Alfred Hitchcock, 1956)


Siempre es un placer volver a mis orígenes gastro-cinéfilos con el maestro que dio sentido a esta chifladura de blog. Para la ocasión lo tenía claro desde el inicio. Al tratarse de una receta británica, callejera, con un enorme poderío visual y siendo un "remake" por mi parte de un clásico, había que dejarse atrapar por ese thriller milimétrico y maravilloso llamado "El hombre que sabía demasiado" 

Una de esas "películas familiares" del genio inglés, donde la calma se transforma en tempestad en cuestión de segundos. Y en donde los mundanos personajes son arrastrados por una marea de hechos extraordinarios, y tendrán que sacar a relucir sus mejores dotes detectivescas y heroicas para escapar. Puro Hitchcock, nada le gustaba más que masacrar a la gente corriente... 

Unos pocos antecedentes... 

A mediados de los años 50, Hitch ya estaba más que consagrado en el panorama mundial. Su virtuosismo técnico y su impronta de suspense eran ya un sello inconfundible. Esa década fue la más prolífica para él y donde podía permitirse lujos al convertirse en su propio productor. Cuando llegó el año 1956 ya había entregado piezas fundamentales de su filmografía "cincuentera" como "La ventana indiscreta", "Yo confieso", "Extraños en un tren" o "Crimen perfecto". 

Pero es en ese año cuando decide "auto-revisitarse" a sí mismo (ya lo hizo anteriormente con sus películas de "Sabotaje" de 1936 y 1942), y posa su mirada en su película británica de 1934, "El hombre que sabía demasiado" (protagonizada por Peter Lorre). Ya en Hollywood posee poder total sobre la obra, un abultado presupuesto y un elenco popular y de prestigio (un extraordinario James Stewart y una más que notable Doris Day) para catapultarla al éxito. Y así fue. Con Oscar a la "Mejor Canción" incluido (por la célebre y maxi tarareada Whatever will be, will be - Qué será, será...) 

El argumento 

Así pues nos encontramos con un Hitchcock cómodo, asentado y dispuesto a divertir al espectador y hacerle sufrir en sus carnes las vicisitudes de un matrimonio común (un médico, su mujer cantante y su hijo pequeño) que se ve inmerso en una trama de espionaje internacional durante unas vacaciones  - aparentemente relajadas - en Marruecos. 

Y es que cuando eres el único poseedor de una información que te susurra un hombre moribundo,  nada bueno puede suceder. A partir de ahí, el secuestro del niño y un plan de atentado irán agitando la trama de esta pareja hasta culminar en un colofón narrativo y dramático como pocas veces se ha rodado. Hablo, naturalmente, de la majestuosa secuencia del Albert Hall. Cine total, ese que funciona con la precisión de un reloj y te mantiene petrificado en el asiento.

Nuestra cine-receta 

Por un lado nos topamos con las similitudes claras con este "English-finger-food": la nacionalidad británica de Alfred Hitchcock, que se trata de un "remake" de una obra inglesa y que la mayor parte de la película transcurre en Londres. Pero vayamos un poco más lejos...

La historia arranca con un placentero viaje por Marrakech, donde un matrimonio disfruta de largos paseos por los zocos y el folclore y la gastronomía marroquí. Esos primeros apuntes que se nos materializan con exóticos aromas como el comino o el curry, perfumando el ambiente y la cocina de una paz que se resquebrajará tarde o temprano.

Empezamos a gestionar el primer nudo de la trama mientras mezclamos en el bol las piezas clave que recubrirán la historia: la harina, la cerveza y la sal equivalen a esa "masa madre" en el que se sumergirán sin querer nuestros protagonistas (el asesinato del espía y su posterior confesión letal al afable doctor) A partir de ahí lo extraordinario se hace con el poder absoluto.

El matrimonio - a nuestros ojos alocados, el pescado - se verán forzados a adentrarse en una espiral de violencia, secuestros, planes criminales y espionaje, y tendrán que mostrar una coraza especial para hacer frente a todos estos hechos. Primero se recubren de la masa para luego pasar por la cólera del aceite caliente. Ya no son dos personas mundanas, ahora deben hacer frente a un dilema crucial: salvar a su hijo o evitar un atentado. 

