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lunes, 14 de octubre de 2019

RABAS EMPANADAS Y MAYONESA CÍTRICA

Receta fácil, vertiginosa y de lo más socorrida. Te puedo asegurar que este plato te sacará de más de un apuro en cualquier convite o aperitivo que te quieras marcar en casa para dejar a tus comensales con la mandíbula inferior a ras de suelo. Las hemos comido mil veces en bares y tascas, ahora es el momento de hacerlas en nuestras cocinas. Te garantizo, hitchcookian@, que estas RABAS son un delicia, y el empanado acepta todo lo que tu imaginación culinaria quiera. 

Además viene acompañada de una mayonesa de cítricos que va niquelada para todo tipo de pescado, pero para "dipear" es una salvajada. No hay excusas, nada de congelados, nada de ultraprocesados, vamos a animar nuestros platos con materia prima de la buena, que por aquí nos sobra. Yo te muestro ideas, tú tienes que lanzarte a por ellas. Llegó tu momento... ¡mandiles arriba!


Ingredientes (2 personas):

  • 300 g de rabas o calamares frescos
  • 100 g de harina 
  • 200 g de pan rallado 
  • 2 huevos batidos 
  • Sal y pimienta negra molida
  • Ajo en polvo 
  • 1 cucharada de pimentón picante o dulce
  • Aceite para freír 

Para la mayonesa cítrica 

  • 1 huevo L 
  • 250 g de aceite de oliva suave o de girasol
  • Sal
  • Limón y lima y su ralladura 
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Lo primero de todo es limpiar bien las rabas o los calamares (según tu elección). Tu pescadero puede hacerse cargo de esta tarea, dependerá del grado de confianza que tengas con él y su nivel de simpatía. Es IMPORTANTE quitar cualquier resto que nos arruine el bocado: éste tiene que ser limpio.

Ahora toca SECAR a conciencia el pescado para que el empanado "agarre" bien y nos ahorremos además chisporroteos innecesarios en la sartén o freidora.

Una vez hecho eso, salpimentamos al gusto. En este punto podemos añadir más especias secas como ajo en polvo, o jengibre y le damos un toque más oriental,  un poco de comino... Tú mandas. 

Batimos los huevos y disponemos otros platos con la harina (puedes añadir y mezclar un poco de pimentón picante o dulce) y el pan rallado. Vamos a ir pasando las rabas por la harina, luego por el huevo batido y por último por el pan rallado. Nos aseguramos que se "pegue" bien. 

Con la sartén o freidora a fuego vivo, vamos a ir friendo por tandas el pescado y sacamos a papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Por último preparamos la mayonesa. Vierte el huevo en un vaso alto, añade sal y vete vertiendo el aceite en hilo mientras dejas que trabaje la batidora. Por último añade el limón y la lima exprimidos. A la hora de presentar coloca las rabas en un bol acompañados con la mayonesa cítrica a la que rallamos un poco de la piel del limón y la lima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s!  


miércoles, 7 de agosto de 2019

ENSALADA DE CALAMARES (Calamari salad)

Receta fácil, vertiginosa, refrescante, sana y que acepta tantas versiones o remakes como te dé la gana. Se trata de preparar una buena ensalada y que sea divertida, apetecible. Para ello usamos calamares que cocemos rápidamente y que secundamos con hierbas aromáticas y una excitante vinagreta para potenciar todos los sabores. 

Tú puedes tirar de otros elementos, faltaría más: añadir pulpo cocido, unos mejillones al vapor, berberechos, zamburiñas... Uno sólo o varios a tropel. Ahí manda tu paladar, como siempre. Lo único que te pido es que tires siempre de producto fresco, que la diferencia es abismal y tu estómago merece que lo mimes, no que la pereza gobierne tu cocina. ¿Estamos? 

Pues hala... ¡mandiles arriba!



Ingredientes (2 personas) 

  • 2 calamares frescos 
  • 1 pepino
  • Mezclum de lechugas 
  • 1 taza de perejil picado y cilantro picado 
  • Maíz dulce 
Para la vinagreta 
  • Aceite de Oliva Virgen Extra 
  • 1 limón y su ralladura 
  • Sal y pimienta blanca 
  • Chili flakes (guindilla seca) 
Tiempo: 5 minutos

ELABORACIÓN

Pide a tu gentil pescadero que te dé limpios los calamares. Si no lo hace, cambia de pescadero.

Separamos los tentáculos, las aletas y la tinta. Estos elementos los podremos utilizar para un arroz negro más adelante. Nosotros ahora sólo vamos a necesitar los cuerpos.

Cortamos en anillas los calamares. Las lavamos bien.

Ponemos agua a hervir y añadimos los calamares. Cocemos durante 1 MINUTO. Sacamos enseguida a un bol con agua y hielo para cortar la cocción y mantener su tersura. 

Picamos las mezclas de ensalada o lechuga, las hierbas aromáticas - todo fino - y el pepino en rodajas. Lo echamos todo en un cuenco amplio. Añadimos el maíz dulce bien enjuagado y colado. Por último colocamos las anillas de calamar

Emulsionamos todos los ingredientes de la vinagreta y la volcamos en la ensalada. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

miércoles, 28 de noviembre de 2018

BOCATA DE CALAMARES Y ALIOLI (Quinqui Stars)

A propósito del estreno el próximo viernes 30 de noviembre de la película "Quinqui Stars" (Juan Vicente Córdoba) he decidido crear este icónico y archiconocido Bocadillo de Calamares (bocata-calamares, mejor dicho), para jugar como siempre entre lo culinario y lo cinéfilo. No se me ocurría nada más quinqui para tan especial ocasión...

La obra - que pude ver en un pase privado, gracias a la generosidad de mis estimados César Martínez y Pedro García Ríos, responsables de la productora Dexiderius, y del propio director - nos lanza de lleno al universo de lo quinqui a través de la música y el cine, para tratar de comprender la realidad de hoy en día y su influencia artística. Parte documental, parte ficción, seguiremos las huellas de El Coleta en su cruzada por cavar en ese mundo de los 70 y 80. 