Una vez que se forma "una costra" en su espíritu es cuando pueden contraatacar, el secuestro del pequeño les empuja a sacar una destreza que creían ausente en sus vidas. La fuerza que les otorga el rebozado, el curry o el perejil les permite "freírse" en acontecimientos de calado criminal. Y la "rubia" de turno - aquí de aparente fragilidad y sumisión - se nos antoja como esas relucientes y crujientes patatas fritas, donde el amarillo predomina, y se erige como un protagonista con un interior amable y maternal pero con una inteligencia y sagacidad propia de un dorado a fuego vivo. A fin de cuentas es ella en realidad la que maneja y descubre los misterios de la trama... 

Al final todo queda postrado en el Albert Hall, donde se cometerá el asesinato del ministro a la espera de una nota concreta. El plato de pizarra se nos asemeja a ese escenario mortal. El cronómetro de Hitchcock gira para sumirnos en un fuego cruzado donde la víctima, la orquesta, el matrimonio y el francotirador se arremolinan en un mismo espacio como el pescado, las patatas y la salsa en un mismo plato de presentación. Ella evita el crimen con su grito (es cantante, buen juego con la personalidad del personaje) y conecta secretamente con su hijo gracias a cantar la célebre canción para culminar en un final feliz, para celebración del espectador y del comensal. 

"El hombre que sabía demasiado" es, ante todo, un divertimento ejemplar por parte de uno de los mejores animadores visuales que ha dado el séptimo arte. Nos convierte en detectives y cómplices de una trama muy bien orquestada y que nos lleva por pistas falsas, personajes siniestros y un mar de dudas hasta dar con la verdad total. Es una película clásica de Hitchcock, posee gran parte de sus pasiones y obsesiones: seres normales en hechos que les sobrepasan, conspiraciones, humor negro, misterio y muerte. Nuestra receta ha tratado de mantener ese "espíritu británico" que impregna esta obra basada en su homóloga de los años 30.

Qué será, será... pues, por de pronto, es una gran receta apoyada en un thriller de enorme altura. Ahora ya sabéis demasiado. No os queda otra que prepararla...  

lunes, 8 de diciembre de 2014

BACALAO CON COSTRA DE CILANTRO Y PATATAS GAJO ESPECIADAS (Cena#67)

INGREDIENTES (2 personas)
2 lomos de bacalao
Tomatitos cherry
1-2 cebolletas
1 diente de ajo
Cilantro fresco
Sal, pimienta y aceite de oliva
Crema de vinagre balsámico

Para la costra de cilantroPan duro (o pan rallado)
Cilantro fresco
La piel de 1 limón
Parmesano rallado

Para las patatas gajo8 patatitas
Especias al gusto (orégano, albahaca, perejil, comino...)
Sal y aceite de oliva

Tiempo: 20 minutos
Como amante confeso del pescado, esta receta es un placer de preparar y de degustar, que es lo suyo. No hace falta grandes locuras para dar con un plato vistoso, jugoso y tremendamente aromático. Yo lo hice con unos lomos de bacalao que vagaban por mi nevera, pero supongo que admite cualquier lomo de pescado, siempre que esté limpio de piel y espinas: perca, merluza, mero... Os animo a que os  lancéis al océano y atrapéis esta receta a cámara rápida. ¡Mandiles arriba!


Primeros pasos...

Lo primero es ir precalentando el horno a 180º.

Lo más cómodo para esta receta es preparar el pescado sin piel y limpios de espinas, nos facilitará luego mucho el bocado. El pescadero nos puede aconsejar en este punto, si es que es majo, que entiendo que sí. Ya vuelvo... Salpimentamos los lomos por ambas caras.

En una sartén con aceite de oliva caliente, los vamos a ir dorando. Un minuto por cada lado. NOTA: Se trata de conseguir que cojan color, no que se cuezan. Los sacamos a una bandeja de horno. 

Avanzando...

En esa misma sartén (con los jugos y el aceite del pescado) saltearemos los tomatitos cherry cortados por la mitad, la cebolleta en juliana y el diente de ajo picado. Unos minutos y añadimos cilantro picado. Sacamos a un plato.

En una trituradora o en la Thermomix echamos unos trozos de pan duro, un manojo de cilantro fresco, rallamos la piel de un limón (sin parte blanca) y un poco de Parmesano. Trituramos unos segundos y listo nuestra "costra" especial.

Al horno...

Vertemos sobre cada lomo un poco del salteado de tomates y cebolletas (con generosidad) y espolovoreamos con el pan rallado de cilantro. Horneamos durante 8-10 minutos, que quede hecho el pescado y con una dorada costra por encima.