Tenía que ser un bocata-calamares animado con un alioli casero el que pudiese rendir un homenaje a la película. Y aquí te muestro cómo convertir este emblema en una realidad. Más abajo tienes la cine-receta para tu deleite. ¿Hay hambre? Pues hazte quinqui que vamos a trapear un poco en la cocina, hitchcookian@s... ¡Mandiles arriba!



Ingredientes 
  • 500 g de calamares frescos 
  • 30 g de mezcla de harina de trigo y harina de garbanzo  (o Harina especial fritura)
  • Aceite de oliva Virgen Extra
  • Pimentón dulce
  • Sal 
  • Limón (opcional) 
  • Pan de bocatín,  minichapata, integral, baguette... Tú eliges.
Para el alioli 
  • 1 huevo 
  • 90-100 g de aceite de girasol o aceite suave 
  • Sal (1/2 cucharadita más o menos)
  • Un chorrito de zumo de limón o vinagre de vino blanco
  • 1-2 dientes de ajo, tu paladar manda
El alioli, paso al frente

Ni qué decir tiene que podéis hacerlo en mortero, para lo cual necesitaréis paciencia, músculo y un poco más de paciencia si acaso. La opción más rápida - y menos purista - es trabajarlo todo en batidora. Vamos a ello. 

Cascamos el huevo en un vaso alto y añadimos el ajo (sin el solomillo central) sal y limón. Bajar el brazo de la batidora hasta el fondo y empezar a darle caña. Vamos echando el aceite poco a poco, en hilo, para que vaya emulsionando. Se prueba de sal. ¿Bien? Pues se reserva...

Los calamares, los protagonistas 

Si tu pescadero es amable y se presta a limpiarte los calamares, mejor que mejor. Tarea que te ahorras. Lo importante de esto es que el producto sea de buena calidad y esté nítido para asegurarnos una fritura y un bocado perfectos.

De no tener un pescadero gentil, toca limpiarlos en casa. Vital vaciarlos por dentro, separar los cuerpos de los tentáculos y retirar todo resto de suciedad. 

Cortamos en anillas gruesecillas y las secamos a conciencia. El resto del calamar puede quedar en el banquillo para futuras elaboraciones de arroz, pasta... 

Mezclamos las harinas en un bol con un poco de pimentón dulce. Salamos al gusto los calamares y los embadurnamos bien. Luego los tamizamos o sacudimos para eliminar el exceso harinoso con ayuda de un colador.

Calentamos un cazo con abundante aceite de oliva Virgen Extra (por favor os lo pido) y vamos friendo por tandas las anillas de calamar rebozado. Las vamos sacando a papel absorbente para quitar el máximo de grasa posible. 

Montaje del director 

Partimos el pan que hayamos elegido y untamos ligeramente con alioli. Ponemos una primera capa de calamares fritos (se les puede añadir limón ahora), otra cucharada generosa de alioli y coronamos con unas cuantas anillas más. El número depende de tu hambre...

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

Película ideal para degustar este plato
QUINQUI STARS
(Juan Vicente Córdoba, 2018)


El bocata-calamares es todo un emblema de Madrid. Es uno de esos mordiscos clásicos, inmortales, asequibles y potentes... de esa clase que te llenaban el buche en una noche toledana y que casi siempre compartías en comandita, charlando con los carrillos llenos y una cañita al lado para bajar. Diablos, hablamos de uno de los mejores bocados del planeta. Y había que posar la mirada en una obra que definiese ese concepto, esa época, ese estilo de comerse la vida... Emerge así la obra Quinqui Stars de Juan Vicente Córdoba - director de Aunque tú no lo sepas y A golpes - para terminar de componer un bocadillo que es historia viva de nuestra sociedad, de nuestra historia.

Quinqui Stars evoca al Madrid periférico de finales de los años 70 y principios de los 80 y se sumerge - o te sumerge - en una época de cambios sociales, políticos, económicos y urbanísticos para esbozar una juventud en constante lucha por su supervivencia. 

Todo ello viene narrado en un maridaje de documental y ficción, por El Coleta. Rapero, cronista, poeta callejero, actor, y aquí haciendo las veces de cineasta en ciernes. De detective de lo quinqui...

Somos testigos y/o copilotos de su odisea por sacar adelante su proyecto personal sobre la música en el cine quinqui de aquel entonces. Pero todo ese pasado se entremezcla con el presente de los/las herededores/as musicales que combaten la vida a rapeando y trapeando. Casi a modo de espejo: para comprender el hoy, hay que mirarse en el ayer.

Por un lado escuchamos los testimonios de los protagonistas de la época (José Sacristán, Enrique San Francisco, Daniel Guzmán, Mery Cuesta...) y multitud de imágenes de archivo audiovisual del momento clave, que otorgan entidad, certidumbre y base sólida a la película. 


Y por el otro se plantea el futuro del "nuevo sonido quinqui" - y cómo las brasas de todo aquello  vuelven a cobrar llamarada - personalizado en las figuras de las conocidas Trap Queens: Bea Pelea, La Blondie o el grupo feminista Ira Rap, para equiparar y potenciar - si cabe - la lectura actual, los problemas de la educación, el drama de la vivienda, los sueños heridos, la incansable voz que trata de hacerse oír en un mundo que no deja de taparse las orejas...


Nuestra receta trata de mostrarse como ese mordisco madrileño, de bolsillo fácil, de bar de chapa, de olor a barrio y que, por su simpleza - ojo, que no es fácil dar con la tecla - y su aspecto ya icónico, es parte ya de nuestra cultura. No sólo culinaria. Tal y como era el cine y la música quinqui, que mostraban mucho más contenido que lo presumible por su etiqueta.   

En Quinqui Stars todos los personajes se nos presentan en su faceta artista y luego en su perfil más íntimo. Algo así como nuestros calamares cuya esencia y aspecto más personal, queda recubierta o rebozada por una coraza emocional, musical, comprometida, reivindicativa; la imagen que se quiere proyectar al mundo...  

Vemos esa dualidad en el día a día de las trap Queens - delincuencia menor, volar del nido, grabar por tu cuenta... - para luego presenciar su fiereza en el escenario, cuyas letras hierven como el aceite caliente de la fritura, saltando sin parar en la olla de un local. Una explosión que las hace más fuertes e invulnerables. Por dentro sigue la ternura del calamar, o lo que es lo mismo, la emoción, la rabia, la frustración de la cruda realidad...


Un bocadillo de calamares podía ser la comida del día para los "perros callejeros" y "navajeros" del movimiento cinematográfico quinqui.  Y lo puede ser para El Coleta y su cuadrilla, siempre a la caza de material para completar su hazaña de documental - y con Carlos Saura en un imposible horizonte, casi a modo de Godot, al que se espera infinitamente -, porque es un bocado de verdad, para gente real. Es un bocado de la calle. Es un bocado de la vida. Pues siempre vivimos entre dos panes, entre dos realidades que nos oprimen: la que deseamos y la que es. 

Y que para la ocasión de Quinqui Stars se ha querido actualizar con ese reguero de alioli, que otorga - de nuevo - virulencia, fuerza, personalidad y furia al mordisco. Un ejemplo meridiano del rap quinqui o del mundo quinqui, sembrado de rimas que abofetean, que pican como el ajo y que, como no podía ser de otra forma, te dejan su sabor un tiempo... 


Quinqui Stars es una obra distinta, que te anima a descubrir o redescubrir ese movimiento, importante y necesario en el devenir de nuestra cultura. Se sazona con parte documental, con parte ficción, con estilos periodísticos, con material de archivo, con preguntas a las que debes responder, con dudas que debes plantear y sobre todo, con música. Esa vía de escape.

Nuestro homenaje gastronómico trata de asemejarse a todo eso - o al menos en parte - porque como decía el maestro Rafael Azcona: "ni bocadillo de anchoas, ni de tortilla, ni de salchichón. Nada: donde esté el de calamares que se quiten todos" 

Sin duda, un gran quinqui...

jueves, 22 de diciembre de 2016

TOSTA DE CALAMARES CON CHALOTAS, GUINDILLA Y JENGIBRE

Lo que me gusta salirme de la rutina y probar nuevas fórmulas sin perder el norte. Yo soy de la opinión de que el "bocadillo de calamares" es algo insustituible - bien hecho, se entiende -. Pero me apetecía "darle una vuelta de tuerca" al concepto y hacerle viajar hasta la India, ese fabuloso lugar que tantas y tantas recetas inspiran mi cocina.


En esta ocasión mantenemos al protagonista total, los calamares, y lo animamos de especias y colorido. La cocina india basa todo su maravilloso potencial en las fragancias y los sabores con entidad propia, y en esas mezclas titánicas que catapultan tu nariz y tu paladar a otra dimensión. A otro mundo. A otra época.

De ahí que hayamos otorgado al clásico rebozado de harina un toque distinto con comino, cúrcuma o cilantro. Luego le damos toques crujientes con la chalota y el jengibre, un punto picante con la guindilla o el chile y frescor gracias a la lima y al tomate fresco.


Aprovechamos además unas buenas rebanadas de masa madre de los amigos de The Rustik Bakery para que nos haga de "cama" o de bandeja para exponer este fabuloso y aromático manjar. 

Así que ya sabes, si quieres sorprender, fantasear o directamente probarte en nuevas fórmulas, aquí tienes una oportunidad de lujo. Te aseguro que el resultado es espectacular. Palabra. Y ahora sí, hagamos lo de siempre y... ¡mandiles arriba! 

(Puedes seguirme, si te atreves, en Facebook o Twitter)


Ingredientes (4 tostas)

Para los calamares
  • 1 kg de calamares limpios y cortados 
  • 4 rebanadas de pan The Rustik Bakery
  • 85-90 grs de harina de trigo
  • 1 cdita de comino molido
  • 1 cdita de pimentón picante
  • 1 cdita de cilantro molido (coriandro)
  • 1 cdita de cúrcuma
  • Sal y pimienta negra
  • Aceite de oliva
Para las verduras
  • 3 chalotas (o cebolla roja y 2 dientes de ajo)
  • 90 grs de raíz de jengibre picado o triturado
  • 8 hojas de lima keffir (u hojas de curry) 
  • Chili flakes (guindilla seca, al gusto)
  • Aceite de oliva
Para terminar el plato
  • 2 tomates maduros 
  • Cilantro fresco picado
  • Zumo de lima
Tiempo: 30 minutos

En un bol echamos la harina, las especias, sal y pimienta negra molida. Mezclamos todo bien. NOTA: Aquí puedes experimentar si te apetece, quitar algún i tngrediente, lanzarte con algo de canela y darle un puntito dulce, añadir guindilla molida...


Si el pescadero es majo - que entiendo que sí - os habrá limpiado bien el calamar. Vuestra tarea será la de lavarlo y secarlo bien con un trapo, para luego cortarlo en rodajas o trozos gruesos.

Pasamos cada pieza por la mezcla especiada de harina y los embadurnamos bien. Reservamos.

En un wok o sartén amplia, calentamos 2-3 cucharadas de aceite de oliva y freímos ligeramente las hojas de lima keffir y la chalota a fuego medio. Incorporamos el jengibre picado muy finamente y los chili flakes (guindilla seca). Cocinamos todo hasta que se tuesten y desprendan bien su aroma.

Sacamos a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.


En el mismo wok o en una freidora con abundante aceite caliente, vamos friendo por tandas los calamares durante 3-5 minutos. NOTA: Importante no arremolinarles, así no bajamos la temperatura del aceite y nos aseguramos que se nos doren por igual.