Las patatas...

Aprovechamos ese tiempo para preparar las patatas gajo. Pinchamos con un tenedor cada patatita (mejor si son pequeñas) y la metemos en el microondas 5 minutos. 

Las sacamos con cuidado y las cortamos en gajos. Espolvoreamos por encima sal y las especias que más nos apetezcan. Mezclamos bien. En una sartén con aceite las freímos hasta que queden crujientes. Sacamos a un papel absorbente y listo.

Colofón..

Sacamos el pescado del horno y lo disponemos en un plato, lo rociamos con una línea de crema de vinagre balsámico. Colocamos con gracia (que la tenemos) las patatitas especiadas y decoramos con una hojita de cilantro. Un espectáculo para la vista y el paladar. ¡Que aproveche, hitchcookianos!

sábado, 13 de septiembre de 2014

BACALAO "SONROJAO" CON PATATAS GAJO (Arde Hollywood)

INGREDIENTES (2 personas)
2 lomos de bacalao fresco
4 patatas medianitas
1 tomate maduro
2 dientes de ajo
Comino en grano
Semillas de sésamo
Orégano seco
Sal, pimienta y aceite de Oliva Virgen Extra
Perejil fresco picado

Tiempo: 30 minutos

Película comparada: "CAUTIVOS DEL MAL" (Ver comparación abajo)
www.facebook.com/thehitchcook

Seguimos pescando en mar abierto y ofreciendo recetas marítimas para salirnos de la rutina y catar platos clásicos pero con acompañamientos y aliños diferentes. Hoy echamos la caña a un bacalao espectacular y a unas patatas gajo que no os dejarán indiferentes (espero). Una receta bien sencilla, muy socorrida y que alimentará vuestras ansias de cocinar, que sé que son muchas. Sin más dilación, nos ponemos el mandil, calentamos motores y nos vamos a faenar. Silencio... se cocina.

Las patatas gajo: actrices secundarias

Como esta variante va con piel, tendremos que hacer un lavado a conciencia de las patatas. Las secamos bien y las cortamos por la mitad. Esa mitad en otra mitad y así iremos sacando gajos. Los colocamos en un bol y las salamos.

Por otro lado machacamos en un mortero el sésamo, el orégano y el comino en grano. Vertemos esa aromática mezcla de especias sobre las patatas. Añadimos pimienta y un buen chorro de aceite de oliva Virgen Extra. Removemos bien con las manos para que se impregnen todas las patatas.


Precalentamos el horno a unos 180º-200º. 

Lavamos el tomate y le hacemos una cruz con el cuchillo en la parte de arriba (para pelarlo luego mejor) Colocamos en una bandeja de horno las patatas, el tomate y cuatro dientes de ajo sin pelar. Regamos el tomate y los ajos con un chorrito de aceite de oliva y dejamos que se ase todo unos 20 minutos.


Pasado ese tiempo sacamos con cuidado. Dejamos atemperar el tomate y le extraemos la carne. Pelamos los ajos y trituramos todo con un chorro de aceite de oliva para conseguir una salsa densa, que utilizaremos para napar el pescado (es decir, para cubrirlo)

NOTA: No apagamos el horno.

El bacalao: la estrella

Salpimentamos nuestros lomos de bacalao. Y lo napamos (cubrimos) con la salsa de tomate. Lo colocamos en la bandeja, junto a las patatas (así se mantendrán calientes) y lo cocinamos unos 5 minutos y otros 2-3 minutos con grill. 


Ya sólo nos queda emplatar esta joyita martíma. En un plato disponemos el bacalao bien cubierto con la salsa de tomate aromatizada y al lado las patatitas gajo. Espolvoreamos un poco de perejil fresco picado y ya tenemos nuestro Bacalao "Sonrojao" preparado para la cata. 

¡Que aproveche, hitchcookianos!


Película ideal para degustar este plato

THE BAD AND THE BEAUTIFUL
("Cautivos del mal" de Vincente Minnelli - 1952)

No era fácil buscar un referente apropiado a esta maravillosa receta. A mis ojos (siempre alocados) me sugería desde el inicio que el pescado era una tentación asediada de hienas (gajo) dispuestas a devorarlo. Había que dar con algún guiño cinéfilo que representase a una figura omnipresente, que se asentase en el centro de las vidas de las demás y condicionase sus existencias. Y chispazo. Me vino a la mente esa gigantesca y despiadada obra de "cine dentro de cine" llamada "Cautivos del mal".