Por último toca integrar todos los procesos, así que mezclamos con cuidado los calamares ya fritos con la chalota, el jengibre y la guindilla. 


Pasamos por la sartén las rebanadas de The Rustik Bakery para tostarlas. Disponemos los calamares sobre cada una y terminamos esta gran obra con un poco de tomate troceado, cilantro fresco picado y un poco de zumo de lima por encima.

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


lunes, 13 de junio de 2016

CALAMARES A LA PLANCHA CON JENGIBRE Y CILANTRO (Healthy dinners)

Un nuevo lunes sin carne nos trae otro plato a cámara rápida. Y en esta ocasión vamos a degustar la sencillez en todo su esplendor con estos calamares a la plancha acompañados de arroz cocido.

Por estas cocinas ahora se ha impuesto la ley #sinfructosa y nuevos retos se avecinan. De ahí que en este plato haya hecho unas leves variaciones sustituyendo el ajo por el jengibre y el perejil (que nada tiene que ver con la fructosa) por el cilantro para acompañar ese toque exótico. 

El resultado es una receta de lo más sana, saciante y veloz que te resolverá cualquier cena. Toda una delicia marítima con aromas diferentes y que hace gala de una extremada sencillez. ¡Mandiles arriba!

Calamares a la plancha con jengibre y cilantro

Ingredientes (2 personas)

  • 4 calamares pequeños
  • 150 grs de arroz basmati + agua
  • 1 trocito de jengibre fresco
  • Cilantro fresco picado
  • Sal, pimienta negra y Aceite de Oliva
Tiempo

  • 20 minutos


El calamar.

Si nuestro pescadero es amable, que entiendo que sí, nos podrá limpiar el calamar. Pero si resultase que no está por la labor, la faena de limpieza toca hacerla en casa. No es complicado, pero lleva cierto tiempo para garantizarnos el mejor resultado posible del plato.

Les retiramos las cabezas y cortamos los tentáculos. Los vaciamos bien por dentro y les retiramos la piel exterior. Los lavamos bien y, lo más importante, los secamos a conciencia. De ese modo se nos freirán sin soltar agua. 

El arroz.

Lavamos el arroz con agua fría. Lo echamos en una olla y cubrimos de agua. Rociamos con un chorrito de aceite de oliva y llevamos a ebullición. Dejamos cocer a fuego fuerte unos 4 minutos y luego bajamos la potencia y tapamos la olla durante 8-9 minutos. 

Preparación. 

Por otro lado pelamos el jengibre (con ayuda de una cucharilla de café) y lo picamos finamente. Hacemos lo propio con el cilantro. Reservamos.

Ponemos la plancha o sartén a calentar con un poco de aceite. Cuando coja temperatura incorporamos los calamares (cuerpos, tentáculos y aletas) salpimentados al gusto y dejamos que se cocinen a fuego vivo. Necesitamos que tomen color. 

Añadimos el jengibre picado y salteamos todo el conjunto. 

Emplatamos los calamares con el jengibre por encima y espolvoreamos cilantro fresco. Acompañamos con el arroz cocido y terminamos regando con un hilo de buen aceite de oliva Virgen Extra por todo el escenario. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 


miércoles, 27 de enero de 2016

QUINOA CON CALAMARES (Healthy Fast Recipes)

La quinoa es un super-alimento. Eso es así. Y cada vez está más presente en nuestras despensas y recetas. No es de extrañar que se esté popularizando tanto debido a sus grandes valores nutricionales y ecológicos. Es un cereal sin gluten, apto para celíacos y ayuda a controlar los niveles de colesterol. Como veis todo son elementos positivos en este agradecido producto. 

La quinoa además resulta muy atractiva a la hora de combinarla con otros ingredientes y especias. Podemos prepararla en ensalada (echa un vistazo a mi Ensalada de quinoa con aguacate y verduritas frescas), en un salteado (aquí mi Quinoa con Brocoli y verduras) o incluso en croquetas (te dejo mis Croquetas de Quinoa y Lino) Hay infinidad de variantes para satisfacer a todos y cada uno de los paladares, así que tirad de imaginación. 

En esta ocasión vamos a preparar un sofrito de verduras y vamos a coronar la jugada con un excelente calamar que nos dará todo el aroma marítimo que necesitamos para este plato a cámara rápida. Si queréis hacerlo más vegano, lo podéis sustituir por tofu o seitán. Aquí no hay reglas, sólo las que tú impongas. ¡Mandiles arriba!


Ingredientes (2 personas)

  • 100 grs de quinoa
  • 200 grs de caldo de verduras o agua 
  • 1 calamar limpio
  • 3 tomates secos en aceite de oliva
  • 100 grs de calabaza
  • 1/2 cebolla roja
  • 3 dientes de ajo 
  • 1 trozo de pimiento rojo y 1 trozo de pimiento amarillo
  • Perejil fresco picado
  • Sal, pimienta negra molida y Aceite de Oliva
Tiempo
  • 25 minutos 

Lo primero de todo es cocinar como es debido este maravilloso cereal. Pensad que la proporción será: 1 medida de quinoa por 2 medidas de líquido. Lo mejor es usar un buen caldo de verduras o de pescado (ya que en esta ocasión vamos a emplear calamares), pero se puede usar perfectamente agua. 


También debemos lavar con abundante agua la quinoa para eliminar la "saponina" (os dejo un buen enlace para que sepáis algo más de este "polvo" que desprende el cereal) 

Una vez todo listo vamos a cocerla. Vertemos el caldo de verduras o el agua y calentamos. Cuando hierva añadimos la quinoa y dejamos cocer con tapa y SIN REMOVER a fuego suave, que es muy delicada y se puede deshacer. NOTA: Se puede saltear la quinoa 5 minutos antes de la cocción. 


Mientras tanto preparamos los calamares. Por un lado sacamos anillas del cuerpo y las reservamos. Troceamos bien las aletas y los tentáculos, que formarán parte del elenco del sofrito. 

En una sartén echamos 2 cucharadas de aceite de oliva y añadimos el ajo picado, la cebolla y el pimiento rojo troceado. Sofreímos unos minutos a fuego moderado. 


Luego incorporamos la calabaza troceada y los calamares picados. Salteamos unos minutos. Salpimentamos al gusto. Que vaya cogiendo cuerpo y aroma todo el sofrito... 

Cuando tengamos la quinoa cocida la vertemos sobre la sartén y removemos con suavidad para mezclar todos los personajes-ingredientes. 


Por último vamos al mortero. Machacamos dos dientes de ajo con un manojo de perejil tirando de brazo (que nos quitará el estrés, de paso) Añadimos aceite de oliva y removemos. Añadimos las anillas de calamar y las mezclamos bien con todo el aliño. 

Ponemos una sartén a calentar (sin aceite) y vertemos las anillas. Les damos un salteado a fuego fuerte para que cojan un bonito color dorado por fuera. 


Para emplatar nos ayudamos de un molde redondo. Colocamos el sofrito aplastando bien en los bordes para que sostenga la forma. Coronamos con unas anillas de calamar y regamos con un poco del aceite de ajo y perejil sobrante. Fácil, sano, divertido, vistoso. Un plato para repetir. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

viernes, 2 de octubre de 2015

CALAMARES EN SALSA AMERICANA

La salsa americana es una de esas delicias que invitan a untar pan sin parar. Se trata de un preparado que lleva su buena dosis de preparación (flambeados, cocción lenta...) pero que merece la pena aprender a ejecutar para darle personalidad a algunas recetas de pescado. En esta ocasión vamos a preparar un clásico que nos servirá como plato principal o como aperitivo. Lleva su tiempo, aunque eso siempre debería ser sinónimo de diversión. Arrancamos, ni sin antes... ¡mandiles arriba!


INGREDIENTES

700 grs de calamar, 200 grs de cebolla (1 cebolla grandecita), 1-2 dientes de ajo, 1 cdita de harina, 200 grs de tomate natural triturado, 1 cda de concentrado de tomate, 1/2 vaso de aceite de Oliva, 1 cda de azúcar, 1/2 vaso de vino blanco, 1 vaso de agua, 1 chupito de Brandy, Sal y pimienta

Tiempo: 60 minutos


Como estoy convencido que tenéis a mano un gentil pescadero, pedirle amablemente que os haga el trabajo sucio de limpiar los calamares (y que os reserve la tinta para futuras elaboraciones como un Cuscús Negro o un Arroz negro)

Con el calamar limpio, troceamos el cuerpo en aros y mantenemos las aletas y los tentáculos. Lo lavamos y lo secamos bien. 

Troceamos la cebolla finamente y el ajo y los sofreímos en una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva y sal, para que sude. 

Añadimos la cucharadita de harina y removemos para que no sepa a crudo. Vertemos el vino blanco y dejamos que cueza hasta que evapore el alcohol.

Seguidamente incorporamos el concentrado de tomate y el tomate triturado. Removemos. Momento del Brandy y (con cuidado extremo) "flambeamos". Dejamos que reduzca ligeramente.

Añadimos el azúcar, un poco más de sal y la pimienta negra molida.

Turno de los calamares, que son el verdadero protagonista. Los incorporamos a la escena junto al vaso de agua. Dejamos cocer a fuego bajo unos 30 minutos con la tapa puesta y luego otros 15 minutos más destapado para que reduzca la salsa y los calamares estén muy tiernos.

Servimos los calamares en platos de barro acompañados de arroz blanco cocido. Cogemos un buen trozo de pan y nos ponemos un vinito fresco. ¡Que aproveche, hitchcookian@s! 

NOTA: Si queréis podéis triturar la salsa para no encontrar trozos de cebolla o ajo... Vosotros mandáis en vuestra cocina, ya lo sabéis.



sábado, 1 de agosto de 2015

FRITURA "HITCHCOOK" DE CALAMARES Y BOQUERONES (Aperitivo)

La fritura andaluza es todo un arte: requiere tiempo y paciencia dar con el toque maestro. Hay que ver qué harina se usa, qué tipo de aceite, qué tipo de rebozado... Un mundo, vaya. Nosotros vamos a saltarnos un poco las reglas del juego y hacer nuestra propia versión, que para eso mandamos en nuestra cocina. Lo importante en cualquier caso es hacerse con un marisco y/o pescado de primera calidad y un aceite Virgen Extra para asegurarnos el resultado. A partir de ahí haced volad vuestra imaginación para dar con diferentes aromas y texturas. Nos vamos de aperitivo. ¡Mandiles arriba!

FRITURA DE CALAMARES Y BOQUERONES
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INGREDIENTES (2 personas)
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250 grs de boquerones medianos
250 grs de anillas de calamar
Harina de trigo
Orégano y perejil
Cúrcuma y comino
Sal y pimienta negra
1 limón
Aceite de oliva Virgen Extra

Tiempo: 20 minutos

Lo primero de todo es pedir al pescadero (nuestro fiel aliado) que nos dé el pescado limpio para ahorrarnos tiempo y trabajo tedioso. Con la materia prima en perfecto estado llega el momento de ponerse a crear. Vamos a "alegrar" el rebozado. Para ello mezclamos en un bol la harina con las especias (en mi caso: orégano, perejil, cúrcuma y comino) y un buen pellizco de sal y pimienta negra.


Lavamos los boquerones con agua fría y los secamos bien. Los vamos pasando por nuestra harina especial y los vamos a ir friendo en un buen aceite de Oliva Virgen Extra.


Los vamos sacando, según se frían, a un plato con papel absorbente. Hacemos lo propio con las anillas de calamar. Por la harina y luego por el aceite caliente. En 2 minutos estarán. Vigilad que no se quemen. Buscamos ese toque dorado crujiente...