Vincente Minnelli es, a todas luces, uno de los mejores directores de la historia del cine. Y sus manos artesanas han trabajado en todo tipo de cine-cocinas. Musicales: Un americano en París o Brigadoon. Comedias: El padre de la novia. Biografías: El loco del pelo rojo. Aventuras: El pirata. Su sello es inconfundible, su talento inabarcable. Por eso cuando decide cavar en las entrañas de Hollywood y sacar su cara menos honorable, sólo podía salir una obra maestra. Dura, cruel, profunda, dolorosa...

Cautivos del mal narra (con un lenguaje moderno de continuos flash-backs) la historia de un joven aspirante a magnate de la industria (un Kirk Douglas maravilloso). Cuenta su ascenso, su estancia en la cima, la transformación del monstruo y su caída a los infiernos. Todo eso aderezado con aquellas personas (la bella Lana Turner, Walter Pidgeon, Dick Powell...) que una vez le fueron de utilidad para sus mordaces intereses, pero que una vez usados, no dudó en tirarlos a la papelera. Personas que le empujaron en su ascenso, que le cuidaron, le ayudaron, le soportaron, y que con el paso de los años sólo tienen rencor, odio, furia contenida hacia ese insaciable ser atragantado de su propia gloria.

Nuestra receta basa todo su contenido en esa figura (Douglas) central que gobierna el plato con su todopoderosa figura. El bacalao se nos resuelve aquí como ese titán cinematográfico, gigante, hinchado de poder y éxito. Su presencia en el medio del resto de ingredientes representa esa sensación ególatra de ser el centro de atención de todo y de todos. 

La salsa de tomate se nos asemeja a todas esas sensaciones y emociones que posee el propio personaje y, al mismo tiempo, a las que provoca en el resto de la gente. El tomate asado, el ajo, el aceite de oliva, no son sino símiles culinarios para reflejar ese ramalazo de crueldad que tiene. Él bacalao es un ser benévolo, blanco, con ansias de triunfar... pero una vez que la salsa va cubriendo su mente, enseguida se convierte en alguien déspota, maquiavélico, cruel, despiadado... 

La actriz que le amó, el amigo que le encumbró, el guionista que le ayudó... cobran aquí vida en esas patatas gajo que rodean al terrorífico héroe. Unas patatas inicialmente crudas, sin conocimientos de ninguna clase y que poco a poco van moldeando su personalidad y cobrando un sabor inusitado. El comino, el orégano y el sésamo terminan por volverles los seres que ahora son: personas cuya experiencia en el calor de la industria (o en el cocinado del horno) han creado una coraza emocional y una conciencia propia. No se dejarán pisotear nunca más. Ya no... 

Cautivos del mal es una obra enorme que trata de los entresijos de unas hienas de Hollywood que no dudaban en quitarse del camino a todo aquello que entorpeciera su meteórica carrera. Nuestra receta es Hollywood. Es un pescado maquillado, salpicado de malas intenciones. Y son unas patatas gajo que intentan salirse de un mundo (o plato) demasiado bonito, pero demasiado cruel... 



domingo, 6 de julio de 2014

CEVICHE DE BACALAO Y LANGOSTINOS (A mi manera)

INGREDIENTES (2 personas)
400 grs de bacalao fresco
200 grs de langostinos cocidos
2 limones grandes
1 lima
 
1 cebolla (blanca o morada)
Tomates cherry de rama

Cilantro fresco
Aceite de oliva Virgen Extra
Sal
Opcional: Pimiento rojo, ajís (chile)...

Tiempo: 10 minutos + 2 horas de macerado
Película comparada: LA RUTA HACIA EL DORADO 

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Ay, el ceviche... Una de esas recetas que puedes repetir una y otra vez. Tan fácil, tan refrescante, tan agradecida... Entre sus virtudes cabe destacar que se puede realizar con cualquier pescado blanco (lubina, dorada, merluza, bacalao, rape...) y que soporta muy bien todos tus experimentos con hierbas y especias. Este plato, estandarte de la cocina peruana, sienta en estos tiempos de sofocos solares mejor que nunca. Es una forma sensacional de comer pescado y combatir el calor al mismo tiempo. 