Laminamos los más finamente posible unas rodajas de limón y picamos perejil fresco. Las freímos igualmente en el aceite unos segundos. (Ojo que puede saltar, tapadera al canto) y sacamos. 


Y no tiene mucho más misterio, sólo nos queda servir esta fritura "personalizada" para ir devorando con la mano hasta acabar con las existencias. Eso sí, acompañado de un buen vino blanco fresquito. 

¡Que aproveche, hitchcookian@s! 




domingo, 7 de junio de 2015

SPAGUETTI GAROFALO AI FRUTTI DE MARE (La pasta es bella)

Tras asistir al showcooking de Pasta Garofalo (échale un vistazo a mi CRÓNICA), había que poner en práctica algunos conocimientos aprendidos. Sobre todo en técnicas y trucos de cocinado. Y ya puestos, había que adornar la obra con una salsa de altura. Para la ocasión nada mejor que tirar de elementos marítimos (de calidad, por supuesto) y de ese modo, confeccionar una espectacular salsa "frutti di mare" que nos sumerge de lleno en las aguas del Mediterráneo. Aquí os va mi propuesta que, como no puede ser de otro modo, puede ser modificada a vuestro gusto. Probad con otros mariscos y pescados: rape, mejillones, gambones... El mar es amplio y vuestra imaginación también. ¡Mandiles arriba! 

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INGREDIENTES (4 personas)



380-400 grs de Spaguetti Garofalo (90-100 grs por persona)
200 grs de calamar limpio
200 grs de almejas
200 grs de gambas crudas peladas
200 grs de pulpo cocido
2 dientes de ajo

1/2 vasito de vino blanco
1 bote de tomatitos cherry enteros
1 cebolla
Aceite de Oliva
Perejil fresco picado
Sal y pimienta


Tiempo: 20 minutos
Película comparada: LA VIDA ES BELLA (tras receta)


Limpieza y preparación del pescado

Lo importante de esta receta es la calidad del producto. La diferencia es más que notable, así que para obtener el mejor resultado posible hay que elegir con calma cada uno de los ingredientes y abstenerse de comprar productos ya preparados, porque rebajamos el sabor. Y eso poco nos interesa.

Lo primero es dejar las almejas (las mías eran de las Rías Baixas) en un bol con agua y un puñado de sal para eliminarles la tierra. Por lo menos 1 hora. Aunque si la prisa nos acucia, con media hora puede ser suficiente. NOTA: Si vemos que van soltando tierra, cambiamos el agua.

Pelamos las gambas, cortamos en rodajas el pulpo cocido y en anillas el calamar (sin olvidarnos de los tentáculos, que también nos sirven) Eso sí, las cabezas y las cáscaras de las gambas NO LAS TIRAMOS, nos sirven para preparar un fumet de pescado rápido y darle más toque a mar a la receta. 

En faena

Siguiendo las instrucciones del Chef Gianni Pinto y su masterclass de Pasta Garofalo, ponemos agua a hervir SIN SAL y SIN ACEITE y cuando rompa el hervor añadimos la pasta. Dejamos cocinar hasta conseguir ese toque "al dente".



Sofrito. Picamos los ajos y la cebolla en brunoise y lo sofreímos en una sartén 2-3 minutos. Enseguida añadimos los calamares (que tardan un poco más en cocinarse) y salteamos hasta que se cocinen y cojan color. 

Incorporamos las almejas (ya coladas), el pulpo y las b peladas a la sartén y salteamos a fuego vivo. Bajamos un poco el fuego, tapamos la sartén y dejamos cocinar unos minutos. Salpimentamos al gusto... Sin pasarnos, hay que ir probando el punto y espolvoreamos perejil fresco picado.



Añadimos el vino blanco y dejamos evaporar el alcohol. Rascamos bien el fondo de la sartén (desglosamos) para sacar los jugos del pescado que se hayan quedado agarrados... En este punto podemos añadir un poco de fumet de pescado (si es que lo hemos hecho) para potenciar aún más el aroma marítimo de la salsa.

Echamos el bote de tomatitos cherry y su jugo (se puede sustituir por salsa de tomate casera o por tomate triturado, pero a mí me gusta encontrarme trozos de tomate en el plato) Cocinamos ligeramente un par de minutos.

Añadimos los espagueti directamente en la sartén y salteamos todo el conjunto para que la pasta se impregne bien de la salsa. Retiramos.

En un plato hondo servimos la pasta y regamos bien con la salsa y todo el marisco. Espolvoreamos un poco más de perejil fresco y listo. Puro mar en la boca.

¡Que aproveche, hitchcookianos!

Película ideal para degustar este plato

LA VITA È BELLA
("La vida es bella" de Roberto Benigni - 1997) 

Puede que sea el optimismo generado por la receta, o el colorido, o la fragancia que acabó desprendiendo... pero me he sentido de lo más positivo con este plato: en ejecución y resultado. 

Y dado que se basa en una salsa puramente italiana y que la pasta proviene de las entrañas de la bota, no me ha quedado otra que echar un vistazo al país vecino para encontrar la comparación cinematográfica del plato. Así que tomando como punto de partida los sentimientos generados y el origen de la receta, mi mente se ha catapultado enseguida a esa fábula maravillosa  y ya inmortal llamada "La vida es bella"

En la década de los 90, Benigni ya era un cómico consagrado en Italia. Sus obras abiertamente disparatadas como "El monstruo" o "Johnny Palillo" lograban el éxito del público y le afianzaban como uno de los valores "risibles" de la nueva comedia italiana. Pero de pronto surge "La vida es bella", un relato de corteza amable pero que encierra en sus imágenes una crueldad inusitada.

Tan pronto fue mostrada al mundo, la obra se convirtió en un taquillazo y en una de las películas más laureadas y premiadas de la década. Y no es de extrañar, puesto que nos topamos de bruces con una película "chapliniana" en plenos años noventa. "La vida es bella" es un canto al sacrificio, a la familia, a los valores, a la humanidad en tiempos de ira. Benigni supo plasmar en una misma cinta todo el humor que le había catapultado, y le supo engrandecer con un drama bélico de altura. Su personaje, Guido, pasó automáticamente a convertirse en un pequeño Charlot mediterráneo, lleno de humildad, de buenos sentimientos y de una comedia física fascinante. 

La película se divide en dos partes muy bien diferenciadas. La primera es la más desenfadada: la  llegada de Guido a Atrezzo como librero, su cortejo cómico y romántico a Dora y la consumación de su romance con la ampliación de la familia (maravillosa elipsis cinematográfica con Dora y Guido entrando en el invernadero y, acto seguido, saliendo el niño) La segunda parte se muestra abiertamente desgarradora con la llegada del nazismo y la separación de la familia en diferentes campos de exterminio. Guido se hace cargo de su hijo en un entorno de crueldad inimaginable y ahí es donde explota la verdadera esencia de la película: cómo un padre trata de proteger a su pequeño de los horrores que viven, haciéndole creer que participan en un juego continuo. Pura genialidad...

Nuestra receta pretende arrimarse al espíritu chaplinesco-benigniano con esa doble mirada. Y aquí encuentro varios puntos de conexión. Si cogemos la primera parte de la película (la amable y cómica) nos topamos con un pizpireto librero (blanco y puro como la pasta sin cocer) que poco a poco va intentando ganarse a su amor soñado. Y lo hace mostrando de "mágicos" trucos (la llave que tira el vecino, la entrada en el restaurante a caballo, la alfombra que despliega por la escalinata...) y llenándola de ingredientes perfectos que poco a poco van cubriendo su humilde apariencia. Ya no es sólo un "librero-spaghetti", el marisco y la salsa le convierten en una fuente de fantasía, de sorpresas, de una vitalidad jamás conocida... 

Si nos fijamos en la segunda parte de la película (la guerra) encontramos un símil parecido. La vida perfecta que han logrado crear Dora y Guido (una pasta cocida, impoluta) se resquebraja con la irrupción del nazismo. El campo de exterminio se delimita por ese plato hondo que les mantiene prisioneros a los judíos-spaguetti contra su voluntad. 

Poco a poco su inmaculada existencia se ve alterada por la virulencia del marisco-nazismo en crudo: almejas, calamares, gambas... y tiñéndose de rojo bélico por la salsa de tomate que todo lo inunda. Pero Guido encuentra en ese entorno de inhumanidad total, una forma de evadir y proteger la inocencia de su hijo. Y de pronto, esa imagen dura de los ingredientes sin cocinar, se va tornando agradable: el cocinado y el ingenio llenan de colorido un panorama desolador y terrible.

Ternura, tragedia, sonrisa, carcajada, amargura... todo cabe en la obra más importante de Benigni (y del cine italiano en los últimos 20 años) En  nuestra receta también conjugamos aromas y sabores: ajo, marisco, vino, tomate, perejil, pasta... Un abanico de sensaciones cine-culinarias que nos hacen pensar que "la vida es bella...y la cocina también"

miércoles, 8 de octubre de 2014

CALAMAR A LA PLANCHA CON AJO FRITO (Cena#57)

Hoy retomamos el mar para plantear un plato sencillo y clásico, al que hemos intentado dar una pequeña vuelta. Unos calamares deliciosos (que en la pescadería parecían gritar mi nombre) bien cubiertos de ajo frito y una ensalada aromática. Una combinación de sabores y texturas a cámara rápida, que os aseguro cumplen con su cometido para la cena. ¡Mandiles arriba!

CALAMAR A LA PLANCHA CON AJO FRITO
INGREDIENTES (2 personas)

2 calamares frescos (medianos)
4-5 dientes de ajo
Perejil fresco picado
Sal, pimienta negra y Aceite de Oliva

Para la ensalada
2 tomates
1 cebolleta
Alcaparras
Orégano seco
Aceite de Oliva, vinagre de Jerez y sal


Tiempo: 15-20 minutos
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El ajo frito

Tan sencillo como coger unos dientes de ajo, pelarlos y picarlos muy muy finamente. Para ello tirad de paciencia, cuidado o de trituradora, pero que queden unos trocitos pequeños, casi para hacer una "arena" con ellos.

En una sartén ponemos aceite de oliva (bastante cantidad, que cubra bien el fondo) y calentamos. Echamos el ajo (con el aceite todavía frío) y esperamos a que empiece a "chisporrotear". Lo freímos despacio, con calma, que vaya cocinándose sin quemarse. Una vez que tengamos el ajo bien frito, dorado y crujiente, lo sacamos a un plato con papel absorbente y reservamos.

La ensalada

Lavamos y secamos los tomates. Lo cortamos en trocitos o en cuartos, como os venga en gana. Cortamos la cebolleta finamente y echamos en un bol junto a los tomates. Añadimos unas alcaparras y aliñamos con un poco de orégano, aceite, vinagre y sal. Las cantidades dependerán de vuestros paladares, como siempre. Otra cosa lista.

El calamar

Nuestro pescadero, que entiendo que es simpático, nos habrá limpiado el calamar para liberarnos de tan tediosa labor. De todas formas nunca está de más darle un "remojón" en casa para limpiarlo bien y dejarlo perfecto para el cocinado. Separamos los tentáculos y secamos todo muy bien.