Existen bastantes variantes por lo que he ido investigando; yo he optado por una sencilla versión echando mano de lo que mi nevera me suministraba. Vosotros echadle imaginación. Probad cosas. Aliñad con lima y naranja agria, mezclad cilantro y algo de menta, haced un aceite de cilantro para regar por encima del pescado... Puf, las posibilidades son infinitas para esta maravilla de plato. Pero nosotros a lo nuestro, que es darle vida a este fantástico bacalao. Silencio... se cocina.

El plato es bien sencillo aunque hay que tener un poco de paciencia para limpiar el pescado. Si compramos unas migas de bacalao ya envasadas (y desaladas) pues tiempo que ahorramos, aunque personalmente prefiero el bacalao fresco. Para el ceviche, desde luego. Que hablamos de un plato de categoría y no está demás mimarlo un poco. 

Le pedimos a nuestro pescadero que nos lo dé en lomos y si es majo (que entiendo que sí) nos quitará la piel. En caso contrario, la tarea es nuestra. Con un cuchillo bien afilado vamos separando la carne de la piel con cuidado. Y lo vamos cortando en trocitos. 

IMPORTANTE: Hay que asegurarse bien de quitar todas las espinas. En este plato cada bocado es crucial y una espina no lo arruina, pero molesta.

En una bandeja colocamos los trocitos de bacalao bien repartidos. Exprimimos dos limones y una lima y rociamos con su jugo el pescado. Tiene que cubrirlo bien. Si veis que hace falta más limón, pues no lo dudéis. Pelamos los langostinos (una parte, el resto irán después), los troceamos y los añadimos a la bandeja junto al bacalao.

Espolvoreamos cilantro fresco y unas 2-3 cucharadas de aceite de oliva Virgen Extra. Tapamos con papel film y dejamos que se "cocine" el pescado en la nevera durante 2 horas.

Trozos de bacalao "cocinándose" con los limones, la lima, el cilantro y el aceite de oliva Virgen Extra

Pasado el tiempo sacamos la bandeja y quitamos el líquido, que ya habrá impregnado de sabor nuestro pescado.

Cortamos en laminas la cebolla (blanca o morada) y los tomatitos en cuartos. Disponemos en un plato nuestro bacalao y los langostinos. Colocamos encima la cebolla y los tomates. Y terminamos esta gran obra espolvoreando más cilantro picado y un chorrito de nuestro mejor aceite de oliva Virgen Extra.

Si queréis darle un toque picante añadir chile o ají picado. Yo en esta ocasión no tenía pero caerá en la próxima acometida a este delicioso plato. ¡Que aproveche, hitchcookianos! 


Película ideal para degustar este plato


THE ROAD TO EL DORADO
("La ruta hacia El Dorado" 
de Bibi Bergeron, Don Paul y Will Finn - 2000)

Esta receta me sirve para rendir un sentido homenaje a "la otra factoría" (la que no es Pixar) de ilusiones animadas. Me refiero a Dreamworks, la niña bonita de Spielberg. Esta empresa decidió ser la competencia de la todopoderosa Pixar en cuanto a películas de animación, y aunque arrancó más tarde (en el 98 con Antz) enseguida supo ponerse a la altura y noquearnos con piezas maestras como Shrek, Madagascar o Kung Fu Panda. Como nuestro plato despide aroma peruano (o inca) por todas partes, nada mejor que embarcarme en la cruzada de esta sorprendente y ágil peripecia llamada La ruta hacia El Dorado. 

Dreamworks ya había coqueteado con la animación tradicional (el 2D) con su maravillosa y sobria El príncipe de Egipto, y le llegaba el momento de marcarse una aventura en toda regla. De esas que uno disfruta con la mirada de un niño. Sus ojos se posaron en la leyenda de El Dorado y trazaron una película llena de acción, romance, amistad, humor... elementos puros de este cine mal llamado "infantil". La técnica es impecable en cuanto a animación se refiere y supieron sacar jugo a un guión preciso, que a ratos recuerda a El hombre que pudo reinar (John Huston). Incluso son considerados como dioses... Casi nada. 

Nos plantean a dos caraduras, dos pillos sin destino claro, que se lanzan en busca de un emblemático tesoro con el único fin de llenar sus bolsillos. Una vez que dan con el pueblo y entablan contacto con su gente, sus ansias económicas van desapareciendo para dar paso a grandes amistades, amores reñidos y a un profundo sentimiento de compañerismo y lealtad final. Porque de eso trata la animación: de inculcar valores a los niños y de entretener visualmente al resto de mortales. Y La ruta hacia El Dorado lo consigue. 