Le practicamos unos cortes al calamar con un cuchillo afilado para asegurarnos que se nos hace bien por dentro. Lo salpimentamos por ambas caras (tentáculos incluidos) 

Colocamos una plancha o sartén con un poco de aceite y calentamos. Incorporamos nuestros calamares y los vamos a ir haciendo a la plancha unos minutos por cada lado (a fuego vivo y vigilando que se nos queda bien marcado pero no quemado)

Emplatamos. Calamar doradito por un lado, colocamos por encima una buena capa de ajo frito y espolvoreamos perejil picado. En otra esquina disponemos la ensalada bien removida y no hay más. Tan sencillo, sano y delicioso como esto. ¡Que aproveche, hitchcookianos!

miércoles, 25 de diciembre de 2013

CALAMARES RELLENOS (Un tesoro)



+TheHitchcook
www.facebook.com/thehitchcook

INGREDIENTES (2 personas)
1 kg de calamares limpios
Sal, pimienta y aceite de oliva

Para el relleno:
Las aletas y los tentáculos de los calamares
200 grs de langostinos cocidos
2 huevos duros
1 vasito de vino blanco1 cebolla
2 tomates maduros
2 dientes de ajo

Para la salsa de tomate:
1 bote de tomate triturado
Cebolla en polvo
Orégano y perejil

Duración: 40 minutos

Como nuestro pescadero es un ser amable y profesional, habrá aceptado nuestra petición de limpiarnos bien los calamares, separándonos las aletas y los tentáculos. No está de más darles un buen lavado en casa y secarlos bien mientras preparamos el relleno.

Empezamos con el sofrito. Para ello picamos una cebolla, unos dientes de ajo y los tomates y los sofreímos en una sartén con un par de cucharadas de aceite. Añadimos un poco de sal para que las verduras suden y se hagan antes. Dejamos que se vayan pochando lentamente unos 10 minutos.


Echamos el vino blanco y dejamos que evapore el alcohol. Incorporamos las aletas y los tentáculos picados al sofrito. Removemos y sofreímos unos minutos más. 


Por último troceamos un huevo cocido (10 minutos desde el primer hervor) y lo añadimos. Mezclamos todo y reservamos. Rellenar los calamares. Una vez limpios y secos, los salpimentamos. Yo le hice unos cortes con el cuchillo para hacer una forma de rejilla. Hay que hacerlo con cuidado para no atravesar la piel, ya que luego se nos puede salir el relleno. Con ayuda de una cuchara vamos rellenando los calamares con cuidado hasta el tope. Lo cerramos bien con un palillo. 


En una sartén con una pizca de aceite los vamos haciendo a la plancha hasta que queden bien dorados por todas las caras. Sacamos y reservamos.


Momento de la salsa. En otra sartén incorporamos el bote de tomate triturado y espolvoreamos cebolla en polvo, orégano y perejil picado. Calentamos y colocamos encima los calamares. Dejamos que todo el conjunto se vaya cocinando a fuego moderado durante 10 minutos.


Y esto ya está listo. Sólo nos queda emplatar. Partimos por la mitad los calamares (para que así se pueda ver el relleno) y los disponemos en un plato. Echamos por encima unas cucharadas de la salsa de tomate, decoramos con el otro huevo cocido cortado en láminas y espolvoreamos perejil picado.


Como acompañamiento hice unas brochetas sencillísimas con los langostinos sobrantes y unos tomates cherry. Basta con hacerlos a la plancha durante unos minutos por cada lado con una gota de aceite. Las salamos ligeramente y prueba más que superada. ¡Que aproveche! 


Película ideal para degustar este plato

"THE MALTESE FALCON" 
("El halcón maltés" de John Huston - 1941)

Me encanta esto de comparar recetas con películas que, a simple vistazo, poco o nada tienen en común. Sin embargo, ahí reside el reto. Ahí se halla el espíritu de este blog. Es la primera vez que me lanzo con esta receta y durante el proceso (siempre magnífico por aquello de aprender en cada paso) me iba sobreviniendo una idea: los calamares como objeto de deseo. Su forma, su macizo recubrimiento y el misterio que albergan en su interior, me hizo verlos como una figura, una estatua. Y en ese punto explotó en mi caótica memoria "El halcón maltés"

Mi debut en esta receta coincide con el primer paso tras la cámara del maestro John Huston ("Moby Dick", "El tesoro de Sierra Madre", "El hombre que pudo reinar", "La jungla de asfalto"...) Con la maravillosa pluma de Dashiel Hammet en el guión, teje un enrevesado caso criminal que pone en guardia a un detective irónico y sagaz (un Bogart creando escuela en interpretación y presencia) La película sienta las bases del "cine negro" de los primeros 40 y aporta elementos clave para futuras creaciones: femme fatale (Mary Astor, magnífica), giros en la trama, sed de venganza (la muerte de su socio), un cliente maquiavélico y peligroso (el orondo Sidney Greenstreet) y una lluvia de diálogos sarcásticos y vertiginosos. Todos ellos quedan aglutinados en la búsqueda del "pájaro". Un tesoro guardado durante cientos de años y que emerge aquí como la meta de la obsesión humana.

Nuestra receta se forja a partir de esa figura que supone "el halcón maltés". Una pieza (el calamar y la estatua) que fue recubierta de cerámica negra - ahí nuestro homenaje con el plato pizarra -. Nosotros vamos más allá y usamos un buen sellado a la plancha para ocultar su aspecto original. En su interior se esconde un valioso tesoro. Nosotros nos encargamos de ello con las verduras, los langostinos y los maravillosos retazos del calamar. Y lo ocultamos, pues destapar el misterio es nuestra tarea como detectives de la cocina. 

Llenamos el plano con cucharadas de salsa de tomate, que simbolizan a la perfección el toque criminal de la película y, si nos ponemos puntillosos, hasta el toque seductor, pecaminoso y malvado que rezumaban las caderas de Mary Astor. Nos sentamos, observamos todas las piezas de este entretenido rompecabezas, todos sus personajes-ingredientes que cubren la trama. Nadie sobra. Todos se arremolinan alrededor de nuestro "calamar maltés" (el huevo, la brocheta...) para destapar el codiciado y suculento secreto. Un plato hecho del material con el que se hacen los sueños...