Nuestra receta goza del espíritu y sabor inca que sirve de base para englobar la película. Hacemos las veces de esa pareja de canallas (Tulio y Miguel) que, sin querer, se embarcan en el navío de Hernán Cortés hacia el nuevo continente. Somos unos cocinillas españoles con un mapa (o receta) que nos conduce hacia la tierra prometida de El Dorado: el ceviche.

Bacalao y langostino, nuestros personajes, se sumergen (nunca mejor dicho) en una aventura que les cambiará por completo y de por vida. Su crudeza inicial  irá cocinándose y ablandándose a medida que los cítricos (o pobladores) actúan sobre ellos. Esa estancia en la bandeja o en el pueblo, a priori calmada, les convierte en mejores personas: su egocentrismo acaba fulminado, y acaban formando parte de esa comunidad plagada de limón, lima, cilantro y aceite. 

Una proeza visual que en nuestra receta termina culminando en la metáfora del emplatado. Si bien al principio el bacalao y los langostinos eran personajes-ingredientes ajenos al resto, finalmente se mezclan con el resto de la gente: la cebolla y el tomate. Absorben su sentido de la vida y sus matices, texturas y sabores. Acaban siendo incas culinarios, si se quiere. Y dejan que la leyenda de El Dorado siga siendo eso... una leyenda.   


sábado, 9 de febrero de 2013

BACALAO EN PAPILLOTE CON VERDURAS AL VAPOR

Ingredientes (2 personas)

2 lomos de bacalao (400 grs cada uno)
1 zanahoria
1 tomate
1 cebolla
1 pimiento verde
1 apio
1 limón
1 patata
Unas rodajas de calabacín
AOVE, sal, pimienta y estragón

Duración: 25 minutos.

Plato sano, sabroso y fácil a más no poder. Una cena perfecta a menos que no te guste el pescado o el horno sólo lo uses para guardar sartenes. El papillote: ésta técnica de cocción puede hacerse con cualquier pescado (salmón, lubina, merluza...). En la pescadería tenían unas rodajas de bacalao que claramente llevaban mi nombre, la elección parecía clara. Depende del pescado que se utilice el tiempo de cocinado variará, pero suelo ser unos 15-20 minutos. A por ello...

Vamos precalentando el horno a 180º. Se pelan las cebollas, la zanahoria, el apio y el pimiento en tiras. Los ponemos a pochar con un poco de aceite unos minutos. Esto se hace porque las verduras tardan más en hacerse que el pescado, y de esta forma metemos un poco de caña a la historia.

Se preparan las bolsitas de papel de aluminio. Se extiende sobre la encimera una tira larga (lo suficiente para que quepa la pieza entera, lógicamente) Se le echa un poco de aceite. Se coloca el pescado salpimentado, y encima las verduras ligeramente hechas. Se disponen unas rodajas de tomate. Se exprime medio limón y se espolvorea un poco de eneldo.

Se van formando los paquetes sellando perfectamente todos los lados. Se meten en el horno y se dejan cocinar unos 15 minutos a 180º. 

En ese tiempo yo preparé unas patatas y calabacines al vapor como guarnición. Ahí ya a gustos. También le va bien un poco de arroz blanco, unos espárragos trigueros a la plancha... Libertad creativa.

Se sacan las bolsitas y con mucho cuidado (el vapor es nuestro amigo hasta cierto punto) se va retirando el papel de aluminio. Se dispone tal cual en el plato y a disfrutar.

Película ideal para degustar este plato

EL EXPRESO DE MEDIANOCHE
("Midnight Express" de Alan Parker - 1978)

Si nos atenemos meramente al aspecto visual, ese bacalao envuelto (u oculto) en papel de plata, tira mi mente hacia ese ingenuo americano que, recubierto de "paquetes"de heroína pretendía hacerse el loco en el aeropuerto de Estambul.

Pero yendo un poco más lejos (de la realidad, probablemente) diría que esta receta y la película del gran (e irregular) Alan Parker, habla de un elemento encerrado que lucha por salir, cuya esperanza (y cocción) se gesta a la sombra y que "teniéndolo bien crudo" logra ver la luz ocultándose tras un uniforme, que en nuestra mente enfermiza tiene forma de "verduras".

Un gran plato sobre fugas y una enorme película que nos hizo comprender un poco mejor aquel chiste de "Aterriza como puedas" sobre las cárceles turcas...